
Una investigación realizada por especialistas de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que determinó 20 compuestos dirigidos a desarrollar nuevos fármacos y proponer un tratamiento efectivo contra COVID-19, fue aprobada para su publicación en la revista especializada Life Sciences, una de las más prestigiadas en el ámbito de la medicina.
El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha señalado que la pandemia por COVID-19 aceleró la vinculación de las instituciones de educación superior con la realidad nacional, así como con el sector salud y reconoció que han asumido su responsabilidad social de difundir, analizar, evaluar y resolver problemas a través de la investigación y el desarrollo.
En tanto, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha destacado que la máxima prioridad de su administración es resguardar la salud de la comunidad politécnica y de toda la sociedad, de ahí que la institución ha fortalecido la investigación científica y aportaciones tecnológicas que buscan hacer frente a esta crisis sanitaria.
A través del documento denominado Potential inhibitors of the interaction between ACE2 and SARS-CoV-2 (RBD), to develop a drug, los doctores en Ciencias Claudia Guadalupe Benítez Cardoza y José Luis Vique Sánchez, científicos de la ENMH y de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), encontraron 20 compuestos farmacológicos enfocados hacia un blanco terapéutico específico y que son seguros para seres humanos, además están disponibles en laboratorios de todo el mundo, para iniciar ensayos in vitro y determinar su efectividad.
Los investigadores explicaron que estos compuestos farmacológicos impedirían la interacción entre las células humanas y el virus SARS-CoV-2 ya que están dirigidos a la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), que se encuentra en la superficie de las células de varios tejidos del organismo humano como riñones o pulmones, la cual, reportan algunos estudios, es la principal entrada del virus, por lo que es fundamental bloquear su interacción.
“Existen varios tratamientos comerciales que se usan contra el nuevo coronavirus que son inespecíficos, ya que han sido prescritos contra ébola, VIH o influenza, nosotros proponemos usar una región específica de la proteína ACE2, que utiliza el SARS-CoV-2 para el desarrollo de su proceso infeccioso, con la finalidad de impedir que el virus entre a las células humanas”, explicó Benítez Cardoza, quien pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel II.
Añadió que para realizar la investigación, con recursos del proyectos SIP-IPN, se consultaron artículos publicados desde diciembre de 2019 y otros relacionados al virus SARS-CoV, que apareció en 2002 y 2003 en docenas de países de Norteamérica, Sudamérica, Europa y Asia, porque tiene un mecanismo de ingreso a las células del organismo humano similar al SARS-CoV-2, “podría decirse que comparten la enzima ACE2 como puerta de entrada”, precisó la también Doctora en Ciencias.
Sobre la metodología, Vique Sánchez, Médico y Maestro en Biomedicina por la ENMH, expresó que una vez establecida la interacción del virus con la ACE2 utilizaron una base de datos (quimioteca) con más de 500,000 compuestos con estructuras y características farmacológicas precisas, para realizar un análisis computacional, validado por servidores web de predicción y toxicidad y seleccionar, aquellos que fueran capaces de acoplarse a las regiones de interés.
“Este acoplamiento toma en cuenta características físicas y químicas de ambas moléculas, es decir, de la proteína y del compuesto farmacológico, como pueden ser la estructura tridimensional, el volumen, la carga, hidrofobicidad, entre otras, por medio de la técnica de simulación del acoplamiento molecular, mejor conocida como docking”, manifestó el Doctor en Ciencias por la ENMH, Vique Sánchez.
De acuerdo con los especialistas politécnicos, sin un tratamiento que demuestre una ventaja terapéutica sobre el COVID-19, es de suma urgencia el desarrollo de fármacos específicos frente a un objetivo selectivo que impida la evolución de esta enfermedad, en virtud del número de infectados y de fallecimientos tanto en México como a nivel mundial.
Aseguraron que como investigadores del IPN, cuentan con los conocimientos y las estrategias para hacer frente a un reto de esta envergadura, además de que cuentan con la infraestructura necesaria y sobre todo con la obligación moral de contribuir al beneficio de la salud de la población.
