Página 12 de 21
-¡Vaya mujer! –interrumpí -¿Tan bella era?.
-Por más que te la imagines no podrías ni acercarte a su verdadera dimensión –prosiguió -¡Era toda una diosa!
-¿Era?
-Bueno, es mejor pensar así.
-No entiendo. ¿Qué pasó con ella? ¿Dónde está? ¿Con quién se casó?
-Ni una ni otra cosa, muchacho.
-¿Qué fue de ella entonces?
-No creo que realmente te interese saber eso, muchacho.
-¿Por qué no me interesaría saberlo? –pregunté lleno de curiosidad.
-Mira, es algo que no es muy agradable de recordar, y mucho menos de platicar. Máxime que puede traer situaciones incómodas y bochornosas –habló el capitñan con persuasión, seguido de un profundo silencio de mi parte.
Todavía no entendía bien el significado de esas palabras, cuando él continuó:
-Esa mujer, Tania, salía con algunos de los clientes más importantes. Pero con ninguno duró mucho tiempo. Sin embargo, con uno de ellos, salía continuamente. Todos decían que realmente se habían enamorado uno del otro.
Mientras el capitán hablaba yo le miraba y escuchaba con gran atención.
-Ella se volvió su amante permanente. Todos lo sabían aquí en el cabaret. Pero lo que nadie supo fue lo que pasó unos días antes de que, Tania, tuviera un grave accidente. comments Facebook Social Comments
Facebook Social Comments








