
BOGOTÁ D. C., 09 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Una de las mayores evidencias se ha presentado en crisis epilépticas focales (en una zona limitada del cerebro), en las que logran disminuir de 10 a 64 % la actividad eléctrica, mientras que en las multifocales, como en la mutación de canales de potasio (común en lactantes), el rango de respuesta llega hasta un 40,8 %, un efecto muy importante si se tiene en cuenta que no existen medicamentos alternativos para tratar esta alteración.
Otros efectos se han comprobado en epilepsias focales mioclonías (convulsiones que son como sacudidas rápidas de los brazos o las piernas), con un porcentaje de respuesta de hasta el 50,3 %, que resulta promisorio.
Así lo reveló la doctora Angélica María Uscátegui, neuropediatra, especialista en Epileptología y docente del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en el marco de la charla “Cannabis en neurología infantil”, del programa #SaludUNALContigo.
La especialista también señaló el síndrome de Lennox-Gastaut como otra de las evidencias de la eficacia de los cannabinoides en el tratamiento de enfermedades.
Este síndrome es una variante de epilepsia infantil de difícil manejo, que aparece entre los dos y seis años de edad, y que se caracteriza por convulsiones frecuentes y diversas; a menudo se acompaña de discapacidad intelectual y problemas conductuales y presenta un amplio registro de trabajos científicos y respuestas positivas frente al tratamiento con estos medicamentos.
“Se debe recordar que estos dos síndromes, al ser encefalopatías epilépticas, afectan directamente el desarrollo psicomotor y el grado intelectual y cognitivo de los pacientes”, explica la neuropediatra.
Según la especialista, los pacientes y sus familares reconocen el efecto positivo del medicamento, en lo que respecta a la calidad de vida, en la que los padres reportan que los niños mejoran sus habilidades intelectuales, se les nota con mayor energía, con mejor disposición y más pendientes de su entorno. De igual manera, se percibe una mejora en la calidad de los patrones del sueño y disminución en los episodios de crisis.
Legislación para estos medicamentos
En Colombia, el primer país de Latinoamérica que desarrolla una legislación en torno al uso del cannabis, la Ley 1787 de julio de 2016 expone que el Estado regula el tema del cannabis medicinal en el país, en asuntos como la producción de semillas y de la planta, el procesamiento, la expedición de licencias de producción e investigación etc.
De esta manera se ha abierto un primer marco regulatorio del tema, a través del Invima y el Fondo Nacional de Estupefacientes, en asocio con los Ministerios de Justicia, del Interior y de Salud.
Este año el Invima aprobó un medicamento a base de cannabis para tratamiento de la epilepsia en niños, el cual fue desarrollado por la empresa Procaps, con casa en Barranquilla, y el primero de su tipo.
Comercialmente estos medicamentos, como Epidolex, tienen un precio muy elevado en el mercado, pues una dosis de 60 ml está en promedio en 1,2 millones de pesos colombianos, por lo cual tener un medicamento nacional sería de gran competencia y un gran alivio para los pacientes y sus familias.
No obstante, la especialista recomienda tener siempre presente ciertas alarmas a la hora de manejar este medicamento, debido a sus efectos adversos, controlar los niveles de transaminasas en el organismo, la presencia de diarreas, nauseas o vómitos y un aumento o disminución del apetito, lo que hace crucial la supervisión de un médico capacitado para administrarlos.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

09 de junio de 2020
Luego de realizar estudios in vitro e in vivo en un modelo animal, la investigadora del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Lesslie Espinosa Espinosa, comprobó que además de tener actividad antibacteriana, antioxidante y antifúngica, la cáscara de mango de la variedad Ataulfo contiene compuestos que poseen propiedades cicatrizantes, por lo que a partir de esta materia prima considerada desecho en la industria alimentaria obtuvo un extracto para sanar heridas agudas superficiales en menor tiempo que el requerido en una remodelación natural.
En torno a investigaciones como esta, el Secretario de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, ha señalado que el Gobierno federal apoya a la comunidad científica para que contribuyan con el bienestar de todos los mexicanos y con el desarrollo del país.
Por su parte el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha referido que esta casa de estudios otorga una formación basada en la ciencia y la tecnología, con habilidades y valores humanísticos y sociales.
