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BOGOTÁ D. C., 14 de febrero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

“Un genoma (toda la información genética de un individuo) nos amplía el espectro para indagar de manera más profunda acerca de la biología y la evolución de los organismos”, explica Axl GiraldoCepeda, el investigador que lidera la caracterización del genoma de este parásito como tesis de la Maestría en Ciencias – Biología de la UNAL.

Aunque H. columbae tiene como hospedero natural a la paloma común (Columba livia), también se ha encontrado infectando otras especies de aves. “Nuestro grupo de investigación registra casi un 90 % de prevalencia, es decir que 9 de cada 10 palomas –como las de la Plaza de Bolívar de Bogotá– están infectadas con este organismo”, sostiene el investigador, y destaca que la alta prevalencia en los países tropicales de América contrasta con la de aquellos que tienen estaciones, donde es baja por la disponibilidad del vector.

H. columbae llega a la sangre de las palomas por la picadura de una mosca de la familia Hippoboscidae, la cual es considerada como un ectoparásito porque en ocasiones sus alas no están presentes o son limitadas para el vuelo, por lo que gran parte del tiempo permanecen sobre sus hospederos.

La caracterización del genoma de H. columbae se dividió en dos pasos: uno experimental y otro bioinformático. En el primero se estandarizó la infección experimental, lo cual fue crucial para el éxito del estudio, pues “nos permitió realizar todo el seguimiento de la infección en las fases aguda (presencia de un gran número de parásitos en la sangre) y crónica, cuando los parásitos disminuyen. A partir de la fase aguda se tomaron las muestras de sangre para la extracción de ADN total siguiendo los protocolos de la biología molecular”, explica el estudiante.

La profesora Nubia Matta, del Departamento de Ciencias y directora del grupo de investigación, señaló que “con este primer paso también se pudo establecer y seguir todo el ciclo del parásito tanto en la mosca como en el hospedero, en este caso la paloma. Por ejemplo se detalló el efecto de la infección en los tejidos de la paloma con presencia de quistes enormes que afectan el sistema inmune”.

Además el equipo investigativo logró criar y generar una colonia de las moscas en condiciones de laboratorio con el fin de avanzar en estudios sobre su morfología y determinar qué ocurre cuando este insecto pica a un animal como la paloma, infectada con H. columbae.

Análisis comparativo

El segundo paso consistió en generar estrategias bioinformáticas para la recuperación del genoma parasitario en “un mar de información”: más de 90.000 millones de letras desordenadas correspondientes a los componentes del ADN.

Con el genoma caracterizado se pudo realizar un análisis comparativo entre H. columbae y Plasmodium falciparum, el causante de la malaria en humanos, que anualmente cobra la vida de cerca de 500.000 personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El investigador evidenció que estos comparten más del 50 % de los genes, lo que indica que estos genes pueden ser candidatos para la experimentación de nuevos blancos terapéuticos y tratamientos contra esta enfermedad empleando el modelo animal presentado.

El investigador señaló además que la fase experimental de esta investigación ya se publicó en la Revista Internacional de Parasitología y que en este momento trabajan en la edición de un segundo artículo relacionado a la evolución de un organelo único presente en estos parásitos, a partir de la obtención del genoma de H. columbae, y se prepara un tercer documento en el cual se le presentará el genoma completo a la comunidad científica, lo cual convertiría a Colombia en pionera de este avance.

La investigación contó con la asesoría de los profesores Juan Fernando Alzate, de la Universidad de Antioquia, y Andrés Pinzón, del Instituto de Genética de la UNAL, y con el apoyo de la doctora Ingrid Lotta Arévalo además de compañeros del grupo de investigación.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

14 de febrero de 2020

En la actualidad se vive una estructura de individualismo, en la que no caben las relaciones a largo plazo, sino las superfluas e inmediatistas, por lo que “ya no se cree en el amor”, afirmó Ricardo Trujillo Correa, académico de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

La gente no se une “hasta que la muerte los separe”, sino hasta que las redes sociales lo hagan, y en lugar de involucrarnos con otra persona preferimos una relación que sea epítome de nuestro propio placer, por lo tanto narcisista y sin alteridad”,

En ocasión del Día del Amor que se celebra hoy, Trujillo Correa señaló que las diferentes generaciones establecen un sello particular a las relaciones interpersonales, definen cómo debe ser el amor, y la sociedad se adecúa.

Las redes sociales, se han convertido en el altar de uno mismo; no caben las colectividades ni los actos sociales, más que como una simulación: “mientras yo esté bien, lo demás no importa”, expuso el universitario.

Este tipo de relaciones interpersonales no es nuevo, ni exclusivo de los millennials, es la sociedad la que se ha ‘hecho adolescente’, pero en los jóvenes es más evidente lo que construimos durante la era moderna debido a la tecnología.

