Noticias Universitaria
Minuto a Minuto

22 de junio de 2020

Sarahí Márquez Martínez, Daira Sayuri Orozco Desion y Jesús Eduardo Domínguez Castelán, estudiantes de octavo semestre de la Licenciatura en Ciencia Forense de la Facultad de Medicina de la BUAP, desarrollaron Forensic Anthropology BETA, una aplicación tecnológica para Android 5.0+, que calcula de manera fácil, rápida y precisa, la edad, estatura y sexo de restos óseos humanos.

La app, para uso en laboratorios y Servicios Médicos Forenses (SEMEFOS), nacionales e internacionales, está diseñada para que cualquier entidad, fiscalía o persona pueda utilizarla, así como Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s) y grupos independientes de búsqueda de desaparecidos, a los que se les ofrece en la tienda de aplicaciones Google Play.

Esta idea, que surgió a partir de un proyecto de la licenciatura, tuvo una poderosa razón para su desarrollo: la preocupación como ciudadanos y universitarios de Sarahí, Daira y Jesús Eduardo, ante la situación de violencia y el alto número de personas desaparecidas en México, que actualmente se estima en 61 mil casos. “Es por ello que queremos poner nuestro granito de arena y ofrecemos nuestra app sin costo alguno a ONG´s y grupos de búsqueda de familiares desaparecidos en todo el mundo”, enfatizaron.

Además, y gracias a que el trío de estudiantes de la BUAP tiene orígenes territoriales diversos -Daira Sayuri es originaria de Puebla, Sarahí, de Tlaxcala y Jesús Eduardo, de Chacaltianguis, Veracruz-, cada uno conoce las limitaciones y carencias que en sus entidades de nacimiento tienen las fiscalías y órganos de justicia para identificar las osamentas que se descubren.

“Al menos en Tlaxcala no hay tanto personal especializado. Si carecen de un antropólogo, un médico que sabe de anatomía o una persona que trabaja en criminalística, pueden ocupar esta aplicación para que en el momento en que llegue una persona desconocida, realicen las operaciones correctas, ya no de manera manual, sino simplemente ingresando los datos a nuestra aplicación y que pueda decirles, la estatura, la edad o de qué sexo era la persona; así, el tiempo de la investigación se reduce mucho”, comentó Sarahí Márquez Martínez.

Daira Sayuri Orozco Desion y Jesús Eduardo Domínguez Castelán coinciden en señalar que, como estudiantes, superaron sus expectativas al crear la app: “Es el granito de arena que nosotros queremos aportar, principalmente dejar esa huella de que somos alumnos de la BUAP y que queremos dejar una marca para las próximas generaciones; que estén orgullosos y que sepan de todo lo que brinda la Licenciatura en Ciencia Forense. Y si nosotros podemos hacer esto, los que vendrán pronto pueden lograr más”, concluyeron.

La app Forensic Anthropology Beta cuenta con más de 376 fórmulas aplicadas para estimar el perfil osteobiológico, con las que es posible, a partir de un hueso o una parte de este, saber si los restos humanos son de hombre o mujer, conocer su estatura, edad, incluso el color de la piel, utilizando estudios de autores mexicanos como el antropólogo Santiago Genovés, Antinea Menéndez Garmendia, y de extranjeros como Steele-Bramblett o Trotter y Gleser, entre otros.

Asimismo, la app, disponible en español, inglés y francés, tiene una gran variedad de imágenes didácticas visualizadas a través de una interfaz de usuario minimalista; almacenamiento de resultados en tres bases de datos locales (sexo, estatura y edad); capacidad para compartir las bases de datos por diversos servicios de mensajería, así como de exportar y compartir las bases de datos en formato CSV (compatible con Excel y programas para la lectura de hojas de cálculo).

