Noticias Universitaria
Minuto a Minuto

BOGOTÁ D. C., 30 de julio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

“Con este producto –hecho a partir de desechos– se quiere reducir la tala de árboles para generar estos materiales, e idealmente reemplazar la madera” explica la estudiante Lina María Gil Rodríguez, de Ingeniería Agrícola de la UNAL.

Innovarroz es un proyecto ideado por estudiantes de Ingeniería y Diseño de la UNAL Sede Bogotá, quienes buscaron un desarrollo que aproveche 100 % de los residuos (tamo) y la cascarilla para generar una alternativa de emprendimiento ambiental y económicamente sostenible para este municipio.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), de 1.976.520 toneladas de desechos de arroz que se produjeron en el segundo semestre de 2019 en el país, 362.484 corresponden al Tolima, lo cual lo convierte en el tercer departamento productor de este sector en Colombia.

De dicha cantidad, 35.750 toneladas son de tamo y 3.217, de cascarilla. Por lo general estos desechos se incineran generando polución y afectaciones a la población, o se usan como abono, causando liberación de metano con su descomposición.

“Esta es una problemática para el productor, pues si no sabe cómo aprovecharlo, no le da un manejo óptimo; por otro lado, los pobladores no son conscientes de los efectos que tiene la quema de cascarilla, pues puede generar y acentuar afectaciones respiratorias de salud como asma, alergias o problemas respiratorios agudos” explica el estudiante Julián Ernesto Espejo Salamanca, de Diseño Industrial.

Versátiles en uso y fabricación

Innovarroz propone crear un tablero que, por sus características de composición química, casi en lo único que se diferencia del aglomerado es en la disposición de las fibras internas. Esto permite que su producción –dentro de la industria de este material– sea una alternativa sostenible.

Dicho material permite diversos usos y aplicaciones: inicialmente se plantea como un aislante acústico, por las propiedades de la cascarilla; sin embargo, el equipo interdisciplinar también contempla que los tableros se puedan usar para implementos de la industria apícola –de crecimiento en el Tolima– y para el desarrollo de mobiliarios o productos para la agricultura.

El proceso con la cascarilla y tamo del arroz contempla secado, apropiación del tamaño, etapa de remojo, desfibrado, separación de fibras, mezcla con resina, una etapa de pre formación, prensado y lijado del material para darle los últimos ajustes.

Teniendo en cuenta las proporciones propuestas por la literatura abordada por el equipo (10 % de resina, 15 % de almidón y 75 % de material vegetal), la proporción de cascarilla se distribuyó en dos combinaciones: 25 % de cascarilla en un caso y 50 % en el otro, con el fin de encontrar las mejores características.

Para desarrollar los tableros se debe importar una planta que cuente con maquinaria diseñada específicamente para trabajar con estos residuos, desde su recolección hasta la elaboración final del tablero, lo que implica una inversión monetaria importante.

Para reducir este costo también se puede adaptar la maquinaria nacional o simplificar la planta a unas pocas máquinas, pero su capacidad disminuiría, por lo que habría que involucrar operaciones más artesanales, explica el estudiante Luis Enrique Zambrano, de Ingeniería Química.

Economía circular

El equipo planteó esta solución puntualmente para la finca autosostenible La Ceiba, “el señor Ricardo Montaña, representante de la finca, presentó el problema a solucionar, que se centra en la utilización de los residuos de arroz, y después de varios análisis, nosotros vimos una opción viable para estos” comentó la estudiante Gil.

Dicha solución tiene en cuenta el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12, el cual refiere a la producción y el consumo sostenible.

El inadecuado manejo de los residuos, sumado a faltas de oportunidades en la región, impide el desarrollo de todo su potencial en esta industria; con este tipo de innovaciones se podría aprovechar el 100 % de la producción y potencialmente usar el producto para los mismos beneficios de la finca.

