
Osteoartrosis o dolor articular crónico; reemplazo de cadera y rodilla; dolor lumbar inespecífico; dolor cervical crónico; estenosis de la columna lumbar degenerativa y síndrome posUCI o posCOVID-19 son, entre otras, algunas de las intervenciones que se pueden realizar mediante la fisioterapia digital.
Según la profesora Diana Camargo Rojas, coordinadora del Laboratorio del Movimiento Corporal Humano de la Facultad de Medicina de la UNAL, “este tipo de dolores o condiciones musculoesqueléticas son una de las principales razones de consulta reciente, ya sea por trabajadores o estudiantes expuestos al trabajo en casa con computadores portátiles o dispositivos móviles que carecen de un correcto apoyo ergonómico”.
Para la experta, una de las principales ventajas de la fisioterapia digital es evitarle a los pacientes desplazamientos innecesarios, minimizando el riesgo de contagio por tanto para ellos como para los profesionales de la salud.
Así mismo, los fisioterapeutas pueden brindar un servicio de buena calidad en el lugar en donde las personas se desenvuelven diariamente, permitiendo una fácil adaptación a las condiciones de los pacientes y un mejor entendimiento de su contexto.
Un estudio que se realizó entre la UNAL y la Universidad del Rosario en 2012 evidenció que existen barreras geográficas o económicas de acceso a los servicios de rehabilitación, por lo que la opción de la fisioterapia digital ayuda a brindar asistencia mientras se evitan gastos en tiempo, traslados y recursos.
Para la fisioterapeuta Camargo, “algunos autores plantean que la fisioterapia digital favorece el aprendizaje motor, ya que todo el tiempo se hace una retroalimentación mediante la cual el usuario se puede concentrar mejor, ya que lo importante de este aprendizaje es que la persona entienda lo que está haciendo y el porqué, y no solo que repita el ejercicio automáticamente sin participación activa en el proceso”.
Apoyo familiar es fundamental
El apoyo de la familia es importante, máxime cuando hay personas con alguna limitación funcional que no le permite hacer sus ejercicios de forma autónoma e independiente.
Por otro lado, la evaluación fisioterapéutica sigue siendo un reto, pues normalmente, aunque existen muchas herramientas, la mayoría de ellas requieren de presencialidad y contacto, por lo que un familiar o cuidador puede apoyar en la realización de cierta actividad o al momento de examinar alguna parte específica del cuerpo del paciente, que este no pueda ver ni reportar.
Al respecto, la magíster señala que “este ha sido un resultado positivo de la fisioterapia digital, ya que muchas veces las sesiones eran solo con el paciente y ahora está vinculada la familia. Esa siempre será la red de apoyo primaria que favorecerá los procesos terapéuticos”.
Por último aclara que aunque condiciones como las actuales exigen una atención digital o virtual, esta se debe ver como una etapa de preparación que nunca podrá desplazar la fisioterapia presencial, ya que muchos casos específicos requieren de ella.

Así lo detalla la investigación de la enfermera Natalia Esquivel Garzón, especialista en Cuidado Crítico en Adultos y en Pedagogía, y doctora en Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien realizó un estudio cuasiexperimental en una muestra de 153 adultos con HTA, 78 de los cuales recibieron atención habitual y 75 intervención adaptada.
Según el estudio, dentro de los factores asociados con la falta de adherencia a los tratamientos de la HTA se incluyen la inadecuada comprensión del proceso de enfermedad, la falta de habilidades y la baja motivación, que pueden desencadenar en un menor control de la presión arterial, lo que a su vez aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
La intervención “Desplegando mis recursos personales”, que surge desde el Doctorado en Enfermería de la UNAL, consiste en aplicar un cuestionario de cinco minutos sobre la cotidianidad del paciente en aspectos como la regularidad en la toma de medicamentos y si tiene o no actividad física, lo que permite evaluar si se adhiere o no a su tratamiento.
