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Detrás de su muralla de silencio, y oculta del mundo entero, sólo me observaba con esa penetrante mirada.
Quería preguntarle y decirle muchas cosas pero las palabras se me atoraban en la garganta dejándome seca la boca.
-Aún con todas sus tristezas y sufrimientos –recuerdo que le dije –la vida es bella y siempre debemos luchar por ser felices.
Sorprendida por mis palabras, en medio de su imperturbabilidad, parpadeó ligeramente.
-Hasta pronto, Tania –me despedí.
Creí percibir, a través de su grotesca máscara, una leve mueca que simulaba ser una sonrisa.
Rápidamente me alejé con apurados pasos.
Saqué de la billetera la fotografía, y sin pensarlo, la rompí en múltiples pedazos.
Poco antes de doblar por la esquina, giré la cabeza y dirigí mi vista hacia la desfigurada muchacha.
Por entre los huecos de su espantosa careta, ella también me miraba.
[1] Fabio Alvarado García (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.), ha realizado trabajos de literatura, en especial ciencia ficción, estudios de álgebra, estadística y electrónica. Fabio Alvarado es Abogado y Maestro en Tecnología Educativa y Master en Física y Ciencia de Materiales. El presente cuento forma parte de su primer libro Una pequeña ayuda y otros cuentos © (2002). Sabersinfin.com agradece al autor compartir su obra con nuestros lectores.
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