
El programa de rehabilitación de la UNAL pretende ser un apoyo tanto para familiares y cuidadores como para otras instituciones o centros de atención médica en los que los profesionales de la salud requieran apoyo y formación específica.
“A veces en la casa hay un familiar o un cuidador informal que con las herramientas y la formación adecuada puede contribuir a mejorar y a reestablecer las capacidades y habilidades perdidas”, señala la profesora de la UNAL María Fernanda Lara Díaz, fonoaudióloga y Ph. D. en Ciencia Cognitiva y Lenguaje, quien forma parte del programa.
El paciente que recibe un buen servicio de rehabilitación tiende a recuperarse más rápido; por lo tanto, el objetivo es tener un programa funcional desde la interdisciplinariedad que favorezca la calidad de vida de los pacientes desde su casa, con el apoyo de un cuidador.
En esta estrategia intervienen fonoaudiólogos, encargados de los procesos de voz, deglución y comunicación; fisioterapeutas, a cargo de terapias respiratorias realizadas desde la UCI y acondicionamiento físico; terapeutas ocupacionales, con actividades básicas cotidianas e instrumentales de la vida diaria; nutricionistas dietistas, quienes abordan la alimentación y la nutrición; psicólogos, para la salud mental del paciente y del cuidador; médicos fisiatras, especialistas en medicina física y rehabilitación, y el programa Cuidando a los Cuidadores®, de la Facultad de Enfermería.
Síndrome posUCI
Después de 24 horas de estar en una UCI por COVID-19, o por cualquier otro motivo de ingreso, se empieza a generar en el paciente un desacondicionamiento físico conocido como “síndrome posUCI”. La inmovilización disminuye tanto el tono y la masa muscular como las capacidades cognitivas, y afecta la salud mental.
En el caso del COVID-19, todavía no se conocen todas las manifestaciones físicas y cognitivas. Hasta el momento se identifica dolor, cansancio, debilidad, desacondicionamiento y deterioro cognitivo. Los pacientes que se están cuidando en casa, o quienes fueron hospitalizados sin requerir ventilación mecánica, también se beneficiarían de la telerrehabilitación para recuperar sus habilidades y mitigar estos síntomas.
“En estos momentos nuestra atención se ha centrado en salvar la vida, con temas de oxígeno, ventiladores y demás, pero es necesario tener en cuenta y promover el acceso a servicios de rehabilitación, incluso desde la misma UCI”, afirma el doctor José Fernando Galván, vicedecano Académico de la Facultad de Medicina de la UNAL.
Según el directivo, como no hay posibilidad de que los pacientes asistan de forma presencial a servicios de rehabilitación, la telerrehabilitación resulta una muy buena alternativa.
Inicio de la telerrehabilitación
La Facultad de Medicina coordina Renace, el primer programa de telerrehabilitación al que se puede acceder mediante una solicitud telefónica y el agendamiento de una consulta de primera vez, después de lo cual uno de los profesionales evaluará su condición y lo remitirá a los servicios que se requieren. Estos programas académicos son líderes en el país y ocuparon el primer lugar en las pruebas Saber Pro.
Una vez agendada la cita, el paciente tendrá acceso por internet a una plataforma segura, mediante la cual se llevarán a cabo los procesos de rehabilitación de forma individual.
Para la formación a los cuidadores se realizarán actividades grupales tanto de entrenamiento en técnicas de rehabilitación como de autocuidado, con el fin de contribuir a mantener su salud y bienestar.
Apoyo solidario
La estrategia se plantea como un aporte solidario para personas que no pueden asumir los costos del tratamiento de rehabilitación remitidos desde el HUN. Así, la idea es promover que con los aportes de las personas que sí puedan pagar los servicios de rehabilitación se financien los tratamientos de los primeros.
De esta iniciativa forma parte un equipo especializado de profesores, profesionales del área de la salud y estudiantes, en el marco de sus prácticas académicas.
“También ofreceremos un curso de educación virtual dirigido al personal de salud que desee actualizarse y adquirir nuevas habilidades en rehabilitación y desarrollo humano”, afirmó la doctora Lara.

Con la generación de inteligencia de mercado, estrategias de comercialización y exportación, además del desarrollo de tecnología y aportaciones científicas, el Instituto Politécnico Nacional apoyará la reactivación de la industria del calzado de Guanajuato, en beneficio de las familias que dependen de este producto y para reforzar la economía en esta región de México, destacó el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, al firmar un convenio de colaboración con el Gobernador del estado, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo y representantes de este sector.