“Además de los beneficios para el ambiente, se estaría generando empleo y otra posibilidad de mercado y de ganancias a los productores arroceros” agregó el estudiante Espejo.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
 
BOGOTÁ D. C., 29 de julio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Estos métodos surgen como una estrategia para mitigar la demanda masiva y la escasez de elementos de protección personal (EPP) para los trabajadores de salud, a causa de la pandemia por el COVID-19.

Los docentes encontraron 15 estudios que proponen la reutilización de las mascarillas después de un proceso de descontaminación que inactiva cualquier material potencialmente infeccioso en sus superficies.

Dentro de dichos estudios resaltó el uso de peróxido de hidrógeno y la luz ultravioleta en función de su eficacia biocida (agentes antimicrobianos), rendimiento de filtración, características de ajuste y toxicidad química residual, además de otros aspectos prácticos como el equipo requerido para su implementación y el máximo de ciclos de descontaminación.

Entre otros métodos están el uso de hipoclorito de sodio, el calor y el horno microondas, incluidos métodos energéticos a pequeña escala y las soluciones de desinfección, pulverización y toallitas.

Según neumólogo y pediatra Carlos Rodríguez Martínez, profesor asociado del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de la UNAL, el objetivo era hacer esa revisión crítica y analizar si se podía hacer alguna recomendación al respecto para contribuir a la poca disponibilidad de EPP en el país o en otras partes del mundo, ya que su escasez es una realidad no solo en Colombia.

“Nos llamó la atención que hace algunos meses el Invima prohibió descontaminar esas máscaras, por eso nos dimos a la tarea de hacer esa revisión y entender qué soporte o evidencia teníamos para decir que sí o que no” afirma el experto.

El doctor Rodríguez, junto con los profesores Mónica Sossa Briceño y Jorge Cortés, del Departamento de Medicina Interna, trabajaron en este artículo, el cual resume toda la evidencia disponible sobre los diferentes métodos de eliminación de contaminantes que podrían permitir la reutilización de estas mascarillas desechables, con énfasis en la descontaminación del virus SARS-CoV-2.

Criterios de descontaminación

Pese a que existen muchos tipos de EPP, unos de los más críticos son las mascarillas o respiradores N95 por sus características de filtrar partículas muy pequeñas y prevenir el contagio de COVID-19.

A raíz de esta capacidad, hace unos años investigadores alrededor del mundo empezaron a evaluar la posibilidad de poder descontaminarlas y reutilizarlas, por lo cual para llevar a cabo una correcta evaluación de esos dichos procesos es necesario tener en cuenta algunos factores.

Según el neumólogo Rodríguez, se debe asegurar que el método de descontaminación sea eficaz, es decir que si hay bacterias o virus en la mascarilla, el método sea capaz de eliminarlo. También es importante ver que después de la descontaminación la mascarilla siga siendo funcional y no pierda su capacidad de filtración ni sus características.

Además debe conservar su forma, de manera que haga un muy buen sello en la cara del personal médico y que no permita la entrada de aire por la boca ni la nariz, ya que por esos espacios puede entrar el virus.

Otro factor a tener en cuenta es que al momento de descontaminar no se dejen residuos que puedan ser tóxicos, peligrosos o irritantes para las personas. Como criterios adicionales, es importante ver cuántos ciclos de descontaminación se pueden hacer para que la mascarilla quede completamente libre de contaminantes.

Por último, se debe considerar la parte logística y práctica: qué equipo se necesita para descontaminar, si es muy grande, si está disponible en los hospitales, cuántas mascarillas se pueden descontaminar a la vez, entre otros factores.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

29 de julio de 2020

Al participar a nivel internacional en el grupo de investigación integrado por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para la búsqueda de una vacuna contra el COVID-19, el investigador del Instituto Politécnico Nacional, Juan Humberto Sossa Azuela, destacó que, de aceptarse la propuesta, su aportación consistiría en automatizar el proceso para la selección de los mejores candidatos a vacunas, así como todos los ensayos preclínicos y clínicos para dar protección al personal de salud, con el propósito de obtener un producto de óptima calidad y al mismo tiempo evitar el riesgo de contagios.

