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PALMIRA, 15 de julio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

La escoria de fundición de cobre, además de ser viable para morteros, también se puede utilizar como puzolana, un material que se puede mezclar con el cemento sin modificar sus propiedades.

Así lo dio a conocer Yessica Dayana Díaz, estudiante de la Maestría en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira y principal investigadora del estudio, dirigido por el profesor Luis Octavio González, también de la Institución, con el apoyo de los doctores Marilda Barra y Diego Aponte, docentes de la Universidad Politécnica de Cataluña.

Existen dos tipos de escoria: la primaria, que queda del proceso de extracción directa de las minas de cobre, y la secundaria, después de reciclar la chatarra de cobre y fundirla. Este residuo, catalogado como peligroso debido a su lixiviación de metales pesados, se lleva a celdas de seguridad, un terreno donde lo depositan, regularmente entre capas de concreto. En tales condiciones, dicho terreno ya no se puede usar para otras actividades como la agricultura, por ejemplo.

Por eso los investigadores buscaron inmovilizar este residuo y aprovecharlo para material de construcción. “La inmovilización es un método físico y químico mediante el cual se solidifica y estabiliza un material que puede tener reactivos y ocasionar problemas al ambiente”, explicó la investigadora Díaz. En ese sentido, el objetivo principal es aislar los metales pesados del residuo para disminuir su potencial contaminante.

En el proceso, primero se molió la escoria, se caracterizó la materia prima y se elaboraron muestras de morteros para analizarlas técnica y ambientalmente.

En este proceso se debe tener un tiempo de curado para que se den las reacciones químicas necesarias de manera que el material tenga la resistencia ideal y la escoria quede encapsulada. Después de hacer los morteros se realizaron otros ensayos técnicos y ambientales.

Las evaluaciones se hicieron según las normas ASTM C311 y ASTM C618 para material puzolánico, y para el análisis ambiental y de mezclas para mortero se utilizó la normatividad americana EPA 1311 y la europea, EN 12457-2.

Según los resultados, la composición química de la escoria es similar a la del cemento en cuanto a los óxidos requeridos para que un material sea clasificado como puzolana. También presentó una amorficidad del 45,8 %, considerada alta, lo que significa que es reactiva, característica indispensable para las puzolanas.

Por otro lado, se encontró que el contenido de lixiviado de plomo de la escoria sola es de 826 miligramos por litro, una cantidad muy elevada. Sin embargo, cuando se hicieron los morteros, bajó hasta 0,03 miligramos por litro y la norma americana permite hasta 5 mg, lo que indica que se logró el objetivo de encapsular este metal pesado que, según los investigadores, era lo más preocupante.

Ahorra y contamina menos

Otro de los beneficios de utilizar la escoria de cobre para morteros es que aporta hasta un 15,8 % más de resistencia en la mezcla cuando se sustituye desde un 12 hasta un 43 % de arena. Además los materiales peligrosos quedan aislados del ambiente, ya que la escoria queda encapsulada tanto física como químicamente, sin riesgo de “desencapsularse”.

“Como los metales pesados ya reaccionaron con la matriz, con componentes del cemento y quedaron encadenados, entonces la única manera de desencadenarlos es hacer otro proceso químico”, explica la investigadora Díaz.

Utilizada como material puzolánico, se puede usar en el proceso de molienda del clínker, que es la materia prima con la que se hace el cemento, y brinda un ahorro energético y monetario, además de reducir la huella de carbono.

Así mismo, procesar la escoria para aprovecharla en estas aplicaciones representaría menos costos para las empresas, pues solo se necesitaría disminuir el tamaño de las partículas. Hoy se pagan alrededor de 2.000 pesos por kilogramo para su disposición, y cada mes se generan toneladas.

El siguiente paso de los investigadores será elaborar adoquines y ladrillos para ensayarlos como materiales de construcción.

Según algunos estudios, por cada tonelada de cobre producido se generan 2,2 toneladas de escoria. En Colombia, en los últimos años se han desarrollado grandes proyectos de exploración, gracias a los cuales se han inscrito importantes proyectos mineros en departamentos como Chocó, Antioquia y Nariño.