Al respecto, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha señalado que la Nueva Escuela Mexicana plantea cambios sustanciales en la interacción de las instituciones de educación superior con su entorno, para que con sus aportes científicos y tecnológicos contribuyan a superar de mejor forma la emergencia sanitaria desde la Nueva Normalidad.
En la ceremonia, que se efectuó de forma virtual, Rodríguez Casas subrayó que por décadas la industria mexicana del calzado y la marroquinería, particularmente de Guanajuato, donde se ubica el primer esfuerzo del IPN para expandir sus servicios educativos, se ha colocado como referente de calidad, tradición, técnica e identidad del país, por ello el Politécnico desarrolló una sólida estrategia para la gestión del conocimiento, que parte de la comprensión de las necesidades concretas de la sociedad, el gobierno y la industria, además de ordenar y estructurar los saberes adecuados para aplicarlos a procesos de generación de valor.
Informó que la Unidad de Desarrollo Tecnológico (Technopoli) del IPN realizó un estudio de inteligencia competitiva con un diagnóstico claro de la situación de la industria del calzado y, a partir de éste, ha propuesto líneas estratégicas de participación del Politécnico, entre las cuales se encuentran: mejorar las prácticas de administración, organización, manufactura, diseño y desarrollo del producto, así como la exploración de materiales no convencionales.
Explicó que el IPN también apoyará con la generación de inteligencia de mercado, en actividades como el análisis de potencialidades de la comercialización local y exportación, la automatización de procesos, la generación de plataformas para el e-Commerce, la capacitación del capital humano y la generación de una agenda de reestructuración y reorganización de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), para consolidar su liderazgo en el proceso de transformación del sector.
El Director General del IPN enfatizó: En suma, trabajaremos con la cámara para darles el acompañamiento tecnológico, organizacional y de estrategias de mercado, para que la industria del calzado de Guanajuato haga frente a los retos de la Cuarta Revolución Industrial. “En el Politécnico nos motiva contribuir a mejorar el nivel de vida de la sociedad mexicana. Por ello, hemos trabajado en la implementación de la Educación 4.0, para formar a los profesionistas del siglo XXI que requiere la Industria 4.0, y forjar líderes creativos, innovadores y con alto sentido social, como lo ha hecho el Politécnico durante más de 84 años”, indicó.
A su vez, el Gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, expresó su beneplácito por este convenio que traerá buenos resultados, porque se vinculan la ciencia y la tecnología con las necesidades de la planta productiva, al desarrollar proyectos, programas y acciones concretas. “Se creará el Centro de Innovación e Integración de Tecnologías Avanzadas (CIITA), que será la herramienta para desarrollar inteligencia de mercado y conocimiento sobre las necesidades de los consumidores en el mercado nacional e internacional”, agregó.
Agradeció a Rodríguez Casas porque con el acompañamiento de las “mentes talentosas” del IPN este convenio será muy fructífero para todos. “En Guanajuato nos gusta la innovación y sabemos que hay que impulsarla de la mano de la investigación y la tecnología, porque nuestro mundo ha cambiado hoy más que nunca; tenemos en frente el gran reto de impulsar la reactivación económica. Por ello, este convenio es una buena noticia para todos”, expresó.
A su vez, el Presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), Francisco Cervantes Díaz, reconoció que cuando se habla de la Industria 4.0 e innovación, es inevitable referirse al Politécnico. “No podemos concebir la industria sin el respaldo de las instituciones académicas y gubernamentales; es gracias a ese conocimiento que los diversos sectores industriales pueden encontrar las oportunidades para innovar y generar empleo”.
El Presidente del Consejo Directivo de la CICEG, Luis Gerardo González García, comentó que este convenio con el IPN es un gran primer paso, porque es resultado de un plan de transformación de la industria del calzado que han diseñado las autoridades estatales y municipales, junto con la iniciativa privada. “Con los proyectos que se desprenden de esta colaboración con el Politécnico, como centro de inteligencia, lograremos la visión de desarrollo regional. Estoy seguro que podremos expandir este modelo de colaboración con otros sectores estratégicos como el automotriz, aeroespacial, agroindustrial y turismo, entre otros”.

BOGOTÁ D. C., 16 de julio de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Según el profesor Alexander Sabogal Ríos, abogado constitucionalista, “no es lo mismo trabajar en casa que hacer teletrabajo, debido a que para la legislación colombiana existen unas condiciones diferentes, que nos sirven para ver qué pasa con los derechos y decisiones que ha tomado el Gobierno frente a las condiciones de los trabajadores”.
