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BOGOTÁ D. C., 21 de mayo de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Dentro de las secuelas neurológicas, hasta un 36 % de los pacientes puede desarrollar síntomas como cefalea, delirio, convulsiones y deterioro de la capacidad cognitiva. El delirio puede afectar incluso hasta el 80 % de los pacientes que pasan por la unidad de cuidados intensivos (UCI), por lo que es una situación que se debe evaluar de forma temprana.

Por tratarse de una enfermedad reciente, las secuelas de la COVID-19 a largo plazo son completamente desconocidas. Aún en el campo de la rehabilitación no existe mucha información consolidada, relacionada tanto con la hospitalización como después del egreso hospitalario.

Según la doctora Liliana Rodríguez Zambrano, especialista en Medicina Física y Rehabilitación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en pacientes con síndrome respiratorio agudo (SRA) se ha encontrado alterada la capacidad de difusión de monóxido de carbono, incluso de manera persistente en un 60 % por debajo de lo predicho.

Así mismo, un estudio adelantado en China demuestra que cerca del 20 % de los pacientes con secuelas cardiacas tenían una lesión asociada (arritmia, insuficiencia cardiaca, miocarditis, entre otras), lo que se relaciona con las comorbilidades.

A nivel general corporal se pueden presentar otras secuelas, como estenosis traqueal, deterioro cognitivo leve, capsulitis adhesiva, lesión de plexo braquial, taquicardia persistente, osificación heterotópica, neuropatías por atrapamiento, lesiones de piel, pérdida de audición neurosensorial, y casos de amputación relacionados con la trombosis posenfermedad.

Estrategias de rehabilitación

La Asociación Colombiana de Infectología propone ocho puntos a tener en cuenta al momento de elaborar estrategias de rehabilitación para pacientes recuperados de la COVID-19.

El primero de ellos es considerar la estabilidad hemodinámica del paciente, es decir, que este tenga una frecuencia cardiaca en reposo menor al 50 % de la frecuencia cardiaca máxima esperada para la edad, una variabilidad para la presión arterial menor de un 20 %, un electrocardiograma normal y que la saturación de oxígeno sea mayor al 90 %, entre otros.

Realizar posturas de prevención para los pacientes evitaría lesiones. La movilización de prevención cada dos horas consiste en mover al paciente en posición decúbito prono (boca-abajo). También se deben realizar movilizaciones terapéuticas progresivas y de manera pasiva (posterior a las 48 horas de recuperado).

Además es importante considerar los medios físicos, siempre y cuando no estén contraindicados y tengan objetivos específicos, como el entrenamiento muscular.

Se debe tener en cuenta la respiración del paciente, ya que es muy posible que presente polineuropatía, sobre la que estudios muestran que hasta el 50 % de pacientes con SRA y que han estado en UCI pueden llegar a padecerla. Consiste en tener dificultades de destete de la ventilación mecánica, se presenta una debilidad generalizada e incluye una debilidad diafragmática.

También se recomienda tener en cuenta la comunicación, ya que es necesario estandarizar el lenguaje que pueda emitir el paciente, o al menos que tenga unas indicaciones claras, por lo que será necesario el apoyo de un fonoaudiólogo.

Por último, se recomienda considerar una interconsulta con el área de fisiatría, si se llegan a presentar algunas variaciones en los parámetros de estabilidad, y evaluar si se puede continuar o suspender la intervención.

“La rehabilitación debe ser un pilar en estos pacientes y los ayudará a acelerar procesos de recuperación, sobre todo aquellos que quedan con alteraciones residuales posterior a la UCI; esto facilitará un egreso más rápido y que las camas estén disponibles de una manera más ágil, para pacientes que vienen con otras alteraciones o incluso con la misma enfermedad”, señaló la especialista.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

21 de mayo de 2020

La presencia del avispón asiático gigante en nuestro territorio no es motivo de alerta. La también conocida como avispa mandarina ni siquiera se ha establecido en Canadá o Estados Unidos, “es descabellado suponer que viajará hacia el sur y llegará a México” afirmó Alejandro Zaldívar Riverón, investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM.

En los últimos años se han registrado algunos ejemplares de la Vespa mandarinia en la Unión Americana, pero sólo son introducciones accidentales, casos aislados que llegaron en mercancías provenientes de países asiáticos, aseguró el curador en jefe de la Colección Nacional de Insectos del IB.