Esta investigación también fue apoyada por el Sena Tecnoparque, el Sena Centro de la Construcción y Bronalco Ltda., empresa de Palmira (Valle) que aportó la escoria de cobre necesaria.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

15 de julio de 2020

Ante el riesgo de contagio de SARS-CoV-2, y mientras no se tenga una cura para la enfermedad del coronavirus, es probable que muchas personas opten por una convivencia erótico-afectiva con una pareja estable, afirmó Nélida Padilla, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, de la UNAM.

Debido a la emergencia sanitaria por la que transitamos, es importante replantear los compromisos en una relación, o buscar formas de ejercer nuestra sexualidad, que permitan evitar la propagación del virus, dijo.

“La COVID-19 no es una enfermedad de transmisión sexual, pero debe considerarse que sí se adquiere mediante la saliva, por lo que los besos son una fuente importante de contagio. Además, al estar muy cerca de una persona nos exponemos a los fluidos que emite al hablar, toser o estornudar”, explicó la sexóloga.

El miedo puede ser una limitante para ejercer la sexualidad, “creo que nos encontramos con un fenómeno parecido al que se presentó con el VIH, cuando algunas personas tenían un miedo irracional a relacionarse sexualmente; incluso hoy en día permanece esta reserva en un sector importante de la población”, subrayó.

Sin embargo, es importante saber que si se toman las medidas necesarias, las probabilidades de contagio se reducen. “Se deberán extremar las recomendaciones de higiene y prevención”.

Nélida Padilla resaltó que para disfrutar de la sexualidad no siempre se requiere de alguien más. “El confinamiento ha sido una oportunidad para muchos de experimentar otros aspectos de su vida sexual”.

Aclaró que el disfrute va más allá de la práctica erótica, también se puede gozar de una lectura que brinde plenitud y bienestar, de alguna actividad artística, o compartir con amigos y familiares mediante las redes sociales. “Es fundamental ampliar la percepción de la sexualidad, pues no sólo implica el coito; abarca todo lo que somos, está en lo que sentimos, hacemos, gozamos, pensamos, y se puede expresar con emociones, actividades, sentimientos y conductas”.

Finalmente, reiteró que para evitar contagios, además de usar preservativo y láminas de látex, se deben lavar las manos antes y después de cualquier relación sexual, no tener este tipo de contacto con personas recién conocidas, y usar responsablemente las redes sociales para el intercambio erótico.

Boletín UNAM-DGCS-591/2020

 
PALMIRA, 14 de julio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

El objetivo es facilitar que las células óseas crezcan sobre esa estructura metálica y vayan formando el hueso, después de lo cual esta, por ser biodegradable, se iría desintegrando en el tiempo y no sería necesaria una segunda cirugía para retirarla del cuerpo.

Este proyecto forma parte de los trabajos de investigación que se desarrollan en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, entre los cuales figura uno que está en trámite de patente en Estados Unidos.

El profesor Juan Fernando Ramírez, doctor en Ingeniería, y quien ha estado al frente de más de diez de estos proyectos, señala que hace unos ocho años vienen trabajando con espumas metálicas para la regeneración de tejido óseo.

Desde los inicios del proyecto se mantiene una alianza con la profesora Patricia Fernández, de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), y se trabajó con la estudiante Viviana Posada, de la Maestría en Ingeniería Mecánica de la UNAL Sede Medellín.

Posteriormente se han vinculado otros investigadores, entre ellos el profesor Jean Paul Allain, de la Universidad de Illinois (Estados Unidos); los estudiantes Óscar Acevedo, de la Maestría en Ingeniería Mecánica de la UNAL y David López y Juan Pablo Molina, de maestría de la UPB; y los profesores Robinson Buitrago y Juan Felipe Santa, del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM).

