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17 de junio de 2020

Para proteger al personal del sector salud y a la población en general, ante esta emergencia sanitaria, el investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Juan Humberto Sossa Azuela, trabaja en el desarrollo de un robot que sanitizará con luz ultravioleta espacios hospitalarios destinados a pacientes con COVID-19.

Por su parte, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha destacado que ante la pandemia por el COVID-19, las Instituciones de Educación Superior han participado en la elaboración y difusión de investigaciones e información científica para apoyar al país en esta emergencia sanitaria.

Asimismo, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha expresado que esta contingencia es un reto enorme para todos, por ello los investigadores politécnicos, quienes forman parte de la fuerza científica más importante en este país, aportan sus conocimientos en diversos proyectos que contribuyen a la mitigación de la pandemia.

Al respecto, el Jefe del Laboratorio de Robótica y Mecatrónica del Centro de Investigación en Computación (CIC) explicó que además del sanitizado con luz ultravioleta tipo c, el autómata podría apoyar en el monitoreo del estado general de salud de los pacientes y el aprovisionamiento de medicamentos en áreas COVID-19, de esta manera médicos, enfermeras y personal de limpieza no sólo estarán más protegidos contra el coronavirus SARS-COV2, también podrán delegar ciertas tareas al robot y así enfocarse en sus actividades sustanciales.

El Doctor Sossa Azuela, integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel III, explicó que se trata de un sistema robotizado y teleoperado con funciones de autonomía básica que permitirá sanitizar a distancia baños, corredores y habitaciones, además de monitorear al paciente y servir de enlace con el cuerpo médico, mediante un sistema de sensores y una interface para tablets.

“Al principio el robot trabajará de manera teleoperada, a distancia, además contará con funciones básicas de detección y cercanía de obstáculos para evitar que el operario lo impacte contra objetos; en una segunda fase se tiene contemplado que funcione de manera autónoma, a través de comandos de voz, en este caso se combinarán técnicas de análisis de voz y de imagen, reconocimiento de patrones y otras técnicas de Inteligencia Artificial como redes neuronales y aprendizaje por esfuerzo”, detalló.

Este proyecto permitirá probar la eficiencia y eficacia de la luz ultravioleta tipo c en el control y posible eliminación del COVID-19 en áreas contaminadas y con base en los resultados esperados el prototipo propuesto se pondrá en operación lo antes posible, refirió el especialista, quien además forma parte del equipo de científicos mexicanos, conformado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, para colaborar con investigadores extranjeros en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus SARS-COV2.

El científico politécnico, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, comentó que los alcances de la robótica se podrán evidenciar en esta pandemia, al concientizar a la sociedad sobre la importancia de que una máquina pueda realizar el trabajo cansado y arriesgado que hacen las personas, en especial en momentos de crisis como el que atravesamos actualmente.

Además del CIC, a través de sus Laboratorios de Robótica y Mecatrónica y Microtecnología y Sistemas Embebidos, en el proyecto también participan investigadores de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería Campus Hidalgo (UPIIH), del IPN, así como del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec.

Fuente: ipn.mx

15 de junio de 2020

La sonda espacial Gaia, que la Agencia Espacial Europea (ESA) tiene en órbita desde diciembre de 2013, permitirá analizar las estrellas en tres dimensiones. “Será como ponernos unos lentes 3D para entender con mucha precisión la distancia de los cuerpos celestes”, afirmó Luis Aguilar Chiu, investigador del Instituto de Astronomía (IA), sede Ensenada, Baja California, de la UNAM.

Gaia, que recaba datos a un millón y medio de kilómetros de distancia de la Tierra, y que genera un catálogo de casi mil 700 millones de estrellas, “es un tren constante de números; no produce imágenes, pero ‘barre’ el cielo continuamente y mide posiciones de estrellas para conocer su ángulo de paralaje, que es el método más directo y preciso que tenemos los astrónomos para medir las distancias”, aclaró.

Durante la videoconferencia “La Vía Láctea en 3D”, el astrónomo explicó que la sonda envía números, y ya en la Tierra con las computadoras se pueden medir los brillos y ángulos de paralaje de las estrellas, así como reconstruir datos para generar fotos.