Hasta que las redes los separen

En la cultura occidental las historias terminan cuando las parejas se unen y viven felices para siempre, pero “no hay narrativa del amor feliz, sino del amor amenazado y condenado por la propia vida, situación que se refleja en historias clásicas como Romeo y Julieta, Tristán e Isolda o en representaciones cinematográficas como Casablanca, Titanic o Bajo la misma estrella”, comentó.

Amar es tirarse al abismo con una sonrisa, un acto de fe contracultural; nuestra sociedad de la información e inmediatez es su veneno, porque se huye de cualquier profundidad y contemplación.

“Por eso el amor es misterioso, porque puedes pasar el resto de tu vida buscando en sus ojos lo que te convoca una y otra vez. Lo más importante es entender que, como la vida misma, es un acto angustiante, que implica un compromiso, tiempo, estética y ser”.

Feliz, infeliz

“Nuestra sociedad busca una vacuna contra la angustia, se hace todo lo posible para evitarla, por ello existen relaciones inmediatas, superfluas y sin compromiso emocional: te enchufas y desenchufas sin dolor ni tragedia”.

El amor en sí es trágico, pues conlleva exponer nuestras propias faltas ante otra persona, y eso es comprometedor porque implica dejar el narcisismo, pero es justo cuando los que pierden aciertan, el ser carente es la única posibilidad de ser amado y amante.

Finalmente, a manera de reflexión el especialista citó al filósofo Friedrich Nietzsche, quien decía que la vida es un acto trágico y como tal se debe asumir que todos moriremos; entonces, “ante la más grande de las soledades y de las tragedias, valdría la pena intentar amar”.

Boletín UNAM-DGCS-139/2020

BOGOTÁ D. C., 13 de febrero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

El sistema, que se desplazaría entre los surcos del cultivo junto con el recolector para ayudarlo a transportar el peso de los frutos cosechados, es el resultado de un trabajo conjunto con productores de Cundinamarca.

El estudio, liderado por el profesor Holman Mauricio Albarracín Pinzón –diseñador industrial y magíster en Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)–, forma parte del Corredor Tecnológico Agroindustrial, proyecto que desde hace varios años adelantan la Institución, la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del Departamento de Cundinamarca y la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico de Bogotá D. C.

El producto se desarrolló con la “metodología para el diseño de soluciones tecnológicas en el sector agrícola” (Medista), propia del Grupo de Gestión en Tecnología e Innovación en Biosistemas (GTI), del que forma parte el investigador. En el marco del proyecto se identificó que la cadena de la fresa tiene un alto potencial exportador, además de muchas oportunidades para ser más competitiva, si cuenta con el apoyo adecuado.

Por eso se aprovecharon las visitas realizadas a los cultivos de fresa en los municipios de Sibaté, El Rosal y Guasca, en Cundinamarca, adelantadas con el objetivo de determinar las problemáticas que aquejan a esta cadena productiva en la cosecha y poscosecha.

Entre los aspectos identificados como oportunidades para el diseño del vehículo se destacó el daño que sufre el fruto en las fases de desprendimiento, acopio y transporte, ya que al pasar por diferentes recipientes es golpeado constantemente antes de su distribución y venta final.

También se quiere ayudar a minimizar el daño causado por las malas posturas que deben adoptar los trabajadores encargados de la cosecha al cargar el peso de las canastas sobre sus cuerpos.

En un proceso de diseño participativo, el investigador llevó bocetos, renders y prototipos para que los productores los revisaran directamente, proceso de retroalimentación que favoreció el resultado final: un vehículo que se puede desplazar entre los surcos, quitándole el peso de la carga del fruto a las personas y que se puede adaptar a la forma y el número de canastillas que se quieran usar.

Ergonomía del usuario

Para diseñar el vehículo, el profesor Albarracín prefirió centrarse en el beneficio para los cultivadores más que en la recolección de un mayor número de fresas.

“Al poner un carro en el piso con un soporte y con una llanta que se desliza entre el cultivo, le quitamos la carga al ser humano y se la ponemos al sistema; con esto también se aumenta la eficiencia de la cosecha, al beneficiar la salud del trabajador”, explica.

“Aunque no hubo un rendimiento mucho mayor en la cantidad de fresas recolectadas, al quitarle la carga al cultivador notamos que la gente no solo podía trabajar mejorando su clima laboral, sino que al cansarse menos podía hacerlo por más tiempo”, detalla el docente, quien actualmente dicta la asignatura de Laboratorio de Diseño II en la UNAL.

Además el sistema, que cuenta con una patente a nombre del GTI, permite hacer varias cargas y apilarlas para llevarlas después a puntos de acopio, lo que no se puede hacer con la recolección manual.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

13 de febrero de 2020

En México, uno de los lugares donde más se escucha la radio es en el automóvil. En más de 17 millones de vehículos se oye al menos una vez al día, y con esa audiencia cautiva adquiere un rol dual: de acompañamiento y alternativa de escape, afirmó Virginia Medina Ávila, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán.