No hay fuentes confiables que sugieran su llegada a México, insistió el especialista en Hymenoptera, del Departamento de Zoología de la entidad universitaria. “No se debe olvidar que cada especie animal o vegetal tiene ciertos requerimientos ecológicos, y de acuerdo con las características ambientales de los sitios donde se distribuye naturalmente esta avispa, es poco probable que se establezca en Canadá o el norte de EU, y luego viaje, cruce zonas áridas y desiertos hasta llegar a nuestro territorio”.

El experto recordó que este insecto himenóptero pertenece al género Vespa, representado por poco más de 20 especies. Su distribución original es principalmente en zonas subtropicales de Asia y algunas regiones de Europa. “Son organismos considerablemente grandes en comparación con otros miembros del orden Hymenoptera, como hormigas o abejas”.

Las avispas del género Vespa son depredadoras, se alimentan principalmente de otros insectos o pequeños artrópodos, y varias especies tienen preferencia por abejas mieleras. Su organización social es por castas: reina y obreras, morfológicamente diferenciadas.

Características

El avispón asiático gigante, que en las últimas semanas ha tenido revuelo en varios medios de comunicación, se distribuye en la India, Sri Lanka, Bután, Nepal, Birmania, Tailandia, Laos, Vietnam, Malasia, China Hong Kong, Taiwán, el extremo este de Rusia, Corea y Japón.

Vespa mandarinia usualmente anida a nivel del suelo y en ocasiones usa madrigueras de mamíferos o cavidades de raíces, donde la reina comienza a desarrollar su colonia. Es la especie más grande de su género, llega a medir hasta 5.5 centímetros y se le conoce por su predilección de atacar panales de abejas.

Zaldívar Riverón recordó que la falsa alarma comenzó por un registro en septiembre del año pasado, porque en una isla de Vancouver, Canadá, se encontró un nido de esta especie, el cual se eliminó de inmediato. En noviembre hubo un registro de un ejemplar en el estado de Washington, Estados Unidos. Este año se hallaron abejas decapitadas en este estado.

“Un avispón gigante llega a matar por minuto hasta a 40 individuos de Apis mellifera, la abeja europea o doméstica. Se lleva a los individuos adultos para alimentar a sus larvas en su propia colonia”, pero eso no significa que haya indicios de que se ha establecido en la Unión Americana, reiteró.

En un artículo publicado hace unos días en la revista científica Insect Systematics and Diversity (2020, 4(3), 2: 1-27), investigadores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, del Museo Americano de Historia Natural y de la Universidad de California, dan cuenta del inventario de especies del género Vespa, y específicamente de Vespa mandarinia, que accidentalmente se han introducido a su territorio en los últimos años.

Concluyeron que de 2010 a 2018 en los puertos de entrada a EU ha habido cerca de 50 intercepciones de diferentes especies de avispas, y poco menos de la mitad fueron avispones. Una de las más significativas fue la detección de un nido entero de Vespa mandarinia que contenía crías vivas y pupas. Inmediatamente fue destruido.

Debido al comercio internacional, especialmente el que se efectúa por barco, suelen ocurrir dispersiones accidentales, como en este caso, detalló el entomólogo universitario.

Por todo ello, recalcó, la población en México no debe inquietarse ante lo difundido por “unos cuantos medios informativos alarmistas”, ni comenzar a matar a cualquier abeja o avispón que vean.

La gente está eliminando ejemplares que ni siquiera pertenecen al género Vespa, y eso es muy peligroso porque las abejas y las avispas sociales son especies indispensables para el mantenimiento de los ecosistemas terrestres. “Si acabamos con estos organismos nos ponemos la soga al cuello, pues cumplen una función primordial de polinización y control de insectos herbívoros”, advirtió.

No hay que entrar en pánico, pues este insecto no llegará en el corto o mediano plazo a nuestro territorio, aseguró, y recomendó a la población, en caso de encontrar una avispa (que con seguridad no será el avispón gigante) y tener curiosidad, tomarle una foto y enviarla a la página Naturalista, en donde entomólogos y taxónomos ayudarán a su identificación.

Por último, pidió no dejarse llevar por medios de comunicación “amarillistas”, sino buscar información confiable de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México.