Life Sciences publica artículos que han utilizado tecnologías científicas modernas para explicar los mecanismos moleculares, celulares y fisiológicos de la salud. Los trabajos aceptados presentan nuevos hallazgos preclínicos que abordan cuestiones de importancia biológica para la enfermedad humana. El estudio debe ser reproducible y es necesario que los materiales utilizados estén disponibles para que otros investigadores puedan repetir el experimento.

Pérdida parcial de especies, exterminio de la flora y fauna, así como migración de aves, son consecuencias de las erupciones volcánicas; sin embargo, diversas especies se han adaptado o son tolerantes a estos eventos, afirmó Luis Enrique Sánchez Ramos, estudiante del Posgrado en Ciencias Biológicas de la UNAM.
“Aunque son catastróficas, causantes de cambios abruptos en el sitio donde ocurren, son parte de la dinámica de los ecosistemas, que en su momento se recuperarán, y algunas especies se adaptarán a este proceso natural, por lo que no debemos intervenir”, dijo.
Con el objetivo de identificar los efectos de la ceniza volcánica en la cobertura y estructura vegetal, el daño ambiental y las repercusiones en el ensamblaje de aves, el universitario analiza las consecuencias de la explosión del Volcán de Colima, en julio de 2015, considerada la más intensa que el coloso ha tenido en este siglo.
“En las aves las erupciones tienen dos tipos de efectos: directo e indirecto. En el primer caso responden a las modificaciones ambientales y al contacto con el material volcánico; y en el segundo, a los cambios en las interacciones con otros animales y plantas, que se presentan después del suceso”, explicó.
La perturbación de un ecosistema después de una erupción es variable, y depende de su intensidad y extensión espacial. Las especies más afectadas son aquellas cuya dieta es principalmente de origen vegetal, y en el caso de las aves, las que forrajean en el suelo.
Cuando ocurre, la mayoría de las especies migran hacia ambientes propicios, las que no tienen esa capacidad seguramente fallecen, pero existen algunas que son tolerantes y permanecen ahí, subrayó.
Efectos en la fauna
Basado en los resultados de su investigación, la primera en su tipo en México, Sánchez Ramos destacó que con estos eventos los artrópodos y mamíferos pequeños migran o mueren, y las aves que se alimentan de ellos no tienen qué comer.
Además, cuando las cenizas son inhaladas pueden afectar los pulmones de los animales, provocándoles asfixia; y al depositarse material volcánico en el suelo, evita que las aves puedan forrajear, pues semillas, frutos y flores quedan cubiertas.
De igual forma cambia la reflectancia (capacidad de un cuerpo para reflejar la luz) de las flores, impidiendo que las aves las reconozcan; no obstante, las especies que recolectan sobre los troncos no son tan perjudicadas, dado que su posición vertical limita el depósito de ceniza.
Al bajar la actividad eruptiva, el ecosistema se empieza a recuperar poco a poco, y las comunidades de aves se reincorporan siguiendo ciertas ‘reglas de ensamblaje’, que consisten en la tolerancia que tienen al nuevo escenario y las facilidades que las especies que permanecieron les brinden para reincorporarse, detalló.
“La clave para la recuperación son las plantas, pues al brotar empiezan a llegar los primeros animales, como artrópodos, aves y mamíferos; entre todos contribuyen a la regeneración del ecosistema”.
De acuerdo con sus estudios, el universitario indicó que en la actualidad cerca del Volcán de Colima han registrado unas 400 especies de aves: endémicas, migratorias, terrestres y acuáticas. El ambiente templado en las partes altas de las montañas y temperaturas cálidas en las partes bajas hacen de este sitio uno de los lugares con mayor riqueza de recursos naturales en el occidente de México.
Trabajo de campo
Sánchez Ramos comentó que en su estudio usaron redes de niebla para capturar aves y tomar diferentes datos relacionados con su fisiología y morfología: se miden sus alas, patas y pico para conocer su tamaño, especie y tipo de alimento que ingieren. También se toman datos para saber la cantidad de grasa que tienen en el cuerpo, conocer su edad y la calidad del alimento que consumen.
