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BOGOTÁ D. C., 14 de diciembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-

A corto plazo, se percibe alteración del sueño, dificultades con la alimentación y cambios en la tensión arterial, y a largo plazo pueden presentar sensibilidad aumentada al dolor y una respuesta hormonal exagerada al estrés.

Estas consecuencias, producidas por la exposición al dolor por procedimientos médicos durante estancias hospitalarias prolongadas, también pueden acarrear, durante el proceso de crecimiento, problemas de comportamiento y aprendizaje, déficit de atención, trastornos psicosociales, alteraciones motoras, dificultades de adaptación, síndromes de dolor crónico y somatización.

De ahí la importancia de educar a médicos y enfermeros en el manejo del dolor, advierten las médicas Cyndy Margarita Atencia Herrera y Claudia Patricia Devia Neira, especialistas en Perinatología y Neonatología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quienes advierten que los recién nacidos, en especial los prematuros, no solo son capaces de sentir dolor, sino que además son más sensibles que los niños y adultos.

Las investigadoras analizaron cómo se maneja el dolor en esta población tan susceptible, con el fin de diseñar una intervención educativa al personal de salud asistencial, ya que según cifras de estudios realizados en países como Corea, China, Estados Unidos, India y Brasil, entre otros, solo el 50 % de los profesionales de la salud han reportado manejar el dolor en recién nacidos. 

Las unidades de recién nacidos del Hospital Universitario San Ignacio, la Fundación Hospital de la Misericordia y el Instituto Materno Infantil Concepción Villaveces de Santos, en Bogotá, fueron la fuente principal de este análisis, para el cual se revisaron 75 historias clínicas y se aplicaron dos estrategias de intervención educativa: una grupal y una individual, a través de una encuesta electrónica a 70 personas que trabajan con recién nacidos hospitalizados, con el fin de orientarlos en los procedimientos que se pueden realizar para mitigar el dolor de las intervenciones, la importancia de los protocolos escritos y claros y el conocimiento de las medidas farmacológicas y no farmacológicas.

Dosis y procedimientos

“Las farmacológicas se basan en el suministro de dosis adecuadas –por kilo de peso– de fármacos por vía oral, intravenosa o tópica. Entre las no farmacológicas se resaltan procedimientos como evitar el ruido, disminuir la luminosidad, respetar los ciclos de sueño, poner música, practicar masajes, suministrar lactancia y aplicar la técnica canguro”, señalan las investigadoras.

La intervención educativa mostró cambios sustanciales, ya que, por ejemplo, se elevó notablemente la adherencia en el registro del dolor en las historias clínicas, al pasar de un 1,3 % antes de la intervención a 54,4 % después de la intervención. Además los procedimientos terapéuticos incrementaron en 34 % después de la intervención, lo cual es significativo.

También observaron que la posición canguro y la lactancia no forman parte de las estrategias rutinarias para prevenir el dolor en recién nacidos que van a ser sometidos a procedimientos hospitalarios dolorosos como venopunciones, aspiraciones, punciones de talón, inserción de sondas, ecografías, valoraciones de oftalmología y ecocardiogramas.

Sin embargo, las investigadoras recomiendan que estas medidas sean impulsadas en las unidades de recién nacidos de los tres centros hospitalarios analizados, pues tienen amplios efectos benéficos para la salud, son económicos y de fáciles de implementar.

En relación con el estudio, las investigadoras resaltan que “se propone que, con base en los resultados, cada unidad hospitalaria que analizamos pueda elaborar un modelo de manejo del dolor enmarcado en protocolos internacionales diseñados para este fin”.

En tal sentido, advierten que es necesario educar y capacitar a médicos y enfermeros que no manejan el dolor en esta población por múltiples causas, entre las cuales se encuentran: subestimar la sensación dolorosa del recién nacido y desconocer los mecanismos para su evaluación o la limitación del manejo a procedimientos de máximo dolor.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

14 de diciembre de 2019

En México, el culto a la Virgen de Guadalupe es una manera de identificarnos, es un símbolo importante que ha llegado a muchos países, incluso de Europa y Asia. “Es un elemento de cohesión, porque no tiene esa parte política, como los partidos, por lo que cualquiera puede identificarse, sin mayor problema”, afirmó Gisela von Wobeser, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

La devoción por la Guadalupana se propaga rápidamente, y cada año millones de devotos llegan a venerar su imagen en la Basílica, ubicada al norte de la Ciudad de México. “Tan solo en 2018, se calcula que llegaron más de 10 millones de peregrinos de varios puntos del país”.