Después se le informa al paciente el estado de esa adherencia y se le invita a reflexionar sobre su estado de salud. Se le hacen preguntas guiadas y previamente desarrolladas, orientadas a las necesidades desde el conocimiento o motivación, pues pese a que algunos conocen la enfermedad, carecen de motivación para tratarse.
Por último se traza un plan de acción concertado, se establecen objetivos puntuales y se evalúa si hay o no mejora. Se hace un seguimiento a esos logros y dificultades que permitan ir modificando su estilo de vida, como por ejemplo evitar el consumo de alimentos enlatados con alto contenido de sodio, o reemplazar la sal por especias recomendación típica para estos pacientes.
“En esta intervención, que debe ser individual, es importante la escucha activa, identificar qué necesita el paciente y cómo se puede trabajar para mejorar el tratamiento y su adherencia”, señala la investigadora, y agrega que esta se desarrolló con base en la literatura, en consenso con expertos y pacientes.
Compromiso del paciente
En el grupo de enfermedades crónicas o no transmisibles, la enfermedad cardiovascular ocupa el primer lugar en morbimortalidad en el mundo. Dentro de los mayores factores de riesgo se encuentra la HTA.
Esta patología se asocia con la aparición de otras enfermedades como la coronaria, la cerebrovascular y las renales, ocasionando en la población adulta discapacidad, afectación de la calidad de vida, pérdida de años productivos e incremento de costos en atención para el sistema de salud.
Para el adecuado control de las cifras de presión arterial se requiere de la participación y el compromiso del paciente en la planificación, ejecución y seguimiento del régimen terapéutico, el cual se construye en acuerdo con el profesional de la salud.
“Los pacientes requieren ajustes en su estilo de vida y asumir un régimen farmacológico y no farmacológico, por lo que se enfrentan a una serie de cambios que los afectan emocional, social y biológicamente. En consecuencia, tienen diferentes formas de comprender, explicar, manejar y comportarse, lo que deriva en un grado de adherencia al tratamiento diferente para cada paciente”, concluye la investigadora.

El profesor Pedro Sierra, del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que aunque la infección por el nuevo coronavirus parece similar entre niños y adultos, los primeros desarrollan una enfermedad leve en el 81 % de los casos y las tasas de fatalidad registradas llegan al 0,1 %.
“En niños el receptor de la enzima está menos maduro, lo que se traduce en que se expresa menos o hay menos cantidad. La expresión del receptor de la angiotensina II es más bajo en menores de 10 años, entre los 10 y 17 hay una expresión media, y entre 18 y 25 años se da una expresión mucho mayor”, subraya el docente.
La incidencia de SARS-CoV2 en casos pediátricos confirmados es baja y variable entre países; por ejemplo en China es del 2 %, en Italia 1,2 %, en Corea del Sur 4,8 % y en Estados Unidos 5,3 %. Hasta el 10 de noviembre en Colombia se tenían 87.779 casos reportados de menores de 18 años, equivalentes al 7,6 % del total nacional, de los cuales se registraron 1.705 casos hospitalizados, 93 en UCI y 181 fallecidos.
El experto señala además que los casos son proporcionales a la edad, es decir que a mayor edad estos aumentan. En Colombia se registran cerca de 3.500 niños de dos años, mientras que los de 17 son más de 7.000, y en pacientes de un año se alcanzan los 4.000 reportes. Así mismo, el 17 % son asintomáticos y el 83 % restante sí han presentado síntomas.
“Los niños tienen menos riesgo de desarrollar síndrome de distrés respiratorio agudo –una afectación en la que se acumula líquido en los pulmones que impide que llegue oxígeno a los órganos–, posiblemente porque tienen menos de ese receptor en los alveolos, el cerebro o la región gastrointestinal; no se puede olvidar que la angiotensina II está presente en un 99 % de las células del cuerpo, pero en los menores de un año ese tipo de afecciones es más crítica. Lo que pensamos es que el menor es aún inmunosuprimido y presenta otras comorbilidades como la displasia pulmonar o cardiopatías congénitas”, explica el profesor Sierra.