Otro método es la observación a través de puntos de conteo. “Cada 250 metros nos detenemos siete minutos y empezamos a contar las aves del lugar; esto sirve para ver cuáles especies hay y en qué cantidad. Es importante la combinación de estos métodos porque podemos saber cómo están las comunidades, cómo cambian las abundancias de las especies y su estado de salud”, concluyó.

18 de julio de 2020
Deforestación, erosión de suelos, cambio climático, pérdida de agrobiodiversidad, falta de mercados justos, migración de jóvenes y violencia, son algunos de los principales problemas que amenazan al campo mexicano, afirmó Elena Lazos Chavero, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.
A ello se suma la falta de integración de políticas agroalimentarias, además de las vulnerabilidades político-culturales y socioambientales, acumuladas por décadas, dijo.
Desde hace 50 años, el campo mexicano pasa por crisis continuas y profundas, que han deteriorado el bienestar de la mayor parte de las familias campesinas e indígenas. Estas dificultades estructurales se agudizan por los eventos hidrometeorológicos extremos.
“La variabilidad climática y el registro cada vez más constante de sequías o de huracanes es una situación preocupante, y este panorama hace aún más frágiles a los pequeños y medianos agricultores, porque pierden el fruto de su trabajo, su inversión e incluso la tierra”, puntualizó Lazos Chavero.
Estos factores socioambientales, económicos y políticos, han llevado al empobrecimiento extremo de estas comunidades, con la subsecuente migración de los jóvenes, que buscan un trabajo estable y seguro. “Entonces, se pierde la mano de obra familiar, se origina un envejecimiento de la población del campo y se provoca la venta de tierras”, alertó.
Escaso apoyo
Para enfrentar esa situación, es necesario coordinar directrices ambientales, agroalimentarias (desde la producción hasta el consumo), de bienestar y salud, y que éstas sean el pilar de desarrollo para los pequeños y medianos productores, remarcó la universitaria.
También, se deben impulsar economías solidarias bajo alternativas comunitarias, tener un mercado que remunere justamente y brinde prosperidad a los agricultores, e incitar a los consumidores para que adquieran productos de los campesinos.
Sin embargo, en los últimos sexenios los grandes productores, principalmente los maiceros, han sido beneficiados con créditos y subsidios, mientras que “a los pequeños se les dio sólo asistencialismo social, por considerarlos familias pobres, y no cultivadores de la tierra con gran potencial para el país”, señaló.
Ha sido un grave error, porque ellos desean producir, pero necesitan políticas que les garanticen mejores precios para sus cultivos, y apoyos mediante programas que restablezcan los ciclos de fertilidad de los suelos (arruinados por el uso excesivo de agroquímicos) y la agrobiodiversidad, resaltó.
Agrobiodiversidad
Lazos Chavero, quien coordina un proyecto del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica, bajo ese eje, refirió que en el caso del maíz blanco, principalmente para el consumo humano, alrededor del 35 por ciento que se cosecha proviene de grandes productores (con superficies mayores a 50 hectáreas), y de 50 a 65 por ciento de pequeños y medianos agricultores (con extensiones de cinco a 50 hectáreas) de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Tlaxcala y Jalisco, entre otros.
Asimismo, recordó que antes había gran agrobiodiversidad, pues además de múltiples variedades de maíces, se sembraban frijoles, chiles, calabazas y tubérculos; ahora hay monocultivos, lo que implica una pérdida importante de productos alimentarios, y con ello un debilitamiento en el control de las semillas por parte de los pequeños y medianos agricultores.
“Los consumidores también tenemos un papel importante, pues se nos olvida lo que cuesta producir una tortilla; no pensamos en el esfuerzo, trabajo, organización y conocimientos que hay detrás de una taza de café, de un chocolate o de cualquier producto que consumimos diariamente”.
