
BOGOTÁ D. C., 04 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-
“Instituciones y centros de investigación y desarrollo, universidades, comunidades, empresarios y Estado deben trabajar en conjunto, incluso llevando la cooperación a términos transnacionales de la región latinoamericana”.
Así lo planteó la rectora de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), profesora Dolly Montoya Castaño, quien participó en el Foro de la revista Semana “Ciencia para todos”, junto con la ministra de Ciencias, Mabel Torres, y la rectora de la Universidad EAN, Brigitte Baptiste.
Para la rectora de la UNAL, “los actores deben estar coordinados, pues la generación de conocimiento es apenas el inicio de un proceso que debe culminar en su transferencia a la sociedad y la innovación se prueba, finalmente, en el mercado o los usuarios”.
Por su parte la ministra Torres manifestó que aunque generalmente se piensa desde el planteamiento y el diseño de proyectos, es indispensable reflexionar en torno a la apropiación social del conocimiento.
Recordó que “durante la Mincienciatón se gestó un diálogo con expertos, comunidades, administraciones políticas territoriales y miradas focales, para construir desde este enfoque unos lineamientos para el diseño de estrategias de apropiación desde el Ministerio, pues no hay fluidez en el proceso de transferencia de conocimiento y estamos trabajando en esta política”.
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación recibe hoy un 0,4 % de inversión por parte del Gobierno nacional, cifra insuficiente si se piensa en la ciencia no como una entidad, sino como cada uno de los procesos investigativos, los cuales intentan responder a una necesidad puntual en el país.
En la discusión sobre la idoneidad de las instituciones en el manejo de problemáticas específicas, la rectora Baptiste manifestó que “se deben distribuir los problemas que van apareciendo entre los actores que tienen la capacidad de resolverlos con rapidez”. Al respecto, destacó que “se necesita un Minciencias con jerarquía, que genere esta articulación entre las instituciones”.
La rectora Montoya agregó que “se debe invertir y dejar los intereses generales a un lado, para innovar social y tecnológicamente con empresas y mejorar la competitividad del país”.
La lucha por la pandemia
En el marco del foro se recordó que la UNAL ha puesto a disposición del Gobierno y la sociedad su conjunto de profesores y científicos para avanzar en las soluciones frente a la emergencia sanitaria, especialmente en asuntos de salud, aunque todos los sectores están trabajando activamente.
Durante la pandemia, el Hospital Universitario Nacional de Colombia (HUN) ha realizado un trabajo con alrededor de 30 hospitales para hacer TeleUCI.
“Con la TeleUCI se ha llegado a las periferias del país y las Sedes fronterizas de la UNAL como San Andrés, Tumaco, Arauca y Leticia han hecho un acompañamiento importante a los hospitales de las regiones”, subrayó la Rectora.
Además, los 21 Centros de Pensamiento estudian el área social, ya que tras la pandemia vendrá la pospandemia, que dejará un residuo donde las universidades están llamadas a hacer las propuestas que transformarán el país.
“No volveremos a ser los mismos, no se pretende regresar a lo mismo, hay una dirección nacional y una transformación digital prevista y creemos que allí hay un trabajo enorme en materia de innovación” agregó la directiva de la UNAL.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

04 de junio de 2020
Redefinir las estrategias de política pública para frenar la pérdida de empleo formal, reducir los altos índices de informalidad y lograr una autonomía sanitaria, serán algunos de los principales retos que enfrente el país ante la actual crisis económica ocasionada por la pandemia de COVID-19, señaló Jaime Estay Reyno, investigador de la Facultad de Economía de la BUAP.
El especialista recordó que ya existía una recesión en el país, la cual estimó que se agravará con el impacto de la pandemia. En este sentido, la predicción de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte para México una caída o crecimiento negativo de 6 por ciento para este año.
“La situación efectivamente es muy seria, en este momento hay un crecimiento muy grande de los niveles de desempleo; se habla de que habría unos 50 millones más de desempleados en un plazo muy corto. Tan sólo en Estados Unidos más de 20 millones de personas están solicitando el pago del seguro de desempleo. La economía mundial está semi paralizada, lo que genera una situación difícil, no obstante, una vez superada la pandemia esto se observará como un periodo transitorio”.
La informalidad, el costo y un reto
Para el doctor Jaime Estay Reyno, miembro de la Academia Mexicana de Economía Política, uno de los aspectos que más complica esta reactivación económica es el impacto diferenciado; es decir, la situación entre los países, las regiones e incluso dentro del país es variada, no sólo desde el punto de vista sanitario, también económico, pues en gran medida se depende en este momento de la curva de contagios.
