
BOGOTÁ D. C., 23 de marzo de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Estos fueron algunos hallazgos del estudio adelantado por el doctor Álvaro José Martínez Valencia, especialista en Medicina Interna de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien trabajó con miras a desarrollar y validar un sistema de puntuación para identificar a los pacientes oncológicos del Instituto Nacional de Cancerología (INC) portadores de enterobacterias productoras de betalactamasa de espectro extendido (BLEE).
“Normalmente las enterobacterias conviven en simbiosis dentro del intestino de los seres humanos, es decir sin generar inconvenientes en las personas sanas. El problema ocurre si bajan las defensas o hay enfermedades, procesos inflamatorios, cirugías o tumores que afecten el tracto intestinal, que es cuando estas bacterias pueden ocasionar infecciones”, explica el doctor Martínez.
Agrega que “así mismo hay unas benignas, que no son patógenas y no tienen mecanismos para hacerle daño al cuerpo, y además son sensibles a los antibióticos. Otras, por el contrario, pueden causar más daño y son resistentes a los antibióticos, como las BLEE, que producen betalactamasa, una enzima que puede degradar a los antibióticos.
Por eso el objetivo del estudio era identificar qué pacientes podrían hacer infecciones por este tipo de bacterias, casos frecuentes y que tienen alto impacto en los pacientes con cáncer. Se trata de un aporte importante para el control de infecciones y la selección del tratamiento.
La investigación se desarrolló en dos fases: la primera consistió en identificar los factores de riesgo que podrían estar asociados con casos de infecciones por BLEE en pacientes oncológicos. Esto se hizo a partir de un estudio de casos y controles con 710 pacientes con todo tipo de cáncer que hubieran sido hospitalizados entre 2013 y 2015 en el INC y que en algún momento del periodo de estudio hubieran tenido un cultivo positivo de cualquier tipo de muestra clínica para una BLEE.
“Comparamos esa población con controles, que eran del mismo tipo de pacientes con cáncer que hubieran tenido una infección, pero por una bacteria sensible; este tipo de microorganismos no son resistentes a los antibióticos” comenta el investigador.
“Se evaluaron variables como sexo, edad, tipo de cáncer –hematológico o sólido–, si la enfermedad estaba activa, si se estaba recibiendo quimioterapia o radioterapia, si se habían sometido a algún tipo de procedimiento quirúrgico en el último año, si habían recibido antibióticos en los últimos tres meses o si tenían dispositivos invasivos como sondas y catéteres de drenaje o de accesos vasculares.
“Queríamos ver si alguno de los factores estaba asociado con el hecho de que el paciente tuviera una infección causada por una bacteria resistente”, señala el doctor Martínez, quien encontró, por ejemplo, que los pacientes que llevaban más de siete días hospitalizados o que lo habían estado durante el último año tenían cinco veces más riesgo de presentar una infección por bacterias resistentes.
Además los pacientes que durante los tres meses previos estaban recibiendo medicamentos inmunosupresores –aquellos que bajan las defensas, como los esteroides–, tenían tres veces más riesgo de hacer infecciones por gérmenes resistentes, y los que presentaban neutropenia, que son los que tienen baja alguna de las células de defensa en la sangre, tenían dos veces más riesgo.
Los pacientes que habían recibido antibióticos en el último mes tenían dos veces más riesgo de presentar infecciones por BLEE, lo mismo que aquellos que tuvieran dispositivos invasivos como catéteres de diálisis, vasculares o sondas de orina.
Puntuación para medir el riesgo
A partir de esos datos, en la segunda fase se construyó un sistema de puntuación para predecir el riesgo de infección por una bacteria resistente en futuros pacientes. “Tomamos alrededor de 800 pacientes de 2015 en adelante y medimos el puntaje para evaluar qué tan bueno era ese sistema a la hora de predecir el riesgo de que hiciera una infección de este tipo”, señala el investigador.
