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18 de mayo de 2020

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) aprovecha la experiencia adquirida en el descubrimiento y desarrollo de anticuerpos para el diagnóstico y uso terapéutico en enfermedades como Chikungunya, para encontrar, caracterizar y generar anticuerpos específicos y neutralizantes para el tratamiento de la infección aguda producida por el virus SARS-CoV-2, lo cual coloca a esta institución a la vanguardia en materia de investigación y a la par de por lo menos 50 laboratorios que en todo el mundo buscan la prevención y cura de COVID-19.

Este trabajo se alinea a lo señalado por el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, sobre la colaboración de las instituciones de educación superior del país para construir respuestas integrales que hagan frente a la emergencia sanitaria.

En tanto que el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas ha subrayado que, como institución del Estado mexicano, el Politécnico ha emprendido acciones que contribuyan a enfrentar la contingencia sanitaria con investigaciones científicas y tecnológicas.

El proyecto, desarrollado a través de la Unidad de Desarrollo e Investigación en Bioprocesos (UDIBI) de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) tienen tres objetivos principales: el primero es desarrollar y validar un inmunoensayo para determinar si existen o no anticuerpos anti-SARS-CoV-2 circulantes en la población mexicana. Este ensayo serológico será clave para determinar individuos con inmunidad al virus.

El segundo objetivo es estudiar la diversidad de anticuerpos anti-SARS-CoV-2 que desarrolla la población mexicana, lo cual permitirá conocer la dinámica de pandemia en nuestro país y generar estrategias para prevenir, diagnosticar y/o curar la enfermedad.

Como tercer objetivo, se obtendrán anticuerpos que bloqueen al virus SARS-CoV-2 y que puedan ser empleados como terapia biotecnológica en diferentes estadios de la enfermedad, pero sobre todo en aquellos individuos que no responden adecuadamente al reto de la infección viral o que tengan enfermedades colaterales que limiten su competencia inmunológica. En estos casos, se les administraría el tratamiento con anticuerpos terapéuticos para bloquear la invasión del virus y así evitar las complicaciones producidas por COVID-19.

El doctor Juan Carlos Almagro, Director de la Unidad de Descubrimiento de Anticuerpos Terapéuticos de la UDIBI, quien tiene amplia experiencia en la ingeniería y diseño de anticuerpos dentro de la industria farmacéutica a nivel internacional, detalló que los anticuerpos se podrían generar a partir de fuentes naturales y/o artificiales.

El integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel 3, indicó que el IPN optará como estrategia de búsqueda, un sistema híbrido que utiliza una plataforma generada a partir de genes naturales y sintéticos, estos últimos derivados del análisis de millones de secuencias que emulan la unión que se da entre antígenos y anticuerpos de manera natural. “Es como un sistema inmune in vitro, por lo que es posible evaluar estos anticuerpos semisintéticos como si fueran naturales. La ventaja es que estos genes se han diseñado para que sean fáciles de producir en caso de que muestren el efecto terapéutico deseado”, advirtió.

Por la amplia experiencia que se tiene en el desarrollo de este tipo de moléculas, el doctor Almagro estimó que los anticuerpos terapéuticos podrían descubrirse en un año. A esto seguiría un proceso de evaluación preclínica y clínica que pudiera durar más o menos tiempo dependiendo de la disponibilidad de recursos y de las colaboraciones que se establezcan para ello. Mencionó que los anticuerpos desarrollados contra Chikungunya y el Factor de Necrosis Tumoral (TNF) han permitido a la UDIBI del IPN, establecer y validar los procesos de descubrimiento, optimización y caracterización de anticuerpos, mismos que se han publicado en revistas de alto prestigio internacional.

A su vez la doctora Sonia Mayra Pérez Tapia, Directora Ejecutiva de la Unidad de Investigación, Desarrollo e Innovación Médica y Biotecnológica (UDIMEB), subrayó que, el disponer de plataformas para el desarrollo de pruebas serológicas y terapias biotecnológicas ofrece a nuestro país dos instrumentos fundamentales para enfrentar ésta y otras problemáticas de salud que se pudiesen presentar en el futuro. Recalcó que el Politécnico ejecuta dicha investigación en el marco del protocolo “Descubrimiento y caracterización de anticuerpos neutralizantes contra SARS-Cov-2 para la aplicación en el tratamiento de la infección aguda”, el cual cumple con los requisitos de los comités de ética, investigación y bioseguridad correspondientes.

Las personas interesadas en participar en el protocolo deben ser mayores de edad; presentar identificación oficial; imprimir y firmar el consentimiento informado; radicar en la Ciudad de México; haber presentado dos o más síntomas (fiebre, tos seca, dificultad para respirar, dolores de cabeza, articular, muscular, de garganta o torácico, escurrimiento nasal, conjuntivitis y/o cansancio extremo) en un periodo no mayor a 72 horas y enviar un mensaje de WhatsApp al número 55 3975 6486.