También indica que otras posibles explicaciones es que la presencia de otros virus simultáneos en las vías aéreas y los pulmones de los niños podrían limitar el crecimiento de SARS-CoV2.
Diversos síntomas
El profesor Sierra hace un panorama sobre los síntomas que se han descrito en el mundo: en Wuhan, China, se analizaron más de 240 pacientes pediátricos, 19 % de los cuales presentaron rinorrea (secreciones nasales) y tos, 41,5 % fiebre, 64,9 % neumonía, y el 15,8 % fueron asintomáticos.
Un reporte de más de 300 pacientes pediátricos en Estados Unidos reveló síntomas como fiebre, tos, dificultad respiratoria, dolor muscular, rinorrea, dolor de garganta y de cabeza, abdominal, náuseas y diarrea. En un reporte de 570 niños europeos estos tenían fiebre, tos, dificultad respiratoria, fiebre, dolor de cabeza, diarrea, neumonía.
En Colombia el Hospital El Tintal, entidad pediátrica de la Secretaría de Salud de Bogotá, analizó 20 pacientes, el 100 % de los cuales tuvo fiebre, el 75 % dificultad respiratoria, el 85 % tos, y el 90 % rinorrea.
“Uno de los componentes que no ha sido muy atendido es el compromiso ocular en niños, ya que una de las primeras manifestaciones de COVID-19 puede ser conjuntivitis y luego otros síntomas. A eso se le suma el daño neuronal que puede producir mareo, dolor de cabeza, encefalitis, mielitis, ataxia o síndrome de Guillain-Barré”.
El doctor Sierra también indica que los dermatólogos ya han descrito cinco tipos de lesiones asociadas con el nuevo coronavirus en las que los pacientes presentan lesiones de piel, similares a los sabañones, en las manos, los pies, las falanges distales, es decir las puntas de los dedos y las zonas debajo y alrededor de las uñas.

Los edificios denominados enfermos, porque existe una mala circulación del aire, ocasionan que se incrementen los contagios por COVID-19, al registrarse una exposición continua al virus a través de aerosoles y gotículas que exhalan personas sintomáticas o asintomáticas por más de cuatro horas, particularmente en reuniones sociales y familiares, afirmó el investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Juan José Hurtado Moreno.
El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha manifestado que con la pandemia por COVID-19, en el futuro el enfoque pedagógico que pervivirá será un modelo híbrido, donde convivirán la educación a distancia con la educación presencial y donde la higiene, la sana distancia, el uso adecuado del cubrebocas y la utilización de espacios abiertos serán prioritarios en el proceso educativo.
El Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha expresado que la lección que ha dejado la pandemia por COVID-19 es que adaptarnos a los cambios del entorno es fundamental, para superar los retos que impone la pandemia originada por el SARS-CoV-2, la cual ha resultado ser una dura prueba para gobiernos, instituciones y sociedades.
Al dictar la conferencia Edificios Enfermos en el Futuro de las Ciudades Sustentables, el profesor e investigador de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA), subrayó que para evitar los contagios por COVID-19 y otras enfermedades respiratorias, se deben implementar sistemas que renueven el ambiente viciado con aire que provenga del exterior en los edificios y casas habitación. “Si en una habitación conviven seis personas sin cubrebocas, sin mascarilla y sin ventilación, y una de ellas tiene el virus, pasadas cuatro horas se contagiarán las otras cinco”.
El Maestro en Ingeniería advirtió que las gotículas que se expulsan al hablar o respirar son superiores a las 300 micras, por lo que caen al suelo en segundos, pero los aerosoles que salen con ellas son partículas inferiores a 100 micras de diámetro y si no existe una adecuada ventilación pueden acumularse en suspensión y condensarse a medida que pasa el tiempo.
