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10 de agosto de 2020

Impulsan politécnicos energías renovables para entornos urbanos


Para impulsar el uso de energías renovables de entornos urbanos y transformar la energía cinética del viento en electricidad de manera eficiente, estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), construyeron un reforzador de viento para un aerogenerador vertical tipo Savonius, un dispositivo compacto, cuya característica es que logra girar a bajas velocidades eólicas.

El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha reiterado que para el Gobierno Federal la educación tecnológica tiene importancia primordial y contribuye a formar buenos ciudadanos y expertos comprometidos con valores, civismo y una conciencia crítica y ambiental sustentada en el uso de energías limpias y renovables.

En tanto, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, destacó que esta institución ha desarrollado una sólida estrategia para la gestión del conocimiento, que parte de la comprensión de las necesidades concretas de la sociedad, el gobierno y la industria, lo que permite elaborar propuestas para innovar, potenciar la productividad y cuidar el medio ambiente.

Por su parte, Michel Ayala Canseco y Jesua Salvador Salcedo Castañeda, alumnos de la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA), señalaron que en México las centrales con tecnología limpia producen 29.5 por ciento de la electricidad, mientras que el 70.5 por ciento restante es generada de manera convencional con el uso de combustibles fósiles, lo que contribuye al aumento del calentamiento global.

Los politécnicos explicaron que los aerogeneradores más conocidos son los de eje horizontal, que por sus dimensiones y el tamaño de sus hélices son capaces de captar grandes cantidades de energía eólica y producir abundante electricidad, sin embargo, es necesario colocarlos en espacios abiertos donde soplen vientos fuertes, de cuando menos 10 metros sobre segundo (m/s), como los que existen en la zona costera del estado de Oaxaca.

“Nosotros decidimos aplicar ingeniería mecatrónica para optimizar el rendimiento de los aerogeneradores de eje vertical tipo Savonius, ya que son dispositivos compactos que pueden ser utilizados en ciudades o comunidades donde no haya mucho viento y pueden funcionar con poca energía eólica, desde .8 m/s”, indicó Ayala Canseco.

A través de la tesis “Desarrollo y construcción de reforzador de viento para implementación en aerogenerador de eje vertical tipo Savonius”, por el que recibieron su título como ingenieros mecatrónicos, los jóvenes construyeron, de manera inédita, el primer prototipo en su tipo, conformado por 10 aspas y dos tapas cónicas, colocadas alrededor del aerogenerador, para aumentar la velocidad y lograr un empuje constante hacia las aspas del rotor.

“Con el reforzador logramos aumentar en 25 por ciento la velocidad del aerogenerador que pasó de girar 850 hasta 1,200 revoluciones por minuto, ante las mismas características y condiciones del rotor, este aumento en la eficiencia de su funcionamiento se traduce en la generación de una mayor cantidad de energía eléctrica”, aseguró Salcedo Castañeda.

Bajo la dirección del doctor Carlos Alberto Duchanoy Martínez, docente del Centro de Investigación en Computación (CIC), los ingenieros mecatrónicos someterán a revisión de una revista internacional especializada los resultados de su proyecto para su publicación, también planean entrar a un proceso de optimización del rendimiento del reforzador y no descartan la posibilidad de patentar su desarrollo en el futuro.

De acuerdo con los politécnicos, el uso de un aerogenerador Savonius con reforzador de aire significaría una gran ayuda para el medio ambiente, porque impulsaría la producción de energías limpias y renovables e implicaría un ahorro para los consumidores, además contribuiría a la meta planteada en el Plan Nacional de Desarrollo, de lograr una producción de hasta 35 por ciento de energía renovable para el año 2024.

Fuente: Boletín IPN 136/2020

9 de agosto de 2020

• Estudios demostraron su eficacia en enfermedades similares que afectan los sistemas nervioso central, respiratorio y digestivo

• Su consumo también podría ayudar a prevenir casos de influenza estacional: Tonatiuh Cruz, de la FES Cuautitlán

Por su actividad antibacteriana, antiviral y antimicótica, el propóleo puede ser un auxiliar en la prevención y tratamiento de afecciones virales, como la COVID-19, aseguró Tonatiuh Cruz Sánchez, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM.

“Aún no se ha analizado completamente el efecto de esta sustancia en casos clínicos por la enfermedad del coronavirus, pero se puede ingerir como un tratamiento complementario”, aclaró.