Fuente: ion.mx

BOGOTÁ D. C., 15 de mayo de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Así lo aseguró la microbióloga Gabriela Delgado, profesora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), durante una charla on-line en la que presentó los resultados de un trabajo adelantado con otras universidades en el análisis de pruebas serológicas e identificación de anticuerpos. En este participaron los investigadores Johana Vargas y Carlos Álvarez.

La científica Delgado dijo que “como academia se debe estar en la capacidad de avanzar, no solo evidenciando la calidad de las pruebas serológicas, sino también la respuesta inmunomoral reflejada en anticuerpos, pensando en una vacuna o en evaluar la eficacia de las posibles vacunas en las que se está trabajando actualmente”.

El estudio se llevó a cabo con pacientes infectados en una clínica de Bogotá, y aunque la muestra no fue muy amplia, sí es relevante pues permite relacionar los resultados con lo reportado en la literatura científica de las últimas semanas.

Así, para analizar la respuesta inmunológica de los pacientes se analizaron 10 marcas comerciales de pruebas serológicas disponibles en el país. En un primer grupo, “casi recién infectado”, se evidenció una leve tendencia a tener mayor positividad en la inmunoglobulina M (IgM), mientras que en la G (IgG) parece débil. En varios casos, aunque la banda no está tan marcada, la prueba se puede considerar como positiva. La inmunoglobulina es una proteína que mide la concentración de anticuerpos.

En un grupo de pacientes que tenían un “tiempo medio reportado con síntomas”, los resultados muestran una mayor positividad para las inmunoglobulinas en general, lo cual indica que hay un pico en la segregación de estas sustancias en los individuos.

En relación con los pacientes que llevaban entre “24 y 35 días infectados”, los datos muestran que el pico empieza a descender con un predominio que concuerda con la literatura disponible y que indica que hay un predominio de la inmunoglobulina G (IgG).

La profesora Delgado destaca que “con estos resultados, primero, es fundamental que la tasa de coincidencia con el RTPCR (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa) esté reportada en cada prueba. A pesar de que estas varíen, todos los pacientes infectados (sintomáticos o asintomáticos) presentan positividad al RTPCR, uno de los métodos de laboratorio más utilizados y exactos para detectar el nuevo coronavirus. Segundo, muchas de las muestras se validaron con una muestra muy pequeña como para tener una confiabilidad significativa; y tercero, muy pocas pruebas muestran el tiempo en el que se tomó, lo que asegura un alto grado de sensibilidad, que realmente no corresponde”.

Lo esencial de identificar los anticuerpos

El registro de anticuerpos es un aporte para el estudio posterior de vacunas y terapias, pues se tendría en cuenta la referencia de cómo reacciona el cuerpo de manera autónoma ante el virus.

Un segundo uso es el del suero convaleciente (aporte de pacientes que superen la infección por el virus), en cuyo estudio ya está avanzando el mismo grupo investigador. Esto permite la vigilancia epidemiológica de grupos de riesgo y el monitoreo de los pacientes asintomáticos.

La profesora Delgado destaca que “aunque los anticuerpos juegan un papel fundamental, si no son neutralizantes, la presencia de otros anticuerpos en altas cantidades es un indicador de casos críticos de la enfermedad o de una falla o enfermedad inmune, lo que puede generar un mayor éxito del virus al colonizar más células de glóbulos blancos”.

Desmitificando las pruebas serológicas

En un individuo que tenga el sistema inmunológico en óptimas condiciones, cuando responde a un atacante se despiertan algunas señales que pueden ser detectadas y que dan cuenta de la exposición o el contacto con un agente externo. Estas pruebas buscan identificar las sustancias antígenas y los anticuerpos presentes en el microorganismo intruso –virus o bacteria–, en este caso el Sars-Cov-2, o coronavirus.

“No son pruebas de diagnóstico, porque efectivamente el individuo analizado estuvo en contacto con el virus, y en ningún caso da cuenta de si en el momento de la prueba estaba infectado; en todos los casos, el personal se debe apoyar en otras pruebas para determinar la infección”, explica la docente.

Las diferentes técnicas aplicadas para realizar pruebas serológicas tienen ventajas y desventajas que dependen del laboratorio o centro donde se realicen. De la más sensible a la menos sensible se encuentran: la quimioluminiscencia, ELISA y las pruebas rápidas (inmunocromatográficas); estas últimas son parecidas a una prueba de embarazo y se manifiestan a través de los reveladores, representando la reacción específica, si es que existen los anticuerpos contra el microorganismo.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 14 de mayo de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Dicho informe fue dado a conocer este año en el marco del Año Internacional de las Enfermeras, declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como parte de la estrategia global Nursing Now, que entre 2018 y 2020 se había desarrollado para promover objetivos como conseguir una mayor inversión y mejorar la situación de las enfermeras en educación, desarrollo profesional, estándares, regulación y condiciones de empleo.

