Noticias Universitaria
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21 de febrero de 2020

Cada 4 minutos ocurre una violación sexual y cada día son asesinadas nueve mujeres en México, lo que coloca a nuestro país entre los más violentos del mundo. De acuerdo con el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), en 2019 se registraron 976 feminicidios, con base en denuncias realizadas en ministerios públicos de las 32 entidades federativas. En este delito, el estado de Puebla ocupa el quinto lugar, mientras que su capital el noveno nacional.

Según cifras del Instituto Nacional de las Mujeres, cuatro de cada diez ha sufrido algún tipo de abuso, y una cifra similar de las que han sido maltratadas no denuncia.  

Ante este panorama, la BUAP asumió el compromiso de fomentar una vida libre de violencia dentro de la comunidad universitaria, y en esa dirección se han implementado acciones para promover la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres. Así, en 2014 se creó el Comité de Equidad de Género y dos años más tarde el Programa Cuenta Conmigo.

Derivado de la presentación del Protocolo para la Prevención y Atención de la Discriminación y Violencia de Género en la BUAP, este jueves 20 se publicó la segunda convocatoria para la integración de las Unidades de Género de escuelas, facultades e institutos, así como de dependencias administrativas de la Institución.

De acuerdo con las bases, estas Unidades de Género estarán conformadas por estudiantes, docentes y personal administrativo o de confianza en activo de la Universidad, quienes deberán tener conocimientos básicos sobre perspectiva de género, no discriminación y derechos humanos; habilidades de sensibilización y formación en igualdad de género.

También conocer en términos generales el marco jurídico en materia de derechos humanos y perspectiva de género, así como los procedimientos de la Universidad para la atención de los casos de discriminación y violencia de género; tener disponibilidad para capacitarse de manera permanente como persona orientadora; y no haber sido investigada o sancionada por alguna autoridad universitaria o externa.

Las y los interesados deberán ingresar a la página https://genero.buap.mx/ para inscribirse -el plazo vence el próximo 4 de marzo- y llenar el formato de solicitud correspondiente. El proceso de selección estará a cargo de un comité integrado por especialistas en perspectiva de género y atención a víctimas.

Las Unidades de Género estarán conformadas como mínimo por tres personas en cada unidad académica, mientras que en las dependencias administrativas y complejos regionales por una como mínimo en cada sede. Entre otras, sus funciones serán informar y orientar, así como conocer los procedimientos señalados en el Protocolo para la Prevención y Atención de la Discriminación y Violencia de Género; canalizar a la víctima al área de atención psicológica en caso de requerirse; y guiarla para que acuda ante las autoridades universitarias encargadas de recibir las quejas para iniciar el procedimiento indicado.

Fuente: buap.mx

BOGOTÁ D. C., 20 de febrero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

A esta conclusión llegó Leonel Alexander Martínez Vallejo, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien formó como parte de un proyecto conjunto que adelanta la Institución con la Universidad EAN para estudiar la calidad del aire intramural en viviendas rurales de las localidades de Usme y Sumapaz, en Bogotá.

El investigador explica que se trata de un tema que aunque todavía no se encuentra reglamentado en el país, sí se vienen haciendo esfuerzos por mejorarlo, especialmente en las zonas rurales donde aún se utilizan los sistemas a base de la combustión de leña para cocinar.

Como un aporte para llamar la atención sobre dicha problemática ambiental, en el estudio se evaluó la exposición interior a contaminantes del aire como material particulado PM2.5 y carbono negro (BC), en hogares de personas con discapacidad.

El trabajo partió de la evaluación de la información sociodemográfica y de factores ambientales de hogares en los que vivía al menos una persona con discapacidad o enfermedad relacionada, datos recolectados gracias a un proyecto previo ejecutado por la EAN y que sirvió para seleccionar los hogares en los cuales se iba a realizar el monitoreo de la calidad del aire.

Este seguimiento al PM2.5 y al BC se realizó durante 72 horas continuas en 21 hogares, con equipos de la Universidad EAN que también se usan para hacer este tipo de mediciones en ambientes cerrados como TransMilenio y otros vehículos de transporte público. En esta ocasión se utilizaron en viviendas con estufas de leña, fogones y estufas modificadas a gas propano.