La investigadora explicó que el origen del culto a la Virgen de Guadalupe es un santuario prehispánico dedicado a la diosa Tonantzin, en el cerro del Tepeyac. En 1525, cuatro años después de concluir el proceso de Conquista, los frailes franciscanos convirtieron ese santuario en una ermita dedicada a la Virgen María, para que los indígenas la adoraran. Colocaron una pintura de la virgen como inmaculada concepción, a la que le atribuyeron poderes milagrosos.

“No se sabe en qué año se erigió la ermita del Tepeyac, pero debió ser en la primera década después de la conquista. Estaba dedicada a la Virgen María y no a la Virgen de Guadalupe”, aclaró.

Los primeros documentos que se tienen sobre el culto guadalupano datan de 1556.

Cuando llegó el arzobispo de la ciudad de México, Alonso de Montúfar, a mediados del siglo XVI, se dio cuenta que el culto en la ermita tenía muchas posibilidades, con una imagen considerada milagrosa y muchos adeptos, tanto españoles como indígenas, y sacó provecho. “Bautizó a la imagen como Virgen de Guadalupe”.

La devoción mariana más importante de España era la Virgen de Guadalupe de Las Villuercas, en Extremadura. “Creo que al bautizar a la virgen del cerro del Tepeyac como Guadalupe, muchos se fueron con la finta de que era la misma.

“Poco a poco la virgen mexicana le comió el mandado a la española porque hoy en España hay más devoción a la Guadalupe del Tepeyac que a la española, salvo en la región de Las Villuercas”, comentó Gisela von Wobeser.

Según registros, hubo una controversia entre Montúfar y Francisco de Bustamante, prior de los franciscanos, quien reclamó al arzobispo por alentar entre los indios el culto a la imagen de la virgen, diciendo que hacía milagros, cuando no había ninguna prueba.

“Aunque fueron los franciscanos quienes construyeron la ermita en el cerro del Tepeyac, Bustamante estaba temeroso de que se estuviera fomentando un culto idolátrico”, argumentó la universitaria.

Días antes del festejo a la virgen, que entonces no era el 12 de diciembre, sino el 8 de septiembre, día en que el catolicismo celebra el natalicio de la Virgen María, Montúfar ofició una misa en el Tepeyac, en la que afirmó que la virgen sí era milagrosa.

En respuesta, durante un sermón en la capilla de San José de los Naturales, del convento de San Francisco, durante la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, Bustamante censuró esas afirmaciones y negó que la imagen pintada por manos humanas fuera milagrosa.

Entonces, Montúfar interpuso una demanda contra Bustamante por las ideas expresadas acerca del culto a la Guadalupana. “Según documentos relacionados con la controversia, el franciscano alegaba cómo se podría presuponer que esta imagen hiciera milagros si apenas ayer la había pintado el indio Marcos Cipac”, relató Gisela von Wobeser.

Los interrogatorios de Montúfar a los testigos del sermón se publicaron más de tres siglos después, en 1888, con el título de “Informaciones de 1556”. En este documento, ni Bustamante, Montúfar o sus informantes mencionan las apariciones de la Virgen ni a Juan Diego.

Modelo para la guadalupana

El modelo utilizado para pintar la Virgen de Guadalupe fue una imagen flamenca del siglo XV. La Virgen en la Gloria, fechada hacia 1420, es muy similar a la Guadalupana en el trazo, el rostro, la proporción de sus miembros, la postura corporal y la vestimenta. “Las diferencias entre las dos imágenes quizá se deban a los objetivos de los franciscanos”, analizó la universitaria.

“Es probable que el autor de la imagen haya sido Marcos Cipac Aquino, aunque no sabemos con certeza cuándo se mandó a hacer; lo que sí sabemos es que cuando llegaron los franciscanos requirieron de imágenes para su proceso evangelizador”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-882/2019

13 de diciembre de 2019

La decembrina es la época del año donde se registran los más altos niveles de frustración y soledad. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad, elaborada por la UNAM, las relaciones familiares ocupan el promedio más alto de satisfacción, pero “si una persona se aísla puede presentar emociones negativas”, afirmó Hugo Sánchez Castillo.

El titular del Laboratorio de Neuropsicofarmacología de la Facultad de Psicología (FP) indicó que “estos días los acompañamos con grandes reforzadores, particularmente en Navidad, llena de comida que no se consume todos los días, lo que genera expectativa, sensaciones placenteras y una liberación hormonal (tenemos más oxitosina y dopamina, se modula la serotonina y viene en consecuencia una sensación de bienestar)”.