Además, se busca una mayor y mejor difusión de las prácticas efectivas e innovadoras en enfermería, influencia de las enfermeras en la política sanitaria nacional y mundial, incremento del número de ellas en posiciones de liderazgo y proporcionar mayor evidencia para los responsables de políticas y decisiones sobre dónde puede tener mayor impacto la enfermería.

Es paradójico que el año Internacional de las Enfermeras y la celebración del 12 de mayo como el Día Internacional de la Enfermería –en honor a los 200 años del natalicio de la pionera Florence Nightingale– coincidiera también con la actual pandemia de la COVID-19.

Esta situación ha puesto en relevancia el importante papel que cumplen los 27,9 millones de personas que hoy se encuentran dentro del equipo de enfermería en el mundo, 19,3 millones de las cuales son profesionales.

Pese a los esfuerzos del gremio, se estima que la escasez de talento humano en esta área no ha disminuido considerablemente, pues entre 2016 y 2018 solo se pasó de un déficit de 6,6 millones de personas a 5,9. Esta panorama, según explica la profesora Lorena Chaparro Díaz, de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se ha asociado con el envejecimiento de la fuerza laboral en enfermería y con la migración de las enfermeras de países con menores ingresos en busca de mejores oportunidades.

“El informe estima que una de cada ocho enfermeras ejerce en un país diferente al que se formó o nació”, comenta la docente, y hace un llamado a disminuir la brecha entre hombres y mujeres que ejercen esta profesión, porque sigue habiendo menos oportunidades tanto de horarios flexibles, salarios justos y adecuados como de liderazgo como decisores en políticas de salud.

Reconocimiento digno

La Facultad de Enfermería de la UNAL, a través del capítulo Upsilon un, de la Sociedad de Honor de Enfermería Sigma Theta Tau Internacional, se vinculó a la campaña impulsada por el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) y la OMS, para darle un reconocimiento digno a esta profesión que, según explica la profesora Chaparro, aportó de manera importante a retomar el trabajo colaborativo de diferentes organizaciones en el país.

Aunque el cierre de la campaña Nursing Now se había proyectado para este 12 de mayo, como parte de la celebración del Día Internacional de la Enfermería, se ha solicitado a la OMS extenderlo hasta 2021, debido a que, aunque la pandemia ha puesto el foco en la labor y las necesidades de la enfermería, también ha dificultado el trabajo para seguir visibilizando su importancia ante los Gobiernos.

En octubre de este año el programa de Enfermería de la UNAL cumple 100 años, lo que lo convierte en el más antiguo de Colombia y el segundo en Latinoamérica. En este tiempo, la Facultad ha sido pionera en el país con la creación de programas como la Maestría y el Doctorado, y en promover y mitigar situaciones de salud de la población colombiana, algo que sigue haciendo en la actual crisis de la COVID-19.

Hoy le aporta a la nación investigaciones lideradas por profesores, estudiantes y egresados que desde 16 grupos de investigación –algunos con más de 20 años de trayectoria– trabajan para mejorar las condiciones de salud de los colombianos. Es lo que ocurre con proyectos de extensión como el curso “Cuidando a la persona en situación crítica de salud en la UCI”, por medio del cual se está formando al personal de hospitales de todo el país, en especial de ciudades apartadas como Leticia y Tumaco, para atender los casos críticos de la pandemia.

“Hemos certificado a 648 enfermeras de diferentes regiones y tenemos una cobertura de 31 hospitales del país”, explica la profesora Virginia Soto, y añade que a corto plazo esperan llevar el curso a otros países de Latinoamérica que lo han solicitado.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 15 de mayo de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Independientemente del tamaño de la empresa, todas deberán garantizar que se cumplan estos aspectos.

Ante la pandemia por el COVID-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha venido dando una serie de normas universales orientadas al talento humano en salud, la población en general y las empresas, las cuales se deben tener en cuenta para el retorno de los colombianos a la vida productiva y laboral.

La profesora Olga Beatriz Guzmán Suárez, del Departamento de Ocupación Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala además que “debemos tener claro que no vamos a encontrar un trabajo igual al que dejamos a finales de marzo, ni sus sitios, contexto o ambiente, todo deberá tener una modificación”.