Fuente: buap.mx

22 de junio de 2020

En los océanos Pacífico y Atlántico se registrarán, en los próximos seis meses, alrededor de 32 Ciclones Tropicales y de 4 a 6 podrían convertirse en huracanes que tendrán categorías superiores a 3 (de acuerdo con la escala Saffir-Simpson), motivo por el cual es necesario que la población atienda los protocolos y avisos de protección civil y que estos se fortalezcan, a fin de proteger la vida y los bienes de quienes habitan las zonas costeras del país, afirmó Ángel Refugio Terán Cuevas, profesor e investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha destacado en diversos foros la importancia de vincular, de manera cada vez más eficiente, a la Educación Superior con las necesidades de México y de ampliar las oportunidades educativas que requieren los jóvenes en todas las regiones del país.

A su vez, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha insistido en que el Politécnico es una institución con 84 años de historia, que cada día ratifica su compromiso con México y siempre estará dispuesta a apoyar con conocimiento y tecnología a la población más vulnerable.

Al describir las fases de la temporada de huracanes (la cual inició el 1 de junio y concluirá el 30 de noviembre), el científico del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) explicó que de estos fenómenos atmosféricos superiores a 3 (en la escala Saffir-Simpson) pronosticados para este período, se prevé que tres o cuatro ocurran en el Atlántico y uno o dos en el Pacífico.

Sostuvo que las temperaturas de los océanos definen la cantidad e intensidad de los Ciclones Tropicales, porque éstos extraen su energía de la condensación del aire húmedo. “En el Atlántico estamos arriba de los parámetros normales, porque la temperatura del mar está dos grados centígrados por arriba. Por ello, esperamos de 13 a 19 Ciclones Tropicales. En el Pacífico se registra una temperatura abajo del promedio, lo que disminuye la probabilidad de generación de estos fenómenos”, detalló.

Indicó que los Ciclones Tropicales tiene tres fases, primero pueden presentarse como depresión, después tormenta tropical y posteriormente huracán. “La categoría 1 de los huracanes es cuando se registran vientos de 119 a 153 kilómetros por hora; la categoría 2 de 154 a 177 (ya se pueden presentar daños extensos); la categoría 3 de 178 a 208 (ya deben tener cautela las poblaciones cercanas a las costas); la categoría 4 de 209 a 251 y la categoría 5 arriba de los 251 kilómetros por hora. En estas dos últimas fases ya se pueden presentar daños catastróficos, como derrumbes de casas, techos, árboles y postes de electricidad, entre otros”, subrayó.

El científico politécnico, quien actualmente trabaja en los proyectos de investigación sobre el monitoreo de lluvia con imágenes satelitales, el monitoreo de incendios en colaboración de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y un estudio sobre deslizamiento de laderas, enfatizó que los vientos que provienen del Caribe tienen un aporte muy fuerte de humedad, los cuales llegan a cruzar hasta el centro del país, donde producen lluvias intensas e inclusive con granizo.

Resaltó la importancia de profundizar los estudios sobre estos fenómenos meteorológicos, toda vez que cada año causan daños importantes a la población. Aseveró que es necesario fortalecer la infraestructura de las instituciones encargadas de monitorear los Ciclones Tropicales y, al mismo tiempo, incorporar la tecnología de imágenes satelitales, con la finalidad prevenir y saber en cuánto tiempo podría llegar una tormenta tropical, además de fortalecer los programas de protección civil.

Finalmente, Terán Cuevas pidió a la población que cuando se presente alguna lluvia torrencial atípica, esté pendiente de las alertas del Servicio Meteorológico Nacional y de las autoridades de Protección Civil nacionales y locales, además de prever insumos como una lámpara y un radio de baterías, además de una reserva de alimento y agua purificada.

Fuente: ipn.mx

BOGOTÁ D. C., 19 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

“Un niño sí puede tener compromiso cardiovascular por COVID-19, que tendría manifestaciones variadas y de mayor severidad, que lo pueden llevar a descompensación y a una unidad de cuidados intensivos (UCI)”.

Esta fue una de las conclusiones a las que llegó el cardiólogo pediatra Manuel Huertas Quiñonez, profesor del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en el marco de la charla “Compromiso cardiovascular por COVID-19 en pediatría”, del programa #SaludUNALContigo.