Boletín UNAM-DGCS-435/2020

18 de mayo de 2020

Sorprendentemente, el diámetro de la Luna es del tamaño de México; el quinto satélite más grande del Sistema Solar y único natural de la Tierra, cabría cuatro veces dentro de nuestro planeta, explicó Julieta Fierro, investigadora del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM.

La Luna está en sincronía con la Tierra, a la que siempre le muestra su misma cara; su núcleo está fundido y puede tener lava, mientras que en su superficie tiene fisuras o grietas que ahora se pueden medir, dijo la astrónoma y divulgadora científica en una charla ofrecida dentro del ciclo Astronomía en tiempos de coronavirus.

Una de las cosas que la hace maravillosa es que podemos verla a simple vista, incluso observar sus diferentes fases; por otra parte, no hay posibilidad de que colisione con nuestro mundo, por el contrario, se aleja cada vez más, aclaró.

Fases de la Luna

Las fases de la Luna son los cambios en la forma de su parte iluminada, desde la perspectiva de un observador en la Tierra; estos cambios son cíclicos, de acuerdo con la posición de nuestro satélite con respecto al planeta y el Sol. “Va por la vida con su lado día y su lado noche, y la vemos según le esté dando el Sol de frente, de lado o atrás”.

Desde la Tierra, las personas la miran como uno de los objetos más brillantes del cielo, pero en realidad su brillo es el reflejo de la luz del Sol.

Gira sobre sí misma, pero también alrededor de nuestro planeta, lo que le toma un tiempo aproximado de 27.3 días. A medida que orbita la Tierra, parece que cambia de forma: a veces se observa una pequeña sección de ella, otras se ve completa, “por eso se dice que tiene fases, estados transitorios que son resultado de su movimiento y de la luz solar que refleja su superficie. La que más me gusta parece una sonrisita”, comentó.

Origen de la Luna

Sobre el origen de la Luna, Fierro comentó que cuando la Tierra era relativamente joven, hace unos tres mil 800 millones de años, un objeto del tamaño de Marte chocó con ella, se pulverizó y hubo pedazos que salieron volando al espacio. “Estos fragmentos formaron un anillo de rocas alrededor de la Tierra y se fueron aglomerando para formar a la Luna”.

Aún ahora siguen cayendo objetos a la Tierra, como rocas vidriadas que se producen durante las erupciones de los volcanes y cuando hay un impacto de un meteorito contra la Luna o contra el planeta.

“Estos fragmentos salen volando, se evaporan, y cuando se solidifican producen estas rocas vidriadas que se llaman tectitas, y a veces tienen forma de gota. Luego de algunos viajes espaciales, las conocemos en la Tierra”, finalizó.

Boletín UNAM-DGCS-431/2020

20 de mayo de 2020

La falta de actividad física, el exceso en la ingesta de alimentos con baja cantidad de nutrientes, el estrés medioambiental, emocional y celular, que se experimentan durante el confinamiento derivado por la pandemia de COVID-19 en México, son causas que impactan directamente en la calidad y cantidad del descanso nocturno e impiden que se cumpla correctamente la funcionalidad fisiológica, biológica y de desarrollo del ciclo del sueño, alertó Víctor Aguilera-Sosa, profesor e investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha reconocido que ante la emergencia sanitaria la sociedad ha tenido que hacer un gran esfuerzo adaptativo, sin embargo, el periodo de aislamiento servirá de experiencia para el futuro, en especial al sector educativo, el cual se verá más fortalecido.

En tanto, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha resaltado que el Politécnico contribuye con sus aportes científicos y de investigación, que forman parte de sus funciones sustantivas, para hacer frente a la emergencia sanitaria por el COVID-19

Por su parte, Aguilera-Sosa, integrante de la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación (SEPI), del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS), Unidad Santo Tomás, explicó que el sueño es un fenómeno biológico, fisiológico y conductual en el que se regulan y metabolizan diversas hormonas que permiten estabilidad biológica, necesaria para la vida, el desarrollo y el aprendizaje.