Respaldo legal para los trabajadores

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), mediante el comunicado del 18 de marzo de 2020, menciona algunas disposiciones que se tuvieron en cuenta en la Resolución 666 del 24 de abril de 2020 del Ministerio de Salud de Colombia; estas son:

Proteger a los trabajadores y empleados y a sus familias de los riesgos para la salud generados por el coronavirus. Proteger a los trabajadores en el lugar de trabajo. Estimular la economía y el empleo. Sostener los puestos de trabajos y los ingresos, con el propósito de respetar los derechos laborales. Mitigar los impactos negativos y lograr una recuperación rápida y sostenida.

No obstante, la experta Guzmán comenta que “ante el panorama de una gran fractura para el sector de la economía, en el cual más del 90 % de las empresas son pequeñas o medianas, se deben contemplar medidas y respuestas para el trabajo informal, y no solo desde lo formal”.

Asegura además que “para estimular la economía y sostener los ingresos, sería de gran ayuda contar con un censo sobre las características de formación de las personas. Si como política de gobierno tuviéramos una base de datos, en la cual pudiéramos conocer los perfiles sobre formación, experiencia y habilidades de los trabajadores en relación con los requerimientos de empleo, además de profesiogramas para hacer la selección y ubicación de los trabajadores, se podrían abonar las nuevas propuestas para sostener los puestos de trabajo”.

Medidas de bioseguridad para todos

Según la OMS, la bioseguridad hace referencia al conjunto de normas y medidas para proteger la salud del personal frente a riesgos biológicos, químicos y físicos a los que está expuesto en el desempeño de sus funciones, lo cual es extensivo a los pacientes y el medioambiente.

Según ese concepto, la exposición actual que se ha tenido con el COVID-19 está asociada con un riesgo biológico, pero también se contemplan otros que son de cuidados físicos y químicos, como aerosoles, material particulado, sustancias químicas como desinfectantes, alcohol y otras que pueden estar influyendo en este momento sobre la salud humana.

En ese sentido, se han planteado lineamientos, protocolos, recomendaciones y documentos tanto técnicos como legales para que todos los sectores implementen las medidas de bioseguridad, sean nacionales o regionales.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

13 de mayo de 2020

La disminución de actividades humanas debido al confinamiento ha propiciado que la naturaleza se recupere y se exprese en fenómenos como la bioluminiscencia, que en las últimas semanas se ha observado en las costas mexicanas, afirmó David Uriel Hernández Becerril, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM.

“No hay registro sobre la periodicidad o lugares donde ocurre la bioluminiscencia, pero la mínima presencia de actividad humana o ausencia de ésta ha hecho posible que se disperse a zonas donde antes se veía poco, como varias costas de México”, dijo.

Como resultado de los cambios en las condiciones ambientales, organismos microscópicos marinos llamados dinoflagelados han proliferado y producen ese fenómeno.

La bioluminiscencia ocurre porque algunas bacterias, hongos, protistas unicelulares, gusanos, moluscos, crustáceos, insectos, peces y medusas tienen la capacidad de emitir luz mediante la conversión directa de la energía química en energía lumínica, explicó el universitario.

Breve respiro de la naturaleza

Es triste que la emergencia sanitaria haya evidenciado que actividades humanas como el turismo limitan la distribución de especies en el planeta. “Lo que no han podido hacer los gobiernos para que el planeta tenga un breve respiro, lo hizo un pequeño microorganismo”, resaltó.

El turismo, aunque genera recursos económicos y detona el desarrollo, inhibe el crecimiento de comunidades marinas, pues contamina las aguas, el aire y el suelo, remarcó.

De acuerdo con Hernández Becerril, se tiene conocimiento sobre la biodiversidad marina, pero falta mucho por explorar. “La función que desempeñan los microorganismos en ese entorno es muy importante, pero lamentablemente están amenazados por el deterioro ambiental, el calentamiento global y la acidificación de los océanos”.

El científico expuso que como consecuencia de los deshielos del Himalaya ha habido un cambio en la estructura de la comunidad del fitoplancton en el Mar Arábigo, que favorece la proliferación de ciertos dinoflagelados productores de mareas rojas y bioluminiscencia, como Noctiluca scintillans. Además, “por cambios en el clima se cree que este año hay presencia de La Niña, lo que ha propiciado cambios en la estructura del fitoplancton y favorecido las mareas rojas en el Pacífico Norte”.

Finalmente, destacó que estos fenómenos y el avistamiento de animales silvestres a partir de la cuarentena debería ser un incentivo para ser conscientes de la importancia de la biodiversidad, patrimonio cultural y natural. “Es probable que en estos días siga disminuyendo la contaminación ambiental y aparezcan más animales en las ciudades; es tiempo de reflexionar qué es lo que estamos haciendo mal”.

Boletín UNAM-DGCS-423/2020