Las expectativas son moduladas, en parte, por el sistema dopaminérgico, que involucra ciertas estructuras del cerebro que permiten tener una sensación reforzante (placentera) antes de un evento.

En esta temporada la publicidad y la sociedad misma fomentan altas expectativas, y la gente se predispone y presiona para conseguir ciertas condiciones que, piensa, materializarán su felicidad. “Pero no siempre se consiguen”.

Las falsas expectativas conducen a conflictos emocionales que pueden derivar en un estado de depresión y, en casos extremos, al suicidio, alertó.

Ir en búsqueda de la felicidad nos lleva a la frustración, porque no es la única emoción existente, y el problema aparece cuando creemos que ésta debe permear toda nuestra existencia. “Debemos transitar por cada emoción, positiva y negativa: tristeza, ira, ansiedad o miedo. A lo largo de la vida tendremos diferentes estados emocionales, y eso es parte de nuestros mecanismos adaptativos para sobrevivir”, aseguró.

El también presidente de la Sociedad Iberoamericana de Neurociencia Aplicada sostuvo que es patológico mantenernos con miedo o ansiedad todo el tiempo, pero también lo es pretender ser felices siempre.

Época estresante

Con los festejos de Navidad y año nuevo inicia una época altamente estresante. En año nuevo, por ejemplo, cuando hacemos un recuento de nuestros logros, nos damos cuenta que no cumplimos ciertos propósitos y entonces llega la frustración.

Así, en un día que debería ser de los más felices, hay una ruptura emocional, y esta discrepancia entre la alta expectativa que se tenía del evento y la situación real, puede llevar a un episodio de depresión, detalló.

“Si aceptamos que somos individuos que cometemos errores y que transitamos por emociones, al llegar el momento de concretar o de comparar lo que hicimos y lo que no hicimos, lo aceptaremos con mayor facilidad”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-884/2019

12 de diciembre de 2019

Detrás de este trabajo está Cristian Raúl Barrera Monje, magíster en Ingeniería Biomédica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien busca brindar un nuevo enfoque que facilite este tipo de análisis, los cuales aún representan un desafío porque requieren de técnicas complejas, costosas y destructivas del tejido de las muestras tomadas por los patólogos.

Con la dirección del doctor Eduardo Romero Castro, profesor del Departamento de Biomédica de la Facultad de Medicina de la UNAL, el investigador Barrera consiguió desarrollar un modelo computacional que agrupa estas células del sistema inmune –que se encuentran de forma natural en los infiltrados inflamatorios de algunos tumores sólidos–, de acuerdo con un vector de 186 características, en imágenes teñidas con hematoxilina y eosina (H&E).

Esas muestras de tejido, en tonos rosados, son las que los médicos suelen analizar en el microscopio para hacer diagnósticos de cáncer e incluso definir el tratamiento adecuado para cada paciente. El magíster explica que en ellas normalmente los patólogos solo alcanzan a ver la cantidad de estos linfocitos, no sus formas de agrupación ni los subtipos a los que pueden pertenecer según las funciones que cumplen.

Para conseguir ver estos detalles se requiere de procedimientos más complejos y costosos, por lo que la propuesta del investigador Barrera es aprovechar los recursos disponibles en las imágenes H&E para lograr identificar las agrupaciones de linfocitos en regiones específicas de algunos tumores y tejidos, sus tipos y cuáles de ellas están relacionadas con un mejor pronóstico de recuperación en los pacientes.

Aplicando técnicas de procesamiento de imágenes digitales, el magíster trabajó en un modelo que permite ajustarlas y remover el ruido para que, posteriormente, con tecnologías de aprendizaje de máquinas, fuera capaz de extraer información de las imágenes H&E y crear modelos de reconocimiento de los patrones de agrupación de los linfocitos, lo que se conoce como clusterizar.

El abordaje se evaluó en una cohorte de 178 pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas en etapa inicial, de los cuales 100 muestras se utilizaron para el entrenamiento del modelo propuesto y 78 para la validación independiente.

La información de recurrencia del cáncer se obtuvo de la historia clínica de los pacientes, en la que la tasa de supervivencia a cinco años fue el rango establecido.

Con esta información se utilizó una herramienta computacional que se conoce como “clasificador de análisis discriminante lineal” (LDA por sus siglas en inglés), junto con los linfocitos clusterizados, para predecir la probabilidad de recurrencia en el conjunto de prueba, obteniendo resultados estadísticamente significativos a la hora de clasificar entre recurrencia temprana y tardía a partir de las agrupaciones de células.

