LA CONSTITUCIÓN DE LA CULTURA DEL GOCE
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La cultura del goce es un fenómeno poscolonial –Gonzalo Portocarrero– y posmoderno –Juan Carlos Ubilluz–. Por un lado, es una construcción social que viene de atrás, de la conquista, la colonia, la república y hasta la actualidad, esto es, somos una sociedad poscolonial resultado del fracaso de la descolonización, ya que todavía son continuos diversos elementos socioculturales de la colonia, tales como: la transgresión, el robo, abuso, el daño, la pendejada, la corrupción, la estafa, el engaño, el racismo y en fin la búsqueda del goce de un modo u otro. También el goce es algo constituido por la posmodernidad, la globalización del capitalismo, la sociedad del consumo o mercado, con la revolución de los TIC (Tecnología de Información y Comunicación) y la conformación de las industrias culturales, que promueven la ideología individualista, el narcisismo, el olvido del Otro y el mandato goza. Las frases: “donde se aplica el dedo brota la pus” y “el Perú es un burdel” reflejan o retratan la constitución de la cultura del goce en nuestro país. Lo malsano, el mal en todas partes y en todos trata de explicar que el sujeto de hoy se guía por el placer excesivo. Nadie se salva, todos somos utilitaristas y hedonistas, el goce es generalizado, “nos convertimos pues –en términos de Portocarrero– en maquinas de goce, en personas que compulsivamente buscan salir de la crisis cultural y del resultante sinsentido de la vida apelando al goce que desconoce la ley que establece el respeto al otro. La transgresión sistemática es entonces el antídoto a la depresión o aburrimiento profundo; a la falta de construcciones de sentido que contengan el goce en el placer que relaja, clama y satisface”. En resumen, el sinsentido de la vida, la crisis social, económica, cultural y política como resultado de ser una sociedad poscolonial y estar inmersos en el sistema posmoderno, ha permitido la constitución de la cultura del goce en contexto peruano. 

 

 

 

 

Reflexiones finales

 

1      El goce es un concepto que ha sido abordado de manera profunda y compleja por la teoría psicoanalítica –específicamente por Jacques Lacan–. Desde esta perspectiva el goce va más allá del placer, ya que es un exceso próximo al daño, dolor y sufrimiento de uno mismo y de los demás. Es individualista, narcisista, no sujeta a la ley e implica el olvido del Otro colectivo, conduciéndonos directa o indirectamente al mal.

 

2      Existen frases que con un análisis acertado nos permiten comprender la constitución de la cultura del goce, nos referimos a; “donde se aplica el dedo brota la pus”, “el Perú es un burdel”, “¿en qué momento se jodió el Perú?”, “Lima la horrible”, etc. Estas afirmaciones no hacen otra cosa que describir de un modo simbólico o comparativo, los múltiples y variados problemas sociales que tiene nuestro país. Lo malsano, jodido y horrible, representan las cambios que se han dado en la mentalidad o subjetividad peruana, y es que el sujeto posmoderno es súbdito de su goce, esto quiere decir que el mandato a gozar es generalizado. En consecuencia, todo está mal, el imperativo del goce nos embrutese, destruye y nos arrastra a  todos a lo sórdido y abyecto, razón por la cual, ya no queda nada que sea sana en el Perú,  la hegemonía de la cultura del goce es una realidad.

 

3      La constitución de la cultura del goce es resultado de dos procesos socioculturales: 1) viene de atrás, es decir, es una herencia colonial, un constructo histórico – social gestado con la conquista y el orden colonial de antaño, 2) es también producto de la globalización del capitalismo –o capitalismo tardío– y la sociedad del mercado o consumo que esta genera. Por tanto, la cultura del goce es un fenómeno poscolonial y posmoderno. A partir de esto podemos definir la cultura del goce de la siguiente manera; un sistema de valores, normas y redes simbólicas que se dinamizan u organizan en torno al goce, placer o deleite de forma excesiva, dañando de esta manera la humanidad propia o ajena. Se constituye en personajes o sujetos como: el pícaro o bribón y el criollo, los mismos que son identificados por su viveza, audacia, hedonismo, utilitarismo, pendejada, corrupción e incluso achoramiento. Es en la transgresión, abuso, robo, daño, dolor y sufrimiento de las demás –e incluso de uno mismo–  y sus leyes o normas colectivas, en donde encuentran el goce. Entonces, las acciones, discursos, interacciones y prácticas sociales obedecen al mandato e imperativo ¡goza! Es así que, en el sujeto de hoy, contemporáneo y posmoderno, la cultura del goce se constituye de forma generalizada, permanente y hegemónica.

 

 

  

Bibliografía:

 

1)    Castro, Augusto: “El Perú un Proyecto Moderno: una aproximación al pensamiento peruano” PUCP – CED Lima, 1994.

2)    Castro, Augusto: “Ética y Función Pública en el Perú” (fotocopia sin edición ni fecha).

3)    Cornejo Velásquez, Hernández: “¿Existe una mentalidad costeña, andina y selvática?” en Aportes Nº 5 CC. José María Arguedas Huancayo, 1997.

4)    Giddens, Anthony: “Consecuencias de la Modernidad” Alianza Editorial Madrid, 1994.

5)    Hidalgo Jiménez, Humberto: “Consultor de Psicología Clínica” Editorial San Marcos Lima, 1999.

6)    Lazo López, Luis: “Imaginario Moderno sobre las Relaciones de Pareja de los Jóvenes” en www.sabersinfin.com, 2008.

7)    Manrique, Nelson: “Las Industrias Culturales en la Era de la Información” en Industrias Culturales. Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú. Lima, 2007

8)    Nugent, Guillermo: “¿Elites? ¿Masas?” en Cuestión de Estado Nº 4 y 5 IDS Lima 1993.

9)    Portocarrero, Gonzalo: “La transgresión como forma específica de goce del mundo criollo” en Estudios Culturales: discursos, poderes, pulsiones. Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú. Lima 2001.

10) Portocarrero, Gonzalo: “Rost