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17 de diciembre de 2020

Investigadores del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM desarrollan actualmente un fármaco antiinflamatorio de origen vegetal que podría coadyuvar en el tratamiento de enfermedades como la obesidad y el Alzheimer.
 
Proveniente de la planta Malva parviflora, ha demostrado en modelos de ratón que es efectivo para combatir el proceso inflamatorio que ocurre en estas enfermedades crónico degenerativas.

La inflamación es una respuesta natural del organismo que se necesita para responder a diferentes agentes patógenos y montar una respuesta inmune adecuada. También se requiere para reparar tejidos dañados por un trauma. 

“Este proceso es esencial para que el organismo regrese a la homeostasis (fenómeno de autorregulación) una vez que ha eliminado al patógeno o reparado al tejido. Ahora sabemos que la inflamación crónica de baja tonicidad es un factor común en muchas enfermedades crónico degenerativas y de ahí la relevancia de entender a nivel molecular cómo se inicia este proceso y como lo podríamos regular”, señaló Martín Gustavo Pedraza Alva, investigador del IBt.
 
Junto con la investigadora Leonor Pérez Martínez, Pedraza conforma el consorcio de Neuroinmunobiología en el Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del IBt, donde utilizan modelos de ratones con obesidad y Alzheimer.

“Contamos con un modelo de obesidad, en donde alimentamos a los ratones con una dieta alta en grasas y éstos desarrollan las características del síndrome metabólico e inflamación crónica en el tejido adiposo. Usando estos modelos nos hemos preguntado cómo la inflamación periférica impacta en la capacidad cognitiva de los ratones, es decir, en el funcionamiento del sistema nervioso central”, explicó Pérez Martínez.

“El exceso de lípidos es detectado por los macrófagos residentes en el tejido adiposo, lo que lleva a la activación de un complejo macromolecular conocido como inflamasoma, el cual una vez que se ensambla activa a la caspasa 1, una enzima proinflamatoria que procesa a la citocina pro-inflamatoria IL-1beta que causa el reclutamiento de más células del sistema inmune al tejido adiposo.

“Establecen un ambiente proinflamatorio produciendo citocinas proinflamatorias, que eventualmente alcanzan el torrente sanguíneo y  afectan la señalización de insulina, impidiendo así  la captura de glucosa en órganos como el hígado y el músculo” detalló Pedraza Alva.

Se identificaron mutaciones familiares asociadas al desarrollo de la enfermedad que solo afectan del dos al cinco por ciento de los casos. La gran mayoría no tiene mutaciones y la desarrolla, así que se ha propuesto que otros factores ambientales participan en la etiología de la enfermedad, acotó.

La experta explicó que el detonante del Alzheimer es la formación de placas seniles o placas amiloides que se producen a través de la proteína precursora amiloide que se corta por enzimas en sitios específicos. Estas placas, como si fueran rosetas, se implantan dentro del cerebro y son una señal de alerta para las células del sistema inmune que radican en el sistema nervioso central. 

Asimismo, añadió, estas células inmunes llamadas microglía, se activan inicialmente en un intento por reparar cualquier daño que haya ocurrido por la presencia de las placas seniles, produciendo citocinas proinflamatorias.

Cuando las placas se producen en grandes cantidades, las células de la microglía activas se salen de control, y el proceso inicialmente reparador se vuelve contraproducente, dando lugar a un proceso neuroinflamatorio que compromete la viabilidad de las neuronas e impacta en la capacidad cognitiva de los individuos.

Pedraza Alva agregó: “a nivel experimental se ha evidenciado, tanto en el modelo de obesidad como en el de Alzheimer, que la activación de los inflamasomas inducidos por el exceso de lípidos o la presencia de péptidos beta-amiloides, respectivamente, lleva a la generación de un proceso inflamatorio”.

La manera en que se demostró que estas moléculas son cruciales para el desarrollo de esas patologías, fue a través de la generación de modelos animales donde se eliminaron moléculas de estos inflamasomas. Estos animales no desarrollan el proceso inflamatorio tan severo y mantienen un correcto metabolismo de la glucosa y las capacidades cognitivas.

“Controlar el proceso inflamatorio atenúa el efecto negativo que tiene la inflamación en células importantes del páncreas, hígado y cerebro”.

Los científicos trabajan con moléculas de origen vegetal con capacidad de controlar este proceso inflamatorio y promover la funcionalidad de las neuronas en el modelo de Alzheimer.