Así lo expuso en la charla “Derechos de los trabajadores en tiempos de pandemia”, organizada por el programa #SaludUNALContigo, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).
El teletrabajo está regulado en la Ley 1221 de 2008 y reglamentado por el Decreto 0884 de 2012, impulsado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC). Es una forma de organización regulada, que consiste en el desempeño de actividades remuneradas o de prestación de servicios utilizando como soporte las tecnologías de la información sin que se requiera la presencia física del trabajador en un sitio específico.
Las empresas deben suministrarle al empleado las herramientas necesarias para ejecutar sus funciones, como silla ergonómica, computador portátil y línea telefónica. El lugar destinado para teletrabajo deberá ser verificado por el empleador, con asesoría de la ARL.
Por su parte, el trabajo en casa no es una modalidad contractual, ya que no implica una modificación del lugar de trabajo y generalmente es manejado dentro de las empresas como un beneficio extralegal, de bienestar social y ocasional. El trabajo en casa, a diferencia del teletrabajo, no está regulado en la legislación laboral colombiana.
“Nunca se preparó al sector económico para trabajar de manera virtual y permanente, por lo que ahora, en medio de la pandemia, esta modalidad tuvo que ser aplicada a la fuerza”, subrayó el docente.
Ventajas para el empleador y el empleado
A raíz de la emergencia sanitaria por la pandemia del COVID-19, la mayoría de las empresas que manejan temas administrativos, abogados y corredores de bolsa, entre otros, han comenzado a trabajar a través de la red y sin presencia física de sus empleados, lo que ha llevado a que los modelos de negocios de alquiler de oficinas estén empezando a caer.
Según el profesor Sabogal, para un empresario es más rentable tener a sus empleados trabajando vía red, conectados desde su casa u otro lugar, y no tener que pagar una elevada suma mensual por alquiler de oficina. En tales condiciones, el teletrabajo se ha convertido en un mecanismo para probar que el empleador puede gastar menos dinero y obtener mayor eficiencia por parte del trabajador.
A su vez, para el trabajador esto representa mayor tranquilidad, ya que al laborar desde casa no siempre se utiliza todo el tiempo de las horas laborales acordadas en su contrato, por lo que el resto del tiempo significa calidad de vida y espacio en familia. En contraste, se presentan situaciones en que el trabajo es mayor, pues el horario laboral se extiende.
Suspensión del contrato laboral
En el marco de la pandemia, muchos empleadores les manifestaron a sus empleados que no podrían seguir pagando por sus servicios, debido a la extensión de la emergencia, por lo que entraron en una suspensión del contrato.
Jurídicamente en esta situación el trabajador no presta el servicio y el empleador no paga el salario, pero sí se debe garantizar el pago de las cotizaciones a pensión y salud. El empleador puede descontar los periodos de suspensión al liquidar vacaciones y auxilio de cesantías, mas no la prima de servicios.
Son casos establecidos en la norma, en la cual se hallan la fuerza mayor o caso fortuito, que deben ser declarados por un juez. Además se requiere la aprobación previa del Ministerio del Trabajo, entidad a la que se le deben revelar los motivos y las justificaciones de esta nueva condición.
“Ante una situación como la pandemia que hoy atravesamos no nos queda otra alternativa que reinventarnos como trabajadores, independientes o no, y como empresas, para el caso de los empresarios”, resaltó el profesor Sabogal.

16 de julio de 2020
Las medidas restrictivas derivadas de la pandemia han permitido a las sociedades percatarse de la importancia de vivir en comunidad, tener vínculos y afectos. “Esta situación traerá consecuencias sociales mucho más largas de lo que esperamos, pero también gracias a lo que hemos podido lograr en México, debemos sentirnos listos para iniciar una reconstrucción social y otros mundos posibles”, afirmó Tommaso Gravante.
El integrante del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM resaltó que “en este mundo interconectado creíamos que el aislamiento social era un privilegio, y ahora repensamos las conexiones físicas”.
En el modelo neoliberal en que vivimos, con reglas como sentir orgullo si se es productivo en todos los aspectos, y sentir culpa si dejamos pasar el tiempo, hemos perdido el sentido de muchas experiencias que podrían llenarnos de satisfacción, como leer un libro, hablar con personas queridas, cocinar para los otros o mirar la naturaleza, subrayó.
