LA CONSTITUCIÓN DE LA CULTURA DEL GOCE
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La cultura del goce  

 

El goce es elemento moderno, ya que es en este nuevo orden social en donde se puede encontrar la raíz de su configuración. En el discurso, acción, interacción y práctica social la cultura del goce se comienza a constituir a partir de la formación de la modernidad. La modernidad, entendida como un distinto y diferente orden, organización y estructura sociocultural, se gesta en los siglos XV y XVI –al respecto ver; Walter Mignolo (2007), Aníbal Quijano (2000) y Augusto Castro (1994), entre otros–. En efecto, existen diversos intelectuales que relacionan la modernidad con la colonialidad, vale decir, que las conquistas sociales que se dan en los siglos XV, XVI y XVII, no hacían otra cosa que constituir el sistema moderno en nuevos espacios o territorios. Particularmente para Giddens; “modernidad se refiere a los modos de vida u organización social que surgieron en Europa desde alrededor del siglo XVII en adelante y cuya influencia, posteriormente, los han convertido en más o menos mundiales”. En consecuencia, la modernidad es un proyecto europeo – occidental.

 

Por tanto, 1532 es el año en donde el orden moderno se inaugura, y es que en el Perú la conquista española significo una distinción y diferenciación sociocultural que cambio radicalmente nuestra nación. Posteriormente, con la configuración del sistema colonial, no solo se modifico la dinámica mercantil, económica y política, sino también instituyo nuevos estilos de vida, interacción y acción social, lo cual implica una distinta cultura, que en términos de Augusto Castro seria la “moral moderna”, ya que “la modernidad europea se nos presenta como un nuevo terreno donde replantear los problemas éticos y morales (...) El sujeto moderno norma la conducta de los hombres y de sí mismo. El es el que justifica su propia acción y su moral”. Es así que, el Otro colonizador influencia, impone y educa al indio. Se trata de una dominación cultural en donde la moral y ética del colonizador se establece en todas los ámbitos sociales. Como sujeto moderno, el conquistador tiene sus propias normas, valores y patrones culturales que tienen que ser aceptados, respetados e incluso imitados por los considerados inferiores, estos son los indios y otros grupos subalternos.

 

Pero ¿cuál era la moral del sujeto moderno? Castro y Portocarrero dan la respuesta a la presente interrogante. Comenzaremos con Augusto Castro. Para este intelectual la moral moderna –es decir; del conquistador y colonizador– es la moral de picaros, “la picardía es la bribonería. El bribón es el sinvergüenza (...) El pillo o el bribón es un hombre que transgrede la ley para sobrevivir. Usa su ingenio para sortear las dificultades y salir airoso (...) El engaño, el robo, la audacia y la astucia son sus armas y su práctica”. Como podemos ver, la picardía es la ética del conquistador, es decir, transgredir, engañar, robar, abusar, dañar y en fin cualquier acción que busque su beneficio personal. En este escenario lo moderno es ser un pillo, pendejo y bribón, así lo tradicional es ser lorna, zanahoria o el quedadito, que para el contexto de la conquista y colonia era, supuestamente, el indio. La moral de picaros equivale a ser modernos. En este especifico sentido, Castro plantea entender la moral moderna como individualista, utilitarista y corrupta, ya que la condición de pícaro implica olvidar al colectivo, al gran Otro, la comunidad y las metas comunes, el sujeto solo se guía por lo útil en función de su interés y goce individual. “La moral del conquistador –sostiene Castro– no persigue ningún bien colectivo (...) Lo decimos en el sentido de que nunca les importo la organización de la sociedad peruana ni tampoco les intereso darle un curso propio como pueblo y como nación”.