El puntaje logró una capacidad que en estadística se considera como “aceptable”, por lo que el doctor Martínez es enfático en indicar que se debe continuar trabajando en la construcción de una herramienta para reconocer a los pacientes oncológicos con riesgo de presentar infecciones por bacterias resistentes.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

23 de marzo de 2020
El Instituto Politécnico Nacional (IPN) contribuye al tratamiento de diversos padecimientos autoinmunes, infecciosos, crónico-degenerativos y respiratorios mediante el Transferón®, producto que tiene como principio activo al extracto dializable de leucocitos (células sanguíneas), el cual se obtiene a partir de leucocitos de personas sanas y es un producto cien por ciento politécnico, cuya actividad principal es modular la respuesta inmune del organismo, ya que puede incrementarla o reducirla, de acuerdo al padecimiento en el cual se aplique.
Al respecto, la Doctora Sonia Mayra Pérez Tapia, Directora Ejecutiva de la Unidad de Investigación, Desarrollo e Innovación Médica y Biotecnológica (Udimeb) de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), destacó que más de 40 años de trabajo de investigación básica, clínica y de desarrollo farmacéutico están soportados en la normatividad vigente nacional e internacional para garantizar la calidad, seguridad y eficacia del fármaco, el cual sólo es útil para afecciones en las que se involucran alteraciones de la respuesta inmune. “Hasta el momento sólo recomendamos su uso en padecimientos donde se necesite una modulación de la respuesta inmune, no tenemos evidencia de que funcione como profiláctico, es decir para prevenir, por ello no es útil para personas sanas”, aclaró.
El Transferón® es un extracto dializable de leucocitos compuesto por más de 400 moléculas peptídicas, no obstante su complejidad, el IPN lo ha caracterizado y secuenciado al cien por ciento. “Contamos con un proceso de producción único, estandarizado y controlado, lo que nos ha permitido poseer la patente hasta 2032 a nivel nacional e internacional, específicamente ya otorgada en Estados Unidos, Canadá, Colombia, Perú, y Comunidad Europea, y en trámite en Brasil, Chile y Guatemala. Es único e irrepetible, ya que el IPN es la única institución educativa del país con licencia sanitaria para la fabricación de hemoderivado”, apuntó la experta en inmunología.
“Para seguridad de los pacientes las normas de farmacovigilancia se han fortalecido con el tiempo y el Transferón® cuenta con un programa de farmacovigilancia activa y acorde a la normatividad nacional vigente, además existe un área de control de calidad que asegura la reproducibilidad y control de cada fase del proceso de obtención de los extractos”, explicó.
Asimismo, detalló que el proceso de obtención, purificación y control es costoso, porque involucra el uso de filtros especiales (que son desechables) y varias etapas de clarificación, sumado a todos los controles que se deben de cumplir cuando se fabrican biológicos y a las pruebas de estabilidad, análisis de materias primas y producto terminado, así como el mantenimiento del sistema de gestión de calidad con el que debe de cumplir nuestra organización. Adicionalmente se destinan recursos importantes para continuar la investigación científica que nos permite comprender más los mecanismos de acción de la compleja mezcla peptídica de nuestros extractos.
La doctora Pérez Tapia refirió que aun cuando no se conocía el mecanismo de acción, ni se contaba con proceso de obtención robusto y reproducible del Transferón®, desde que inició el proyecto en 1978 se observó respuesta favorable en pacientes con herpes y dermatitis atópica. Con el paso del tiempo se desarrollaron diversos proyectos de investigación para sustentar el tratamiento de otras afecciones como las respiratorias, hipersensibilidades e inmunodeficiencias.