En ese contexto, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha reconocido que “si bien los desafíos son considerables, esto reforzará nuestro esfuerzo para transformar los problemas en oportunidades, y para consolidar a México como un centro de excelencia mundial”.

En tanto que el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, señaló que esta acción se suma a las aportaciones politécnicas generadas para hacer frente a la pandemia y atender las necesidades del país ante la emergencia sanitaria.

Por su parte, el Jefe del Laboratorio de Robótica y Mecatrónica del Centro de Investigación en Computación (CIC) subrayó que el proyecto es muy ambicioso y constituye grandes retos de tipo científico, tecnológico, económico, social, político y de ingeniería, pero aseguró que cuentan con el conocimiento, la capacidad y habilidades para alcanzar el objetivo planteado.

Explicó que su propuesta consiste en poner en operación un laboratorio robotizado para el desarrollo de la vacuna, con lo cual se reducirían tiempos y a la vez se protegería a los científicos de posibles contagios con el coronavirus SARS-CoV-2.

El especialista en Robótica del CIC precisó que para la búsqueda de los posibles candidatos de vacunas lo primero que se requeriría es un computador de alto rendimiento, capaz de generar millones de soluciones y a partir de allí ir depurando las mejores propuestas.

El integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel III consideró que además sería necesario un espacio amplio para conformar un laboratorio cerrado, provisto de máquinas y robots para que de manera autónoma se realicen los ensayos, con la idea de que no entren personas a ese confinamiento para evitar poner en riesgo la salud de los especialistas.

Para inhibir el coronavirus SARS-CoV-2, se alimentaría el computador de alto rendimiento con un número muy grande de datos, lo cual permitiría hacer millones de simulaciones al mismo tiempo para obtener los mejores candidatos a vacunas, los cuales se pasarían al laboratorio autónomo para realizar pruebas en animales, abundó.

Los candidatos pasarían por las pruebas clínicas correspondientes para realimentarlas al computador en un proceso iterado hasta obtener un número reducido de candidatos, precisó.

“Se requiere de suficiente apoyo económico para generar la tecnología requerida, ya que aunque se cuentan con algunos desarrollos que se integrarían al proyecto, conformar un laboratorio robotizado implica inversiones grandes”, agregó.

Finalmente, mencionó que actualmente el equipo de expertos convocados por la SRE para participar en este proyecto se encuentra en espera de los resultados del concurso en el competirán con grupos de investigación de diversos países, cuyas propuestas serán evaluadas por distintas instancias internacionales.

Fuente: ipn.mx
29 de julio de 2020

La BUAP, a la vanguardia en las nuevas tendencias en Teoría Cuántica de Campos

Cuando se quiere hablar sobre la materia y su comportamiento en el mundo de lo infinitamente pequeño, es decir, de las partículas, se hace presente la Teoría Cuántica de Campos. Se trata de un tema complejo que se enfoca en el estudio de elementos a nivel micro, de ahí el nombre de Física de Partículas Elementales.

Para entender los objetivos de esta ciencia, el doctor Lorenzo Díaz Cruz, investigador de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, recuerda que los diagramas de Richard Feynman, publicados alrededor de 1949, representaron un gran avance para calcular las probabilidades de que las partículas interactúen en las fases intermedias de un proceso de colisión, de ahí que se consideren un lenguaje o herramienta importante de cálculo; no obstante, advierte que con las nuevas tendencias en Teoría Cuántica de Campos, lo que ahora se busca es ir más allá.

“Por ejemplo, en las reacciones del CERN ocurren colisiones, como la de un protón contra otro, lo que provoca que se emita todo un enjambre de partículas; lo que queremos es conocer sus propiedades, reconstruir la teoría que dio lugar a este fenómeno. Sin embargo, no siempre se pueden hacer cálculos con los diagramas de Feynman; por ejemplo, cuando aparecen muchas partículas en el estado final, entonces se tiene que desarrollar un nuevo lenguaje matemático y físico para estos procesos, y eso es lo que estamos haciendo ahora, un tema en la frontera del conocimiento”.

