
Así lo reveló la investigación del ingeniero agroindustrial Wilson Daniel Caicedo Chacón, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, que se desarrolló en el marco del macroproyecto “Síntesis y caracterización de nanoestructuras a partir de productos y residuos agroindustriales”, dirigido por la profesora Ana Cecilia Agudelo Henao, también de la Institución.
Uno de los problemas que se presentan con el almidón común, o nativo, es que no solubiliza a temperatura ambiente, es decir que si a un vaso de agua a temperatura ambiente se le agrega almidón y se revuelve, este forma “grumos”.
Buscando optimizar este biopolímero –que forma parte del grupo de los carbohidratos y se encuentra especialmente en tubérculos y en algunos granos–, el ingeniero Caicedo redujo su tamaño para evaluar si así tendría mayores ventajas.
Como advirtió que al hacer un alimento más pequeño sus propiedades pueden cambiar significativamente, eligió trabajar con nanotecnología para generar nanoalmidón, es decir reduciendo hasta 1.000 veces el tamaño original del compuesto, para lo cual aplicó un tratamiento que no representa modificaciones químicas nocivas para el consumo humano.
En la agroindustria, para disolver el almidón común por lo general se aumenta la temperatura de la solución –por eso en las recetas se recomienda calentarlo–, lo que implica un gasto energético.
Pruebas con almidón de papa
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron almidón de alta pureza de papa parda, compuesta entre el 60 y 90 % de almidón.
El almidón se sometió a un proceso de nanoprecipitación, en el cual se mezcla con etanol (alcohol común) e hidróxido de sodio, este último a muy bajas concentraciones, con lo cual el almidón se reduce a tamaño nanométrico.
El ingeniero Caicedo explica en este punto que “en agroindustria, cuando se quiere realizar un producto cuya finalidad sea para consumo, se trata de utilizar reactivos químicos o concentraciones que no sean tóxicas”.
Luego el almidón se precipita, es decir que baja hasta el fondo del recipiente, y en ese momento ya las partículas están a tamaño nanométrico. Luego se seca, y así prácticamente se evapora todo el etanol y el hidróxido de sodio, con lo que queda el almidón puro nuevamente y consumible.
Por último se realiza su caracterización física y térmica para evaluar la eficiencia de las nanopartículas de almidón y así determinar si realmente brindarán ventajas significativas.
Se disuelve mejor
Uno de los resultados positivos con el nanoalmidón es que seca más rápido que el almidón nativo, un proceso que en la agroindustria es muy importante.
Además se encontró que reduciendo el tamaño se ataca el problema de la solubilización, pues con estas nuevas características el almidón sí se disuelve en agua a temperatura ambiente, sin necesidad de gastar energía. Es decir, solo será necesario revolver la mezcla para obtener una solución uniforme y estable (que no bajará al fondo del recipiente), lo que representaría un ahorro energético tanto para la industria de coladas y sopas como para el consumidor en sus preparaciones domésticas.
Como materia prima, al usar nanoalmidón se necesitarán cantidades menores para elaborar los diferentes productos, pues además de los usos ya mencionados, este compuesto también se utiliza como espesante, gelificante y enturbiante, entre otros.
Los resultados demuestran el potencial del almidón tratado con nanotecnología para implementarlo a nivel agroindustrial.
La investigación también fue apoyada por el ingeniero agroindustrial Germán Ayala Valencia, de la UNAL Sede Palmira y actual profesor e investigador de la Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil), donde el ingeniero Caicedo realiza la Maestría en Ingeniería de Alimentos.
La caracterización térmica de las muestras se hizo en el Laboratorio de Análisis Térmico de la Universidad Autónoma de Occidente, en Cali, dirigido por la profesora Gladis Mirian Aparicio Rojas.

En México y Centroamérica existe un importante potencial de biomasa (materia orgánica) proveniente de residuos agropecuarios y forestales que se podría aprovechar para reemplazar combustibles fósiles, de acuerdo con investigaciones del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) y el Laboratorio Nacional de Análisis y Síntesis Ecológica (LANASE), de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), ambos de la UNAM Campus Morelia.
Distintos estudios en el país demuestran que existe un potencial teórico de aprovechamiento energético de la biomasa superior a los 2,500 PJ (Petajoules, unidad estándar de energía) al año, proveniente principalmente del sector forestal. Sin embargo, técnica y económicamente sólo se podrían usar 500 PJ para reemplazar combustibles fósiles, lo que representa cerca del 10 por ciento del consumo final de energía en México.
Este potencial es adicional al uso actual de la bioenergía en el país, el cual se concentra mayoritariamente en la producción y uso tradicional de leña y carbón vegetal.