Con la información recopilada se procesaron y analizaron los datos para determinar las dosis de exposición y compararlas con las recomendadas por la OMS, y además establecer el riesgo del número de casos de cáncer en una población de 1.000 personas.

“Como las evaluaciones se hicieron en viviendas donde utilizan leña y existen otras fuentes externas, y en aquellas donde se usa gas (“periurbanas”), se compararon ambas concentraciones y se encontró que las segundas siempre están por debajo de los 25 μg/m3/24 horas que recomienda la OMS”, explica el magíster, quien forma parte del Grupo de Investigación en Calidad del Aire (GICA) de la Facultad de Ingeniería de la UNAL.

Por el contrario, en las viviendas que utilizan leña y tienen influencia de fuentes externas de contaminación, los promedios siempre estuvieron por encima de los 25 μg/m3. “En algunos casos llegamos a tener hasta 10 o 20 veces más del límite recomendado”, comenta el investigador Martínez. En estos hogares, las concentraciones promedio de PM2.5 por 24 horas estuvieron entre 10,9 y 3.303 μg/m3.

Así mismo se identificó que las principales fuentes de emisión en los hogares son las estufas con combustible de leña y que factores externos como las quemas aumentan los niveles de concentración de contaminantes (PM2.5 y BC) en la vivienda.

Exposición peligrosa

En cuanto al riesgo de aparición de cáncer por esta exposición, este se evaluó en hombres, mujeres y personas en condición de discapacidad que habitan en estas viviendas, y se halló que estas últimas, por pasar más tiempo en las casas, inhalan mayores dosis de contaminantes.

Los posibles casos de cáncer en una población de 1.000 personas son de hasta 89 %, y 96 % más altas con las concentraciones de los hogares que utilizan leña que con las de viviendas donde se utiliza gas para cocinar.

En el 57 % de los hogares se superan las pautas de la OMS (25 μg/m3 durante 24 h), lo que representa un riesgo para las personas con discapacidades, especialmente en hogares que utilizan la leña como combustible en un solo entorno.

A tomar decisiones

Como parte del estudio se evaluaron estrategias de intervención, en las que se determinó que la más favorable en términos económicos y a corto plazo para las familias es migrar hacia el uso de estufas eléctricas, teniendo en cuenta que ya cuentan con acceso a esta energía en la zona donde se llevó a cabo la investigación.

Según la OMS, la contaminación del aire en interiores es un riesgo para alrededor de 3.000 millones de personas que cocinan y calientan sus hogares con biomasa como la leña y carbón.

La metodología diseñada y aplicada en esta investigación se podrá aplicar en otros estudios de calidad del aire en ambientes interiores.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

19 de febrero de 2020

Un equipo interdisciplinario de la UNAM contribuyó al desarrollo de un humedal artificial en el Bosque de San Juan de Aragón, que permite, con tecnología propia, mejorar la calidad del agua de su lago. Además de ser hogar de diversas especies vegetales, aportará oxígeno a la ciudad.

Tras un año de trabajo, el Grupo Académico Interdisciplinario Ambiental (GAIA) de la Facultad de Química (FQ) inauguró este espacio, asentado en un área de tres mil 108 metros cuadrados (mil 800 de área de humedal, mil 223 de área de andadores y 85 de vertedor y cárcamo).

Carlos Amador Bedolla, director de la FQ, resaltó que el humedal “es ejemplo de lo que se puede hacer en beneficio de todos”. En este proyecto, detalló, se utilizó tecnología de punta y participaron biólogos, químicos y arquitectos, entre otros especialistas.

Los universitarios, encabezados por Víctor Manuel Luna Pabello, académico de la FQ, explicaron que con esa instalación es posible tratar y limpiar 140 mil litros de agua al día, que puede ser aprovechada para riego o protección de vida silvestre.

Entre otros beneficios, el humedal cuenta con espacios para potenciar el incremento de especies vegetales, aprovechables como plantas de ornato, alimento animal, para suministro de ejemplares a otros humedales, y para favorecer la captura de dióxido de carbono (CO2) y el aporte de oxígeno.

