¿Cómo se abre paso un libro académico entre los comerciales?
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BOGOTÁ D. C., 02 de juio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Así lo señaló el editor Camilo Ayala Ochoa, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien en su experiencia reconoce que el libro académico pasa por revisores y lectores “mayores” que se aseguran del contenido.

Además advierte que la edición es múltiple, tanto en impresos como en digitales o en monografías: “hay ediciones universitarias que apoyan los sentidos de la docencia, la investigación y la difusión de la cultura”. 

El invitado a la Feria Virtual del Libro Universitario de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), considera que “el libro académico tiene su propio canal. Nosotros como editorial hemos organizado un sistema de librerías para hacer llegar la producción de la UNAM tanto al público que lo demanda como al público en general”, observó.

En ese sentido, la editora Mábel López, de la Editorial UN, reconoce que “se deben elegir temas de interés general y hacer de la escritura una conversión de investigación a libro, que le permita al lector entender el lenguaje divulgativo para que el mundo académico pueda tener cada vez mayor cabida”.

“La recomendación que siempre hacemos sobre las tesis doctorales o de maestría es que estas no son un libro. Un libro tiene una introducción específica y una intención divulgativa”, dijo la editora durante el “Encuentro entre un editor y un librero”, en el marco de la Feria de la UNAL. 

“En efecto, despojarse del andamiaje académico conlleva un trabajo de precisión exhausto para que cualquier persona pueda acceder a esa publicación. En el caso de la Ingeniería, por ejemplo, no siempre se alcanza esa pretensión”, afirmó.

Lectura académica atractiva

Alexander Herrera, librero de la UNAL, afirmó que algunos volúmenes son bastante fáciles de encontrar en una librería, porque sus carátulas, lomos y tipografías son amables, por lo cual es importante destacar el reconocimiento visual. 

Por eso, las editoriales universitarias del país hacen un seguimiento constante a la edición comercial, para responder a las necesidades del mercado internacional, mirar la producción de países como México y España y así ver las tendencias de diseño de las colecciones e impulsar un esfuerzo por hacer ajustes y rediseños. 

“El escritor y editor italiano Roberto Calasso hablaba de la edición como género literario. El libro, que es la suma del contenido, que es el texto, y el continente, que es la forma y la materialidad, debe ser bello de manera integral”, recordó el editor Ayala.

“La tipografía, los forros y los papeles nuevos, entre otros detalles, hacen que el libro tenga su propia personalidad; deben insinuar algo desde el inicio. En algunas carátulas la tipografía es demasiado protagonista y no invita a la lectura, hay editores que le apuestan mucho al contenido y al título, pero una universidad debe ser lo más moderna posible y apostar por esta seducción”, concluyó el invitado.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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