Por ello, reiteró, es imperioso adquirir alimentos mexicanos cultivados por pequeños y medianos agricultores. “Si adquirimos un kilo de arroz barato, producido en Asia, no sabemos en qué condiciones se produjo ni la calidad nutricional, y además traicionamos a nuestros agricultores. Urge un cambio sociocultural”.
Por último, Elena Lazos consideró que si dejamos de usar agroquímicos, los cuerpos de agua se recuperarán de la contaminación y la calidad de los comestibles mejorará.
Boletín UNAM-DGCS-597/2020

Este dispositivo, diseñado por estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, también aportaría a la prolongación de la vida útil de los elementos de uso médico.
Así lo explicó el Andrés Felipe Carmona Torovich, estudiante de Diseño Industrial, quien agregó que todo se hizo “partiendo de una premisa general: mejorar la calidad de vida laboral de los trabajadores de la salud en medio de las situaciones más difíciles que han vivido por la pandemia de COVID-19”.
El Cloché-19 está diseñado para que los profesionales de la salud depositen todos los elementos con los que trabajan a diario (zapatos, gafas y tapabocas, entre otros) en una bandeja; después le ponen la cubierta (el cloche), que tendrá una luminaria en su interior que proyecta luz ultravioleta tipo C (UVC) y cubre los elementos a desinfectar en un radio de 180 grados. Una vez dentro, los implementos se dejan entre 3 y 5 minutos para su correcta esterilización.
Contará además con una franja que indica que el dispositivo está en funcionamiento, todas las paredes internas serán reflectivas para que la luz UVC penetre el contenido desde todos los ángulos, y también tendrá un interruptor para manejar el flujo de la luz. “Sin embargo, para la seguridad del usuario, tendrá un interruptor de contacto que apagará la luminaria si el cloche se levanta accidentalmente”, resalta el estudiante Carmona.
La idea, en la que también participa la estudiante María Andrea Llantén, con la dirección del profesor Boris Alejandro Villamil, atiende a los diversos retos relacionados con prácticas estrictas de limpieza y desinfección, especialmente.
A esto se suma un problema de desperdicio del material preventivo como guantes, tapabocas y químicos de desinfección –estos últimos los más usados para limpiar y desinfectar dispositivos no desechables– y un desabastecimiento de dichos materiales.
Por último, y debido al aumento de pacientes que se presenta a causa de la pandemia, los protocolos en los centros de salud se han vuelto más estrictos. Dentro de estos se establece que todo material preventivo es desechable y de un solo uso, lo que hace que el desperdicio sea mayor y el problema del desabastecimiento se agrave. De ahí surge otra de las premisas de los diseñadores: disminuir el riesgo al reutilizar.
Proyecto en negociación
El proyecto se desarrolló siguiendo la metodología del diseño enfocado a la consultoría. Así, entrevistaron a su cliente, una jefe de enfermería de la Red Salud Armenia ESE, quien les proporcionó la información necesaria para hacer un diagnóstico.
Primero se indagó sobre la dinámica en el entorno laboral que llevaban los médicos en el centro de salud: número de médicos, implementos que utilizan con más frecuencia, cuántos se desechan y cuánto tiempo los usan, entre otros aspectos. Después de conocer esa dinámica, los diseñadores empezaron a encontrar los problemas principales, y así definieron la problemática para desarrollar su propuesta de solución.
Actualmente los diseñadores adelantan un proceso de negociación con la empresa de luminarias Iltec, reconocida en Cali, la cual consideró importante el valor de esta idea e hizo sugerencias técnicas para concretar la propuesta: “se deben definir las dimensiones exactas, qué tipo de fuente de luz UVC se utilizará (led o de tubo), las disposiciones de los cables (cómo se guardarían) y cómo sería el empaque”.
Cuando se definan estos aspectos se presentá una cotización a la empresa fabricante, y después las luminarias serían distribuidas en los centros médicos, inicialmente de la Red Salud Armenia, que es la entidad con la que se generó esta propuesta.