El Cáncer, dijo, es uno de los padecimientos en que se aprecia la actividad del producto, ya que, cuando una persona recibe quimioterapia se destruyen las células malignas de rápida replicación, pero también otras que se reproducen a gran velocidad, como las de la médula ósea y las que intervienen en el crecimiento del cabello. “Al generarse neutropenia (bajo nivel de neutrófilos) es normal que el paciente se sienta debilitado, el Transferón® ha demostrado su utilidad en disminur la neutropenia por quimioterapia activando el sistema inmune para que las células se reproduzcan rápidamente, aun cuando directamente no tiene actividad antitumoral”, afirmó.
También señaló que un equipo transdisciplinario integrado por 45 científicos que laboran en la Unidad de Desarrollo e Investigación en Bioprocesos (Udibi) –que forma parte de la Udimeb del IPN–, ha contribuido a la caracterización de cada uno de los componentes del medicamento, al lado de expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Universidad Davis en California, Estados Unidos, así como de la asesoría de una empresa americana.
“Además un grupo de más de 24 médicos especialistas y expertos en investigación clínica en la Unidad de Servicio Externo e Investigación Clínica (USEIC) –también de la Udimeb–, otorgan atención médica con especialidad en inmunología, diseñan y ejecutan los estudios clínicos en los que se sustenta el uso del producto”, apuntó la especialista en inmunología.
La USEIC cuenta con uno de los programas más robustos de farmacovigilancia del país, ya que todos los pacientes que acuden a consulta se incorporan al protocolo de ese programa. “En ese sentido el Politécnico ha generado una cantidad muy grande de información en torno a la seguridad, mecanismos de acción, procesos divulgados en artículos científicos que le dan soporte al medicamento lo que nos ha permitido abrir brecha a nivel mundial sobre nuestro producto, cien por ciento politécnico y cien por ciento mexicano”, expuso.
En cuanto a la materia prima, la científica señaló que los leucocitos los obtienen mediante convenios establecidos con bancos de sangre certificados, debido a que todos los hemoderivados tienen riesgo de transmisión de virus, pero además de ello aplican estrictas normas para garantizar la inocuidad del producto, como el uso de los filtros ya mencionados.
Finalmente la doctora Mayra Pérez hizo hincapié en que el Instituto Politécnico Nacional cuenta con la patente del Transferón®, el cual es el único medicamento inmunomodulador que cumple con las normas de calidad, seguridad y eficacia. “Otros productos que se comercializan como complementos o suplementos alimenticios y se hacen llamar factor de transferencia no cumplen con la NOM 059 y podrían poner en riesgo la salud de las personas, además de que el único producto que produce el IPN es Transferón®”.
Fuente: ipn.mx

20 de marzo de 2020
En situaciones como la pandemia de la COVID-19, el personal de salud enfrenta una doble responsabilidad: cuidar de los otros y de ellos mismos, por lo que es necesario que apeguen estrictamente su labor a las buenas prácticas de protección personal, destacó Alejandro Macías, integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, conformada en la UNAM.
El médico internista e infectólogo, egresado del Posgrado de esta casa de estudios, señaló que estos profesionales deben mantenerse en buenas condiciones, para que estén en la posibilidad de ofrecer el cuidado que la sociedad requiere.
“La COVID-19 nos mantiene preocupados a todos, pero es fundamental recordar que la información que se tiene al respecto brinda cierta tranquilidad: 80 por ciento de los casos positivos de coronavirus no derivarán en un problema serio de salud, algunos incluso serán asintomáticos; además, menos del cinco por ciento se verá grave y requerirá atención en unidades de cuidado especializado”.
Sin embargo, aclaró el experto, no debemos equivocarnos, pues se enfrenta una de las mayores crisis de salud en generaciones, y el problema no debe ser minimizado.
Si dejáramos al virus a su evolución natural, sin extremar precauciones, podríamos llegar a condiciones críticas y al colapso del sistema de salud y de las instituciones sociales, como ocurre ya en varias partes del mundo, advirtió.
