
10 de marzo de 2020
Como parte de las medidas de prevención ante la presencia de influenza en sus modalidades estacional y pandémica, además de la probabilidad de mutaciones constantes en estos virus, investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollan fármacos antivirales que puedan ejercer una doble función, es decir, que el medicamento pueda tratar a un paciente y al mismo tiempo proteja de posibles contagios entre quienes rodean al enfermo.
El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha destacado la importancia de impulsar una educación integral, dentro de la Nueva Escuela Mexicana, que contribuya a afrontar los problemas medioambientales, energéticos, sociales y de salud, tanto nacionales como globales, por lo que es necesario incorporar a los temas educativos asuntos como la investigación, la innovación para el desarrollo y el bienestar.
El Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha resaltado que la Escuela Superior de Medicina (ESM) es un ejemplo de trabajo diario, talento y la sólida voluntad de contribuir con el mejoramiento de la calidad de vida de su población, a través de una de las áreas torales para el desarrollo de los pueblos: la salud, prueba de ello es la búsqueda de la excelencia a través de las diversas especialidades, maestrías y doctorados, que desde la Escuela Superior de Medicina se ofrecen, además de la plantilla de 106 investigadores, de los cuales 59 pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores.
Los especialistas de la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación (SEPI), de la ESM, encabezados por los doctores Jazmín García Machorro y José Leopoldo Aguilar Faisal, Jefe del Laboratorio de Medicina de Conservación, proponen desarrollar compuestos químicos que puedan apuntar no sólo hacia las proteínas de salida, sino también hacia las de entrada del virus, lo que impactaría de manera positiva en el tratamiento y protección contra las infecciones virales.
A través de la investigación “Diseño in silico, estudio, síntesis y evaluación in vitro de los derivados del oseltamivir”, publicada en el European Journal of Medicinal Chemistry, en 2017, se detalla cómo algunos fármacos actúan contra la neuraminidasa, un blanco funcional de la Influenza A, que es una enzima presente en la envoltura del virus. “Ahora diseñamos un compuesto que apunte además hacia otra enzima para que disminuya la funcionalidad de las proteínas de la estructura del virus”, indicó la doctora García Machorro.
Consideró que el fármaco de Doble Blanco, que se encuentra en proceso de patente, permitiría prevenir un mayor número de infectados, al impedir un alto porcentaje de replicación viral y que, al contrario de una vacuna que activa el sistema inmune de la persona con sus propios anticuerpos de defensa, el fármaco se uniría a la hemaglutinina, proteína viral de entrada, y a la neuraminidasa, proteína de salida, de tal manera que no permitiría que el virus se adhiera a la célula sana, ni su liberación de la célula infectada.
Señaló que por medio de métodos computacionales, el doctor José Correa Basurto, jefe del Laboratorio de Diseño y Desarrollo de Nuevos Fármacos, junto con las doctoras Gema Lizbeth Ramírez Salinas, Marlet Themis Martínez Archundia, Jonathan Fragoso Vázquez y los estudiantes Alam León Cardona, Jorge Enrique Baños Zurita y Miguel Medina Gómez, integrantes del equipo de trabajo, proponen sustituciones moleculares de los compuestos antivirales.
Ellos analizan el reconocimiento molecular sobre las proteínas del virus con los fármacos modificados, después se lleva a síntesis química a los compuestos más promisorios, y posteriormente los virólogos de la ESM lo prueban en laboratorio con células infectadas.
“El virus de influenza A H1N1, motivo de la presente investigación, genera varias cuasiespecies en una misma persona y diferentes en otra persona, por eso se dice que puede presentar varias mutaciones, sin embargo, dentro de su estructura molecular hay zonas que los virus deben conservar, como es la forma de ingreso a la célula hospedera y es justo en esa región de la proteína donde los investigadores se dirigen para el diseño de fármacos, ya que es poco probable que mute”, explicó la doctora en Biomedicina Molecular.
La también integrante de la Red Mexicana de Virología indicó que la idea que llevaría a la propuesta del Doble Blanco inició en el Laboratorio de Diseño y Desarrollo de Nuevos Fármacos e Innovación Biotecnológica, a cargo del doctor José Correa Basurto, posteriormente, en 2012 iniciaron las pruebas biológicas.