Al puntualizar sobre el estudio, Leonor Pérez dijo: “en el laboratorio hacemos investigación básica, pero nos interesa tratar de definir estrategias para controlar esta inflamación, ya sea periférica o dentro del sistema nervioso central. Una de nuestras estrategias es la caracterización de metabolitos secundarios de origen vegetal. Las plantas poseen una gran cantidad de compuestos que con propiedades antioxidantes, anti-inflamatorias y neuroprotectoras”.

La investigadora comento que se trabaja con la planta Malva parviflora de la cual preparan un extracto lo prueban en modelos de Alzheimer y obesidad. 

La administración de este extracto hidroalcohólico retrasa la aparición de las marcas de la enfermedad. Los animales que reciben este extracto, mantienen su capacidad cognitiva, disminuyen la acumulación de placas seniles y todos los marcadores de inflamación se disminuyen dentro del sistema nervioso central, afirmó.

En los ratones a los que se les administró una dieta alta en grasa, que normalmente desarrollan resistencia a insulina e intolerancia a glucosa, la administración de este extracto previno el desorden en el metabolismo de la glucosa y mantuvieron su sensibilidad a la insulina y su tolerancia a la glucosa.

A través de colaboraciones con un grupo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Morelos y con un colaborador de Canadá, los científicos están haciendo la caracterización fina de la planta para tratar de identificar los compuestos aislados y diseñar un fármaco para, a futuro, hacer estudios preclínicos. Sería un fármaco antiinflamatorio de origen vegetal.

Tras ocho años de investigaciones, Leonor Pérez y Martín Pedraza están a la espera del registro de patente.

Boletín UNAM-DGCS-1114/2020

16 de diciembre de 2020

Cerca de 4.7 billones de aves migran del norte del continente americano hacia México para pasar la temporada invernal; una parte importante de ellas se queda en nuestro territorio mientras otra cantidad significativa hace una parada corta y luego sigue su travesía hacia el sur, expuso la investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, Patricia Escalante.

Sin embargo, alertó, se detecta un declive en poblaciones de algunas especies y se piensa que esto se debe a la disminución de sus hábitats, así como al uso de agroquímicos que afectan a los insectos y alteran su cadena alimenticia. 

Son más de 250 las especies que se suman a la fauna del país en esta temporada. Se estima que 3.5 billones regresan a sus territorios reproductivos en primavera.

“Es realmente impresionante ver cómo un cuerpecito tan pequeño, como el de un colibrí, que es el ave migratoria más pequeña, puede hacer estos desplazamientos y sobrevivir. Podría pensarse que todas las aves tienen el potencial migratorio, pero es un fenómeno evolutivo de cada especie”, explicó la también curadora de la Colección Nacional de Aves.

La migración de aves, prosiguió, es un fenómeno muy amplio, lo más vistoso son los patos o gansos que en grandes cantidades dejan sus áreas de reproducción en el norte y llegan a zonas más cálidas a pasar el invierno, pero hay también acuáticas, de presa y otros tipos de terrestres.

Gracias a las nuevas tecnologías es posible monitorear su recorrido, por ejemplo, con los radares del clima estacionados -143 en los Estados Unidos- a través de los cuales se les detecta, ya que muchas especies viajan de noche. También, se les colocan transmisores que cuentan con GPS y al recuperarse, se obtiene una memoria la cual permite saber dónde estuvo el ave para trazar su ruta.

Además, se cuenta con información de voluntarios quienes realizan observaciones e integran sus datos a grandes bases como eBird o  nuestro AvesMex, en las que identifican especies, lugar y fecha en que las vieron, lo cual  sirve para reconstruir su ciclo de vida.

La especialista en ecología de la conservación expuso que en el continente hay cinco rutas de migración de las aves: la norte, la del centro, la del Golfo -que cruza el Istmo de Tehuantepec-; la del este -que se ubica por la zona de Florida y la Península de Yucatán-; y la que va del este de Estados Unidos hacia Sudamérica.

“Todas estas poblaciones agarran un frente frío y aprovechan el vuelo”, dijo. 

Hay especies que están 10 meses en México y se van a reproducir al norte; otras se reproducen en nuestro territorio y luego migran al sur. Hay aves acuáticas tropicales que hacen movimientos estacionales dentro de Mesoamérica, en las lagunas en Centla y posteriormente vuelan hacia Belice. “Los mismos loros y guacamayas de la selva maya hacen estos movimientos que pueden ser estacionales”, agregó. 