“Dentro de los trastornos que se presentan en este periodo de contingencia está el de la fase atrasada del sueño, que es el desfase que vive la población al tener que realizar tanto escuela como trabajo en casa, ya que si antes se dormía, por ejemplo, a las 21:30 o 22:00 horas, con el fin de llegar a tiempo a sus labores al siguiente día, ahora se duerme pasada la medianoche, pero existe la necesidad de levantarse temprano para retomar las actividades virtuales y justo ahí es donde hay un acortamiento de las fases del sueño”, comentó.

Expuso que el sueño se divide en cinco etapas, que van de la transición vigilia a sueño, sueño ligero hasta sueño Delta en las que se generan una serie de procesos vitales para el ser humano como la regeneración del tejido muscular o la secreción de la hormona del crecimiento, que en la fase V, conocida como REM (movimientos oculares rápidos), con sueños intensos, vívidos e inverosímiles, se tiene un alto gasto energético cerebral ya que aquí se consolida lo aprendido durante el día y se fortalecen los procesos de memoria.

El Doctor en Ciencias por la Escuela Superior de Medicina (ESM), del IPN, señaló que durante el confinamiento la población presenta insomnio en sus diferentes tipos, como es el de inicio, relacionado con estrés; el intermedio, vinculado con procesos ansiosos y de angustia o el insomnio final, que se presenta a las 4:00 o 5:00 de la mañana y está directamente relacionado con distimia o depresión.

Sostuvo que el sueño en mamíferos, homínidos y humanos es más evolucionado que en otras especies y está relacionado con los ciclos circadianos, ritmos biológicos que se sincronizan con la interacción social y del medio ambiente, en el caso de los humanos, se presenta cuando oscurece, ya que es un fenómeno biológico relacionado con procesos metabólicos y con la secreción de la serotonina, precursora de la melatonina, que aumenta en sangre conforme disminuye la luz y se presenta la somnolencia, como preparativo para dormir.

Agregó que hay personas, sobre todo adultos mayores, que duermen pequeñas siestas durante el día, por la noche presentan un sueño fragmentado, entonces se empieza a invertir el ciclo circadiano. Niños y adolescentes, expuestos a pantallas y videojuegos, también se ven afectados en sus hábitos nocturnos, un factor que contribuye a alterar la cantidad y calidad del sueño.

El también Maestro en Ciencias advirtió que aunado a que la gran mayoría de los ritmos sociales fueron eliminados, la sobreexposición a información de la pandemia genera emociones negativas como angustia, ansiedad, tristeza, incluso enojo, lo que conduce a un estado de estrés agudo en el corto plazo y estrés crónico a mediano plazo, lo que provoca alteraciones en la alimentación, como el food craving o el ansia por comer, sobre todo alimentos azucarados o grasos, con lo que deviene el aumento de peso, que también impacta en los ciclos de sueño.

Aguilera Sosa, quien se especializó en modelos cognitivos-conductuales para el trabajo del insomnio psicofisiológico, en la Clínica de Trastornos del Sueño, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), apuntó que la obesidad suele provocar el Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), que se manifiesta con una pausa en la respiración que puede ir de 30 segundos a un minuto o más de tiempo, lo que fragmenta la calidad y cantidad de sueño, además de dañar las células y otras funciones de los procesos cardiorrespiratorios, que a la larga correlaciona con patología cardiaca, Evento Vascular Cerebral (EVC) e incluso síndrome metabólico.

Para aminorar estos efectos, el experto recomendó organizar una agenda con horarios para despertar, desayunar, realizar labores del hogar, actividad física y dormir, permitir el aburrimiento, dejar los fines de semana para actividades recreativas o lúdicas, respetar el tiempo para realizar el trabajo y la escuela en casa, cambiar el foco de atención hacia actividades que tranquilicen o relajen, disminuir la ingesta de carbohidratos simples, refrescos y productos chatarra, así como las porciones en la comida, sobre todo porque la actividad se bajó 70 por ciento.

“Algo muy importante es que se debe reducir el nivel aspiracional y aceptar que estamos viviendo una circunstancia mundial sin precedentes, por lo que es necesario atenuar la presión laboral, escolar o social, porque con eso sólo se generan gran cantidad de estrés, que impactan directamente en los ciclos de sueño”, subrayó el docente politécnico.