El sistema cardiovascular y la COVID-19 tienen una importante relación, pues existen factores de riesgo muy marcados, como hipertensión arterial, diabetes, cardiopatías congénitas, enfermedad coronaria e hipertensión pulmonar.

“Por la misma enfermedad y el comportamiento de la COVID-19, los niños pueden presentar lesión miocárdica, arritmia, insuficiencia cardiaca, tromboembolia venosa e hipertensión arterial”, señala el especialista.

En la pandemia actual se ha visto que hasta el 30 % de los adultos afectados pueden presentar lesión miocárdica. Toda esta fisiología se ve muy agudizada y muy presente en el paciente pediátrico con los cambios que se dan a nivel celular, alteración del árbol traqueo-bronquial y el compromiso cardiaco.

Aumenta compromiso respiratorio

Desde el día cero de contagio, y durante los siete siguientes, se da el periodo de incubación, la aparición de los signos iniciales y compromiso inicial respiratorio de los pacientes pediátricos y puede seguir hasta el día 14, con un compromiso más marcado del árbol traqueo-bronquial, y posteriormente a nivel cardiovascular.

Hasta el día 21 se pueden presentar cambios de vasculitis, compromiso de falla cardiaca y la llamada tormenta de citoquinas, que genera un síndrome de respuesta inflamatorio sistémico.

Según el doctor Huertas, aunque inicialmente el compromiso por COVID-19 en el paciente pediátrico fue desestimado, puede llegar a ocasionar alteraciones muy marcadas, que irían desde una enfermedad no complicada hasta una neumonía leve o grave, un síndrome de dificultad respiratoria agudo.

Cuando se empezaron a ver los primeros casos de Kawasaki en pacientes con COVID 19, la Sociedad Interamericana de Cardiología (SIAC) lanzó una alerta a los médicos latinoamericanos acerca de la importancia del diagnóstico temprano.

La enfermedad Kawasaki, que se presenta en niños, causa inflamación en los vasos sanguíneos de todo el cuerpo y se origina muchas veces por factores virales, en los que también hay reportes de coronavirus.

En este sentido, el especialista recomienda hacer un diagnóstico temprano y un manejo racional basado en la fisiopatología, tratando de lograr una inmunomodulación (sustancias que activan o debilitan la función del sistema inmunitario) de todas las alteraciones fisiopatológicas que se dan en el paciente pediátrico con COVID-19, con el fin de que no termine en estado crítico en una UCI, sino que logre ser llevado a un estado adecuado en el que no requiera soporte o asistencia ventricular.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

MANIZALES, 20 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Este proyecto, desarrollado por Carlos Andrés Fernández Muñoz, magíster en Ingeniería de Alimentos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, busca proporcionar residuos papeleros como alternativa para alimentar el ganado lechero en zonas del país afectadas por episodios de sequía, como la ocurrida en el Huila.

De las prácticas industriales del papel se generan grandes cantidades de residuos lignocelulósicos –sobrantes o subproductos de bajo valor agregado– para obtener energía, los cuales suponen contaminación ambiental, debido a que gran parte de estos se eliminan mediante la combustión de biomasa.

Como parte de la investigación se realizó un análisis preliminar de la calidad nutricional de este subproducto, en el cual se encontró que contienen bajos niveles de nitrógeno, valores medios de digestibilidad de la materia seca, altos niveles de fibra vegetal y fibra ácida, y algunos minerales como calcio, magnesio, sodio, cobre y zinc, que son de alto valor en las dietas para rumiantes.

“El magíster realizó un experimento con tres niveles de inclusión de papel en la dieta: 0, 10 y 20 %, en 9 vacas Holstein en lactancia, con 40 días posparto y un promedio de 26,3 kg de leche/animal/día, durante 6 semanas. Además, se evalúo aceptación y afectación en la producción y composición de la leche, cambio en el peso vivo y condición corporal de las vacas”.

El mejor resultado se obtuvo con inclusiones del 20 % de los residuos de papel mezclados con melaza o glicerol, y se determinó que este no afectó la producción ni la calidad de la leche, y tampoco la condición corporal de los animales que participaron en el estudio.

