
Para generar una gran cantidad de datos y observaciones astronómicas que permitan a los científicos obtener un nuevo entendimiento del Universo, inició operaciones la quinta generación del Sondeo Digital del Cielo Sloan (SDSS-V por sus siglas en inglés).
Se trata de un revolucionario sondeo del cielo que dará un nuevo impulso a los estudios científicos del cosmos, el cual, mediante tres proyectos de mapeo, estudiará la formación y evolución de las galaxias, incluyendo a la Vía Láctea (en la que habitamos) y a los agujeros negros supermasivos que habitan en sus centros.
El SDSS-V es posible gracias a un consorcio internacional formado por más de 20 instituciones académicas provenientes de 10 países. Por México participa la UNAM a través de sus institutos de Astronomía (IA), Física (IF), Ciencias Nucleares (ICN) y Radioastronomía y Astrofísica (IRyA), explicó Sebastián Sánchez Sánchez, investigador del IA.
Financiado principalmente por sus instituciones miembro, entre las cuales participa la UNAM, así como por subsidios de la Fundación Alfred P. Sloan, de la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos y de la Fundación Heising-Simons, se centrará en tres áreas principales de investigación, cada una explora diferentes aspectos del cosmos por medio de distintas herramientas espectroscópicas.
En conjunto, los tres proyectos pilares, llamados Mappers, observarán más de seis millones de objetos en el cielo y monitorearán cambios en más de un millón de éstos a lo largo del tiempo.
El investigador explicó que la nueva fase del SDSS-V será de seis años de toma de datos (hasta 2026) con instrumentación novedosa de espectroscopía, y participan Estados Unidos, China, Taiwan, Alemania, Reino Unido, Chile, Canadá, Israel, Holanda y México.
Tres “mapeadores” del cielo
Sánchez comentó que se realizarán tres sondeos, a los que han llamado “mapeadores” o mappers del cielo.
“El primero es el llamado Mapper de la Vía Láctea, que va a ser una continuación de un proyecto anterior y es un muestreo de las estrellas individuales de nuestra galaxia, que permitirá distinguir qué edad tiene cada una de estas estrellas, así como sus propiedades y cantidad de metales. Es el muestreo más ambicioso que existe sobre estrellas y va a multiplicar por diez el muestreo del proyecto anterior (SDSS-IV); va a intentar muestrear un tercio del plano de la galaxia”, detalló el astrónomo.
El segundo muestreo, Mapper del Volumen Local, es del gas ionizado, del que se forman las estrellas en el medio interestelar, tanto en nuestra galaxia como en galaxias cercanas. “Su composición química es herencia de las estrellas que existieron antes y es el proyecto en el que el IA de la UNAM está más interesado, pues vamos a ser responsables de la reducción y el análisis de datos, que se harán en México desde Ciudad Universitaria”, subrayó.
El tercero, llamado Mapper de los Agujeros Negros, es el mayor catastro de agujeros negros supermasivos en galaxias muy lejanas. “Va a tratar de medir la masa de los agujeros negros, un parámetro muy complicado de medir, y lo va a ser a distancias muy grandes; tienen una importancia fundamental en la forma en que evoluciona la galaxia, y hemos tenido muestreos muy incompletos”.
Con este análisis, continuó, vamos a pasar del estudio de unos 500 agujeros negros supermasivos conocidos a cerca de 100 mil. Es un factor de escala increíble, señaló Sánchez.
Detalló que mientras los dos primeros proyectos se complementan, el tercero es completamente distinto. Los tres implican un gran salto a lo que venía haciendo el Sloan anteriormente.
“Todo lo que hemos aprendido para la toma de datos lo vamos a aplicar a nuestra galaxia y al estudio de agujeros negros supermasivos”, señaló.
Los investigadores de la UNAM tienen acceso a estos datos desde el primer día, los cuales serán útiles para diversos grupos de investigación que estudian estos temas en la Universidad Nacional.
“Esto es una cartografía, y cuando uno hace un mapa no sabe todas las aplicaciones que puede tener. Tiene objetivos muy concretos pero de sus datos se desprenden entre 500 y 600 publicaciones científicas diferentes”, finalizó.