De igual manera, constituye un espacio de regulación calórica in situ, un área de conservación para flora acuática, hábitat para fauna (insectos y aves, principalmente), mejora del paisaje y laboratorio vivo para educación ambiental.

Tecnología mexicana

Luna Pabello indicó que el humedal es un proyecto arquitectónico de doble espiral, figura asociada con las culturas mesoamericanas, y especificó que este logro (con la participación de la UNAM y del gobierno capitalino) demuestra que “con tecnología mexicana es posible rehabilitar agua parcialmente tratada, proceso que las plantas convencionales no logran hacer”.

Tras recordar que es el segundo humedal artificial desarrollado por la FQ (el primero se hizo hace una década, también en Aragón), apuntó que el objetivo fue crear un espacio arquitectónico agradable y multifuncional, donde se depure agua con tecnología basada en la naturaleza: “además de estético, pretendemos que sea un espacio receptor de aves locales y migratorias, y que contribuya a la captura de carbono y aporte de oxígeno”.

Asimismo, es un sitio de educación ambiental, asociado al tratamiento y reúso del agua para recuperar un ecosistema acuático como el lago del Bosque de San Juan de Aragón, destacó.

El académico de la FQ puntualizó que el humedal tiene forma de doble espiral, vinculada con nuestra herencia prehispánica: “Desde las perspectivas arqueológica y antropológica, la espiral simple representaba un caracol cortado que, a su vez, simbolizaba agua y movimiento; se ha empleado para mostrar la evolución de la vida y es la forma que tiene nuestra propia galaxia”.

Esta geometría conjunta diversos aspectos: “desde la perspectiva de la ingeniería se necesitaba una fila de piletas interconectadas, por lo que se pensó en enrollarla para ocupar menos espacio y concentrarla, lo que ayudará a tratar más volumen de agua en menos área”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-150/2020

BOGOTÁ D. C., 20 de febrero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Estas microesferas suelen emplearse como aditivos en materiales de fabricación de partes de carrocerías de automóviles, aunque su distribución e importación es limitada debido a que también se pueden incluir en explosivos, por lo que están sometidas a una estrecha regulación.

El cemento es el ingrediente del concreto que genera mayores emisiones de dióxido de carbono durante su producción, debido a que los minerales de los que se compone se deben someter a temperaturas cercanas a los 1.500 °C para lograr que reaccionen y se conviertan en material cementante.

Por eso los investigadores se han interesado en hallar posibles reemplazos del cemento para reducir su uso en la industria de la construcción sin que las mezclas de concreto pierdan las propiedades requeridas para cumplir con los parámetros de resistencia.

En esta búsqueda, el ingeniero Sergio Alexander Gómez Nemocón, magíster en Ingeniería – Estructuras de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), adelantó pruebas con un material novedoso que no se había empleado con estos fines en el país: las microesferas huecas de vidrio, que por su alto contenido de sílice podrían ayudar a mejorar la resistencia del concreto a la compresión.

En Colombia la única empresa que comercializa estas esferas es la firma estadounidense 3M, que le cedió al investigador el material para adelantar el estudio y del cual solo se tenían antecedentes de trabajos en México, en los que fueron agregadas al concreto para mejorar sus características.

A partir de una revisión de la literatura científica, el ingeniero Gómez, con la dirección del profesor Julián David Puerto Suárez, reemplazó el 5 % del peso del cemento con microesferas para después evaluar sus efectos en las propiedades en estado fresco y endurecido de las mezclas de concreto.

Para tal propósito analizó una mezcla control (sin reemplazo) y una con las microesferas; caracterizó los materiales empleados y calibró el diseño de la mezcla del concreto hidráulico autocompactante, que es aquel que por sus componentes puede asentarse bajo su propio peso ocupando los espacios vacíos sin necesidad de vibración.

Con esta mezcla se revisaron los parámetros en estado fresco y endurecido. Para el primero se encontró que las microesferas causaron un aumento de las propiedades, es decir que al reducir la cantidad de cemento en 5 % comenzó a tener un comportamiento más fluido, lo que le permite asentarse con mayor facilidad.

