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27 de febrero de 2020

La migración de la mariposa monarca es uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza. Aunque a este insecto se le encuentra en varias partes del mundo, su ruta por Norteamérica está en peligro de extinción, alertó Víctor Sánchez-Cordero, investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM.

Las posibles causas: utilización excesiva de herbicidas, la alteración del uso de suelo, el cambio climático y la reducción en la disponibilidad de néctar y polen, explicó.

“El compromiso para conservar este fenómeno migratorio no sólo se centra en México, es también una responsabilidad compartida entre nuestro país, Canadá y Estados Unidos”, afirmó.

Para monitorear la migración de la mariposa a lo largo de las tres naciones, Sánchez-Cordero y su equipo desarrollaron el primer modelo que establece las áreas de migración en un contexto espacio-temporal.

Factores

De manera equivocada, se piensa que en la preservación del fenómeno migratorio de la mariposa monarca, el factor más importante, y casi exclusivo, es la conservación de las llamadas zonas núcleo, bosques de oyamel en la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca (RBMM). “Esta idea ha puesto gran presión internacional sobre México”, resaltó el especialista del IB.

Pero un artículo publicado por el universitario y su equipo en la revista Frontiers in Environmental Science, demuestra que el declive poblacional de este insecto no se debe a la pérdida de cobertura vegetal en la RBMM, pues aunque la deforestación se ha reducido drásticamente en los últimos 10 años (debido a esfuerzos colectivos entre gobierno, academia y ONG), la merma continúa.

“La baja dramática en la densidad de mariposas monarca que llegan a sitios de hibernación en México no se correlaciona con la pérdida de cobertura forestal, lo que demuestra que este factor no es el responsable de la baja poblacional en esos lugares. Se deben buscar otras hipótesis para explicar el decremento”, remarcó.

Una posible causa, subrayó el científico, es el uso excesivo de herbicidas en Estados Unidos y Canadá, que dañan el algodoncillo (Asclepia), una planta considerada maleza, pero preferida por la mariposa para alimentarse y depositar sus huevecillos (ovipositar).

Otra probabilidad es la reducción en la disponibilidad de néctar y polen debido a la deforestación, elemento que tiene una amplitud geográfica más allá de México.

Una hipótesis más es la mortandad de mariposas en su ruta de otoño hacia México, particularmente en Texas y el noreste de nuestro país, por el cambio del uso de suelo y el cambio climático, que traen como consecuencia sequías inusuales.

Nuevo paradigma de conservación

Para conservar el fenómeno migratorio de la mariposa monarca, Sánchez-Cordero consideró necesario desarrollar una red de áreas de conservación, que incluya además de zonas protegidas, sitios prioritarios de preservación y agrosistemas interconectados.

Con el cambio climático y la deforestación, las mariposas buscan otros lugares de hibernación fuera de las zonas núcleo de la RBMM; para que tengan suficiente flexibilidad de adaptación, sus rutas deben ser declaradas áreas protegidas y contar con interconectividad, señaló.

“Se requiere un nuevo paradigma de conservación, más flexible y dinámico espacial y temporalmente. Aún no hay, es algo que debemos construir de manera conjunta”.

Primer modelo predictivo espacio-temporal

Sánchez-Cordero, presidente del comité científico de la mariposa monarca por parte de México (en el comité trinacional), se percató que no había un modelo predictivo de la ruta migratoria, así que con su equipo se propuso desarrollar el primer modelo que establece las áreas de migración, en un contexto espacio-temporal.

Proyectado en una serie de mapas, el modelo indica en qué parte de la ruta están las mariposas de enero a diciembre. “Compilamos una base de datos de los registros validados de la mariposa en Norteamérica, y con eso desarrollamos modelos de nicho ecológico, como distribución potencial de esta especie”, abundó.

Con esta contribución, es factible predecir en qué parte de Norteamérica pueden encontrarse mariposas monarca por mes, y establecer una plataforma geográfica de información para conservar el fenómeno migratorio.

En otro estudio, refinan el modelo de distribución de la ruta en México, incluidas las interacciones bióticas de la mariposa con especies de plantas de las que se alimenta, y especies de árboles donde percha. Estas indagaciones se publicaron recientemente en las revistas Frontiers in Ecology and Evolution, y Ecography.

La migración

Con un peso que oscila entre 0.25 y 0.75 gramos, la mariposa monarca recorre en su trayecto cerca de cuatro mil 500 kilómetros entre México, Estados Unidos y Canadá. Esta ruta incluye sitios de hibernación hacia los dos últimos países y en ella participan de tres a cuatro generaciones de mariposas. En la migración de otoño, cuando llegan a México, solamente una generación viene a la nación.