Para los astrónomos es fundamental conocer su distancia, pues los objetos que se estudian están muy lejos. “Sin la distancia conocemos el brillo aparente de las estrellas, pero no el brillo intrínseco. Conocemos su posición en la órbita celeste, pero no la posición tridimensional. Podemos, tal vez, medir el movimiento en el cielo, pero no la velocidad en tres dimensiones”, explicó.

Catálogo de millones de estrellas

En su barrido del cielo, la sonda genera un catálogo de casi mil 700 millones de estrellas; sus objetivos son lograr medidas astrométricas (o posicionales) determinando sus posiciones, distancias y movimiento propio anual; y medidas fotométricas, con datos multicolor (gracias a la detección de temperatura) de cada objeto detectado, además de medidas de velocidad radial.

El mapa tridimensional de la Vía Láctea será muy preciso. También está haciendo un mapa de sus movimientos, que darán pistas sobre el origen y la evolución de nuestra galaxia. Las medidas fotométricas proveerán las propiedades físicas detalladas de cada estrella observada, caracterizando su luminosidad, temperatura, gravitación y la composición en elementos químicos.

Este masivo censo estelar proporcionará los datos observacionales básicos para abordar un amplio rango de problemas importantes relacionados con el origen, estructura, evolución e historia de nuestra galaxia. Un gran número de cuásares, galaxias, planetas extrasolares y de cuerpos del Sistema Solar se podrán medir simultáneamente.

Con las aportaciones de Gaia, destacó Aguilar Chiu, se podrán conocer órbitas en distinta posición, lo que permite la reconstrucción en tercera dimensión de las estrellas.

Esta misión de la ESA ha producido el catálogo de estrellas más completo hasta la fecha, con mediciones de alta precisión de casi mil 700 millones, y detalles de nuestra galaxia nunca antes vistos. El análisis de estos datos revela detalles precisos sobre la formación y movimiento de las estrellas que pueblan la Vía Láctea, información esencial para investigar su formación y evolución, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-503/2020

15 de junio de 2020

Ante la pandemia ocasionada por el COVID-19, ha proliferado la venta de cubrebocas elaborados de modo empírico, sin conocimientos de materiales textiles y solo basados en diseños que no logran evitar la propagación del virus, por ello la investigadora del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Edith Caicedo Daza, propone el uso de fibras y materiales adecuados para la fabricación casera de mascarillas que además de ser funcionales también son ecológicas, ya que se pueden reutilizar con un lavado a base de agua caliente y jabón.

Al respecto, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha subrayado que derivado de las dificultades que plantea esta pandemia, se convocó a las Instituciones de Educación Superior a vincular la investigación y el desarrollo a la realidad nacional, para generar un modelo enfocado en resolver problemas sociales y económicos del país.

Asimismo, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha reconocido las aportaciones que realizan los investigadores de la institución para hacer frente a la emergencia sanitaria por el COVID-19, a través de la ciencia y la tecnología, en beneficio del país.

La especialista de la Escuela Superior de Ingeniería Textil (ESIT) indicó que un cubrebocas está diseñado para impedir la diseminación de microorganismos que se alojan en boca, nariz y garganta, para lo cual deben de estar hechos con telas hidrorepelentes, pero también transpirables.

La docente de asignaturas como Nanotecnología, Hilos Inteligentes y Textiles Avanzados indicó el tipo de materiales que se deben utilizar para confeccionar cubrebocas caseros tricapa y de alta eficiencia.

En este sentido, la Doctora Caicedo Daza señaló que las telas que se usan para ropa de cama en su mayoría están hechas de algodón 100 por ciento o con mezclas algodón/poliéster, “estas fibras, que encontramos en sabanas y fundas tienen una densidad de hilos adecuada para una buena transpiración, por lo que son excelentes para crear las dos capas exteriores del cubrebocas”.

La capa intermedia, que actuará como filtro contra el virus y otras bacterias, se puede hacer con materiales No Tejidos (TNT) de fibras de polipropileno, que es la tela de la que están hechas la mayoría de las bolsas ecológicas que se usan para el supermercado, ya que este tipo de fibra no permite la reproducción de bacterias y es hidrorepelente o antifluídos.

La investigadora politécnica destacó que la eficacia de la mascarilla hecha en casa también tiene que ver con un diseño que cubra perfectamente nariz, boca y barbilla, así como los costados.