Para el estado endurecido se ejecutaron ensayos de resistencia a la compresión, a la tracción, a la flexión y a la penetración del ion cloruro. El resultado indica que se produjo una reducción inferior al 15 %, que es leve con respecto a las resistencias obtenidas en la muestra control.

Según esto, las microesferas se pueden proyectar como un buen reemplazo del cemento en una proporción del 5 % en peso del material cementante, ya que generan un comportamiento similar al obtenido en la muestra sin reemplazo. Sin embargo el ingeniero advierte que se debe continuar investigando al respecto y evaluar si con la inclusión de algunas adiciones es posible conseguir mejores resistencias que las del concreto común.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 19 de febrero de 2020 — Agencia de Noticias UN -

Detrás de esta iniciativa se encuentran los estudiantes Juan Sebastián Torres, de Ingeniería Mecánica, Carlos Pérez , de Ingeniería Electrónica, y Valentina Monsalve y Yamid Rivera, de Ingeniería Química, quienes con este proyecto buscaban darle un uso a las cerca de 318 toneladas de residuos de este tipo que se generan a diario en Bogotá.

“Todos los días usamos ropa; algunas personas se ponen un vestido para un solo día, otros cierto tiempo, y otros lo necesitan cuando nosotros ya no lo queremos más”, comentó el profesor Alejandro Boyacá durante la presentación del proyecto en la final del TPI, una asignatura que deben cursar todos los estudiantes de Ingeniería y en la que desarrollan interdisciplinariamente soluciones a problemas de la industria.

El profesor Boyacá fue uno de los docentes que participaron en este taller y quien guio particularmente a este grupo de estudiantes en la concepción de la novedosa idea para aprovechar más estos residuos reciclables, que hoy solo alcanza el 5 % en el país.

La propuesta es aprovechar las propiedades de los textiles en la fabricación de placas que puedan servir como aislantes térmicos y sonoros, útiles para la construcción de viviendas y cuartos fríos, entre otras infraestructuras, a un costo más bajo que los productos que se encuentran en el mercado actual, debido a que la materia prima son desechos.

Para esto, los estudiantes se dieron a la tarea de reunir plásticos utilizados –el otro material del que se componen las láminas- y los desechos textiles, para molerlos y armar la placa con una prensa hidráulica, a partir de referentes que encontraron al revisar las investigaciones sobre este tema, en las que se ha comprobado que al incluir los residuos de ropa se ayudaría a recuperar las propiedades mecánicas que pierde el plástico con el paso del tiempo y la exposición a la radiación solar.

Como se reporta una baja aplicación y desarrollo científico alrededor de este tema, el objetivo de los estudiantes también es promover estos aspectos para reducir el impacto ambiental de la industria textil a través del reciclaje.

Pruebas de resistencia

Detalles sobre la viabilidad del proyecto, análisis de costos y pruebas de resistencia, densidad y alargamiento del producto obtenido por los ingenieros se presentaron ante el jurado del TPI, que en esta ocasión estuvo conformado por Hugo Herrera, coordinador curricular del programa de Ingeniería Industrial; Miguel Ángel Pulido, funcionario de la Vicerrectoría de Investigación; Carlos Eduardo Dávila, coordinador de emprendimiento de Cafam; Ana María Gómez, gestora del Tecnoparque Nodo Bogotá; Vicente de Arteaga, coordinador de Mentor de la División de Extensión de la Sede Bogotá y el doctor Carlos Álvarez, profesor y vicepresidente médico de Colsanitas.

Ellos exaltaron el trabajo de este grupo de estudiantes como ganadores en la primera sesión de la final. “No había pensado en el tema textil, yo creo que sí hay un impacto oculto que yo no conocía respecto al desperdicio de textiles, por eso me parece diferencial, y por la proyección industrial me parece que puede ser muy buen negocio”, comentó Carlos Eduardo Dávila, de Cafam.

La idea de los estudiantes es seguir fortaleciendo este proyecto de emprendimiento. “Hubo interés por parte de algunos profesores que formaron parte del jurado, se mostraron interesados en intervenir más en el tema porque puede generar empresa”, comentó el estudiante Torres. Este es uno de los resultados positivos del TPI, como un espacio que también posibilita la creación de nuevos contactos para sacar adelante ideas de emprendimiento.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co