En el trabajo, la doctorante de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) fue asesorada por los investigadores Leticia Garduño Siciliano, de la ENCB, y Marco Aurelio Rodríguez Monroy, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, de la Universidad Nacional Autónoma de México, quienes ayudaron a Lesslie Espinosa a dilucidar las propiedades de los compuestos fenólicos contenidos en la cáscara del fruto.
La científica explicó que para obtener el extracto, primero retiraron la cáscara del mango y le quitaron la mayor cantidad de pulpa para ponerla a secar. “Posteriormente la sometimos a un proceso de maceración con un solvente de polaridad alta para extraerle los compuestos fenólicos y finalmente realizamos diversos procesos de filtración hasta obtener el extracto crudo”, agregó.
Precisó que una vez obtenido el extracto lo evaluaron in vitro y probaron su actividad antimicrobiana, antifúngica y antioxidante. “Estas propiedades son muy importantes, ya que al proceso de cicatrización pueden afectarlo diferentes factores, como alguna infección bacteriana, por ello a partir de corroborar que el extracto tiene efecto antimicrobiano decidimos probarlo en un modelo murino (ratones cepa CD1)”, apuntó.
Al respecto, la joven investigadora detalló que realizaron una incisión a los roedores para simular una herida quirúrgica y le aplicaron el extracto disuelto en gel al 10 por ciento durante 14 días y durante ese tiempo realizaron evaluaciones cotidianas.
“De manera natural la remodelación de una herida (la cual incluye las dos primeras capas de la piel) se realiza entre 14 y 30 días. En el modelo animal comprobamos a nivel macroscópico que a partir del día 8 o 9 la herida ya estaba cerrada, pero al realizar el estudio histológico determinamos que las dos capas estaban completamente cerradas en el día 11, por lo que concluimos que el extracto coadyuva a la cicatrización de piel en menor tiempo que el que lleva el proceso natural sin complicación de alguna infección”, advirtió.
La estudiante de doctorado indicó que posiblemente el siguiente paso será establecer pruebas para determinar la toxicidad del extracto y continuar con estudios a niveles preclínicos con el propósito de conocer su seguridad. “Después de obtener esta información se realizarán pruebas clínicas (en pacientes) para un posible tratamiento”, indicó.
Finalmente, Lesslie Espinosa mencionó que el extracto no mostró ningún efecto adverso en la prueba de toxicidad aguda implementada en el modelo animal (Ratas Wistar), por lo cual el grupo de investigación tiene la posibilidad de seguir realizando estudios que repercutan en el cuidado de la salud de la población.
Fuente: ipn.mx

05 de junio de 2020
Ante la pandemia por el COVID-19, la sociedad enfrenta el reto de mejorar las prácticas sustentables y cambiar su estilo de vida, a través del fortalecimiento de la educación ambiental, para preservar los recursos naturales, consideraron especialistas del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha puntualizado que la Nueva Escuela Mexicana trabaja para cimentar la educación ambiental, en todos los niveles de enseñanza, como pilar de bienestar humano y la sustentabilidad.
Por su parte, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas. ha destacado que el equilibrio ambiental es prioridad para el Politécnico, por ello se requieren profesionales que desde sus ámbitos construyan escenarios deseables de desarrollo sustentable.
Al analizar el “Impacto de la pandemia en el medio ambiente”, a través de un Webinar organizado por el Centro Interdisciplinario de Investigación sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD), los expertos politécnicos destacaron que la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 modificó el ritmo de agotamiento de los recursos naturales, y redujo la contaminación del agua y aire.
En este sentido, la doctora Norma Patricia Muñoz Sevilla, Presidenta del Consejo del Cambio Climático del Gobierno de México e investigadora del CIIEMAD, destacó que la calidad del agua mejoró, disminuyó la contaminación ambiental, pero siguen presentes los aerosoles contaminantes, los cuales se fugan en la atmósfera.
Agregó que en las playas de la Isla de Soho, en Hong Kong, se registra la llegada de miles de cubrebocas que son arrastrados en el océano provenientes de otros lugares. En Quintana Roo, México, prevalece el problema del sargazo, el cual las autoridades locales trasladan a la vegetación sana de la laguna costera.
Por otro lado, advirtió sobre los efectos posteriores a la pandemia sobre SARS-CoV-2, porque una vez que se retomen las actividades económicas del país, se prevé el incremento del dióxido de carbono y la concentración de gases por efecto invernadero.
