EL MONSTRUO
Minuto a Minuto

Índice del artículo

Tomó aliento por unos instantes y continuó con su relato: 

-La esposa de ese hombre llegó un día, entre semana, a muy temprana hora al cabaret. Como era mediodía solamente me encontraba limpiando el piso y el mobiliario. La mujer se acercó y me preguntó si estaba la mujer que realizaba el espectáculo principal, el del “Infierno”. Así se llamaba el número de Tania que presentaba aquí en el cabaret. Se hacía rodear por un enorme círculo de fuego, que levantaba grandes llamas, con un sombrero que escupía una lengua de fuego, al mismo tiempo que malabareaba antorchas encendidas con sus delicadas manos. ¡Qué portento de espectáculo! ¡Sí señor!.

-Entonces, realmente era única la tal Tania –interrumpí el relato.

-Ni quien lo dude –contestó. Tan única, que no pensó nunce en el futuro. 

-¿Ya murió? –pregunté con verdadera curiosidad. 

-¿Morir?. No, mi querido amigo. ¡Algo peor que eso! ¡Murió en vida! 

-¿En vida?. No entiendo… explícame eso. 

Mirándome fíjamente a los ojos, esperó unos momentos, y de repente, me preguntó: 

-Has visto alguna vez un monstruo?.

-¿Un qué? –pregunté a la vez, desconcertado. 

-Sí, pues. Un monstruo. Un ser casi humano pero no igual. 

-Me temo que no sé qué es a lo que te refieres… pero… no… no he visto un monstruo de esa especie que dices. 

-Después de que se informó lo mejor que pudo sobre Tania, aquélla mujer que habló conmigo se despidió y se fue. Nunca más la volví a ver. 

-¿Pero qué pasó con Tania? –pregunté rápidamente.