En el trabajo de maestría de Viviana Posada se realizaron pruebas preliminares para obtener espumas metálicas biodegradables con base en magnesio (Mg) y otras pruebas iniciales para su modificación superficial, obteniendo resultados promisorios en mejoramiento de la resistencia a la corrosión y la bioactividad.

Dichos resultados demostraron que la modificación superficial ayuda a mejorar la resistencia a la corrosión y el comportamiento bioactivo del magnesio, lo que indica una importante aproximación a la aplicación real de los metales biodegradables.

Primeros prototipos

Por otra parte, algunos estudios mostraron la influencia de la geometría de los materiales porosos en el control del crecimiento de nuevos tejidos, por lo que además de trabajar geometrías de poros aleatorios, se fabricaron los primeros prototipos de espumas ordenadas en aluminio.

En una nueva etapa del proyecto se planteó que el material de la aleación y el diseño del material poroso influyen en la calidad y el comportamiento biológico del nuevo hueso. Por ello, se debe considerar la interfaz dinámica de las espumas basadas en magnesio, para crear materiales con suficiente resistencia a la corrosión y biocompatibilidad durante la cicatrización del tejido.

Además se deberá modificar la superficie de estas estructuras para evitar la infiltración de agua en el material, estimar la influencia en la velocidad de degradación del metal y mejorar la adhesión celular con el aumento en la rugosidad.

En últimas, este proceso busca obtener materiales biomiméticos y biodegradables, cuya estructura promueva el crecimiento de nuevo tejido óseo de reemplazo.

Hoy, en la línea de investigación del trabajo de maestría de Viviana Posada, se están haciendo pruebas de implantes de estructuras metálicas biodegradables en ratas, para evaluar las respuestas obtenidas.

La idea es utilizar dichas estructuras en procesos de regeneración ósea después de una pérdida importante de hueso por causa de un trauma o una gran extirpación de tejido óseo por una cirugía de cáncer, por ejemplo.

Ayudas estructurales

El hueso es el segundo tejido más trasplantado del cuerpo humano y tiene la capacidad de repararse a sí mismo. Sin embargo, cuando hay una pérdida considerable, se requieren ayudas estructurales para posibilitar el crecimiento de nuevo tejido.

El uso de biomateriales celulares para fabricar bioimplantes óseos aumentó gracias a sus excelentes propiedades mecánicas y físicas; el biomaterial indicado debe proveer adecuada fijación mecánica, degradación y reemplazo por nuevo tejido.

Los implantes porosos permiten fabricar materiales livianos, disminuyen la respuesta inflamatoria, son osteoconductivos y presentan ventajas en adherencia de las células, lo que estimula el crecimiento de tejido, según el grupo de investigación.

Estudios determinaron que la geometría de los bioimplantes óseos puede direccionar la formación del nuevo hueso, por lo que se propuso fabricar espumas metálicas de magnesio con geometrías prediseñadas, para controlar las formas, los arreglos y tamaños de muestras, mediante manipulación y medición de parámetros como rugosidad, densidad, distribución e interconectividad del poro.

 

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

15 de julio de 2020

El Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entra en vigor en el marco de la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador al vecino país del norte. Con este acuerdo, que sustituye al Tratado de Libre Comercio (TLC), se busca fortalecer vínculos entre las naciones involucradas, además de abonar a la reestructuración económica sobre todo ante la recesión ocasionada por la pandemia de COVID-19.

Actualmente México mantiene más de una decena de TLC con distintos países, de hecho, es uno de los que más acuerdos comerciales ha signado, junto con Chile. No obstante, aún existe la discusión sobre su funcionamiento real, debido a que no siempre garantizan una verdadera multiplicación comercial, advirtió el doctor en Economía, Jaime Eduardo Estay Reyno, investigador de la BUAP.

“A pesar de que México mantiene firmados tratados con otros países, esto no siempre se traduce en verdaderos vínculos comerciales, una prueba es que la relación con Estados Unidos sigue siendo muy fuerte. Sobre si es o no la mejor estrategia, a 30 años de establecido ya no tiene mucho sentido cuestionarlo porque no se prevé que cambie. Sin embargo, en el contexto en el que vivimos con la pandemia, y por la relación que se mantiene sobre todo con ese país, resulta una buena noticia que el T-MEC entre en marcha”, indicó el académico de la Facultad de Economía de la BUAP.