Fuente: ipn.mx

18 de mayo de 2020

Al afirmar que el COVID-19 es sólo el vocero de una gama de enfermedades que la humanidad seguirá enfrentando, Karla Rubio Nava, egresada de la BUAP e investigadora en el Instituto Max Planck de Alemania, considera que esta pandemia ha develado tanto nuestra vulnerabilidad física, como la de los sistemas económico y de salud. Por ello, es necesaria una alianza entre científicos y sociedad: la ciencia no debe ser un privilegio de los países desarrollados, sino una prioridad en todos los gobiernos para lograr un beneficio social real.

“No es tiempo de señalar ni de alarmar, sino de generar consensos con especialistas de cada área para sacar adelante a la sociedad. Debemos insistir en discusiones multidisciplinarias de prevención de enfermedades y prevención de la pobreza”, afirma.

Rubio Nava, primera cientifica mexicana galardonada con el premio Von Behring-Röntgen Young Talent Award 2019, una de las más altas distinciones médicas en Alemania, destaca la importancia de la ciencia y la educación para frenar teorías conspirativas que sólo desvían la atención de autoridades y sociedad. “Una sociedad educada no necesita que le digan qué hacer: lo reconoce por sí misma”, expresa.

Para la egresada de la Licenciatura en Biomedicina, de la Facultad de Medicina, y de la Maestría en Ciencias Fisiológicas, del Instituto de Fisiología, de la BUAP, “no debemos permitir que una urgencia sanitaria como esta se tome como excusa para refrendar diferencias políticas y sociales entre los países; no a la segregación de ningún sector. Tampoco permitir condiciones laborales subóptimas en los institutos y centros responsables del cuidado de la salud. Debemos contextualizar lo que ha pasado y las consecuencias que cada país tendrá, no para marginar, sino para no repetir”.

-Después de esta experiencia el mundo será otro...

-Coincido totalmente, esta epidemia ha subrayado no sólo nuestra vulnerabilidad física, sino la vulnerabilidad de nuestros sistemas económico y de salud. Es tiempo de generar consensos para sacar adelante a la sociedad, promover discusiones multidisciplinarias para prevenir enfermedades y abatir la pobreza, ambas complementarias. La dinámica social va a experimentar un cambio notable, pero no debemos tomarlo como algo negativo, sino lo contrario. Es tiempo de una alianza con la ciencia. Como lo comentó el doctor Antonio Lazcano, ‘la ciencia es un patrimonio al que todos tenemos derecho’. La divulgación de nuestros resultados debe ser ajustada al entorno social, con más compromiso en nuestra labor de mentoría y difusión de la información a diferentes niveles. Hemos tenido oportunidades con otras epidemias, pero esta parece ser la oportunidad definitiva: no podemos poner en riesgo la permanencia de los sectores vulnerables de nuestra sociedad, como los adultos mayores y las personas con predisposiciones a la enfermedad.

Doctora en Ciencias Naturales por el Instituto Max Planck de Investigaciones Cardíaca y Pulmonar, en Bad Nauheim, y en la Justus-Liebig-Universität, en Giessen, ambas en Alemania, su investigación se ha orientado en el análisis de los mecanismos epigenéticos que modulan la aparición y permanencia de males como la fibrosis pulmonar idiopática, una compleja enfermedad de causa desconocida, crónica, progresiva, incapacitante e incurable, que se caracteriza por un proceso anormal de cicatrización del tejido del pulmón, lo que provoca disminución gradual e irreversible de la función de ese órgano.

Al destacar el papel de la ciencia para contener la pandemia, ya que análisis epidemiológico estima que de no haberse tomado medidas, 90 por ciento de la población mundial ya estaría contagiada por COVID-19, considera relevante su trabajo como investigadora postdoctoral en el Instituto Max Planck para la Investigación en Corazón y Pulmón, en Bad Nauheim, Alemania, y la Unidad de Investigación Gly-CRRET, en París, Francia, ambos orientados al descubrimiento de los mecanismos moleculares subyacentes en enfermedades humanas.

“Este es un momento donde dichas investigaciones son cruciales. Trabajamos con modelos de fibrosis pulmonar, cáncer pulmonar y neurodegeneración. La primera (fibrosis pulmonar) es una enfermedad del envejecimiento patológico, cuya incidencia se ha incrementado en países industrializados con altos niveles de contaminación, por lo que requerirá especial atención, ya que a los factores de predisposición agregaremos las secuelas de la infección por COVID-19. Muchos reportes han demostrado recientemente que los pacientes que se recuperan de la infección muestran distintos tipos y niveles de daños sistémicos, entre ellos pulmonares, del sistema nervioso central y pancreáticos”.