Todas esas cosas que son etiquetadas como ‘una pérdida de tiempo’, son las que nos dan esperanza, y la esperanza nos puede mover hacía la acción colectiva o individual, aseguró Gravante, uno de los cinco ganadores de la Séptima Competencia Mundial para Jóvenes Sociólogos 2018 (Seventh Worldwide Competition for Junior Sociologists).
Shock moral
El investigador del Laboratorio de Análisis de Organizaciones y Movimientos Sociales (LAOMS) del CEIICH indicó que es muy pronto para hablar de los efectos sociales que tendrá el confinamiento por la emergencia sanitaria, pero para algunos la pandemia ha sido un shock moral.
“Las restricciones de socialización física son un elemento de malestar para el ser humano. Hay que recordar que el aislamiento es una técnica de tortura, todavía utilizada en los centros penitenciarios modernos”, explicó.
Las medidas aplicadas dejaron en claro lo que significa para cada uno de nosotros la desaparición de la comunidad.
“El evento ayudó a los individuos a pensar en sus valores básicos. Este proceso cognitivo, asociado a emociones como la pérdida de un ser querido, el miedo a enfermarse o no sentirse protegido por las autoridades, puede desarrollar nuevas formas de interpretar la realidad, y finalmente actuar”.
El aburrimiento es una emoción caracterizada por un sentido de vacío y de inutilidad, asociado a la inmovilidad y la procrastinación (posponer las tareas para después), pero también es una construcción sociocultural, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-585/2020

Investigadores de la UNAM analizan el veneno de caracoles marinos para diseñar futuros fármacos, pues algunas de sus moléculas podrían ser útiles contra el dolor crónico y enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer y parkinson.
En laboratorio, Manuel B. Aguilar Ramírez, del Instituto de Neurobiología (INb), campus Juriquilla, Querétaro, estudia caracoles cónicos o conos (por la forma de la concha) y caracoles túrridos, provenientes del Golfo de México, del Mar Caribe y del Pacífico mexicano.
“En la mayoría de ellos no han sido examinadas las funciones y estructuras de sus toxinas, pero creemos que pueden ser útiles como herramientas moleculares y como modelos para el diseño de fármacos”, remarcó.
Contra dolor y enfermedades neurodegenerativas
Hasta ahora, se han probado en modelo animal toxinas individuales de los venenos (puede haber cientos de toxinas en un solo veneno) que causan, por ejemplo, hiperactividad, convulsiones y temblores. “Algunas afectan canales de calcio y otras provocan somnolencia”, explicó el universitario.
En humanos, algunas de estas moléculas podrían ser útiles para atender el dolor crónico y para enfermedades neurodegenerativas, reiteró.
Los universitarios han comprobado en laboratorio que algunos compuestos que activan ciertos receptores del neurotransmisor acetilcolina pueden ser útiles para alzheimer y parkinson, pues en estas enfermedades las funciones de dichos receptores están disminuidas. “Compuestos que los activen pueden compensar la deficiencia que tienen los pacientes, y con ello mejorar su condición de vida”, dijo.
Aguilar Ramírez indicó que el primer paso es encontrar cuál es la función de la toxina. “En general las conotoxinas afectan diversas moléculas en las membranas de las células nerviosas y musculares, como canales iónicos activados por voltaje y por ligando. Se ha visto que son muy potentes y selectivas, es decir, no afectan a otras moléculas”.
Estas propiedades de afinidad y selectividad las han hecho útiles para el estudio de esas moléculas, llamadas “blancos moleculares”, así que pueden servir como herramientas moleculares por sí mismas o para diseñar moléculas sintéticas más pequeñas, afirmó.
Los científicos han trabajado con cinco especies del Golfo de México y siete del Pacífico mexicano. “Ya tenemos contactos y especímenes para analizar otras cinco especies de la familia Conidae, a la que pertenecen los conus, y también cinco especies de la familia Turridae, a la que pertenecen los caracoles túrridos.
“Hemos encontrado toxinas con propiedades como potenciar la respuesta de unos receptores de acetilcolina muy específicos, que pueden ayudar con la sarcopenia, una atrofia de los músculos que se desarrolla con la edad”.
Por lo pronto, los expertos del INb siguen caracterizando compuestos derivados de estas toxinas para conocer sus efectos y proponer nuevas moléculas de potencial uso farmacéutico.
Finalmente, Aguilar Ramírez subrayó que fue Edgar Philip Heimer de la Cotera quien inició estos estudios en el INb, donde fundó el Laboratorio de Neurofarmacología Marina, en 1996.