A propósito del Día Mundial de la Radio, que se conmemora hoy, 13 de febrero, indicó que los horarios de mayor audiencia varían. En la ZMVM el momento en que más resuena en los autos es de las 6 a las 9 horas, cuando se transmiten los noticieros matutinos, siendo el mayor pico a las 7 de la mañana. Otro aumento considerable es a partir de las 18 horas, también con programas de corte informativo.

En cuanto a las preferencias de los escuchas, la autora del artículo “Radio en el automóvil: audiencia atrapada” (investigación apoyada por la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la UNAM), indicó que 27 por ciento se inclina por programas hablados; 24 por ciento por la música; cuatro por ciento por audiolibros y podcast, y el resto se divide en diversos rubros.

Virginia Medina subrayó que la gente escucha música con mayor frecuencia en el trabajo, al conducir o ejercitarse: el 36 por ciento en el automóvil, 24 por ciento en las áreas laborales, 22 por ciento mientras hace las labores del hogar y 18 por ciento al ejercitarse o hacer otras actividades.

Según cifras del INEGI (2019), en nuestro territorio hay registrados 47 millones 790 mil 950 autos, y según estimaciones de la propia universitaria, en 17 millones 200 mil escuchan la radio.

Radiomorfización

Dos perillas giratorias le dan vuelta al mundo. La fiel e incondicional compañía de rostros anónimos cumplió más de un siglo a bordo. La radio llegó para quedarse en el auto, desde agosto de 1919 en el habitáculo de un Ford T.

Medina Ávila, también autora de “Nuestra es la voz, de todos la palabra. Historia de la radiodifusión mexicana. 1921-2010”, expuso que contrario a los agoreros que han declarado la extinción de la radio, ésta no ha muerto, y además se transforma, se desdobla día a día en un proceso que se ha denominado “radiomorfización”.

Las peculiaridades de esta transformación animan a pensar en la radio del siglo XXI. Podemos considerar que las fortalezas tradicionales de la radio –transportabilidad, facilidad de acceso, transmisión en tiempo real, integración con la comunidad, empatía con los comunicadores radiales, estándares periodísticos y programación creativa– no han disminuido con las nuevas formas de consumo, aseguró.

La universitaria, autora del libro “Homo audiens. Conocer la radio: Textos teóricos para aprehenderla”, dijo que la radio en general está en una etapa de transformación, “con el desinterés de algunas instituciones y empresas que se niegan a potenciar la migración digital y siguen sin apostar a la creación de contenidos atractivos para los públicos infantil y juvenil”.

Frente a los micrófonos, la ficción ha sido relegada y las nuevas voces se han visto eclipsadas por las que han permanecido toda la vida, de manera que es difícil capturar a nuevas audiencias.

“Si miramos detenidamente, la radio va en muchas direcciones, todas apoyadas en las posibilidades de las multiplataformas, en la simbiosis con el podcast y en la hibridación de medios sonoros y visuales con Internet como terreno de juego”.

En México dichas posibilidades permanecen estancadas y se deben considerar experiencias exitosas, como la BBC de Londres, para aprender de ellas. Además, con el cambio de política de comunicación del Estado, la radio pública se ha visto perjudicada con el recorte presupuestal, lo que a mediano plazo impedirá su avance, finalizó.

Boletín UNAM-DGCS-135/2020

12 de febrero de 2020

El pangolín, un mamífero escamoso, podría ser el huésped intermedio del coronavirus de Wuhan, y protagónico en su propagación, “aunque posiblemente haya otros reservorios adicionales”, afirmó Samuel Ponce de León Rosales, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud de la UNAM.

Por otro lado, informó que ya se iniciaron las pruebas clínicas con antivirales, pero llevará tiempo tener resultados aplicables en clínica para contar con un tratamiento contra el coronavirus.

Lo más importante es estos momentos es detectar y diagnosticar los posibles casos, establecer un protocolo de aislamiento de los pacientes, y el personal de salud debe estar informado de las prácticas a seguir para evitar contagios, aconsejó el especialista en epidemiología.

En cuanto al pangolín, Ponce de León señaló que esta especie, que se encuentra entre el armadillo y el oso hormiguero, es probablemente la que más se trafica en el mundo de manera ilegal.

Es considerado una suculencia en la cocina China; además, se le atribuyen poderes mágicos y su carne y escamas se usan para tratar múltiples enfermedades.

Indispensable reforzar protocolos de vigilancia y contención

El universitario reiteró que se deben reforzar los protocolos de vigilancia y contención para evitar la propagación.

Aclaró que aunque los casos se han extendido en más de 20 países, la mortalidad por el virus es relativamente baja. Hasta el viernes pasado, los informes reportaban 31 mil personas con síntomas de coronavirus; 20 por ciento de ellos en estado clínico grave, y más de 600 decesos, refirió.

En ese contexto se discute cuál será la denominación oficial de esta enfermedad, “posiblemente SARS Wuhan”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-115/2020