Desde hace una década, la entidad universitaria ha estudiado las propiedades del propóleo mexicano proveniente de la abeja nativa sin aguijón y de la Apis mellifera, al que se le han encontrado más de 300 compuestos químicos, como fenoles y flavonoides, los cuales le proporcionan actividad biológica.

Entre los fenoles, Cruz Sánchez mencionó el éster fenetílico del ácido cafeico (CAPE), que actúa sobre la polimerasa viral, una enzima capaz de replicar el material genético de la COVID-19, lo que lo convierte en un excelente antimicrobiano. Por su parte, los flavonoides contienen antioxidantes como la pinocembrina, a los que se atribuye actividad antiviral.

Este producto de la colmena también actúa como inmunomodulador en el organismo, es decir, potencia la respuesta contra agentes infecciosos.

“Se puede tomar para evitar padecimientos virales como influenza estacional, que será importante disipar antes de que converja con la COVID-19. Puede ser consumida por la mayoría de la población, a excepción de niños menores de dos años, embarazadas, personas alérgicas al polen y al mismo propóleo, o con reciente cirugía de trasplante”, subrayó.

Pruebas

Para analizar sus efectos, Tonatiuh Cruz, junto con los investigadores Carlos Ignacio Soto Zárate, María de Jesús González Búrquez y Gerardo García Tovar, responsable del Laboratorio de Morfología Veterinaria y Biología Celular, determinaron el efecto antiviral del propóleo en cultivos celulares infectados con diversos virus, como los que producen Aujeszky (seudorrabia en cerdos) y distemper (moquillo canino).

A su vez, González Búrquez explicó que se estudió la actividad antiviral de esa sustancia en tres diferentes etapas de dichas afecciones: al colocarlo en un cultivo celular antes de inocular se impidió el acceso de los virus en los receptores celulares, y al aplicarlo durante y después de la infección la replicación del patógeno disminuyó. Los mejores resultados se obtuvieron cuando se usó previo al virus.

Con estos resultados, los científicos concluyeron que el propóleo es un medio auxiliar preventivo de infecciones virales, como COVID-19, pues en virus que producen cuadros clínicos similares, como daño a los sistemas nervioso central, respiratorio y digestivo, se logró demostrar su eficacia.

Fuente: Boletín UNAM-DGCS-660

08 de agosto de 2020

Expertos del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR) del Instituto Politécnico Nacional evalúan la distribución y abundancia de peces e invertebrados en el Océano Pacífico, a través de la técnica acústica pesquera submarina para obtener información sobre el comportamiento de los organismos y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos, lo que coloca al IPN a la vanguardia por contar con científicos especializados en el manejo de esta herramienta. Por su parte, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha resaltado que el conocimiento científico y el pensamiento crítico son herramientas formativas que no pueden faltar para afrontar los retos del cambio climático a nivel global y para fomentar el cuidado del medio ambiente.

El Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha destacado que el equilibrio ambiental es prioridad para el Politécnico y no sólo es una demanda de esta casa de estudios, sino de todo el país, por ello se requieren profesionales que desde sus ámbitos construyan escenarios deseables de desarrollo sustentable. Asimismo, el grupo de científicos, encabezado por los doctores Héctor Villalobos Ortiz y Uriel Rubio Rodríguez, estudia el comportamiento de los peces pelágicos menores en el Golfo de California, la distribución, su estructura, así como la densidad de los cardúmenes (concentración grande de peces) de esta especie en la columna de agua. El investigador del CICIMAR, Uriel Rubio, explicó que la acústica pesquera es una técnica no invasiva que permite evaluar la abundancia de áreas extensas de especies marinas a un costo relativamente más bajo, en menor tiempo y a más de 300 metros de profundidad. Agregó que el Golfo de California es una zona de alta productividad y de captura histórica de peces pelágicos menores, y donde se encuentran las islas Tiburón y Ángel de la Guarda (ubicadas entre las costas de los estados de Sonora y Baja California).

Explicó que en esta zona las corrientes provocan un movimiento de masas de agua profunda que enriquece las aguas superficiales, cuyos nutrientes son aprovechados después por el fitoplancton, y a su vez por el resto de la cadena trófica, es decir, el zooplancton que consumen las sardinas y anchovetas, a peces que, a su vez, servirán de alimento para otros más grandes, aves, lobos marinos, delfines, entre otros.

