Para Portocarrero, “la idea de González Prada es que todo está mal en el Perú (...) La frase donde se aplica el dedo..., pretende ser movilizadora. Todo está mal, la podredumbre es generalizada”. Ahora bien, la cuestión del mal tal como lo sostienen varios intelectuales –incluido el mismo Portocarrero–, viene de atrás, es una construcción social, tiene un proceso de formación que se gesta en la colonia, vale decir, es un herencia colonial. Desde la conquista española y la configuración del sistema colonial se ha constituido lo malsano, eran los frailes, corregidores y demás autoridades, los que hacían lo que querían, excesos, abusos y transgresión en contra del indio y todos los considerados inferiores. Por tanto, “... no hay remedio”, el Perú desde mucho antes no está como debería de estar, lo malsano se reproduce permanentemente desde que los otros –los españoles y su orden colonial– llegaron a nuestro contexto social. Entonces, la pus no es nueva o coyuntural, sino viene desde muy atrás, y es allí en donde se encuentra la explicación. Los problemas, la enfermedad y la crisis social, política y económica del Perú son históricos, el mal es algo que siempre ha existido en nuestra sociedad.
En forma análoga, Luis Alberto Sánchez afirma que el Perú es un país adolescente, esto es, subdesarrollado, tradicional, inestable y lleno de problemas sociales. En efecto, para Sánchez, al igual que Prada, el Perú puede compararse y simbolizarse con cuerpo humano, ya que “un país es como un ser viviente; de hecho es un ser viviente. Posee cuerpo y espíritu; inteligencia, sentimiento, subconsciencia y voluntad. Disfruta de infancia, adolescencia, juventud, madures, y sufre también su edad senil”. Sin embargo, para Sánchez nuestra sociedad, entendida como un cuerpo humano, no está enferma y menos aún tiene pus, sino es inmaduro, no ha alcanzado la edad suficiente para afrontar o solucionar sus múltiples y variados problemas sociales. Somos un país adolescente, y como tal no hemos logrado superar las condiciones de pobreza, racismo, corrupción, etc. En resumen, la situación malsana del Perú equivaldría a ser adolescente. Entonces, nuestra realidad social es compleja, complicada e impredecible por los problemas que tiene. “En el Perú –como diría el presidente Manuel Prado– hay dos clases de problemas: los que se resuelven solos y los que no se resuelven”.
Pero, ¿en qué momento se jodió el Perú? pregunta Zavalita, el personaje principal de la obra de Vargas Llosa, “Conversaciones en la Catedral”. Sin duda alguna, la interrogante también busca retratar o reflejar que en nuestro país todo es esta mal, podríamos preguntarnos entonces lo siguiente: ¿en qué momento se inicio la enfermedad en el Perú?, vale decir, cuando y como se gesto la infección y la pus en nuestro contexto social. La respuesta a tan complicada pregunta lo han dado intelectuales como Julio Cotler, Hugo Neira, Gonzalo Portocarrero, entre otros. No obstante, lo más acertado es reconocer que son “traumas coloniales”, una “herencia colonial” y que al fin y al cabo somos hijos de nuestra historia, y es que lo malsano, la enfermedad, la inmadurez –por la condición de ser adolescentes– y lo jodido en que se encuentra nuestro país, es una construcción social. Por tanto, la frase “donde se aplica el dedo brota la pus” se explica por la cuestión histórica y no coyuntural, esto es, momentánea o pasajera. La pus hace del Perú una sociedad impredecible, lleno de sorpresas, novedades, el “país de las maravillas”, en donde nada funciona, nada está en su lugar y en consecuencia todo puede pasar. En síntesis, el Perú, por la enfermada y pus que tiene, es “pensar lo impensable”.
En este sentido, la frase de Prada, en términos de Portocarrero, “describe la sociedad peruana como enferma”. Bajo esta perspectiva, la constitución de lo malsano es parte de la realidad social, económica y política de nuestro país. La enfermedad, la infección y la pus representan los problemas que tiene el Perú, y la formación del mal en la subjetividad de los sujetos y colectividades. El exceso, el hedonismo y la cultura del goce serian la consecuencia directa o indirecta de lo insano en que se encuentra nuestra sociedad. El goce entendido como un exceso próximo al daño y sufrimiento de uno mismo y de los demás, reproduce el mal, la enfermedad y la pus social. Así, lo malsano va a la par con la constitución de la cultura del goce, vale decir, la infección permite la configuración del goce, ya que este es individualista y narcisista que implica la desaparición o olvido del Otro colectivo. En conclusión podríamos decir que la cultura del goce se constituye a partir de la situación malsana en la cual históricamente se encuentra el Perú.