Recomendaciones
En caso de estar enfermos, Alejandro Macías recomendó: es importante quedarse en casa, a una sana distancia de la familia para evitar contagiar a otros, y sólo en caso de gravedad acudir al médico, pues “debemos recordar que las áreas de espera y atención médica son en este momento un riesgo para la salud”.
También resaltó la conveniencia de mantener en casa, el mayor tiempo posible, a los adultos mayores de 65 años, así como a las personas con enfermedades coronarias y pulmonares crónicas, con obesidad, con cáncer o en diálisis, y a quienes reciban medicamento para deprimir su inmunidad, como aquellos que sufren afecciones reumáticas o esclerosis múltiple.
Asimismo, subrayó que la población debe mantenerse informada sobre las indicaciones de las autoridades de salud, que debe ser la guía de mayor credibilidad. “El sector salud rige sus acciones a través del resultado de las pruebas de laboratorio, mismo que permite medir la actividad del coronavirus en el país”.
De igual manera, las autoridades sanitarias son las encargadas, principalmente, de preparar los hospitales y sus áreas críticas para contender con la posible intensificación de la pandemia en México.
“La situación es difícil, pero debemos enfrentarla con ecuanimidad. El temor es natural, todos lo tenemos, pero no caigamos en el pánico para superar este reto”, finalizó el experto.
Boletín UNAM-DGCS-242/2020

BOGOTÁ D. C., 20 de marzo de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Así lo explica el profesor Giovanni Vargas Hernández, del Departamento de Salud Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien hace un llamado a la calma y a proteger a las mascotas ante la oleada de falsas informaciones, según las cuales animales como los perros pueden infectarse con el COVID-19.
Tal es el caso del perro de Hong Kong, perteneciente a una mujer afectada por el coronavirus, sobre el cual las autoridades informaron en febrero que se encontraron rastros del virus en la mucosa oral y nasal. No obstante, el profesor Vargas aclara que para que se pueda decir que estaba infectado, este debía presentar réplica del virus en su interior, además de signos clínicos de la enfermedad, algo que no ocurrió.
Cabe aclarar que los coronavirus son un grupo de virus con los que los veterinarios suelen encontrarse a menudo por su presencia en animales, pero de esta familia existen dos géneros: los alfacoronavirus, a los que pertenece la mayoría de agentes patógenos que causan enfermedades en los animales domésticos y de producción, y los betacoronavirus, que causan las enfermedades respiratorias severas en humanos, como el SARS y el COVID-19.
“Que sean de géneros distintos significa que genéticamente son estructuras diferentes y afectan a una especie específica, que es lo más importante que la gente debe entender”, explica el docente, y añade que en su trabajo ha tratado gatos y perros con coronavirus, pero ninguno le ha transmitido la enfermedad.
Con betacoronavirus como el COVID-19, la teoría es que estos ingresaron al cuerpo humano a partir de la mutación de un virus de murciélago. “El hombre se introduce en estos ambientes donde hay agentes patógenos que están en equilibrio, y termina alterándolos y causando cambios en los virus de esos medios”, explica el profesor Vargas.
Más medidas de aseo
Lo que sucedió con el perro de Hong Kong se puede denominar como “contaminación ocasional”, como la que puede ocurrir con cualquier objeto que entre en contacto con los fluidos de una persona enferma, como un celular o una mesa, en donde se puede alojar el virus.
Por eso, con las mascotas también hay que aumentar las medidas de limpieza y de aislamiento frente a personas que puedan estar infectadas con el virus. “Si tengo coronavirus y vivo con una mascota debo hacer lo mismo que haría con una persona que vive conmigo, aislarme de ella”, dice el profesor.
Frente al riesgo de exposición a contaminantes, como fluidos humanos que pueden estar en la calle y entrar en contacto con las mascotas cuando se sacan a pasear, el docente recomienda extremar las medidas de limpieza de los animales, al igual que lo estamos haciendo con el lavado de manos, y evitar al máximo que salgan.