Ante el arribo de la temporada de influenza estacional y las bajas temperaturas que se acentuarán más en la época invernal, se incrementará la complejidad para combatir la pandemia por COVID-19, advirtió la doctora Matiana Ramírez Aguilar, epidemióloga del Instituto Politécnico Nacional (IPN), por lo cual, será necesario intensificar las acciones de cuidado y prevención de estas enfermedades, para evitar correr el riesgo de elevar la cifra de enfermos.
El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha destacado que las instituciones de educación y salud del Gobierno de México han establecido una alianza, para promover que las comunidades educativas adopten hábitos más saludables e higiénicos, con la finalidad de afrontar los retos que ha impuesto la pandemia por COVID-19.
El Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha resaltado que con ese compromiso social que lo caracteriza, el Politécnico ha desarrollado prototipos e innovaciones científicas y tecnológicas, para hacer frente a la pandemia por COVID-19.
En este sentido, la profesora e investigadora de la Escuela Superior de Medicina (ESM), Matiana Ramírez Aguilar, subrayó que en este escenario de sindemia, confluyen los virus SARS-CoV-2 e influenza, junto con otras comorbilidades, tales como la obesidad, diabetes e hipertensión, aumentan el grado de complejidad de la emergencia sanitaria.
Enfatizó que con el frío de la temporada invernal (como factor que puede conducir a una mayor inflamación de las vías respiratorias), la exposición de algunos contaminantes atmosféricos como el ozono o las partículas PM2.5, (que producen estrés oxidativo) y la presencia de algunos virus, las infecciones respiratorias agudas se pueden presentar con mayor gravedad, por lo que consideró que se deben intensificar las acciones de cuidado y redoblar las medidas preventivas.
“Además del uso de cubrebocas, mantener la sana distancia, el lavado constante de manos y aplicación de alcohol en gel, también es importante vacunarse contra la influenza, particularmente los grupos de riesgo (mayores de 60 años), quienes padecen alguna enfermedad crónico-degenerativa, las mujeres embarazadas, los niños menores de cinco años y mayores de seis meses y, especialmente, el personal de salud”, indicó la Doctora en Ciencias en Salud, con especialidad en epidemiología aplicada.
Ramírez Aguilar convocó a la población a acudir al médico y realizarse la prueba específica de Cadena de Polimerasa (PCR), ante los primeros síntomas de gravedad de alguna de las dos enfermedades (influenza estacional o COVID-19) y recomendó seguir resguardados en casa, abrigarse bien e ingerir frutas de temporada y verduras, para fortalecer el sistema inmunológico.

Especialistas participan en un proyecto de investigación, mediante el cual profundizan estudios para determinar si las vacunas contra la tuberculosis (BCG) e influenza, confieren a las personas una posible inmunidad cruzada contra el COVID-19, entre los investigadores se encuentran profesionales del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM).
El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha reconocido que la pandemia por el virus SARS-CoV-2 obligó a los sistemas educativos del mundo a ser resilientes y generar respuestas inmediatas, para ofrecer mejores alternativas durante la pandemia por COVID-19.
A su vez, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha subrayado que la pandemia ocasionada por el virus SARS-CoV-2 afectó profundamente la vida de los mexicanos, por ello el Politécnico ha sumado su potencial científico y tecnológico, para aportar conocimiento e innovaciones, ante los desafíos que se han derivado de la crisis sanitaria por el COVID-19.
La científica de la Escuela Superior de Medicina (ESM), Jazmín García Machorro, informó que este proyecto de investigación, en el que participan diversas instituciones educativas y de salud, es apoyado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). “En este esfuerzo se liga la práctica científica con la clínica, para caracterizar y evaluar si la población que ha recibido las vacunas citadas es inmune al SARS-CoV-2”.
Explicó que en la primera etapa usarán herramientas bioinformáticas para analizar secuencias genéticas de los virus de la influenza y del SARS-CoV-2, así como del bacilo de la tuberculosis (BCG), para detectar si cuentan con proteínas que posean sitios en común. “Posteriormente, a partir de esos pequeños pedacitos similares, se harán estudios en ratones con proteínas sintéticas y, finalmente, se medirá la respuesta de anticuerpos y la inmunidad celular en muestras de pacientes”.