Por ello, la doctora Muñoz Sevilla consideró que a través de la educación se pueden cambiar los hábitos y estilo de vida de la población para retomar las actividades, incluso contemplar, por ejemplo, en el uso de la bicicleta como medio de transporte cotidiano.
En su oportunidad, Jonathan Muthuswamy Ponniah, investigador del CIIEMAD e integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), Nivel II, indicó que la pandemia modificó la calidad de agua del mar; afloraron algas con elevadas cantidades de nutrientes (fósforo y nitrógeno) y se incrementó la acidez en el océano, lo que provocará en el mediano plazo (de cuatro a cinco meses), la muerte de organismos y afectaciones a la biodiversidad marina. “La materia orgánica es muy baja en los océanos y cuando aumente la actividad de afluentes, durante el reinicio de actividades, habrá un cambio drástico cerca de las costas”, apuntó el científico.
Finalmente, el científico politécnico, Pedro Francisco Rodríguez Espinoza, señaló que disminuyeron las descargas industriales e intensificaron las domésticas, pero se requiere una sociedad que preserve los recursos naturales y realice acciones encaminadas a la conformación de una nueva estructura social.
Fuente: ipn.mx

05 de junio de 2020
Estamos viviendo la sexta extinción masiva del planeta y al menos 515 especies de vertebrados están amenazadas, pues tienen poblaciones de mil individuos o menos, afirmó Gerardo Ceballos González, investigador del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM.
En un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) de Estados Unidos, el científico y sus colegas revisaron especies amenazadas de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, y confirmaron la grave pérdida de poblaciones de fauna en el planeta.
“La cifra de 515 especies es muy conservadora, pues de muchos animales no hay datos. Son grupos que están al borde del abismo y en muy poco tiempo pueden extinguirse. Son muchísimas si recordamos que en los últimos 500 años se han extinguido 600 especies y hoy tenemos 515 en riesgo”, señaló.
Si desaparecen, las tasas de extinción de los últimos 150 años se irían al doble. “Las especies que se extinguieron en los últimos 100 años debieron haberlo hecho en 10 mil años”.
En el estudio, Ceballos y sus colegas también evaluaron especies que tienen cinco mil individuos y confirmaron que corresponden a las mismas áreas de las de mil individuos. “Significa que tenemos colapsos de la biodiversidad regionales, áreas geográficas totalmente afectadas”.
Estas especies que están en peligro crítico básicamente son zoombies, es decir, fauna muerta viviente. “Son tan pocos los especímenes, que han perdido el papel que jugaban para mantener la estructura y función de los ecosistemas”, resaltó.
Causas y soluciones
Las principales causas de esta “aniquilación biológica” son la destrucción del hábitat y el tráfico ilegal de especies, problemas que originaron la pandemia que estamos viviendo, y que han causado en los últimos 30 años alrededor de 50 brotes epidémicos de enfermedades emergentes, virales o bacterianas que afectan al ser humano.
“Es claro que la vacuna contra estas enfermedades son los ambientes naturales. Cada vez que los devastamos y traficamos con especies estamos destruyendo las barreras naturales que permitían que los humanos nos mantuviéramos a salvo de virus y bacterias que se encuentran en la naturaleza”, subrayó.
Ceballos recordó que las poblaciones naturales silvestres se mantienen estables y reguladas por los depredadores, parásitos y enfermedades. “Pero con la destrucción de hábitats y el comercio ilegal de especies rompemos el equilibrio y, por lo tanto, tenemos problemas como la pandemia que estamos enfrentando”.
Para el experto de la UNAM, la solución inmediata es detener de tajo el tráfico ilegal de especies. “No podemos seguir permitiendo esta situación, que ocurre especialmente en los países de Asia como China y Vietnam”.
Solamente en China se trafica con 100 millones de animales silvestres al año, según datos del gobierno de ese país, lo que significa que están autorizados. Esta cifra genera 74 mil millones de dólares, cifra más grande que todo el comercio de carne en Estados Unidos, e involucra a 14 millones de personas en el gigante asiático.
“El asunto es grave, pero no lo es más que la pandemia que vivimos, porque apenas estamos viendo los primeros estragos”.
Que los científicos sigan insistiendo en el tema es una cuestión de ética, de moral. “En México y en todo el mundo debemos entender que lo que no hagamos los ciudadanos no lo hará el gobierno. Es necesario un movimiento ciudadano liderado por la ciencia, por los datos que nos indican qué se tiene que hacer y cuáles son los derroteros correctos”.