El investigador posdoctoral en la UNAM, Campus Morelia, Raúl Tauro, explicó que la biomasa es una fuente de energía renovable, definida como la materia orgánica de origen no fósil derivada de animales o vegetales, incluyendo los residuos orgánicos.
Destacó que a escala mundial el uso de bioenergía cubre aproximadamente el 12 por ciento de la demanda energética global, siendo la leña el principal recurso biomásico, que se utiliza principalmente en el sector residencial para cocción y calefacción.
Adrián Ghilardi, investigador del CIGA, añadió que el uso de la biomasa como energético se remonta a aproximadamente dos millones de años, cuando de manera paulatina especies del género Homo tomaron control del fuego, desde entenderlo hasta producirlo a voluntad.
La mayor proporción de biomasa, que en la actualidad se usa para energía, se mantiene esencialmente igual desde hace cientos de miles de años: “me refiero a los 500 millones de hogares del planeta que diariamente queman leña en fogones abiertos para cocinar, para sus necesidades de calefacción y repeler insectos, entre otros muchos usos”.
Una proporción de esta biomasa se utiliza con tecnologías de aprovechamiento modernas, a fin de producir calor para uso industrial, generar electricidad y combustibles líquidos.
El objetivo de la plataforma geoespacial para la evaluación del potencial energético de los recursos biomásicos desarrollada por la UNAM para México y los países del Sistema de la Integración Centroamericana es apoyar la planeación bioenergética a través de una herramienta de fácil uso que impulse el sector, tanto el tradicional como el moderno.
Al respecto, Adrián Ghilardi señaló: “por supuesto que la planeación debe ir acompañada de inversión y de regulación adecuada para que cristalice en proyectos concretos.”
La plataforma geoespacial para la planeación bioenergética
En el marco de las actividades del Clúster de Biocombustibles Sólidos (CBS) del Centro Mexicano de Innovación en Bioenergía (CEMIE-Bio), investigadores, técnicos y estudiantes del CIGA y el LANASE -coordinados por ambos expertos- desarrollaron dos plataformas geoespaciales.
El objetivo es estimar el potencial teórico, técnico y económico de diversos recursos biomásicos de importancia en nuestro país y en naciones del Sistema de la Integración Centroamericana; ésta en colaboración con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, de las Naciones Unidas.
Las plataformas web integran una serie de módulos de análisis y modelado espacial, que las hace innovadoras a nivel internacional, por ser la primera vez que estas herramientas se pueden usar en un mismo sistema digital.
Para realizar las estimaciones primero se selecciona un área geográfica de interés, como un municipio, estado o polígono dibujado a mano alzada, junto con un recurso biomásico, como, por ejemplo, el residuo de la caña de azúcar (bagazo).
Con esa información la plataforma calcula, en primer lugar, el potencial teórico basado en la cantidad y contenido energético del recurso. En un segundo paso el usuario puede elegir (o construir) cadenas de transformación de biomasa a energía térmica y/o eléctrica, lo que determina el potencial técnico.
Por último, mediante un módulo de optimización geoespacial, el sistema permite calcular los costos monetarios de cosecha, acarreo, transporte, y conversión desde el área seleccionada hacia centros de consumo como, por ejemplo, plantas de energía eléctrica a base de biomasa existentes o hipotéticas en cualquier parte del país. Este tercer momento determina el potencial económico de los diferentes recursos y su conversión de biomasa en energía.
Adrián Ghilardi enfatizó que este tipo de sistemas, que pueden ser consultados en la web por el público en general, facilitan estimar rangos plausibles para el aprovechamiento de la bioenergía, así como las discusiones sobre su pertinencia, desde la planeación nacional hasta el diseño de proyectos concretos.
“Nuestra visión es posicionar a la plataforma como la principal herramienta de análisis y consulta en México, Centroamérica y la República Dominicana”, finalizó Raúl Tauro.

La misión COLMENA de la UNAM colocará nueve pequeños robots en la superficie de la Luna a finales de 2021, y será la primera de una serie de proyectos destinados para el satélite natural de la Tierra, e incluso asteroides, a fin de desarrollar un nicho de tecnología, anunció su responsable, Gustavo Medina Tanco.
El investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) señaló que este proyecto, de frontera a escala internacional, es pionero por lo que investigará y por el nivel que empleará en aplicaciones espaciales, con robots de pocos centímetros de diámetro.
De igual forma, Alejandro Farah Simón, del Instituto de Astronomía, destacó el impulso que históricamente se le ha dado a esta área en la Universidad y que en la actualidad se refleja en la existencia del Programa Espacial Universitario (PEU) y en la carrera de ingeniería aeroespacial, por ejemplo.