La especialista en virología, adscrita al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel I, señaló que la historia clínica y de vacunación del paciente son útiles para determinar si el repertorio antigénico al que ha estado expuesto está relacionado con haber adquirido ese tipo de inmunidad. “A los participantes en el proyecto se les informará la cantidad de anticuerpos que reconocen a los virus de influenza y SARS-CoV-2, así como al bacilo BCG”.
La doctora García Machorro precisó que de comprobar que existe una correlación entre la respuesta de anticuerpos y los datos clínicos de los pacientes, se promoverá una modificación en el esquema de vacunación, ya que la vacuna de la tuberculosis (BCG) se aplica únicamente al nacer, además, se impulsará la inmunización anual contra la influenza, con el propósito de mejorar la protección contra SARS-CoV-2.

Dicha metodología puede ser una herramienta para la vigilancia y el control de nuevos brotes de la enfermedad en las ciudades o el país, pues permite determinar lugares y momentos con alta probabilidad de contagio.
Así lo explica el doctor en Estadística Francisco J. Rodríguez-Cortés, profesor de la Escuela de Estadística de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, quien presentó el estudio sobre el comportamiento espacial y temporal de la epidemia en Cali, en la conferencia del Día Mundial de la Estadística (Estadística y COVID-19) por invitación de la Sociedad Colombiana de Estadística.
Con este estudio, denominado “Análisis de la COVID-19” se espera generar un sistema de predicción y alerta temprana para el monitoreo de la enfermedad.
El trabajo, adelantado con el Grupo de Estadística Espacial de la UNAL Sede Bogotá, la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y la Cooperación Internacional de la Universidad de Jaume I (Castellón de la Plana, España), se realizó con los datos y la información suministrada por la Secretaría de Salud de Cali.
“Nos acostumbraron a los datos mapeados en los reportes de la enfermedad COVID-19: por ejemplo en publicaciones del Ministerio de Salud, se muestran datos en áreas específicas en un tiempo determinado”, señaló el profesor Rodríguez.
“Pero cuando hablamos de estadística espacio-temporal, consideramos que los fenómenos no son estáticos sino que evolucionan en el tiempo; por lo tanto, es importante considerar el espacio y el tiempo cuando se estudia la variación de nuestro fenómeno”, agregó el investigador.
El profesor Rodríguez-Cortés describió el comportamiento espacial y temporal de la pandemia en Cali en un mapa con una submuestra de los más de 39.000 casos positivos de COVID-19 presentados en esa ciudad entre el 15 de marzo y el 30 de septiembre de este año. En escala de colores, los más oscuros son los eventos más antiguos y los más claros los más recientes (ver gráficos).
“El valor agregado de la técnica es analizar el conjunto de casos reportados y su evolución en el tiempo por semanas epidemiológicas, sin necesidad de agregar los datos como lo hacen la mayoría de los modelos, como por ejemplo los presentados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Salud o las Secretarías de Salud de los entes territoriales (departamentos, municipios y distritos)”, señaló el doctor Rodríguez-Cortés.
“Los datos salvan vidas”, una frase del reconocido científico inglés Peter Diggle, fue mostrada por el académico de la UNAL en su disertación, haciendo alusión a cómo el seguimiento estadístico permite tomar decisiones vitales en la gestión de enfermedades.
El hecho de que todo evento tiene un lugar de ocurrencia, ayudó a generar técnicas que estudien estos nuevos tipos de datos. Por ello se buscan modelos que permitan simular y predecir lugares y momentos de mayor contagio, lo cual representa una herramienta muy importante para tomar decisiones de políticas públicas en la gestión de la pandemia.
“La pandemia es un acelerador de la búsqueda de métodos teóricos y computacionales para tomar decisiones anticipadamente y que se pueden extender al contexto de otras enfermedades”, señaló el investigador.
“Desde el Grupo de Estadística Espacial estamos abiertos a colaboraciones con otros investigadores estadísticos, epidemiólogos o médicos; la estadística es un área transversal e interdisciplinaria, por lo tanto siempre estamos abiertos a colaborar con otros grupos de investigación para buscar soluciones u ofrecer alternativas para el manejo público de la pandemia en las ciudades y en el país”, concluyó el experto.