En la liga https://youtu.be/M_l5vRsPUAE se puede encontrar el tutorial en el que la experta detalla la realización de este cubrebocas casero, que en definitiva, acotó, es mejor opción que otros artículos que pueden poner en riesgo la salud de la población.

“Incluso hay algunos que podrían dificultar la oxigenación de la persona, como los fabricados con neopreno, que es un tipo de caucho sintético, totalmente impermeable pero también intranspirable, este tipo de fibras se vuelve una cámara cerrada en la que no se expulsa el monóxido de carbono que se exhala y tampoco permite el paso del aire”, destacó la científica del IPN.

La profesora, Edith Caicedo, comentó que hay otras mascarillas de fibras sintéticas como nylon y poliéster, que abundan actualmente ante la escasez de mascarillas quirúrgicas comerciales; y aunque repelen en cierta medida los líquidos, tienen una menor corbertura de filtración, que los elaborados en tricapas con filtros de TNT, además de disminuir la capacidad de transpirabilidad.

En cuanto a los cubrebocas comerciales de uso médico, la experta en textiles dijo que el más recomendable es el conocido como N95 que por su material y diseño filtra al menos un 95 por ciento de partículas de tan solo 0,3 micrones, a diferencia de un típico cubrebocas quirúrgico compuesto por un pedazo rectangular de tela plisada y que tienen una eficacia de filtración que varía entre un 60 y un 80 por ciento.

Sin embargo, abundó, en esta pandemia han estado escasos o su costo es elevado, por ello muchas personas recurren a comprar mascarillas de mala calidad y poca higiene que se venden en la calle.

Fuente: ipn.mx

BOGOTÁ D. C., 15 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

El doctor Henry León, médico cirujano de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), doctor en Biociencias y licenciado en Educación Física, señaló en “Invicto”, podcast de UN Radio, que además de una alimentación saludable y una adecuada farmacología, el ejercicio físico es clave para evitarlo.

La diabetes mellitus afecta a 422 millones de personas en el mundo, según el primer Informe mundial de la diabetes publicado en 2016 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y es considerada como la epidemia del siglo XXI por esta misma Organización.

Esta enfermedad no transmisible tiene dos clasificaciones, según explica el doctor León: la diabetes tipo 1 ataca las células del páncreas, órgano encargado de la producción de insulina (hormona reguladora de la glucosa en la sangre), lo que ocasiona que el organismo no produzca esta hormona, y por lo tanto la glucosa o azúcar se almacene en la sangre y no sea aprovechada como fuente de energía. Por lo general se desarrolla durante la niñez y requiere de un tratamiento de por vida con insulina externa para controlarla. La diabetes tipo 2 es más recurrente en adultos, aunque últimamente son más frecuentes los casos en población más joven.

Existen varias razones por las cuales surge esta enfermedad, una de ellas es la obesidad, pues el exceso de tejido adiposo o grasa hace que aunque el organismo produzca insulina, las células del cuerpo no la reconozcan y de nuevo la glucosa no sea aprovechada como fuente energética. Otro factor de riesgo es el alto consumo de azúcares, lo que fuerza al páncreas a producir insulina en exceso, y en algún punto dejar de producirla.

¿Cómo ayuda el ejercicio físico a controlar la diabetes?

El ejercicio físico hace que los músculos esqueléticos introduzcan en las células el azúcar o glucosa alojado en la sangre, cumpliendo de esta forma con la función de la insulina. Esto permite disminuir la cantidad de azúcar que viaja por los vasos sanguíneos, y por ende reduce el riesgo de infartos o las lesiones de los nervios, usuales en personas con esta enfermedad; por eso es uno de los pilares para el control de la diabetes.

¿Qué tipo de ejercicio físico debe realizar una persona diabética?

Según el doctor León, las personas diabéticas se benefician con entrenamientos de fuerza y resistencia, los que permiten mejorar la cantidad y calidad de la masa muscular, junto con el sistema cardiovascular.

Entrenamientos con pesos altos y pocas repeticiones, además de sesiones de larga duración (30 minutos o más) con cargas bajas o medias –como caminar o trotar– conllevan grandes beneficios, como reducir los fármacos para controlar la enfermedad, la presión arterial, el riesgo de infartos, los lípidos en la sangre y el exceso de grasa que –como se mencionó– contribuye con el desarrollo de esta enfermedad.