En la ruta migran dos poblaciones de mariposas: la del Este, la más conocida y de distribución trinacional, y la del Oeste, que va de la Unión Americana a México. Recorren la Sierra Madre Occidental y parece que hay sitios en nuestro territorio donde también hibernan.

No se sabe si hay cruce genético entre las poblaciones del Este y el Oeste, pues nuestra geografía en forma de cono acerca mucho a las dos, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-171/2020

 

26 de febrero de 2020

Científicos de la UNAM encabezan la vigilancia y monitoreo de un enjambre sísmico que ocurre en Michoacán desde el pasado 5 de enero, fenómeno que ha causado tres mil 287 microsismos, rompimiento de fallas y fracturas en distintos niveles, que van de 40 a cinco kilómetros de profundidad, sin que sean indicativo del nacimiento de un volcán, afirmaron.

Hugo Delgado Granados, director del Instituto de Geofísica (IGf), explicó que desde inicios de este año ocurrió una serie de sismos en una región de Michoacán cercana al volcán Paricutín y a la población de Uruapan. Inicialmente el registro lo hizo el Servicio Sismológico Nacional (SSN) con su red de estaciones sismológicas, y luego participaron expertos del IGf y de las universidades de Colima y Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Víctor Hugo Espíndola Castro, subdirector de investigación del SSN, comentó que los microsismos ocurridos no son perceptibles para el ser humano ni han causado daños en viviendas, pero son detectados por instrumentos; así, se han registrado tres mil 287 eventos con magnitudes entre 2.6 y 4.1. “En total se han registrado más de cinco mil sismos muy pequeños, si se toman en cuenta incluso los de magnitud uno”.

Servando de la Cruz Reyna, investigador del Departamento de Vulcanología del IGf, expuso que los enjambres sísmicos se han presentado varias veces en esa región. “El primero fue en 1943 y culminó con el nacimiento del volcán Paricutín. Posteriormente hubo otros tres en 1997, 1999 y 2006, este último con características similares al actual. En estos tres últimos no hubo llegada de magma hacia la superficie”.

Delgado Granados resaltó que hasta ahora se han integrado trabajos vinculados con la sismicidad, y para descartar que se trate del nacimiento de un volcán, se han hecho diferentes estudios con la instalación de magnetómetros, medición de dióxido de carbono difuso en suelos, medición de radón, muestreo de aguas; además de analizar las deformaciones a través de diferentes métodos. “Ha sido resultado del trabajo conjunto de unos 50 investigadores y técnicos académicos de las tres instituciones”.

En tanto, Espíndola Castro recordó que, inicialmente, para la medición se utilizó la red de estaciones del Servicio Sismológico Nacional, y al continuar la actividad especialistas del Centro de Geociencias instalaron sensores locales que dieron mayor precisión, además de una estación del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

Desplazamiento horizontal de magma y sismos pequeños

De la Cruz Reyna explicó que la mayor parte de las fracturas producidas con el actual enjambre sísmico son pequeñas. “Se sugiere que la fuente del esfuerzo es un movimiento de magma, pero a profundidades de 10 kilómetros o más. Esto es muy común en zonas volcánicas y significa que el magma, que posiblemente esté produciendo el esfuerzo, puede tener origen en el desplazamiento”.

El vulcanólogo remarcó que el actual enjambre sísmico no culminará con el nacimiento de un volcán por varias razones: la profundidad de los sismos se mantiene baja y la mayor parte del desplazamiento de magma es horizontal.

“Hay una cantidad importante de magma, pero normalmente estancado a gran profundidad, no se mueve. Eventualmente algunos paquetes de ese magma buscan caminos, que pueden ser verticales, inclinados u horizontales, como en este caso, y por eso no llegan a la superficie”, precisó.

Carlos Gutiérrez Martínez, del Cenapred, dijo que en el proceso de estudio del enjambre sísmico en Michoacán ha existido una coordinación permanente entre el gobierno federal y el Instituto de Geofísica. “Tenemos reuniones técnicas, mantenemos la vigilancia, cuidamos ser preventivos y no sobrerreaccionar”.

Los microsismos no han sido percibidos por la población ni han causado ningún daño en las viviendas, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-173/2020

BOGOTÁ D. C., 25 de febrero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Detrás de esta iniciativa están los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Laura Ortiz, Andrés Rosas y Alejandra Vergara, de Ingeniería Química, Alexandra Ramírez de Ingeniería Mecánica, y Jimmy Pulido y Sebastián Chávez de Ingeniería de Sistemas, quienes buscan contribuir a que las cifras de desperdicio de alimentos se reduzcan, ya que según la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) estas alcanzan a ser un tercio de lo que se produce en el mundo.