Como parte de estas discusiones científicas, el doctor Lorenzo Díaz recuerda que en enero pasado, antes de las restricciones por la pandemia de COVID-19, destacados investigadores de diferentes instituciones trataron estas nuevas tendencias en el Colegio Nacional, donde participaron investigadores de la BUAP, quienes son reconocidos a nivel nacional e internacional por su trabajo en este campo de la ciencia.

Díaz Cruz fue el encargado de elaborar el programa, además de convocar a investigadores como Zvi Bern, de la Universidad de California,  y Lance Dixon, de la Universidad de Stanford, ambos expertos en temas de Teoría Cuántica de Campos y también reconocidos con el premio Sakurai, uno de los más importantes en el área de Física Teórica.

La FCFM y sus contribuciones

La FCFM ha destacado en el estudio de esta área de la Física gracias a la participación que tienen sus investigadores en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), en experimentos como ALICE y CMS, entre otros proyectos vinculados a los observatorios HAWC (High Altitude Water Cherenkov) y Pierre Auger, así como al satélite M. Lomonosov, aportaciones que generaron publicaciones con un importante número de citas.

Como parte de las contribuciones de la FCFM, el doctor Lorenzo Díaz destacó no sólo la construcción de los detectores de partículas, también las propuestas sobre lo que se va a medir o qué se está midiendo, así como el desarrollo de nuevos lenguajes de conocimiento, en temas de la Física de Altas Energías y de Teoría Cuántica.

“Uno de los trabajos fuertes que hemos realizado en la FCFM es proponer nuevas mediciones a partir de las teorías que estudiamos. En concreto, en esta facultad logramos identificar un proceso de la partícula de Higgs”.

El investigador de la BUAP, quien fue alumno del premio Nobel de Física Martinus J.G. Veltman, aseguró que se conoce el origen de la masa de partículas como los quarks y los leptones; sin embargo, se desconoce el origen de la masa de otras partículas aún más pequeñas, específicamente los neutrinos.

“Vienen del Sol y de muchas reacciones y millones nos atraviesan en este momento, sabemos que tienen masa, pero todavía no entendemos porqué, entonces estos procesos que estudiamos nos permiten asociar la partícula de Higgs con el posible origen de la masa de neutrinos y esto lo hacemos utilizando el lenguaje tradicional, que es muy valioso y nos ha permitido avanzar, pero todavía hay una investigación donde se puede emplear un mejor lenguaje, por eso esto es trascendente”.

El foro “Nuevas tendencias en Teoría Cuántica de Campos” se realizó gracias al vínculo establecido con el astrónomo Luis Felipe Rodríguez Jorge, miembro del Colegio Nacional y director del Mesoamerican Centre for Theoretical Physics (MCTP), donde el doctor Lorenzo Díaz realizó su estancia sabática.

En estas discusiones científicas también participaron Alberto Guijosa, Roger Hernández, María Elena Tejeda Yeomans y Bryan Larios López, este último ex alumno de posgrado de la BUAP, quien actualmente es investigador de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

Lo anterior forma parte de las actividades del Centro Internacional de Física Fundamental (CIFFU) de la BUAP, que trata de conjuntar esfuerzos de investigadores que trabajan en la Física de Altas Energías.

Fuente: buap.mx

28 de julio de 2020

Con el propósito de enfrentar la crisis por la presencia de bacterias, células cancerosas y plagas resistentes a antibióticos, agentes quimioterapéuticos y plaguicidas, científicos de la UNAM desarrollan estrategias para el manejo sustentable de estas sustancias, llamadas “xenobióticos”.

El objetivo es que los antibióticos y plaguicidas no produzcan resistencia, o al menos no lo hagan con tanta rapidez, para que su utilidad sea más prolongada y funcional, afirmó Francisco Javier Espinosa García, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES), campus Morelia.

“Nos estamos quedando sin armas para combatir a microorganismos multirresistentes, que frecuentemente se encuentran en lugares como los hospitales”, dijo.

En la búsqueda de sustancias que inhiban la resistencia a xenobióticos, descubrieron que el árnica mexicana produce los llamados cadalenos, que merman el mecanismo de resistencia de células cancerosas.