El científico puntualizó que la ecosonda científica genera sonidos de alta frecuencia producidos por la transformación de energía eléctrica en acústica mediante un transductor, el cual vibra y emite los pulsos de sonido hacia el fondo marino, mismos que al rebotar con el fondo o en los organismos, producen ecos que son captados por este dispositivo para representar un ecograma que es archivado en formato digital para su posterior análisis. Añadió que el eco depende de las características físicas de los organismos, aunque en peces es determinado por el tamaño de su vejiga. “Conforme se acerca el verano, se eleva la temperatura del agua y disminuye el alimento de estas especies de peces filtradores y restringe su presencia alrededor de las grandes islas, donde el efecto constante de las mareas produce alimento que en la mayor parte de esta región no existe. Mientras que en el invierno se registra un incremento en el número de cardúmenes y una amplia distribución a lo largo del Golfo de California”, señaló.

El doctor Rubio Rodríguez indicó que las características geográficas y oceanográficas de la zona de las grandes islas, generan aguas comparativamente más frías y más productivas, lo que favorece la proliferación de organismos zooplanctónicos que sirven de alimento para sustentar las mayores densidades de cardúmenes de pelágicos menores y permiten la presencia de depredadores como aves y mamíferos marinos. Comentó que el noroeste del país tiene como una de sus principales actividades económicas la pesca de sardinas y anchovetas, sobre todo por los grandes volúmenes de captura de estas especies, los cuales se mueven a lo largo de la costa de la península de Baja California. Además, el territorio nacional se encuentra en una zona subtropical, por lo que es factible estudiar con herramientas acústicas otras especies con valor comercial como los atunes o tiburones o especies en peligro de extinción como las totoabas, refirió. Por último, indicó que existen otros peces que también son objeto de estudio por parte los investigadores politécnicos, como la merluza de Pacifico, que junto con los pelágicos menores representan pesquerías que están en desarrollo o en exploración, y tienen amplio potencial de explotación para el país.

Fuente: ipn.mx
08 de agosto de 2020

Investigadores de la UNAM incorporaron a la Plataforma de Información Geográfica sobre COVID-19 nuevos recursos y módulos, tales como la visualización de indicadores de tendencia de casos y seguimiento del papel que juegan las comorbilidades en el número de defunciones.

En respuesta a la emergencia sanitaria por el virus SARS CoV-2, en abril pasado los expertos instalaron esta plataforma, disponible en línea para su consulta desde computadoras, tabletas, portátiles y teléfonos inteligentes.

Los indicadores de tendencia pueden revisarse de forma interactiva en mapas que muestran para cada municipio si los casos, defunciones y hospitalizaciones registradas aumentaron o disminuyeron en las últimas semanas.

Este salto absoluto, en base poblacional y su posición con respecto al resto de los municipios en un momento dado de la epidemia, se muestran en una ficha que, junto con la información diaria de casos activos, facilita el seguimiento a nivel local del rumbo que en el corto plazo seguirá la enfermedad.

El recurso de comorbilidades por municipios permite revisar el porcentaje de las defunciones confirmadas que tuvieron registro de padecer diabetes, obesidad, hipertensión o ninguna, en un conteo de casos desde el primero de marzo y hasta la fecha de la consulta.

Además, para contextualizar las comorbilidades de las defunciones COVID-19, se muestra el comparativo de los porcentajes de la población que en 2018 ya tenía estos padecimientos en cada municipio, de acuerdo con las estimaciones publicadas por el INEGI para la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018.

Dicha visualización también puede desplegarse por entidades federativas y está disponible en formato para dispositivos móviles, constituyendo un recurso de consulta valioso para conocer este aspecto de la salud de la población mexicana.

También se incorporó un recurso para el monitoreo de la situación en Estados Unidos (EU) con respecto a población hispana y mexicanos que viven en ese país, con datos provenientes de la Secretaría de Relaciones Exteriores y fuentes estadounidenses como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, y el proyecto de seguimiento COVID (The COVID Tracking Project at The Atlantic).

Este módulo despliega información sobre población hispana y mexicana en EU, con gráficas que permiten visualizar la evolución temporal de fallecimientos y contagios.

Adicionalmente, la plataforma ofrece la posibilidad de realizar consultas personalizadas, descargar bases de datos y despliegue de nuevas variables de interés, tanto para la ciudadanía como para sectores especializados, que emplean esta información para realizar otros análisis.

Se habilitó un sistema de procesamiento de información personalizado; si algún usuario requiere de una capa espacial o base de datos particular para cierto lugar, y en el entendido de que sea sencillo de programar, esta información se provee para su descarga directa desde un repositorio de la UNAM que todos los días se actualiza.