En conferencia de prensa a distancia, Medina Tanco explicó que la misión a la Luna permite desarrollar tecnología e infraestructura y colocar a la Universidad en el uso de satélites pequeños para diversas aplicaciones, además de posicionarla, en una o dos décadas, en otros campos.
Lo anterior, debido a que buena parte de la tecnología se basa en tierras raras y metales preciosos que comenzarán a escasear en la Tierra en las próximas décadas, por lo que será comercialmente viable iniciar la explotación de esos elementos en asteroides; por ejemplo: “en uno que mide un kilómetro de diámetro puede haber hasta un trillón de dólares en platino y otros elementos”, expuso.
Ahora, la Universidad ocupa el nicho de la microrobótica en aplicaciones espaciales, con la fabricación de pequeños robots que trabajan en equipo. Son baratos, robustos, reemplazables y operan en bajas gravedades, entre otras ventajas sobre otros más grandes y complejos.
En este caso son nueve robots que solos, sin intervención ni control externo, obedecen reglas preprogramadas, navegarán aleatoriamente sobre la superficie de la Luna y conseguirán generar un sistema de referencia entre ellos mismos. Además, registrarán mediciones del ambiente más cercano de la superficie lunar, el cual se caracteriza por una atmósfera polvorienta con gas ionizado complejo que nunca se ha estudiado.
Serán lanzados en la nave Peregrine de la empresa privada Astrobotic, que también llevará experimentos de otros países y de la NASA. El alunizaje de la carga universitaria (con un total de 500 gramos, incluida una especie de catapulta) se llevará “en una región interesante de la Luna, entre tierras altas (la superficie más clara) y mares (la parte más oscuro)”, refirió Medina Tanco.
Los pequeños robots, que juntos pesan 340 gramos, miden ocho centímetros de diámetro y cuatro de altura, por lo que su electrónica se encuentra a menos de dos centímetros del suelo; es decir, “vivirán” dentro de ese medio ambiente, que es desconocido. “Seremos los primeros en estar ahí, y lo vamos a estudiar”, reiteró el universitario.
Para realizar su labor cuentan con computadoras, sensores de corriente, de voltaje, de proximidad, de temperatura, de direccionalidad y de potencial electromagnético, además de sistemas de telecomunicaciones y motores independientes para movilidad, entre otros componentes. Resistirán temperaturas que oscilarán entre menos 120 grados centígrados y 120 grados centígrados antes de alunizar.
La misión durará un día lunar, es decir, aproximadamente 13 días terrestres. Cada robot trabajará como un centro de medición independiente y enviará los datos para su análisis.
Lo más probable es que una vez concluida la misión, los robots mueran; se tratará de que sobrevivan y con ello aprender algo más de ingeniería, refirió el experto universitario.
COLMENA es enteramente desarrollada en el Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX) del ICN, con apoyo de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) y el Conacyt, del gobierno del estado de Hidalgo y de diversas empresas de tecnología socialmente comprometidas con el desarrollo científico, tecnológico y económico de México.
En el diseño, construcción y validación de los instrumentos, destacó Gustavo Medina Tanco, han participado alumnos de la UNAM, de diversas carreras y niveles de estudio.
En tanto, Farah destacó que la UNAM ofrece la carrera de ingeniería aeroespacial en la Facultad de Ingeniería, la cual cuenta con la Unidad de Alta Tecnología en Juriquilla, Querétaro, equipada con laboratorios para pruebas y certificación espacial.
La Universidad colabora e impulsa la creación de la nueva Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio.

La piel humana es diversa, extensa y compleja, por lo que trastornos ubicados en otros órganos pueden tener implicaciones cutáneas, advirtió Rodrigo Roldán Marín, director de la Clínica de Oncodermatología de la UNAM.
Detalló que se puede considerar como un “espejo” de lo que ocurre en el cuerpo, de ahí que ante la aparición de manchas, irritación o cambios de color, lo recomendable es mantener la higiene, hidratación y protección solar.
Es el órgano más extenso del cuerpo humano. Se trata de una membrana continua que protege -desde la cabeza hasta las plantas de los pies-, especialmente de la radiación ultravioleta del Sol, principal causante del cáncer de piel.
Roldán Marín se refirió al SARS-CoV-2 y dijo que, si bien su vía de transmisión es aérea, también afecta a otros órganos del cuerpo; la piel no es la excepción.
Existe registro que del 10 al 20 por ciento de pacientes afectados por este virus pueden presentar afecciones cutáneas.