Hurtado Moreno aclaró que el Síndrome del Edificio Enfermo se refiere a las circunstancias internas o externas que afectan la salud de las personas, ya sea de manera temporal o permanente, en virtud de que presentan síntomas como congestión nasal, comezón en la garganta o en el cuerpo, náuseas y enrojecimiento de ojos, entre otros padecimientos.
Finalmente, el especialista del IPN comentó que entre las características que se consideran para que un edificio sea considerado como sano y no provoque afecciones al ser humano, se encuentran: Los materiales de construcción, control de gases y vapores, humedad y calidad de iluminación. “En todos los casos se debe hacer una evaluación para realizar un diagnóstico y proponer soluciones”, concluyó.
Fuente: ipn.mx

Científicos de la Escuela Superior de Medicina (ESM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrollan un biomarcador que, junto con análisis clínicos, permitirá configurar un índice de pronóstico y diagnóstico de insuficiencia respiratoria en pacientes con COVID-19, el cual servirá para detectar a tiempo a las personas que presentarán una afección de forma severa y puedan recibir una atención médica más oportuna, para con ello disminuir las consecuencias a largo plazo y la mortalidad por este virus.
El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha destacado que las Instituciones de Educación Superior no sólo se adaptaron a las modalidades educativas a distancia, sino que contribuyen día con día en la lucha contra la pandemia, al fortalecer los principios de flexibilidad y adaptabilidad.
Por su parte, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha reconocido que la pandemia, originada por el virus SARS-CoV-2, ha resultado ser una dura prueba para las instituciones y las sociedades y el Politécnico no es ajeno a esta realidad.
Al detallarse la investigación, en la que colabora un equipo multidisciplinario de doctores en investigación médica y clínica, biomedicina molecular y matemáticos, la especialista del IPN, Guadalupe Cleva Villanueva López expresó que: “Percibimos que igual que quienes sufren choque séptico o nefropatía (enfermedad en riñón), los enfermos de COVID-19 presentan niveles elevados de hemoglobina libre, sustancia que participa en el desarrollo de insuficiencia respiratoria y que se constituiría en el biomarcador requerido”.
La científica de la ESM y coordinadora del proyecto, apoyado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Guadalupe Cleva Villanueva López, informó que en esta investigación participan también especialistas de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología (UPIBI) y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), ambos del IPN; del Hospital Central Militar (HCM); del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), y el Laboratorio Biotest S. C. del Estado de Hidalgo. “La investigación se basa en hallazgos previos sobre el choque séptico (infección médica considerada como la principal causa de muerte en pacientes en estado crítico) y en estudios de daño renal por diabetes”.
La investigadora Villanueva López, adscrita al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel I, precisó que actualmente realizan pruebas en 400 personas (100 sanas, 100 con COVID-19 asintomáticas, 100 con síntomas leves y 100 con síntomas severos). Comentó que el equipo de matemáticos configura el índice pronóstico de insuficiencia respiratoria severa con las variables: Índices de hemoglobina libre, bioquímica clínica de los participantes y la existencia o no de enfermedades preexistentes (diabetes, hipertensión y obesidad). “Con ello, se confirmará que este índice pronostica la insuficiencia respiratoria severa, lo que permitirá dar una atención oportuna para reducir la mortalidad y efectos colaterales a largo plazo”.
La científica politécnica aclaró que la evolución de la insuficiencia respiratoria es impredecible: “Si pacientes que llegan al hospital con sintomatología leve se envían a su casa, en pocas horas pueden desarrollar condiciones severas y morir. Si comprobamos que la hemoglobina libre puede ser un biomarcador eficaz, podríamos evitar esa situación al dar tratamiento en la primera etapa de la insuficiencia respiratoria e influir en una mejor evolución de la enfermedad”, concluyó.