La evolución de células u organismos antagónicos a la humanidad y resistentes a xenobióticos, tiene efectos severos en la salud pública y ambiental, así como en la productividad de sistemas agropecuarios.

“Urge un manejo prudente y responsable por parte de la población, ganaderos, acuicultores y demás productores que usan cantidades industriales de antibióticos, y lograr que se utilicen bajo prescripción y supervisión de médicos, agrónomos o veterinarios”, subrayó.

Utilidad prolongada

“El manejo sustentable implica que contemos con sustancias xenobióticas que acaben con infecciones o infestaciones, pero que los agentes patógenos o plagas también tarden mucho en desarrollar resistencia o nunca lo hagan”, recalcó Espinosa García, quien labora en este proyecto con Tzasná Hernández, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala; y Guillermo Delgado, del Instituto de Química.

Explicó que los xenobióticos son producto del metabolismo de todos los organismos, como plantas y bacterias, que les permiten no ser comidos o desplazar a sus competidores, pues son sustancias que afectan a otras especies.

Estos compuestos son las fuentes originales que la humanidad ha aprovechado como antibióticos, fungicidas o plaguicidas; es el caso de la penicilina, que se obtiene a partir del hongo Penicillium chrysogenum y que es especialmente activa contra estafilococos, estreptococos y neumococos.

El problema, remarcó Espinosa García, es que los xenobióticos generan una respuesta en sus blancos. Por ejemplo, una planta produce nicotina, que es un insecticida eficaz, pero los insectos que se alimentan de la planta evolutivamente desarrollan enzimas que anulan el efecto de ese alcaloide.

Así, en la naturaleza hay una “carrera armamentista”, donde se producen defensas nuevas y contradefensas. “Eso es lo que ocurre con las bacterias patógenas, con los insectos plaga y las células cancerosas. Nosotros desarrollamos xenobióticos que les son tóxicos, y ellos crean nuevas formas de anularlos”.

El biólogo y maestro en ciencias por la UNAM, y doctor en la misma especialidad por la Universidad de California en Santa Cruz, Estados Unidos, reconoció que el manejo sustentable de xenobióticos es un problema complejo, pues la gente abusa de los antibióticos y de la automedicación, cuando deberían ser fármacos que se usen de manera precisa para no inducir resistencia bacteriana.

Inhibidores de resistencia

Los especialistas de la UNAM pretenden encontrar inhibidores de resistencia a antibióticos, plaguicidas y agentes quimioterapéuticos que se puedan usar en “cócteles”, donde se mezclen varios antibióticos con sus respectivos inhibidores de resistencia.

“Buscamos en plantas abundantes en México para no correr el riesgo de tener una solución que pueda agotarse por la sobreexplotación”, comentó Espinosa.

El árnica mexicana es un resultado positivo. Produce sustancias llamadas cadalenos, que inhiben la resistencia a insecticidas, y una de ellas, el 7-hidroxicadaleno, merma el mecanismo de resistencia de células cancerosas.

Esas células, al igual que las bacterias, pueden tener sustancias llamadas bombas de eflujo, proteínas que una vez que entra el agente quimioterapéutico lo capturan y expulsan, y de esa manera nunca llega a su blanco.

Los cadalenos encontrados inutilizan la bomba de eflujo, y el agente quimioterapéutico puede entrar y matar a la célula maligna. El árnica también se investiga para bacterias e insectos.

De igual manera, hallaron componentes de aceites esenciales en plantas como el pericón o Santa María (Tagetes lucida), que inhibe la resistencia en algunas cepas de bacterias multirresistentes, como el estafilococo dorado. “Esto es apenas el principio para llegar al manejo sustentable”.

La combinación y manejo prudente de cócteles de xenobióticos en los ámbitos de la salud y productivo evitaría, o al menos retardaría la resistencia. Además, los inhibidores de resistencia estarían habilitando de nueva cuenta a antibióticos que ya casi no se usaban por haber dejado de ser efectivos.

Boletín UNAM-DGCS-618/2020