“Lo que usted puede hacer para que eso no ocurra es no sacar al perro, que son las medidas que se están tratando de aplicar con humanos, es decir cuarentena. De ser posible, se deben restringir las salidas de la mascota, que haga sus necesidades dentro de la casa”, indica el docente; pero si el animal sale, sería ideal bañarle las patas con agua y jabón y secarlas muy bien.
Además, las personas con coronavirus que tengan mascotas y estén en contacto con ellas también deben evitar que los animales entren después en contacto con otras personas que no tengan la enfermedad.
Por otra parte, frente a la noticia que se ha divulgado sobre el perro que murió y era de una persona con coronavirus, el docente señala que hay que tener cuidado con este tipo de información que no explica la causa del fallecimiento del animal, y se señala que no se hizo necropsia para clarificarla, por lo que se ha generado la falsa idea de que la mascota murió por COVID-19.
Por lo pronto el profesor hace un llamado a la calma y recuerda que según la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial de Sanidad Animal y la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales, actualmente no hay evidencia de que los animales de compañía puedan infectarse con este nuevo coronavirus.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 19 de marzo de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Para el profesor Fernando Pío de la Hoz Restrepo, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), “en la mayoría de los casos la infección del coronavirus es una enfermedad leve, moderada o asintomática; si las personas toman antibióticos para prevenir el contagio –considerando estas tres modalidades– se corre el riesgo de tener una enfermedad más severa como consecuencia del mal uso de estos medicamentos”.
Según el experto, la mejor forma de protegerse es acatando las medidas que se han promovido a raíz de la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como por ejemplo el lavado de manos, el distanciamiento social y evitar los desplazamientos.
Sobre el uso de antibióticos, el químico farmacéutico Giovanni Garavito, docente de la UNAL, indica que el uso y abuso de estos frente infecciones virales hace que las poblaciones de microorganismos se sometan a dosis subterapéuticas del antibiótico maximizando el desarrollo de resistencia, es decir que “algunos de ellos tendrán características genéticas que les evitará verse afectados por el medicamento, o incluso podrán mutar genéticamente para esquivar la afección”.
Los expertos de la UNAL recuerdan que los antibióticos son herramientas terapéuticas que cambiaron la historia de la humanidad, pues antes de su desarrollo la expectativa de vida del hombre era mucho menor.
“Dentro de los medicamentos, los antibióticos quizá son los que tienen el mayor respaldo, porque actúan directamente sobre el agente que está causando la agresión o la enfermedad en el ser humano” señala el profesor Garavito.
Sin embargo en los últimos años el imprudente uso de los antibióticos –o “autoprescripción”– ha despertado alerta y preocupación por parte de la OMS, por las ventajas que se le dan a los microorganismos infecciosos al no seguir los parámetros y recomendaciones establecidas por los médicos.
Al respecto, el profesor De la Hoz menciona que el uso irresponsable de los antibióticos podría incluso afectar a las bacterias benéficas que habitan en equilibrio con el ser humano, al reemplazarlas por agentes dañinos capaces de producir enfermedades más severas.
“Utilizar antibióticos sin prescripción médica crea el riesgo no solo de generar gastos innecesarios tanto para las personas como para el sistema de salud, sino que se cae en riesgos biológicos que pueden terminar en afecciones y enfermedades más graves. Por ejemplo, una persona puede tener alergia a alguno de estos medicamentos sin saberlo, y exponerse a fuertes reacciones alérgicas” indicó el doctor De la Hoz.
Los profesionales de la salud aluden a la importancia de que la prescripción de antibióticos esté mediada por un profesional médico. En ese sentido, subrayan que “antes de prescribir el antibiótico, el médico hará una valoración diferencial del tipo de microorganismo al que se está implementando. Se recurre a pruebas de laboratorio que le permiten orientar de manera adecuada el antibiótico al microorganismo que está en ese momento generando la enfermedad a un paciente determinado”.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co