Ofiuros cavernícolas que habitan en la cueva “El Aerolito”, en Cozumel, son más grandes y sus extremidades más largas en comparación con especímenes que viven fuera de ese entorno; además, su pigmentación es peculiar, debido a la escasa luz, descubrieron expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Mediante un estudio inédito, científicos del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM, y de la Universidad de Quintana Roo, detectaron características distintivas en Ophionereis commutabilis, lo que agrega evidencia a la afirmación de que se trata de una especie endémica de esa cueva.
Los ofiuros son un grupo de animales marinos, de la familia de los equinodermos (ekhino: espina, y derma: piel), al que pertenecen los erizos, las estrellas, los lirios y los pepinos de mar. O. commutabilis es la primera especie descrita de ofiuro cavernícola endémica de México, y la tercera en el mundo (las otras son de Estados Unidos y Japón).
La vida cavernícola implica condiciones, como ausencia de luz, baja cantidad de oxígeno y temperatura, así como escasez de alimento, explicó Francisco Solís Marín, investigador del ICML.
El estudio, codirigido por Solís Marín, y en el que también participó el estudiante del posgrado en Ciencias del Mar y Limnología, Francisco Márquez, fue publicado en el Journal Subterranean Biology.
Particularidades
O. commutabilis, cuyo hallazgo se dio a conocer en 2019, es de mayor tamaño en relación con las especies de ofiuros que habitan fuera de la cueva. Sus brazos y pies ambulacrales (con ventosas) son más largos, y los individuos adultos tienen características juveniles (paedomorfismo).
“El rasgo más notorio es la longitud de los brazos y de los pies ambulacrales, así como el sistema de fotorreceptores o receptores de luz y la pigmentación peculiar, con colores opacos como gris o blanco, probablemente resultado del ambiente donde residen, con luz casi nula”, destacó Solís Marín.
Existen pocos estudios sobre la adaptación a la vida cavernícola, por lo que el objetivo de este trabajo fue emplear métodos comparativos entre las especies O. commutabilis y O. reticulata (especie que vive fuera de la cueva), para analizar y comparar los rasgos troglomórficos (características propias de animales que se desarrollan en zonas oscuras), que implican, en el caso de la primera especie, la adaptación orgánica a ambientes de cuevas anquihalinas o de agua salobre.
“El troglomorfismo es una adaptación a la vida cavernícola y se ha investigado principalmente en artrópodos y vertebrados de cuevas acuáticas y terrestres. No se había analizado en equinodermos exclusivos de cuevas, sólo teníamos suposiciones de su apariencia”, detalló el universitario.
Especies en peligro
Cerca de “El Aerolito” se han desarrollado complejos turísticos con campos de golf, que para su mantenimiento utilizan fertilizantes que permean hasta la cueva marina, y a largo plazo podrían modificar ese ecosistema, alertó Solís Marín.
De acuerdo con el también curador de la Colección Nacional de Equinodermos de la UNAM, “El Aerolito” cuenta con cerca de 180 metros de canales y reservorios, y se han descrito más de 100 especies de invertebrados marinos que habitan ahí, lo que hace de este sistema uno de los más ricos en vida. Es necesario un plan que proteja a estos ambientes frágiles sin perjudicar el turismo de la zona, aconsejó.
“Dar a conocer los resultados de este trabajo es un logro para el Instituto y para la Universidad de la nación; es la primera vez que se tiene evidencia de las adaptaciones de estos organismos acuáticos en cuevas, que se alimentan de tapetes microbianos”.
El universitario comentó que una vez concluido el confinamiento seguirán explorando esa cueva, donde incluso han encontrado dos nuevas especies de estrella de mar. “Es un laboratorio natural, donde viven muchas más especies endémicas que no han sido descritas”.
El artículo “Troglomorphism in the brittle star Ophionereis commutabilis (Echinodermata, Ophiuroidea, Ophionereididae). Bribiesca Contreras et al., 2019", se puede consultar en: https://subtbiol.pensoft.net/article/48721/2