IMAGINARIO MODERNO SOBRE LAS RELACIONES DE PAREJA DE LOS JÓVENES
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MODELO TRADICIONAL

 

Cuando afirmo la existencia de un modelo tradicional de las relaciones de pareja de los jóvenes, me refiero a una forma, modo y estilo cultural determinado socialmente. Este modelo cultural se caracteriza por estar arraigado a costumbres, creencias, valores y hábitos específicos que son heredados, trasmitidos, internalizados y reproducidos de generación en generación. El paradigma tradicional orienta y constituye las practicas sociales del individuo o grupo de individuos en la vida cotidiana. En efecto, la tradición esta presente en el discurso y acción del sujeto y colectivo de una sociedad, no es posible abordar la realidad social sin conocer su tradición y cultura.

 

Si concentramos nuestro análisis en la tradición cultural de las relaciones de pareja de adultos o jóvenes, habría que explorar y comprender algunos elementos que lo caracterizan y lo definen; lealtad, fidelidad, compromiso, noviazgo y claro está lo mas relevante, el “amor romántico”. Estas categorías culturales son tradicionales por que están arraigadas en la subjetividad de las personas -varones y mujeres- y son cuestiones heredadas y reproducidas por el sujeto, en otros términos es una construcción social. Bajo la lógica de este modelo, las relaciones de pareja de los jóvenes deben constituirse a partir de la lealtad, fidelidad y el amor -un amor romántico-, para que así se convierta con el tiempo en un compromiso y noviazgo. Lo idóneo y adecuado en esta perspectiva es que, la pareja de jóvenes tengan un contenido amoroso permanente con un plan a futuro, no se aceptan relaciones espontáneas, casuales y temporales, ya que lo mas seguro es que en este tipo de interacción social no exista amor y por lo tanto tienda a no prosperara, sino ha fracasar con el tiempo. En síntesis, el modelo tradicional gira entorno al amor romántico.

 

Para todo aquel estudioso que pretenda aproximarse a la teoría del amor o mas precisamente al amor romántico, debe concentrarse primero y ante todo, en la clásica obra de Erich Fromm: “El Arte de Amar” (1974).[21] En la perspectiva de Fromm el amor no es un “objeto” que se tenga que encontrar     -“objeto amoroso”-,[22] es decir él no mantiene la idea de que se pueda encontrar la persona ideal para amar. Por lo contrario, el significado del amor consiste en que está es una facultad, y como tal, es un arte que se tiene que construir.[23] “El amor -dice Fromm- es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería”.[24] Como cualquier arte, el amor pasa por un proceso de aprendizaje, es algo que se adquiere y se construye en el sujeto.

 

Como en párrafos atrás referíamos, el amor romántico implica el compromiso, noviazgo y en consecuencia el matrimonio. El respecto Fromm afirma lo siguiente: “En las ultimas generaciones el concepto de amor romántico se ha hecho casi universal en el mundo occidental. En los Estados Unidos de Norteamérica, si bien no faltan consideraciones de índole convencional, la mayoría de la gente aspira a encontrar un amor romántico, a tener una experiencia personal de amor que lleve luego al matrimonio”.[25] Sin lugar a dudas, la idea del amor romántico surge en el siglo XIX  en el mundo occidental.[26] No obstante, ha finales de este siglo -el XIX- y a comienzos del XX, está idea del amor se introduce en el contexto Latinoamericano y en particular en el Perú. Los medios de comunicación y el continuismo del sistema educativo religioso fue fundamental para que el amor romántico se establezca culturalmente en la mentalidad e imaginario peruano. En este nivel estamos hablando de la “colonización mental”,[27] en donde la castidad, la virginidad, la abstinencia sexual y el control de las pasiones y sentimientos son necesarios para establecer una adecuada relación de pareja. En este contexto el amor romántico es entendido como una relación interpersonal -de varón y mujer- que tiene como fin el noviazgo y matrimonio.

 

Otro aspecto que estudia Fromm es la condición y existencia humana. En efecto, el hombre no puede vivir solo; es decir, no puede vivir en una situación de soledad y “separatidad”,[28] ya que está tiende ha la angustia y vergüenza de uno mismo. “Sin amor -dice Fromm-, la humanidad no podría existir un día mas”.[29] Siempre el ser humano a buscado la fusión y unión amorosa con los otros -estos otros son sus pares y congeneres varones y mujeres-, vale decir, una relación interpersonal. Históricamente en la mentalidad y subjetividad del sujeto, el deseo de vivir, relacionarse y compartir experiencias con los otros, ha sido su derrotero cotidiano, y es que no es posible imaginar un individuo en soledad y separatidad, “no hay ser humano sino en el contacto con seres humanos”.[30] En palabras de Engels y Marx: “los individuos se hacen los unos a los otros, tanto física como espiritualmente, pero no se hacen a si mismos”.[31] Resumiendo lo explicado hasta aquí, si histórica y culturalmente el hombre no puede vivir separado y solo con respecto a los demás, entonces su deseo es buscar y encontrase con sus mismos congeneres para vivir astá el final de sus días, este es el itinerario del amor románico.