Según el investigador, esto abre la puerta para seguir perfeccionando estas técnicas de manera que lleguen a un uso clínico. Por el momento, los estudios continúan y desde el laboratorio del profesor Romero se trabaja en explorar biológicamente el significado de los grupos de linfocitos, los subtipos de células que los componen y por qué se forman.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

11 de diciembre de 2019

El cambio climático constituye la mayor amenaza para la salud de la población mundial en este siglo, en particular para niños y adultos mayores. De no tomarse medidas inmediatas para frenarlo, la calidad de vida de los recién nacidos se verá afectada durante toda su existencia, así como la de sus hijos, advirtieron expertos en la UNAM.

Al participar en el encuentro “Lancet Countdown. El cambio climático es un problema de salud pública”, organizado por la Facultad de Medicina (FM), Ian Hamilton, profesor del Energy Institute University College London, y Cristian Roberto Morales Fuhrimann, representante en México de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), expusieron que esas poblaciones serán las más afectadas, en particular las que viven en países en desarrollo, y en urbes con mayor pobreza.

Germán Fajardo Dolci, director de la FM, expuso que cuando se habla de cambio climático “nos enfocamos a los grandes acuerdos internacionales y a la contribución de los gobiernos de diferentes países, pero poco reflexionamos sobre lo que se hace desde nuestros propios ámbitos”.

Al inaugurar el foro, indicó que es una oportunidad “para pensar qué es lo que podemos hacer desde la Facultad de Medicina, en cuanto a investigación, difusión y toma de conciencia, y cómo seguir trabajando con la OPS y con grupos de profesionales que colaboran con la revista Lancet, la publicación más importante en el área de la salud (https://www.thelancet.com/journals/lancet/home)”.

La UNAM cuenta con el Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC), coordinado por Carlos Gay García, que se encarga de apoyar investigación, analizar y proponer acciones, resaltó.

En su oportunidad, Morales Fuhriman reconoció que la capacidad de la UNAM es clave para producir evidencia en este ámbito y contribuir, desde la realidad de México y la región, “a comprender mejor cómo nos afecta el cambio climático y cómo lo hará en el futuro si no hacemos nada. De no movilizarnos para mitigarlo, ponemos en peligro nuestra propia existencia”.

Este fenómeno es la mayor amenaza para la salud del mundo en el siglo XXI. La salud es y será perjudicada por el impacto que pudieran generar eventos extremos como la olas de calor, sequías, tormentas y el aumento de los niveles del mar; enfermedades transmitidas por vectores; amenazas a la seguridad alimentaria; contaminación del agua; desnutrición y desplazamientos forzados.

Entre 2030 y 2050 el cambio climático causará unas 250 mil defunciones adicionales al año debido a la desnutrición, paludismo, diarrea y estrés por calor, advirtió.

Para 2030, los costos mundiales por daños directos a la salud derivados de este fenómeno serán de dos mil millones a cuatro mil millones de dólares. Zonas con mala infraestructura sanitaria, que en su mayoría se ubican en los países en desarrollo, serán las menos capacitadas para responder.

Existen políticas y opciones individuales que pueden contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y reportar beneficios colaterales para la salud. Por ejemplo, el uso de transporte público no contaminante y formas activas de desplazamiento (a pie o bicicleta), como alternativa al uso de vehículos privados, aconsejó.

Asimismo, consideró que los sistemas de salud deben ser más resilientes. “Tenemos que apostar a contar con hospitales seguros, verdes y resilientes, con la posibilidad de que sigan funcionando cuando los eventos extremos se produzcan”.

Detalló que el Programa de Cambio Climático y Salud de la OPS busca preparar a los sistemas de salud a través de alertas tempranas, una mejor planificación y la adopción de medidas de prevención y adaptación. “Estamos a unos días de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP25) y debemos involucrarnos en el debate, posicionando las consecuencias de este fenómeno”.

En tanto, Ian Hamilton destacó que hay esperanza debido al incremento de inversiones en energías renovables. “En México hay excelentes recursos que pueden aprovecharse de manera correcta”.

Esas fuentes de energía tienen un enorme potencial de generación de empleos, pero los combustibles fósiles siguen teniendo importancia económica. “Es preocupante que no ocurra una transición y que en los últimos años se hayan incrementado los subsidios a las fuentes de energía primaria más utilizadas, como los combustibles fósiles”.

En el encuentro también participaron Carlos Gay; Ana Rosa Moreno, profesora del Departamento de Salud Pública de la FM; y Mariana Cárdenas González, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Boletín UNAM-DGCS-876/2019

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