Asimismo, se han establecido consultas personalizadas para la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, la Comisión de Salud del Senado de la República, medios de información y usuarios particulares de la tercera edad que deseaban conocer la información de su municipio en un formato específico que pudieran consultar.

Se mantienen los módulos para visualizar situación por estados y municipios, resumen de estadísticas nacionales, evolución de la epidemia y enlaces a otros recursos universitarios, nacionales e internacionales.

La actualización de la plataforma y sus componentes se realiza de forma automatizada todos los días con la información oficial publicada por la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, en la base de datos abiertos.

A la fecha, la plataforma ha recibido más de un millón de visitas, con un promedio de diez mil consultas diarias, consolidándose como uno de los recursos informativos más confiables disponibles en nuestro país para el monitoreo de la enfermedad.

En el desarrollo y actualización de esta herramienta participan especialistas del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, (CIGA, Campus Morelia), las escuelas nacionales de Estudios Superiores (ENES) unidades Morelia y Mérida, además del Laboratorio Nacional de Análisis y Síntesis Ecológica, todas entidades de la UNAM.

Boletín UNAM-DGCS-657/2020

 


Pie diabético debe tratarse desde la prevención

BOGOTÁ D. C., 06 de agosto de 2020 — Agencia de Noticias UN-

El enfoque adecuado de su tratamiento no es el terapéutico –como se ha venido trabajando–, sino que debe hacerse a partir de la educación, pasando por distintos niveles de prevención.

El pie diabético no es aquel que está ulcerado, sino el que está en riesgo de un componente múltiple que puede presentar infecciones y obstrucción de tejidos profundos de lesión articular o de piel y que tiene un impacto muy fuerte tanto en el sistema de salud como en el bienestar del paciente, sus años de vida saludable y sus días de vida laboral.

Se trata de un problema social, económico y de salud pública nacional e internacional secundario a la diabetes mellitus, que trasciende hasta la psicología del paciente y su familia.

Así lo afirmó la doctora Análida Pinilla Roa, médica internista con Formación, Capacitación y Actualización en Diabetes de la Universidad de Buenos Aires, docente del Departamento de Medicina Interna de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en la charla “Autocuidado del pie en personas con diabetes mellitus”, del programa #SaludUNALContigo, de la Facultad de Medicina.

Según estadísticas analizadas por la especialista, en el mundo se realizan más de 500.000 amputaciones de pie diabético al año. Por eso la enfermedad se debe abordar a distintos niveles, desde una prevención primaria –que busca evitar lesiones– pasando por una secundaria –cuando el pie ya está lesionado–, y la prevención terciaria, con la cual busca evitar una segunda amputación y rehabilitar; puede requerir tratamiento intrahospitalario, con trabajo interdisciplinario.

“Más que pies son extremidades del paciente con diabetes, por lo que desde la atención hospitalaria se debe hacer una historia clínica individualizada del tobillo hacia abajo, analizando los riesgos que puede tener el pie, y no esperar a que tenga úlcera para preocuparnos”, sostiene la doctora Pinilla.

Responsabilidad de todos

Para la docente de la UNAL, tanto el personal médico como los mismos pacientes deben tener en cuenta recomendaciones y evitar algunas prácticas para prevenir complicaciones y amputaciones posteriores.

El personal asistencial debe revisar constantemente los pies de los pacientes con diabetes: si hay pérdida de la sensibilidad, sensación de hormigueo o cosquilleo y molestia con el roce de algunas telas o texturas. También hacer monitoreo de la glucometría, revisar grietas, fisuras y callos, y recomendar la lubricación permanente.

A los pacientes, por su parte, se les recomienda hacer actividad física, tener un horario adecuado de comida, evitar edulcorantes, incrementar el consumo de frutas y verduras, y abandonar el cigarrillo.

Al tomar un baño deben probar la temperatura (no muy alta) con los codos y no con los pies, y evitar dejarlos en remojo por más de cinco minutos; secarlos bien, sobre todo entre los dedos, no usar tijeras, cortauñas o cortacutículas para los bordes de las uñas, sino limarlas de forma recta, para evitar la “uña encarnada”.

Es importante que el paciente con diabetes evite a toda costa caminar descalzo, usar removedores para los callos, ligas o medias con resortes apretados; también debe evitar el uso de esparadrapos en los pies, revisar siempre la suela de los zapatos antes de usarlos buscando objetos extraños, utilizar medias todos los días, y evitar cruzar las piernas, ya que pueden causar presión sobre vasos y nervios.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co