Para lograrlo, Ceballos y un grupo de ambientalistas y filántropos ya preparan la iniciativa Stop Extinction, que aspira a construir el año entrante un movimiento ambiental tan fuerte como el del cambio climático, para crear conciencia de la “aniquilación biológica” a nivel planetario.
Boletín UNAM-DGCS-481/2020

BOGOTÁ D. C., 04 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-
“Los resultados y desarrollos de tecnologías sanitarias que se den en el marco de esta iniciativa serían un bien público global, cimentado en un modelo viable que promueva el acceso basado en la equidad, la ciencia sólida, la colaboración abierta y la solidaridad global”.
Así lo planteó el doctor Daniel Salas Pedraza, ministro de Salud del país centroamericano que hoy abre una ventana de oportunidad en la agenda internacional.
Al respecto, la profesora Claudia Vacca González, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y directora del Centro de Pensamiento Medicamentos, Información y Poder, indicó que “es hora de compartir el conocimiento de manera coordinada para llegar a las respuestas de la pandemia”.
En desarrollo del webinar “Cooperación, solidaridad y gobernanza global”, moderado por la docente, el ministro de Costa Rica destacó cinco principios de constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que estarían inmersos en la propuesta de su país.
Los dos primeros señalan que la condición fundamental de la salud de los pueblos depende de la cooperación de personas y Estados, y que los resultados alcanzados por cada Estado en el fomento y la protección de la salud son valiosos para todos.
El tercero de estos principios es el peligro común que representa la desigualdad en salud y control de enfermedades transmisibles presentes en diferentes países; el cuarto, la extensión de los beneficios de conocimientos médicos para alcanzar el más alto grado de salud, y el quinto la responsabilidad de los Gobiernos sobre la salud de sus ciudadanos, que solo se puede cumplir mediante medidas sanitarias y sociales adecuadas.
“La pandemia ha agrandado las desigualdades económicas, no solo a nivel local, sino entre países, la problemática no se va a solucionar si no hay una coordinación global, y esta se debe dar bajo el lente de la cooperación y la solidaridad internacional”, advirtió Carlos Correa, economista experto en propiedad intelectual, desde el South Center, en Ginebra.
¿Propuesta utópica?
A la iniciativa han dado respuesta positiva países de diferentes latitudes y contextos políticos y económicos, así: de la región de las Américas, Argentina, Belice, Brasil, México y República Dominicana, entre otros; de Europa, Bélgica, Noruega y Portugal, entre otros; de la Región Pacífica, Malasia y Palaos; del Sudeste Asiático, Bangladesh, Indonesia y Sri Lanka, entre otros; de África, Mozambique y Sudáfrica, entre otros; y del Mediterráneo Oriental, Egipto y Líbano, entre otros.
Para Jaime Espin, economista de la salud y profesor de universidades reconocidas en todo el mundo, la Unión Europea dio sus primeros pasos en materia de salud con las compras y negociaciones conjuntas de medicamentos. En este contexto extraordinario “se ha demostrado voluntad política a través de compras de equipamiento de salud que se ha repartido en los países de la UE”, destacó.
Por otro lado existe la Innovative Medicines Initiative (IMI), en la que se financia investigación 50-50 de manera conjunta entre los sectores estatales y privados.
Sin embargo, “en la comunidad, el derecho de patentes es nacional y no puede haber un tratado conjunto; en 2015 se sostuvo que la comunidad no tiene el mandato para adquirir patentes individuales con objetivos globales; actualmente se debe repensar esta posibilidad, para que organismos internacionales puedan adquirir patentes al menos en situaciones particulares”, agrega el economista Espin.
De esta manera, la propuesta costarricense presenta algunos compromisos planteados que marcarían la pauta para un eventual diseño de acciones particulares.
Para los Gobiernos y financiadores se propone promover la innovación, eliminar barreras y facilitar la liberación de conocimiento, en tanto que para el sector privado el licenciamiento voluntario y no exclusivo sin condicionamiento geográfico o de ingreso.
A los investigadores se les plantea compartir sus conocimientos, descubrimientos y datos producto de estudios y aproximaciones, y a otros actores la abogacía, movilización y sensibilización social para legitimar la iniciativa.
“No se trata de compartir solo las patentes y licencias, sino de entender que se debe trascender y hacer la plataforma colaborativa con los países que no tienen los recursos”, indica el economista Correa.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co