El 44 % de estos desechos corresponde a las frutas, cifra que en Colombia puede alcanzar hasta el 58 %, algunas de estas que solo por estar magulladas ya no resultan apetecibles para el consumidor y terminan en la basura. En ellas, los estudiantes vieron un gran potencial para convertirlas en una crema exfoliante sostenible, siempre y cuando no tengan ninguna afectación microbiológica.

Maracuyá, curuba, guayaba, mora y cereza son algunas de las frutas incluidas en la formulación de UBA, en la que se combinaron con ingredientes naturales y sostenibles como aceites de almendras, de coco, de uva y de jojoba, además de alcoholes etílicos, como un emulsificante de origen renovable.

Con este producto la estudiante Laura Ortiz ya se había hecho merecedora de un reconocimiento en 2017, en el Primer Concurso Nacional Universitario de Productos Cosméticos Naturales, organizado por la Asociación Colombiana de Ingeniería Química, donde UBA obtuvo el primer puesto.

Junto con sus compañeros, la estudiante Ortiz trabajó en el perfeccionamiento de la crema exfoliante como idea de emprendimiento, en el marco del Taller de Proyectos Interdisciplinarios (TPI), una asignatura que deben cursar todos los estudiantes de Ingeniería y en la que desarrollan interdisciplinariamente soluciones a problemas de la industria.

“Teníamos la formulación base y quisimos modificarle algunos aceites y extractos que nos dieran las propiedades deseadas para nuestro consumidor. Para eso hicimos una amplia investigación en literatura científica, libros de cosmética y consultas a expertos en el tema, egresados de la Universidad” comenta la estudiante Ortiz.

Esto les permitió incluir en la crema ingredientes sobre los que se tiene referencia científica asociada con propiedades humectantes, exfoliantes y antioxidantes, que además ayudan a prevenir las arrugas. Con este producto final realizaron un estudio del consumidor, en el que se evaluaron propiedades de aroma, apariencia, textura, exfoliación y humectación, y todas obtuvieron una calificación superior a 4 sobre 5.

Como se incluyen las propiedades exfoliantes de las frutas, UBA también reduce el uso de plásticos como los que componen los exfoliantes comunes, cuyas microesferas –que pueden ser entre 130.000 y 2,8 millones en un envase de 15 ml– terminan contaminando los océanos.

“Lo que planteamos es una crema exfoliante natural, sin parabenos ni conservantes, que aproveche los residuos de estas frutas y sus semillas en el exfoliante y que su empaque genere menor impacto ambiental”, manifiesta la futura ingeniera, quien proyecta seguir trabajando en el desarrollo de este producto y en la consolidación de su marca.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

26 de febrero de 2020

A finales del 2010 más del 70 por ciento de los cuerpos hídricos del país presentaba algún indicio de contaminación, como acumulación de estructuras fenólicas y hormonas en pesticidas y otros compuestos dañinos, capaces de alterar el sistema hormonal de animales y humanos. Por ejemplo, los pesticidas organofosforados, usados ampliamente en medios agrícolas y residenciales, están implicados en 8 millones de casos de envenenamiento al año. Se encuentran en partes por billón o trillón; por lo tanto, su concentración máxima permisible no está regulada.

Ante la necesidad de disminuir esta presencia para evitar daños al medio ambiente y a la salud, Eduardo Torres Ramírez, investigador del Centro de Química del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP), utiliza las enzimas del hongo Pleurotus ostreatus para transformar compuestos contaminantes en otros menos nocivos para el ambiente.

Las enzimas son moléculas biológicas que catalizan reacciones bioquímicas; es decir, aceleran el ciclo de vida (crecimiento, desarrollo y muerte) de un organismo. También tienen la capacidad de transformar, mediante oxidación, algunos compuestos en sustancias menos agresivas con el medio ambiente, incluso inocuas.

El doctor Torres Ramírez utiliza las enzimas del hongo Pleurotus ostreatus, conocido como seta ostra, para desechar contaminantes persistentes o emergentes en aguas residuales de plantas de tratamiento del estado; así como en ríos, pozos y una laguna en Veracruz.

Las ha aplicado en la transformación de alrededor de 50 compuestos diferentes, entre estos analgésicos, antibióticos, antiinflamatorios, plaguicidas organofosforados y organoclorados, fenoles, colorantes y sustancias procedentes del petróleo.

“Al usar estas enzimas hemos logrado dos cosas importantes: los productos derivados son menos tóxicos y más biodegradables, por lo que los residuos todavía presentes son eliminados sin complicaciones por los microorganismos existentes en los cuerpos de agua”, explicó el académico.