Subrayó que desgraciadamente en México más de la mitad de la población activa trabaja en la informalidad, lo que complica las decisiones acerca de qué medidas de confinamiento se deben tomar y con qué nivel de exigencia se debe aplicar “el quédate en casa”, ya que se trata de un problema mayor que enfrenta particularmente México, por sus altos índices de informalidad.
En este sentido, en el país se estima que al menos 50 por ciento de la población vive al día por distintos motivos, uno de ellos originado por la precariedad de sus condiciones laborales, pues las personas no cuentan con seguridad social, con un ingreso fijo y mucho menos con una capacidad de ahorro, lo que plantea un reto mayor porque limitar o prohibir la actividad económica implica que un porcentaje importante se quede sin ingresos, indicó el doctor Estay Reyno.
“En términos generales diría que en México se están pagando dos costos: por un lado, el tener un funcionamiento económico con un alto porcentaje de informalidad, con muy bajos niveles de seguridad social, seguridad en el empleo, ingreso razonable, etcétera; y, por otro, el deterioro acumulado del sistema de salud, que también se hizo evidente en otros países”.
Dentro de esta informalidad también se consideran las empresas que subcontratan u operan bajo el esquema de outsourcing, un modelo de operación que tiene su origen en los años 80 cuando el país le apostó a un bajo costo laboral para incentivar las inversiones extranjeras y apuntalar la industrialización orientada a la exportación, fue así como en 2012 se reformó la Ley Federal del Trabajo para permitir, entre otras cosas, la subcontratación y el outsourcing.
Sobre este tema, destacó que el gobierno deberá realizar un enorme esfuerzo para apoyar la generación de empleos, un tema clave en los próximos meses, pero no sólo en términos de lograr que no se pierdan, sino también con apoyos para pequeñas empresas que no despidieron personal.
“Hay algunas políticas públicas al respecto, se habla de unos 3 millones de créditos para estas empresas, pero creo que el esfuerzo debe ser más profundo, porque de otra manera el nivel de empleo formal seguirá bajando”.
Asimismo, el académico se pronunció por otras medidas que reconfiguren el gasto gubernamental, sobre todo en beneficio de la recuperación de ingresos que nunca debieron perderse, tal como sucede en el plano fiscal, donde se han registrado condonaciones de hasta 50 mil millones de pesos a favor de grandes deudores positivos de impuestos.
“Se debe hacer un gran esfuerzo por mantener y generar la mayor cantidad de empleo; hay que modificar las estructuras del mercado de trabajo a mediano y largo plazo, porque funcionan desfavorablemente para los trabajadores, al cambiar esto se abonaría a una recuperación económica que redefina las bases del funcionamiento que ahora muestran que no se pueden seguir manteniendo de la misma forma”.
Crisis sanitaria y la búsqueda de la autonomía
Otro de los retos que enfrenta el país está relacionado con su sistema de salud, el cual registró un proceso que apuntaló la privatización de los servicios, acompañado de un debilitamiento de los sistemas públicos de salud, lo que quedó de manifiesto de la peor forma durante la contingencia que se vive, señaló Jaime Estay.
Para el doctor en Economía, esta crisis debe aprovecharse para redefinir todo el sistema de salud y mejorar lo que estaba mal, y de este modo el país alcance lo que llaman autonomía o soberanía sanitaria. Al respecto, recordó los problemas a los que se enfrentaron algunos países en el momento de comprar ventiladores, los cuales a pesar de los principios de libre mercado se quedaron varados en los aeropuertos cuando ya estaban en camino de ser entregados.
Asimismo, el gobierno tendrá que apostar a la generación de ciencia y tecnología para no depender de otros países; pensar en una soberanía sanitaria implica también tener una política interna que sea capaz de generarla, así como el reforzamiento a la producción científica y tecnológica como una necesidad evidente, subrayó.
Fuente: buap.mx

02 de junio de 2020
Aunque la COVID-19 afecta con poca frecuencia a los niños, con apenas alrededor del dos por ciento de los casos positivos a nivel mundial, y en su mayoría asintomáticos, es necesario estar al pendiente de ellos, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró alerta para vigilar el Síndrome Inflamatorio Multisistémico, que daña a esta población y pudiera relacionarse con el SARS-CoV-2, advirtió Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.
Este síndrome afecta principalmente a niños y jóvenes de entre ocho y 15 años de edad, y puede presentarse durante la fase aguda de la COVID-19 –del segundo al cuarto día– o hasta dos o cuatro semanas después de haber dado positivo para ese coronavirus, afirmó.