La especialista politécnica detalló que en el Laboratorio de Medicina de Conservación de la ESM se analizan por métodos computacionales los virus de Influenza A: Puerto Rico/916/34, pandémico 2009 H1N1, estacional y H3N2; virus de Influenza B, además de Zika, Dengue y Chikungunya, desde su estructura molecular hasta las proteínas que producen para tener un perfil genético específico.
Fuente: ipn.mx

BOGOTÁ D. C., 10 de marzo de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Como parte del proyecto final del curso de Robótica que dicta el profesor Pedro Cárdenas, del Departamento de Ingeniería Mecánica y Mecatrónica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), los estudiantes atendieron la misión de desarrollar una aplicación de robótica industrial para el sector agropecuario, lo más cercana posible a la realidad.
En este caso se trató de diseñar un gripper, o pinza para recoger naranjas, e integrarlo a un sistema para clasificarlas automáticamente. El propósito de los estudiantes de Ingeniería Mecatrónica Jurgen Krejci, Alejandro Marín, Sebastián Realpe, Johan Ramírez y Luis Rodríguez fue escalar a nivel industrial lo que habían conseguido antes con un clasificador de fresas desarrollado en Lego Mindstorms.
Para ello utilizaron una cámara de profundidad –como la Kinect de la consola de videojuegos Xbox 360– para detectar dónde están las frutas, una banda de transporte para la salida del material, dos robots ABB –que suelen tener diferentes fabricas–, y una herramienta diseñada por ellos que agarra las naranjas mediante la succión de unas ventosas.
“Es un sistema conformado por la unidad mecánica y una controladora. La primera se refiere a los motores, es decir el robot, mientras que desde la segunda se dan las indicaciones sobre cómo se debe mover”, explica el estudiante Realpe, quien estuvo encargado de la configuración de la comunicación.
Con el algoritmo de visión desarrollado por los estudiantes se detecta la posición de las frutas en la canasta, información que se procesa en el computador a través de una forma de comunicación industrial y se le transmiten esos datos al controlador del robot, que tiene un código esperando a recibirlos.
“Cuando el controlador tenía esa posición le decía al robot cómo moverse, de manera que él se posicionaba encima de la fruta, la recogía y la llevaba al lugar de clasificación, en un ciclo en el que continuaba moviéndose automáticamente”, detalla el estudiante Realpe al explicar el funcionamiento del sistema.
Para el estudiante Krejci, coordinador del semillero MomentUN, del cual forman parte los miembros del equipo, este proyecto evidencia además las oportunidades que pueden representar la robótica y la automatización para brindarles soluciones al sector agropecuario optimizando sus procesos y haciéndolos más competitivos frente a los países que ya tienen automatizada la recolección y clasificación de las frutas.
Proyectos fuera de las aulas
Este proyecto fue presentado por los estudiantes a la comunidad universitaria en el marco del Mecatronic´s day, un evento organizado por el semillero MomentUN y el profesor Cárdenas para divulgar entre el público los trabajos que se desarrollan en las diferentes asignaturas de Ingeniería Mecatrónica.
“Desde hace unos años hemos visto que el potencial de nuestros muchachos es muy grande y que hacen cosas muy interesantes, pero se nos estaban quedando en el aula. Encontramos un fenómeno, y es que los estudiantes de los primeros semestres no conocían lo que hicieron sus compañeros de semestres anteriores”, comenta el docente.
A través de jornadas académicas y de una muestra de proyectos se generó un espacio de encuentro entre los estudiantes de la carrera, egresados y la comunidad universitaria en general.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

09 de marzo de 2020
Frente al movimiento feminista, que convoca a diversas actividades para conmemorar la lucha de las mujeres por sus derechos, a los hombres les corresponde reconocerse como actores de la cultura sexista que prevalece en el país, y dar pasos para cambiarla, coincidieron expertos reunidos en la Facultad de Derecho (FD) de la UNAM.
En la décima Jornada de Derechos y Deberes, con perspectiva de género (PeG). Tendencias y buenas prácticas, Graciela C. Staines Vega, José de Jesús Orozco Henríquez, Gerardo Alejandro Alvarado Lara, Raúl Contreras Bustamante, Rogelio Rodríguez Garduño, Gerardo Hierro Molina y Enrique Cerón, debatieron sobre “Nuevas masculinidades. Antecedentes de efemérides, V Day y desafíos claves”.