Los métodos basados en enzimas tienen un impacto mínimo en los ecosistemas. Igualmente presentan algunas otras propiedades interesantes como bajos requerimientos de energía, fácil control del proceso y operación en un amplio rango de pH, temperatura y fuerza iónica.

De esta manera, el investigador del ICUAP propone utilizar a la biocatálisis ambiental como un paso previo a la salida de los residuos de las plantas de tratamiento, en lugar de la cloración, para eliminar los compuestos contaminantes persistentes.

El siguiente reto: reutilizarlas

Los hongos tienen la capacidad de crecer en sustratos o ambientes complejos, como la madera, cuya estructura molecular está formada por lignina, un polímero aromático. Muchos de los compuestos contaminantes fabricados por el ser humano tienen organizaciones similares a la lignina.

Para obtener estas proteínas, el también líder del Cuerpo Académico 305 “Procesos ambientales sustentables y electroquímica molecular” de la BUAP cultiva por 20 días en un fermentador a este ser vivo heterótrofo que se alimenta de un sustrato de avena y trigo. En este tiempo, es cuando se produce la enzima en cuestión, la cual se extrae y purifica para aplicarla de manera soluble o preparada en un biocatalizador industrial.

Eduardo Torres Ramírez, doctor en Biotecnología por la UNAM, comentó que actualmente el uso de estas moléculas biológicas es de forma soluble adicionada; no obstante, su costo de fabricación es elevado y terminan siendo degradadas por los microorganismos presentes en los efluentes y cuerpos hídricos. De ahí la importancia de inmovilizarlas en la superficie para su reutilización.

“Lo deseable es que puedan utilizarse por más de tres meses para abaratar costos. Nosotros con la inmovilización hemos podido incrementar su tiempo de vida hasta en 500 por ciento; no es suficiente, pero vamos en el camino de producir enzimas más robustas”, expuso el investigador del ICUAP.

En este sentido, el reto de los científicos dedicados a la biocatálisis es generar enzimas suficientemente estables, mediante el incremento de su producción para reducir costos, mejorar su estabilidad operacional, haciéndolas más activas y que reconozcan más compuestos. La aportación del doctor Eduardo Torres es la preparación de catalizadores inmovilizados para incrementar la estabilidad operacional.

Fuente: buap.mx 

25 de febrero de 2020

A 11 años de su aparición, WhatsApp es utilizada en México por 77 millones de usuarios, convirtiéndose en una de las aplicaciones de mayor uso. Desde las nuevas generaciones hasta adultos mayores se comunican por este medio, afirmó Cristina Múzquiz Fragoso, directora de Docencia en Tecnologías de Información y Comunicación, de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC) de la UNAM.

Precisó que de acuerdo con un estudio realizado por la UNAM, los mexicanos usan esta app para comunicarse con amigos (91.3 por ciento), con familiares (81.7), y cada vez más por cuestiones laborales (apenas tres por ciento).

Actualmente, dos mil millones de personas en el mundo utilizan esta aplicación, principalmente en India, Brasil, Estados Unidos, Indonesia y México.

Creada en 2009 por el ucraniano Jan Koum y su socio Brian Acton, el objetivo era contar con una “agenda inteligente” para saber si otra persona estaba disponible para hablar o si era posible hacerlo, de ahí su nombre: WhatsApp (what’s up, ¿qué pasa?, y app, aplicación).

Una aplicación confiable

Múzquiz Fragoso resaltó que en un mundo donde las noticias falsas están a la orden del día, una preocupación de los usuarios de redes sociales es la credibilidad, congruencia y autenticidad, y “WhatsApp entra en esa categoría, porque con quienes hablamos son amigos y familiares, y les creemos. Otras aplicaciones deben enfrentar el reto de ser más creíbles y eliminar las fake news a través de inteligencia artificial”.

Hace una década los usuarios buscaban noticias o contenidos diferentes, y los empresarios del área se enfocaron en esa línea; se percataron de la preferencia por los chats, porque la gente busca estar en contacto con otras personas.

Así, WhatsApp trabaja en hacer sentir especial al usuario, y una de las maneras de lograrlo es personalizar esta red social: permite compartir íconos que reflejen el estado de ánimo, o se puede configurar la pantalla haciendo pensar al usuario que es suya.

No obstante, finalizó Múzquiz Fragoso, se debe seguir trabajando en proteger la privacidad de la información, pues a veces se comparten datos o imágenes íntimas que puede hacerse públicas. “Deben generarse nuevas leyes y regulaciones que protejan las comunicaciones”.

Boletín UNAM-DGCS-167/2020