“Estas son diversas, pueden ir desde piel seca, manchas, pápulas, ronchas, cambio de coloración a un tono azul en los dedos y la zona de las uñas, como una manifestación de que hay un problema circulatorio”, precisó.
Hasta ahora se sabe que parecen estar relacionadas con el proceso inflamatorio que desencadena la infección por el virus, por lo cual se realiza un estudio que permita identificar elementos que lleven a una detección temprana de estas afecciones.
Respecto a aquellas personas que tienen problemas en la piel por el lavado constante de manos -un proceso vital en esta época de pandemia, o por el uso de gel antibacterial-, el dermatólogo recomendó hidratar la piel con crema sin perfume.
“En personas que ya tienen padecimientos cutáneos anteriores, como la dermatitis atópica, alergias o irritación por contacto con alguna sustancia, se pueden exacerbar los problemas en la piel de estos padecimientos”, comentó al participar en el programa “La UNAM Responde”, de la televisora universitaria.
El especialista destacó que la mayoría de los jabones comerciales son agresivos con la piel, por lo diferentes agentes químicos que contienen, como perfume o colorante.
“El lavado es una medida crítica y esencial para tratar de disminuir el contagio y una medida útil es, inmediatamente después, aplicar crema”, estimó.
Respecto a las molestias que presentan algunas personas por el uso constante de los cubrebocas, Roldán Marín recomendó utilizar uno de algodón que esté en contacto directo con la piel, y colocar encima uno de tipo comercial, que suelen estar fabricados con materiales sintéticos.
Otros cuidados
Rodrigo Roldán dijo que se puede proteger la piel al evitar usar zacates o toallas fibrosas, además de aplicar bloqueador solar, al menos dos veces al día.
“El daño del Sol en la piel es acumulativo. Los rayos son como moneditas que se van quedando en las células, por eso conforme vamos envejeciendo van apareciendo manchas, arrugas y problemas en la piel”, precisó.

El proceso electoral en Estados Unidos vislumbra la necesidad de su reconfiguración y, en caso de ganar Joe Biden la presidencia, “se sacaría la rifa del tigre” ante una situación interna compleja consideraron los participantes en el webinar “Análisis del resultado electoral en EUA. El día después”.
Luego de la contienda electoral celebrada en el vecino país, José Luis Valdés Ugalde, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, estimó: de triunfar Biden, en nuestro país se tendrían que registrar cambios sustantivos en temas de seguridad y derechos humanos, así como en materia laboral en relación con el T-MEC.
En el encuentro virtual organizado por el Observatorio de la Relación Binacional México-Estados Unidos y el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, el investigador universitario mencionó que el rescate del multilateralismo a nivel global, será una tarea pendiente para la nación norteamericana.
En ese sentido Tony Payán, del Instituto Baker para la Política Pública de la Universidad de Rice, Estados Unidos, expuso que con seguridad la presidencia de Biden restauraría el papel de esa nación en todos los organismos internacionales que abandonó, como es el caso de: el Acuerdo de París, la OMS, la UNESCO y la Comisión de Derechos Humanos en las Naciones Unidades; “todo ello estaría pendiente en la agenda de Joe Biden”.
Por su parte, Ana Covarrubias, de El Colegio de México, resaltó que la Unión Americana concluye una era y esta jornada electoral pone el foco rojo para repensar las reglas del juego, esas instituciones e ideas liberales que durante muchos años tuvimos y que Estados Unidos incluía en su política exterior.
Destacó que la relación con México dependerá de la agenda de los demócratas, para quienes temas como energías renovables, derechos humanos y viabilidad democrática, entre otros, serán importantes.
Con Biden existe la esperanza de que junto con los presidentes latinoamericanos sea capaz de comprender la diversidad de la región y sus intereses.
Él conoce la región, ha viajado por ella, conoce la problemática centroamericana, participó en el Plan Colombia, “sabe de lo que está hablando; es lo contrario de Trump quien se enfocó en el problema migratorio mexicano”, sostuvo.
Isidro Morales, profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública, del Tecnológico de Monterrey, consideró que un posible triunfo de Donald Trump implicaría que se mantenga la política basada en emociones destructivas, como el miedo, la xenofobia y el racismo.
“Debemos estar alertas para que esto no contamine a otras sociedades, como la mexicana, la cual también está profundamente dividida”.
En el caso de que los demócratas lleguen a la Casa Blanca y mantengan la cámara baja, será difícil remendar la gran división entre la población estadounidense.
El académico manifestó que tienen un desafío por delante para rehacer el modelo americano, con otro tipo de valores y diferente manera de hacer política, finalizó.