“Esta crisis brinda una perspectiva inesperada de las prioridades”

Certificada en los programas doctorales de Biología Molecular y Medicina del Pulmón, en la Escuela Internacional Max Planck de Investigación, la doctora Rubio Nava asegura que esta pandemia también ha reestructurado las perspectivas del manejo de la ciencia local y global.

Al respecto, precisa que “científicos de todo el mundo han desplegado esfuerzos para reclutar expertos de todas las disciplinas y abordar de una manera integral el COVID-19. Por ejemplo, se generaron plataformas internacionales (Crowdfight C19) con bases de datos en las que se convoca a la comunidad científica a participar, de manera voluntaria, en revisiones bibliográficas y de fuentes confiables de datos, en meta-análisis, en experimentos. Una comunidad recién nacida, donde el esfuerzo de biomédicos, epidemiólogos, neumólogos, economistas, bioinformáticos, enfermeras, genetistas, farmacéuticos, periodistas, inversionistas, es una conjunción sinérgica y desinteresada”.

Lo anterior, comenta, es “una bella manifestación de lo que significa la ‘comunidad científica’, y ello me genera mucha esperanza en el futuro; me equilibra en estos días de gran ansiedad e incertidumbre que estamos viviendo todos, unos en condiciones más precarias”. Asimismo, remarca “los esfuerzos sobrehumanos por parte del personal de salud: ellos merecen toda nuestra admiración y apoyo”.

En el caso de México encuentra muy valiosas las iniciativas de las universidades públicas y los hospitales universitarios, la convocatoria extraordinaria del Conacyt para proyectos y puestos de investigación enfocados en COVID-19, las innovaciones tecnológicas que han surgido de diversas instituciones con producción de respiradores, mascarillas, por mencionar algunos casos.

“Me conmuevo cada día con las historias de muchos de mis exalumnos de la Facultad de Medicina de la BUAP, quienes ahora se encuentran en el frente de batalla y que no hay forma de agradecerles lo suficiente; médicos tan valiosos. Esta crisis me da una perspectiva inesperada de las prioridades que deberíamos asignar en nuestra vida, del valor de la simple presencia de alguien, de los aprendizajes que pueden obtenerse de un estilo de vida elemental, de la empatía convertida en planes de acción para los más necesitados”.

Tras señalar que la humanidad continuará siendo desafiada por nuevas enfermedades infecciosas, en la actual contingencia sanitaria, como científica, expresa: “He procurado difundir información verificable en temas controversiales de la pandemia, como las evidencias de que esta pandemia no es aleatoria, ni es fruto de ninguna conspiración, tampoco es una pena capital para la humanidad.  Aún nos encontramos en la fase aguda de contagios y no debemos minimizar el apoyo que requiere la investigación biomédica de las enfermedades humanas cuyas secuelas impacten la actividad social, al generar incapacidad, pobreza o baja calidad de vida”.

Durante esta epidemia en Alemania, la doctora Karla Rubio Nava refiere que sus actividades de investigación no se han detenido y se desarrollan de manera ordinaria en los horarios y sitios de trabajo acostumbrados, sólo con nuevos hábitos “que he tenido que ir adoptando de manera fija. Por ejemplo, la disponibilidad de cubrebocas y desinfectante siempre en la mochila, así también hacer el almuerzo en solitario”.

-¿Qué le gustaría hacer cuando se suspendan las medidas de sana distancia?

-Ese día me encantará ofrecer a mis amigos una buena comida mexicana en casa, abrazarlos por todos estos meses de distancia, e intercambiar nuestros aprendizajes.

Así cierra esta entrevista la doctora Karla Rubio Nava, primera científica mexicana Premio Von Behring-Röntgen Young Talent Award 2019, el galardón de la Fundación Von Behring-Röntgen creado en honor a los premios Nobel de Física, Wilhelm Röntgen, y de Medicina, Emil Adolf von Behring, el cual en los últimos diez años sólo se ha otorgado a 20 científicos sobresalientes.

Fuente: buap.mx