Sin embargo, dijo la pediatra y académica del posgrado de la FM, “no hay que entrar en pánico; éste es un recordatorio de que la COVID-19 afecta también a la población joven y debemos estar al tanto de su sintomatología para hacer un diagnóstico temprano y dar tratamiento oportuno.
“Si el niño tiene fiebre persistente, inflamación, enrojecimiento de boca y garganta, alguna erupción en la piel, lo más conveniente es buscar atención médica oportuna para vigilar su evolución”, recomendó la especialista.
Además, puede presentar dolor abdominal, vómito y diarrea, fiebre alta por más de cuatro días, fatiga y dolor de cabeza o cefalea; también, linfadenopatía y dolor e inflamación de las extremidades.
Otros síntomas son conjuntivitis y exantemas, dolores musculares y de garganta, miocarditis, inflamación de las arterias coronarias y de los vasos sanguíneos, arritmias y aneurismas coronarios. “Puede causar daño renal o síndrome de fuga capilar, presentando derrame; algunos pacientes pueden evolucionar a choque inflamatorio”, añadió.
En algunos casos, los pacientes pediátricos cursan la COVID-19 asintomáticos y hasta que presentan este síndrome y les hacen la prueba para coronavirus se sabe que son positivos. “Aproximadamente 80 por ciento de los pacientes con Síndrome Inflamatorio Multisistémico ha sido positivo a SARS-CoV-2”.
Similitudes y diferencias con el Síndrome de Kawasaki
Sepúlveda Vildósola indicó que en Europa se han reportado 230 casos del Síndrome Inflamatorio Multisistémico, y en Estados Unidos, alrededor de 110.
Este padecimiento tiene similitudes y diferencias con el Síndrome de Kawasaki, que es una vasculitis aguda, que altera los vasos de mediano calibre y se presenta casi exclusivamente en niños menores de cinco años. No se conoce su causa, pero se asocia con infecciones virales y bacterianas. Tiene tres fases: la aguda –que dura aproximadamente 10 días y es sintomática–, la subaguda –de 11 a 21 días– y la de convalecencia –que puede durar hasta 60 días–.
Es una enfermedad poco frecuente y su prevalencia es distinta en los diferentes grupos étnicos; por ejemplo: de uno en seis mil en Francia; uno en 12 mil en Reino Unido, y uno en mil entre la población japonesa.
En México no se conoce la incidencia de este padecimiento, pero se ha detectado que es ligeramente más frecuente en varones y en los meses de diciembre a marzo.
Para diagnosticar el Síndrome de Kawasaki, los pacientes deben presentar al menos cuatro de los siguientes criterios: eritema polimorfo –lesiones en la piel o en la boca–, linfadenopatía cervical, inyección conjuntival, cambios en la mucosa y en las extremidades, además de fiebre persistente, detalló la integrante de las Academias Nacional de Medicina de México, Mexicana de Pediatría y Nacional de Educación Médica.
También puede haber queilitis (inflamación de los labios), glositis (inflamación de la lengua), faringitis, además de manos y pies eritematosos y rojos, descamación en la fase subaguda y complicación con aneurismas de la arteria coronaria.
Una de las diferencias entre el Síndrome Inflamatorio Multisistémico y el de Kawasaki es que en la mayoría de los casos del primero los niños presentan tres o menos de los criterios referidos para diagnosticar el segundo. El tratamiento para los pacientes de ambos es similar: inmunoglobulina y dosis altas de aspirinas, además de que se prueban diferentes biológicos.
Finalmente, Sepúlveda Vildósola remarcó que ante la actual contingencia sanitaria la población debe continuar con medidas preventivas como el distanciamiento social, el lavado frecuente de manos, la limpieza de superficies e instrumentos de uso común, así como evitar el contacto con personas que presenten síntomas de enfermedades respiratorias.
Boletín UNAM-DGCS-472/2020

02 de junio de 2020
Para encontrar potenciales medicamentos enfocados a inhibir la acción del virus SARS-CoV-2, científicos mexicanos investigan cómo funciona, mediante la utilización del sincrotrón, un equipo de física de última generación.
“Es un acelerador de partículas, específicamente de electrones, que hace que se muevan a velocidades cercanas a la de la luz”, explicó José Franco López, del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM.
Mediante la construcción de un anillo extenso, alrededor del cual el grupo de electrones puede circular y generar una luz más intensa que la proveniente del Sol, “se puede analizar a detalle la estructura de la materia, como la de los virus”, detalló al participar como moderador en una mesa virtual, realizada en el marco de “El Aleph. Festival de Arte y Ciencia. Las Posibilidades de la Vida: COVID-19 y sus Efectos”.