Ante esta situación, los toxicólogos hacen un llamado de alerta y prevención por casos de intoxicación por metanol, un compuesto químico imposible de diferenciar del alcohol etílico con base en su sabor u olor, por lo que tiende a encontrarse en bebidas de dudosa procedencia.
Esta sustancia se absorbe rápidamente en el sistema digestivo y su concentración se reconoce 30 o 60 minutos después de su ingesta causando graves daños en el organismo. La dosis letal de metanol se ubica entre 0,5 a 1 ml/kg, por lo que la afectación varía entre individuos.
Las intoxicaciones por bebidas alcohólicas adulteradas por metanol son un evento de interés en salud pública, y en la coyuntura actual se han registrado casos de ingreso por consumo de bebidas que se han mezclado con otras sustancias, ya sean drogas sintéticas u otro tipo de líquidos poco usuales con componentes altamente tóxicos.
“Mientras durante el último semestre del año pasado se reportaron 40 casos por intoxicación por metanol, este año y en este contexto se han presentado 33, lo cual lleva a cuestionar el porqué de esta cifra si hay una cuarentena declarada”, afirma la médica Diana Pava, magíster en Toxicología, en la charla “Intoxicación por metanol”, del programa #SaludUNALContigo.
Es clara la relación del consumo de alcohol con hipertensión, diabetes, enfermedades congénitas y la agravación de condiciones como epilepsia, y esquizofrenia; así mismo, con enfermedades desencadenadas como cirrosis hepática, cáncer de boca, pancreatitis, tuberculosis, cáncer de colon y de mama, entre otras. Además, las sustancias que contienen metanol exacerban los efectos negativos de estas enfermedades.
La Organización Mundial de la Salud reporta hoy 3 millones de muertes en el mundo, es decir seis muertes por consumo agudo, embriaguez etílica o consumo crónico y carga de enfermedad.
No obstante, la actual emergencia sanitaria aumenta la correlación con daños sociales, económicos y salud familiar –concepto que ha adquirido relevancia– en casos que implican violencia y malos hábitos en mujeres embarazadas, quienes hoy encuentran más complicado el acceso a la atención personal de sus casos.
“Entre todas las recomendaciones frente a la pandemia, la cuarentena y el llamado al distanciamiento social, no se ha hecho énfasis en sustancias alucinógenas o alcohólicas. No hay una concepción negativa del consumo de alcohol, lo que dificulta abordar temas de prevención’’, menciona la toxicóloga Pava.
Consumo en cuarentena
La situación actual implica retos en cuanto al acceso, la disponibilidad y el cambio de patrones de consumo de bebidas alcohólicas, a lo que se da una incitación implícita en el aumento de descuentos para la compra de estos productos.
Por otro lado, se dimensionan casos de abstinencia, ansiedad, suicidio, aparición gradual de trastornos mentales y debilitamiento en el sistema inmunológico.
“Muchas personas, cuando tienen dificultades adaptativas relacionadas con estrés, lo asocian y lo combinan con alcohol para relajarse’’, enunció la toxicóloga Pava.
La recomendación expresa de la especialista e investigadora es, primero, evitar el consumo, y segundo no hacer mezclas con sustancias como cocaína, opioides y rivotril, entre otros, que representan una peligrosa combinación entre un depresor del sistema nervioso y una sustancia estimulante.
En casos de emergencia, la instrucción es acudir directamente a personal médico, con los efectos colaterales que representa atender servicios de urgencias en las condiciones actuales de los centros de atención médica desbordados por causa de la pandemia.
Además de la presencia en bebidas adulteradas, el metanol se puede encontrar en algunos plásticos, textiles sintéticos, disolventes en la industria de pinturas, tíner, lacas, combustible para chimeneas y líquido limpiador de vidrios, productos que pueden contener hasta 300 mg/ml del compuesto.
Por eso, el llamado también es a prestar atención al uso de estos productos y al contacto que puedan tener menores o adultos mayores con estos. También se resalta que el consumo de alcohol no representa ninguna ayuda ni barrera contra el COVID-19.