Con la adición de glicerol y melaza se evidenció un aumento en el consumo del producto entre 0,53 y 0,42 kg de materia seca/animal/día, que corresponden a un consumo del 41 y 33 % de la materia ofrecida.

Tratamiento de los residuos

Para el tratamiento de los residuos de papel, el investigador realizó un tratamiento químico, denominado organosolvente, en el que se mezclan solventes orgánicos o acuosos con un catalizador ácido, con el fin de aumentar la digestibilidad del producto en las vacas.

“Este proceso químico es eficaz, ya que mejora de la digestibilidad o la ingesta, es económico si se compara con el valor nutritivo mejorado, no es tóxico para los animales y el ambiente, y además no es de manejo peligroso ni corrosivo para la maquinaria”, explica el investigador.

En esta misma línea se conoce la investigación del zootecnista George Jaime Tenjo, de la UNAL Sede Bogotá, quien propuso que las 100 toneladas de residuo de papel que deja al día una empresa se conviertan en alternativa de alimentación para vacas lecheras de Ubaté (Cundinamarca).

En su propuesta, el investigador habla de una ración compuesta por el 15 % de los residuos de papel y el 85 % restante de comida convencional.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

19 de junio de 2020

Científicos del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) confirmaron que la actividad del volcán Popocatépetl ha sido baja desde el inicio de 2020, y se ha caracterizado por pequeñas emisiones de cenizas, bajas emisiones de gases y tremor de alta frecuencia y baja amplitud.

En un sobrevuelo conjunto, Robin Campion y Ángel Gómez Vázquez, investigadores del IGf, junto con Paulino Alonso Rivera, del CENAPRED, comprobaron que la composición de los gases emitidos indica que la actividad actual corresponde a la desgasificación residual de un magma emplazado el año pasado, y permite descartar una alimentación significativa en magma juvenil.

Al respecto, Hugo Delgado Granados, vulcanólogo y director del IGf, consideró que la actividad eruptiva del Popocatépetl se encuentra dentro de los niveles de actividad conocidos, pero que es fundamental continuar con la observación cercana de su actividad en colaboración con las autoridades nacionales de Protección Civil.

Durante las dos horas que duró el sobrevuelo, se pudo observar sólo parcialmente el fondo del cráter, debido a la abundancia de material condensado (aerosoles líquidos blancos y ceniza volcánica gris) en la pluma de gas, explicaron los especialistas.

El diámetro del cráter interior se encontró sin cambio con respecto al vuelo anterior, realizado en febrero 2020. Se pudo identificar en su fondo la presencia de bloques remanentes de un domo chiquito, emplazado probablemente a mediados de mayo.

Durante el sobrevuelo, el volcán produjo una explosión pequeña con expulsión de bloques en la terraza del cráter exterior y el viento débil llevó la ceniza generada por esta explosión al oeste.

Los sobrevuelos se realizan periódicamente para evaluar el estado del coloso, y con más frecuencia cuando aumenta su actividad, momento en el que se pone especial atención a la detección de la posible formación de un domo de lava, cuerpo de lava viscoso producto de la actividad efusiva en el fondo del cráter, dijeron.

Lo anterior, porque se ha constatado que la presencia de un domo aumenta el carácter explosivo de la liberación de gases por el volcán, que en tiempo normal se produce esencialmente de manera pasiva. Existe una correlación general, aunque no sistemática, entre el tamaño del domo y la energía de las explosiones que genera.

Registros sísmicos obtenidos en mayo indicaron la posibilidad de un episodio de crecimiento del domo, pero las imágenes satelitales del cráter estaban nubosas y no fueron una prueba contundente. A inicios de junio se notó un incremento de pequeñas explosiones y se decidió el sobrevuelo para detectar el origen de éstas.

El tamaño de los restos del domo indica que su diámetro fue inferior a 100 metros, lo que lo categoriza como pequeño. Es poco probable que un domo de ese tamaño genere explosiones fuertes, concluyeron los expertos.

Boletín UNAM-DGCS-525/2020