Investigaciones con el sincrotrón
En el evento, tres científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), hablaron de los estudios que desarrollan para combatir al coronavirus causante de la COVID-19, con ayuda del sincrotrón.
Liliana Quintanar Vera, del CINVESTAV Zacatenco, explicó que existe una interacción entre algunos metales y proteínas involucrados en enfermedades. En especial, el zinc interviene en la proteína angiotensina 2 (ACE2) humana, que da entrada a las células a la proteína Spike, del SARS-CoV-2.
Con ayuda del sincrotrón de Villigen, Suiza, Quintanar y su grupo pueden analizar las estructuras químicas para buscar un inhibidor del proceso. “La hipótesis es que podemos usar los datos colectados en el sincrotrón de la proteína ACE2 y usarla como un reportero de la interacción con la proteína viral”.
Edgar Morales Ríos, también del CINVESTAV Zacatenco, trabaja con la movilidad de ciertas proteínas dentro de microtúbulos en las células humanas (como si fueran carros del Metro).
“Los virus pueden secuestrar estas proteínas para moverse dentro de las células, y con el sincrotrón pretendemos saber cómo se puede inhibir ese proceso”.
Luis Brieba de Castro, del CINVESTAV Irapuato, trabaja con el ARN del virus, y con mecanismos que vigilan cómo se replican las proteínas dentro de las células.
“Si podemos tener algo que impida que haya una reparación y una replicación dentro de las células, tendríamos una forma de evitar que los contagios tengan efectos devastadores”, afirmó.
Los científicos trabajan con muestras en el sincrotrón de Suiza, mientras, ya se desarrolla un plan para instalar uno en el estado de Hidalgo, en México.
Boletín UNAM-DGCS-476/2020

BOGOTÁ D. C., 02 de juio de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Así lo señaló el editor Camilo Ayala Ochoa, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien en su experiencia reconoce que el libro académico pasa por revisores y lectores “mayores” que se aseguran del contenido.
Además advierte que la edición es múltiple, tanto en impresos como en digitales o en monografías: “hay ediciones universitarias que apoyan los sentidos de la docencia, la investigación y la difusión de la cultura”.
El invitado a la Feria Virtual del Libro Universitario de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), considera que “el libro académico tiene su propio canal. Nosotros como editorial hemos organizado un sistema de librerías para hacer llegar la producción de la UNAM tanto al público que lo demanda como al público en general”, observó.
En ese sentido, la editora Mábel López, de la Editorial UN, reconoce que “se deben elegir temas de interés general y hacer de la escritura una conversión de investigación a libro, que le permita al lector entender el lenguaje divulgativo para que el mundo académico pueda tener cada vez mayor cabida”.
“La recomendación que siempre hacemos sobre las tesis doctorales o de maestría es que estas no son un libro. Un libro tiene una introducción específica y una intención divulgativa”, dijo la editora durante el “Encuentro entre un editor y un librero”, en el marco de la Feria de la UNAL.
“En efecto, despojarse del andamiaje académico conlleva un trabajo de precisión exhausto para que cualquier persona pueda acceder a esa publicación. En el caso de la Ingeniería, por ejemplo, no siempre se alcanza esa pretensión”, afirmó.
Lectura académica atractiva
Alexander Herrera, librero de la UNAL, afirmó que algunos volúmenes son bastante fáciles de encontrar en una librería, porque sus carátulas, lomos y tipografías son amables, por lo cual es importante destacar el reconocimiento visual.
Por eso, las editoriales universitarias del país hacen un seguimiento constante a la edición comercial, para responder a las necesidades del mercado internacional, mirar la producción de países como México y España y así ver las tendencias de diseño de las colecciones e impulsar un esfuerzo por hacer ajustes y rediseños.
“El escritor y editor italiano Roberto Calasso hablaba de la edición como género literario. El libro, que es la suma del contenido, que es el texto, y el continente, que es la forma y la materialidad, debe ser bello de manera integral”, recordó el editor Ayala.
“La tipografía, los forros y los papeles nuevos, entre otros detalles, hacen que el libro tenga su propia personalidad; deben insinuar algo desde el inicio. En algunas carátulas la tipografía es demasiado protagonista y no invita a la lectura, hay editores que le apuestan mucho al contenido y al título, pero una universidad debe ser lo más moderna posible y apostar por esta seducción”, concluyó el invitado.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co