Rodríguez Garduño, de la FD, señaló que es preciso alejarse de estereotipos donde todos los varones son malos y todas las mujeres víctimas. Lo que se necesita es revisar las estructuras políticas, económicas, sociales y jurídicas.
“Hombres y mujeres tenemos diferencias, y hay que capitalizarlas e integrarlas. Que ellas accedan y sustituyan a los varones sólo porque sí, no es una idea funcional. Si la estructura está dañada, la mujer repetirá las malas conductas”, resaltó.
A su vez, Orozco Henríquez, del Instituto de Investigaciones Jurídicas, recordó que es particularmente dolorosa la violencia hacia las mujeres, situación por la que México ha sido condenado internacionalmente.
En el auditorio Ignacio Burgoa, destacó que las teorías feministas han mostrado que “las masculinidades y las feminidades, aquello que se entiende como atributos, valores y comportamientos propios de hombres o mujeres, no están determinados por la naturaleza, sino construidos cultural y socialmente, lo que explica por qué a lo largo de la historia estas características se han modificado”.
“Deben desaprender las lógicas machistas que están arraigadas y naturalizadas en la sociedad mexicana; evitar estereotipos de género y los micromachismos”, subrayó.
Hierro Molina, del Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África, habló de la necesidad de romper con mitos, como la idea de la masculinidad predominante en los sectores económico y político. “Debemos modificar la cosmovisión familiar, pues en el seno del hogar se suele cambiar una lógica de protección por la rivalidad; al transformar la cosmovisión, se impactará en las futuras familias y habrá una nueva masculinidad”.
En tanto, Alvarado Lara, de la Facultad de Contaduría y Administración, y Enrique Cerón, egresado de la UNAM, coincidieron en la necesidad de revisar el patriarcado, quién creó el concepto y las condiciones en las que prevaleció. Originalmente se refería al dueño de otra persona, por lo que eliminarlo es uno de los grandes pendientes de los hombres, dijeron.
Graciela C. Staines, de la FD y organizadora del encuentro, comentó que el objetivo es lograr soluciones más acertadas a los problemas que enfrenta la sociedad, más allá del género.
Asimismo, recordó que los niños son los más discriminados en México y América Latina, por lo que es necesario dar los pasos necesarios para que las nuevas generaciones gocen de un mejor futuro.
Boletín UNAM-DGCS-208/2020

10 de marzo de 2020
Las enfermedades que transcurren en condiciones de desigualdad social y violencia cobran anualmente 400 mil muertes en México, que no deberían ocurrir, afirmó Mario Luis Fuentes, investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la UNAM.
Estas víctimas de diabetes, cáncer, homicidios y suicidios se deben a omisiones e incapacidades estatales, resaltó el integrante del Patronato Universitario al intervenir en las conmemoraciones por el Año Internacional de la Enfermería 2020, en la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO).
Acompañado por Rosa Amarilis Zárate Grajales, directora de la ENEO, Mario Luis Fuentes expuso que no sólo es pobre quien carece de ingresos económicos, sino las personas que están más expuestas a enfermedades y violencia.
La verdadera enfermedad son las desigualdades sociales, sentenció. No es adecuado que las manifestaciones de tristeza, soledad, angustia y dolor no estén dentro del concepto de pobreza, porque existe una relación entre la violencia y la desprotección.
“A la muerte no todos llegamos de manera digna: cada año en el país se registran aproximadamente 110 mil fallecimientos asociados a diabetes, 13 mil al cáncer, seis mil por suicidio y 36 mil por homicidios –casi 100 diarios, incluidos tres niños cada 24 horas–, sin contar que más de un millón de menores padecen hambre”, detalló el también docente de la Facultad de Economía (FE) y de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS).
Esta situación se da desde tiempo atrás, “pero se ha fortalecido ante un país profundamente desigual, desigualdad entendida como la incapacidad de estar dotado de ciertos insumos, y ante la omisión del Estado”, reiteró.
El extitular del Consejo Consultivo del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia UNICEF-México mencionó que la pobreza se puede ver desde la enfermedad, pues algunas afecciones son evitables, pero se dan por la desprotección, “que es la sensación de vulnerabilidad constante”.