Según Luis Miguel Hernández, profesional en Cultura Física, Recreación y Deporte de la Universidad Santo Tomás y magíster en Salud, “las Guías del Colegio Americano de Medicina recomiendan el trabajo de fuerza con diferentes elementos siguiendo una progresión adecuada que permita desarrollar esta capacidad. La población con diabetes mellitus debería trabajar la fuerza tres veces a la semana junto con ejercicio cardiovascular cinco veces a la semana, trabajo de movilidad articular y flexibilidad todos los días, además del trabajo de la zona media (abdomen y zona lumbar) y la coordinación”.

El experto también afirma que aunque el entrenamiento de fuerza máxima es el más indicado para la población diabética, se debe tener en cuenta el nivel de condición física y el principio de individualización en cada persona que realice entrenamiento físico; por eso lo más recomendable para las que inician es el volumen (cantidad de ejercicio realizado) y la intensidad (nivel de dificultad a la hora de entrenar) de trabajo, pero con una alta frecuencia (días o sesiones) de entrenamiento.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

09 de junio de 2020

La COVID-19 es una infección respiratoria aguda (IRA) con síntomas comunes con otras afecciones de las vías respiratorias, por lo que su diagnóstico preciso es complicado, advirtieron especialistas en la videoconferencia “IRAs y COVID-19, ¿cuál es la diferencia?”, organizada por la UNAM.

Definir las diferentes IRA es importante, pues en función de ello se establecen los sistemas de vigilancia y la comprobación de casos, afirmó Samuel Ponce de León, coordinador de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, de la Universidad Nacional.

“En la actualidad, la mayoría de los casos de infección respiratoria aguda son de COVID-19, pues los demás virus no están tan activos”, añadió Alejandro Macías, infectólogo e investigador de la Universidad de Guanajuato.

Rogelio Pérez Padilla, neumólogo e investigador del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), aseguró que la COVID-19 se transmite con mucha facilidad, llega a los pulmones y los daña.

Los síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual: tos seca, fiebre, dolor de cabeza y garganta, fatiga y dificultad para respirar. A este cuadro puede sumarse una neumonía, diarrea y hemoptisis (expectoración de sangre proveniente de los pulmones o los bronquios).

Alrededor del 80 por ciento de las personas se recupera sin necesidad de tratamiento especial, pero el resto de los pacientes pueden requerir atención hospitalaria.

Alejandro Macías reconoció que es complicado distinguir entre las diferentes IRA, pero en esta pandemia se ha demostrado que la COVID-19 es multisistémica y genera neumonía aguda.

“Para la clínica es una enfermedad más multisistémica que otras infecciones respiratorias agudas, pues genera con mayor frecuencia alteraciones de la coagulación, falla renal aguda, puede dar miocarditis y tromboembolia pulmonar”, anotó.

En tanto, Pérez Padilla señaló que vivimos permanentemente con infecciones por diversos virus, y algunos tienden a irse a las vías inferiores o superiores. “La COVID-19 afecta a toda la gama, incluso produce infecciones asintomáticas o con pocos síntomas, pero tiene la particularidad de que llega frecuentemente hasta los pulmones, y causa un daño pulmonar grave”.

Sobre el abordaje de esta nueva enfermedad, los especialistas opinaron que es conveniente realizar más pruebas además del PCR, que da falsos negativos, aun cuando se esté infectado de SARS-CoV-2.

Adelantaron que el tratamiento requerirá de una combinación de medicamentos, como ocurrió con el VIH, pero aclararon que por lo pronto no existe ninguno.

Ponce de León señaló que la COVID-19 es una infección respiratoria aguda que ofrece un amplio cuadro de pacientes: desde los estrictamente asintomáticos, hasta los que tienen una infección sistémica grave, con choque séptico, neumonía y problemas de coagulación.

“Necesitamos definiciones clínicas, pues la prueba puede salir positiva hasta la segunda o tercera ocasión”.

Finalmente, Macías recomendó, además del PCR, realizar pruebas de biometría hemática con linfocitos, y la deshidrogenasa láctica (DHL), un adecuado marcador, pues es una proteína que ayuda a producir energía en el cuerpo, cuyo examen mide la cantidad de DHL en la sangre.

Boletín UNAM-DGCS-497/2020