En este sentido, otros organismos como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) o la Organización Mundial del Comercio (OMC) consideran que el comercio abierto representa una herramienta que puede contribuir a la recuperación de la crisis económica que se vive a nivel global como resultado de la pandemia.

La circulación comercial, en medio de la pandemia

Con la expansión del coronavirus en el mundo, el primer semestre de 2020 registró un freno generalizado en la producción mundial debido a las medidas de distanciamiento social, lo que dejó enormes pérdidas por la caída de la demanda global.

Al respecto, la OMC estima que la reducción en la circulación comercial a nivel mundial oscila entre el 13 y el 32 por ciento, dependiendo de la capacidad de cada país para afrontar la crisis.

Ante esta situación, la OMC y la CEPAL coinciden en la pertinencia de mantener el comercio abierto y funcionando. La posición común de estos organismos reconoce la necesidad de que los Estados resuelvan primero la crisis sanitaria, pero también faciliten un comercio abierto que pueda contribuir a la recuperación económica.

México y sus vínculos comerciales

En el caso de nuestro país, el doctor Estay Reyno considera que la economía mexicana, muy vinculada a Estados Unidos, debería diversificar realmente los vínculos comerciales con otros países de América Latina, el Caribe y China, esto a fin de no apostar todo a un solo país, en este caso su vecino del norte, su principal socio.

Al respecto, el T-MEC incorpora una cláusula que establece que los integrantes del pacto deben informar a los otros miembros sobre sus intenciones de iniciar un tratado de libre comercio con algún país que no opere bajo condiciones de libre mercado. El acuerdo contempla que cualquiera de las tres partes implicadas puede rescindir el tratado en caso de que uno de los integrantes no cumpla con esta cláusula, lo que podría frenar acuerdos con otros países, entre estos China.

En tanto, la puesta en marcha del T-MEC en medio de la recesión causada por la pandemia también plantea otras cuestiones, advierte el economista de la BUAP, al señalar que el impacto de esta contingencia en la economía estadounidense sin duda le pegará a México fuertemente, sobre todo en el flujo de inversiones procedentes, así como en las remesas.

Indicó, por ejemplo, que el incremento registrado en los envíos de dinero durante un periodo de la contingencia seguramente fue por un esfuerzo extra de los migrantes, pero esto no podrá ser continuo, al contrario, se prevé que disminuyan.

“La situación de los mexicanos en EE.UU. es particularmente grave, no sólo por las muertes por la pandemia, sino también por el tema del empleo y el impacto de la política antiinmigrante del presidente Trump, por eso creo que en estas circunstancias será difícil mantener los niveles de remesas que no sólo constituyen un apoyo fuerte para la economía mexicana en general, sino en especial para las millones de familias para la cuales representan el mayor porcentaje de sus ingresos”.

Otro de los problemas se vincula con las cadenas productivas, ya que actualmente persiste la discusión entre los gobiernos mexicano y estadounidense respecto a la necesidad de que reinicien operaciones algunas empresas proveedoras, sobre todo de la frontera, porque al no generarse en México las piezas que requiere la industria estadounidense, esta no podrá mantenerse produciendo.

Estas presiones por parte de Estados Unidos se enmarcan en los acuerdos signados en el Tratado, es por eso que en este contexto el investigador no descartó que parte de la industria que depende de piezas provenientes de México, insista en que las maquiladoras reinicien actividades a pesar de la demanda de los trabajadores de no contar con las medidas necesarias de higiene y seguridad para su salud.

Por otra parte, Estay Reyno reconoció que una pequeña parte del empleo formal en el país está vinculado justamente a estas industrias, las cuales sí pueden contribuir a la recuperación de la economía en su conjunto, tal y como sucedió durante la crisis de los años ochenta.