Federalismo social
Al presentar su libro “Las muertes que no deben ser”, en el auditorio Marina Guzmán Vanmeeter, señaló que se requiere construir un nuevo federalismo social en salud.
“Un Estado social, legítimo y creíble, donde la prevención no esté asociada a la voluntad política, con una profunda revolución cultural y cívica, y una transformación en la ética de los valores. ¿Cómo construimos ese Estado que necesitamos?, con la formación de ciudadanos responsables”, abundó.
Finalmente, Mario Luis Fuentes pidió a la comunidad de la ENEO ser empática ante el dolor humano. “El papel de la enfermería debe ser una manera ejemplar de relacionarse con los otros, ante la enorme fragilidad del ser humano”.
Boletín UNAM-DGCS-214/2020

BOGOTÁ D. C., 09 de marzo de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Así lo destaca el investigador Juan Diego Bogotá, magíster en Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien exploró la importancia cognitiva de la afección o las emociones.
En su estudio, él considera que “gracias a las emociones y sentimientos generados logramos conectarnos con la forma cómo vemos, percibimos y entendemos el mundo. En ese sentido, no es lo mismo despertarse feliz que despertarse triste”.
Para el magíster fue motivador entender que “esos procesos mentales se deben aterrizar para entender que algo está pasando en nuestro cuerpo, ser conscientes de que las emociones son particularmente procesos fisiológicos que al final son los que nos mueven a hacer cosas, a actuar de determinada manera”.
En su estudio hace énfasis en que en la vida cotidiana de un ser humano es muy común que los procesos cognitivos del cerebro pasen desapercibidos. Sin embargo, en cada uno de los movimientos y reacciones las emociones tienen un papel protagónico que los impulsa.
“Generalmente se cree que la inteligencia y el sentir emocional están separadas, que pasamos por procesos abstractos parecidos a las de una computadora, en la que el sistema sensorial, la cognición (procesamiento de información) y el sistema motor (posibilidades motrices) funcionan de forma independiente, pero lo que ocurre es todo lo contrario: cuando algo llega a nuestros sentidos lo emocional se ve reflejado en nuestras reacciones”, argumenta el investigador.
La investigación fue una exploración de la tendencia contemporánea filosófica, apoyada en que la actividad cognitiva no solo está ligada al conocimiento, sino también al entorno natural de los seres humanos, explica el profesor Juan José Botero, profesor asociado en el Departamento de Filosofía de la UNAL, y asesor del trabajo de investigación.
El estudio se basa en la fenomenología y en el enactivismo, la primera referida a la escuela filosófica que por el análisis de los fenómenos observables da una explicación del ser y de la consciencia, y el segundo como una rama de las ciencias cognitivas corporizadas que estudia la brecha entre naturaleza y experiencia humana.
“La investigación partió del desarrollo de una fenomenología de la afección en la que se identificaron rasgos de este fenómeno unitario: la fuerza afectiva, el movimiento afectivo y la valencia afectiva. Estos corresponden a una manera primordial en que la consciencia constituye sentido”, señala el filósofo.
Este trabajo también compara la visión de la filosofía con otras investigaciones contemporáneas desarrolladas desde ciencias cognitivas como la neurofisiología, la biología y la psicología, entre otras, sobre cómo estas entienden la mente de manera empírica.
El investigador afirma que mientras las ciencias adelantan estudios empíricos, la filosofía puede entrar en la discusión enfocándose en puntos de vista más concretos, con su capacidad de análisis conceptual y su argumentación.
“La separación entre cognición y afección descansa en un dualismo que puede ser visto como el cartesianismo clásico o como una versión mecanicista de esta tendencia, es decir: como trasfondo de la distinción cognición-afección hay un dualismo mente-cuerpo o un dualismo cerebro-cuerpo”, indicó.
La investigación, que se desarrolló en cerca de dos años, también deja una pregunta abierta respecto al campo de la inteligencia artificial, que indica que las ciencias cognitivas tienen mucha relación con esa línea de investigación y que a su vez nos lleva a preguntarnos ¿hasta qué punto la inteligencia artificial se puede considerar como real?
“Aunque en ocasiones pensamos que una máquina es inteligente porque puede jugar ajedrez o hacer ciertas tareas que nosotros le programemos, siempre le estaría faltando el lado emocional”, apunta el investigador.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co