EL MONSTRUO
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EL MONSTRUO

Por: Fabio Alvarado García[1]   

Hace algunos años, cuando trabajaba en una revista municipal de protección e información social a la ciudadanía, me sucedió algo tan inesperado como inusitado. 

Aunque ya pasaron bastantes ayeres de lo ocurrido, lo recuerdo con bastante claridad y nitidez, que todavía no puedo olvidar el haber sido testigo de una tragedia tan amarga como inusual. 

*  *  *

La Directora General de la revista era una mujer muy profesional y emprendedora.

De férreo carácter, exigía el máximo rendimiento de todos sus empleados. Seca, sin ninguna gracias y sin escrúpulos, era tan triunfadora en su negocio como tan odiada entre sus subalternos. 

De ella podía esperarse tanto lo mejor como lo peor. No siendo madura ni añeja, tampoco era sensual o bella. En medio de tantos atributos le faltaba el más importante: sentirse amada. Tal vez por ello, sus exigencias rayaban en la dureza, e incluso, en la ofensa. 

Corría el rumor de que su marido hacía tiempo que la engañaba con una bailarina de un elegante y conocido centro nocturno.