MANUAL DE APOYO PARA EL APRENDIZAJE
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Conviene que esta primera actividad de aprendizaje se repita de tiempo en tiempo mientras dura la materia o propuesta de aprendizaje.  Comprender bien el para qué, el qué y su relación con un todo te permitirá dar significado a lo que aprendes. 

·         Poner un contexto a lo que percibes 

Un paso importante para el aprendizaje es recordar que nada está en la mente que no haya pasado por los sentidos.   Los sentidos perciben y con esas sensaciones alimentan el cerebro para que trabaje. 

Lo que percibes por los sentidos son sólo eso, percepciones sensoriales que, como tales se registran en el cerebro.  Estas percepciones también las tienen los seres vivos y reaccionan ante ellas.  Si tratas de pescar una mosca, ella trata de escaparse; si encierras una planta en un lugar oscuro, la planta “busca” alguna rendija por la que se cuela la luz y se mueve en su crecimiento hacia ella.   

Un gato sólo puede percibir el mundo e interactuar con él mediante su estructura felina, no mediante una configuración que no posee, como la humana, por ejemplo. En el mismo sentido, nosotros no podemos percibir el mundo de la manera en que lo hacen los gatos. 

Para los humanos, solamente percibir no conforma un aprendizaje que podamos denominar humano, es necesario ir más allá.   Porque los seres humanos remitimos nuestra percepción a tiempo y espacio que es nuestro principal “contexto” –con lo cual conformamos nuestra historia personal- aún sin pensarlo. 

El contexto está formado por los elementos que rodean lo que percibes: tiempo, espacio; pero además por otros elementos con los que tú puedes relacionar lo que percibes, sea porque tienes algunos conocimientos anteriores sobre el asunto, porque lo puedes comparar con algo que conoces y tiene cierta semejanza o desemejanza, o sea porque lo puedes colocar en relación con otras realidades que hacen lo que se llama tu mundo o tu universo. 

Por ejemplo:

Al escuchar la palabra célula te pueden venir a la mente muchas ideas que son tus conocimientos previos: la clase de biología o ciencias naturales, el profesor que te habló alguna vez de la célula: puedes recordar que la célula está formada por diversas “partes”; o que los tejidos se forman con células.   

También puede venirte a la memoria la clasificación de las células o las diferencias entre las células vegetales y las animales.  Quizá también evoques la “analogía” de la familia como “célula social”  o la organización social por células (célula guerrilera, célula marxista); tal vez te recuerde que la General Motors desde hace años está insistiendo en “la célula de hidrógeno” como combustible del futuro.