IMAGINARIO MODERNO SOBRE LAS RELACIONES DE PAREJA DE LOS JÓVENES
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En todo caso, la afirmación correcta seria hablar de culturas juveniles heterogenias, pluricultural, multicultural e incluso, en términos de Ricardo Soto, “móvil”.[13] Cada cultura con sus particularidades, especificidades, identidades y diferencias. En este marco, habría que diferenciar el proceso de socialización de jóvenes de zonas rurales y urbanas, su entorno y espacio en el que interactúan y se relacionan, o mas claramente su vida cotidiana. El entorno urbano por su mismo proceso de formación, concentra hoy; una amplia red de comunicación (TIC), instituciones modernas, espacios sociales con características foráneas y en consecuencia sujetos con mentalidades distintas y un imaginario complejo y variable. En estos espacios urbanos se constituyen diversas culturas juveniles. Para Feixa las culturas juveniles pueden ser ordenadas en tres formas distintas: la cultura hegemónica, las culturas paréntales y las culturas generacionales,[14] sin embargo para efectos de nuestro estudio nos centraremos en las culturas generacionales que; “refieren la experiencia especifica que los jóvenes adquieren en el seno de espacios institucionales (la escuela, el trabajo, los medios de comunicación), de espacios paréntales (la familia, el vecindario) y sobre todo de espacios de ocio (la calle, el baile, los locales de diversión)”.[15]

 

En los espacios urbanos la socialización de los jóvenes es distinta a la socialización rural. En las zonas rurales la socialización está ligada al trabajo, la familia y las costumbres y practicas culturales de comunidad. Por otro lado, la socialización de los jóvenes en el contexto urbano está mas relacionado a los pares o amigos, la calle, la diversión y el uso de la tecnología y comunicación (Internet). Si bien es cierto que la ciudad de Huancayo está constituido, en gran parte, por migrantes -de Huancavelica, Ayacucho, Puno, etc- de zonas     rurales–andinas. No obstante, nuestro análisis se concentra no en la primera generación, es decir en las personas de edad o abuelos, tampoco en la segunda generación que son nuestros padres y madres, sino en la tercera generación, que vienen hacer las jóvenes que han nacido o se han socializado en la ciudad.[16] En cada contexto social -ya sea urbano o rural- y en cada generación, se construye una cultura juvenil distinta -pero con algunas continuidades- ha las otras, ya que cada generación tiene discursos, acciones y practicas sociales diferentes, es así que la juventud es considerada una categoría cultural e histórica.

 

 Ahora bien, la cultura organiza la subjetividad y mentalidad del individuo,[17] de la misma manera en sentido colectivo y de comunidad constituye el imaginario social. En efecto, así como en cada generación y contexto en donde se socializa, interactúa y desenvuelve el sujeto juvenil tiene una cultura, de la misma forma se constituye el imaginario. Para Gonzalo Portocarrero el imaginario es entendido como: “el sentido común sobre lo que somos como colectividad. O, mas precisamente, el (des) orden imaginado o (dis) conjunto de representaciones colectivas que nos fundan como sociedad”.[18] Para Walter Mignolo, en el mismo sentido del intelectual Edouard Glissant; “el imaginario es la construcción simbólica mediante la cual una comunidad (racial, nacional, imperial, sexual, etc) se define a si misma”.[19] Es la imagen de lo que somos y representamos como colectividad, vale decir, lo que pensamos, sentimos y deseamos todos sobre la cuestión social. Bajo esta mirada, el joven y en general las juventudes, tienen una imagen sobre la vida social en su complejidad, esto implica que también tengan perspectivas e ideas referidas a las relaciones de pareja; es decir, el como establecer y desenvolverse en una relación de pareja.

 

El imaginario de los jóvenes sobre las relaciones se pareja está en permanente cambio, renovación y recreación en función al contexto, espacio, cultura e incluso momento histórico en el que se vive. Los protagonistas de este cambio son los mismo jóvenes, vale decir, el sujeto juvenil. Con este referente, he podido identificar dos modelos sobre las relaciones de pareja: el modelo tradicional y el modelo liberador.[20] El primero tiene que ver con el amor romántico, la lealtad, fidelidad, compromiso y noviazgo. Por otro lado, el segundo representa aquellas relaciones casuales, temporales y en alguna medida hedonistas. A continuación explicamos estos tipos ideales y así conoceremos cual es el sentido común o imaginario de los jóvenes sobre las relaciones de pareja, acaso el imaginario moderno se comprendería a partir de la popular frase “choque y fuga”.