“En este momento, lo mejor que pudiera pasar es que los tratados que tiene México funcionen, que se recompongan los vínculos que hoy están rotos por la propia pandemia y que podrían ayudar a la recuperación económica. Una parte pequeña del empleo formal que existe en México está inmersa en la industria maquiladora y recordemos que en la crisis de los años ochenta, estas empresas mantuvieron a flote la economía en el país”.

Por último, insistió en la pertinencia de diversificar los vínculos comerciales, apostar a la generación de empleo formal y a la reestructuración de los sistemas de salud, como tres temas fundamentales para librar de la mejor manera esta crisis.

Fuente: buap.mx

14 de julio de 2020

Debido al confinamiento por la pandemia y la necesidad de trabajar en casa o gastar el tiempo libre, se incrementaron las horas que la gente pasa frente a la computadora o dispositivos móviles; esta circunstancia, aunada a las malas posturas, no ergonómicas, han aumentado el riesgo de padecer dolor lumbar, afirmó Adriana Echeverría González, académica de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) León.

En las últimas décadas, la adaptación de las actividades laborales al desarrollo tecnológico ha aumentado el sedentarismo; se estima que el tiempo que las personas están sentadas equivale a dos tercios de su jornada diaria. Entonces, el estrés mecánico sobre los músculos y articulaciones de la columna se ha convertido en el principal factor de riesgo para sufrir problemas como dolor lumbar, subrayó.

La tensión prolongada sobre el cuerpo puede verse reflejada también en otras zonas como cuello y hombros, incluso sobre estructuras como las muñecas, que sufren presiones relacionadas con malas posiciones y/o falta de aditamentos ergonómicos para trabajar, destacó la especialista en fisioterapia.

Otros riesgos a la salud derivados de la falta de movimiento y la mala posición prolongada es la fatiga, problemas vasculares como hinchazón de piernas, deterioro de la condición física y afectaciones cardiovasculares asociadas.

Dolor lumbar

Echeverría González refirió que de acuerdo con estudios epidemiológicos, la prevalencia del dolor lumbar en la población general oscila entre 50 y 80 por ciento, siendo una de las principales causas de consulta médica.

Detalló que es de origen multifactorial: para que se desencadene requiere de una combinación de factores de riesgo biológicos y psicosociales; además, entra en interacción el estado general de salud de cada individuo, de tal modo que en conjunto culminan en diversos grados de dolor, duración y discapacidad.

Cuando se adoptan posturas incomodas por largos periodos, es mayor el peligro, y se incrementa si no se tiene una silla adecuada, con soporte y confort, o se trabaja en sitios no aptos, como una cama o sillón.

“Es importante establecer un espacio ideal, que ofrezca comodidad y estabilidad a la columna; tener elementos como una silla reclinable, que permita apoyar los pies, y una mesa que haga posible que la pantalla de la computadora esté a la altura de nuestros ojos”, recomendó.

Además, debe tener iluminación adecuada, espacio y sonoridad. Contar con estas condiciones evitará dolores lumbares o lesiones, y se favorecerá la concentración y aprovechamiento laboral, enfatizó.

La universitaria resaltó que también es aconsejable hacer cambios de posición de manera intermitente y evitar permanecer sentados de manera continua: cada 30 minutos se pueden llevar a cabo actividades ligeras o de pie, como estiramientos, una breve caminata o algunos movimientos y/o ejercicios.

Estrés, factor agravante

La experta de la ENES León señaló que el estrés y la depresión también se vinculan al dolor lumbar crónico, y se consideran factores agravantes o desencadenantes. “Si se conjuntan con otros, se complica la respuesta del cuerpo para controlar la molestia, pues se dificulta la liberación de dopamina que ayudaría a disminuirla de manera natural”.

Finalmente, apuntó que un estado de salud adecuado es esencial para prevenir cualquier lesión y/o enfermedad. “El sedentarismo es uno de los principales depresores de la salud, es fundamental ejercitarse y evitar prácticas estáticas durante el tiempo libre”.

Boletín UNAM-DGCS-593/2020