Amenazas

Escalante subrayó que es notoria la pérdida de hábitat para las aves y otras especies, pues cada vez se transforman más los bosques y diversos ecosistemas en espacios agropecuarios. 

El año pasado, explicó, se hizo un reporte donde se calculó que de 10 billones de aves de 529 especies que se estimaban había en 1970 en Norteamérica, se ha perdido un 30 por ciento y los mayores declives –hasta 59 por ciento- se observan en aves playeras y aves de pastizales, debido a la transformación de los campos para producir biodiesel, a la aplicación de pesticidas, y en el caso de las costas, por el desarrollo urbano y turístico.  

En contraste, con acciones de conservación en humedales se han recuperado las poblaciones de patos en el norte, y de aves rapaces.  

Otra amenaza es el uso de agroquímicos porque afectan la cadena alimenticia de diversas aves. “Detectamos una disminución en las poblaciones, todavía no se sabe bien por qué, pero se sospecha que son los agroquímicos que alteran la cadena alimenticia, matan insectos que son alimento de las aves”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-1113/2020

BOGOTÁ D. C., 15 de diciembre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Así lo señala el doctor Sebastián Muñoz Leal, médico veterinario de la Universidad de Concepción (Chile) y doctor en Epidemiología Experimental Aplicada a Zoonosis, invitado a la charla “Garrapatas blandas, fiebre recurrente en América del Sur y situación de esta enfermedad vectorial en Colombia”, organizada por el Grupo de Investigación Parasitología Veterinaria, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Según el experto, Brasil sería el país con mayor documentación de casos de parasitismo de garrapatas blandas en humanos, las cuales causan están presentes especialmente en zonas rocosas y desérticas u causan desde lesiones leves hasta infecciones más profundas como la fiebre recurrente.

Estas garrapatas son ectoparásitos de la familia Argas, que utilizan como alimento a toda clase de vertebrados, voladores y no voladores, y que, a diferencia de las garrapatas duras, no presentan escudo dorsal, sino que su superficie corporal es irregular.

En su investigación, el doctor Muñoz recolectó diferentes tipos y especies de garrapatas en países como Brasil, Venezuela y Perú, y evidenció que las garrapatas blandas pueden causar “zoonosis” –enfermedades transmitidas entre animales y personas– como la fiebre recurrente.

Los síntomas de esta fiebre incluyen episodios febriles que se repiten en el tiempo y se producen a medida que la bacteria se replica en la sangre. Al momento de picar, la garrapata inyecta saliva que contiene una población de espiroquetas (bacterias con morfología espiral), la cual causan una infección local y luego se replican masivamente en la sangre provocando un episodio febril.

Estas bacterias tienen la capacidad de mudar su superficie de proteínas y evadir el sistema inmune. Aunque los picos vayan disminuyendo en su intensidad, la bacteria puede quedar infectando de forma crónica a los hospedadores alojados en el líquido cefalorraquídeo.

Pocos casos en Colombia

En 1906 Colombia fue el primer país de América del Sur donde se diagnosticó esta enfermedad, en las minas de esmeralda de Muzo, en Boyacá.

Otras investigaciones muestran la presencia de estas garrapatas en departamentos como Córdoba, donde se encontraron en el interior de las paredes de casas de bahareque. No obstante, aún se debe evaluar si están infectadas con las espiroquetas o no.

Estos artrópodos también se encontrarían en el Chocó, aunque después recorrer el territorio durante 10 días tratando de recolectar especímenes en casas y consultar con los habitantes, el doctor Muñoz y su equipo no hallaron más que garrapatas de perro, especialmente.

Según el investigador, es posible que una de las razones por las cuales no encontraron garrapatas blandas se debe a que esta enfermedad se puede confundir con otras prevalentes en esta zona, como la malaria. Sumado a eso, las características lluviosas y la sobreexplotación del terreno serían factores que alteraron su presencia, por lo que habría que explorar lugares más adentrados.

“Solo los ancianos recordaban que en épocas antiguas habían sido parasitados, pero lo asociaban con el chinche, y agregaban que esos los traían de otras localidades e infestaban las casas”, reseña el doctor.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

15 de diciembre de 2020

Científicos, ingenieros, especialistas en salud y diversos expertos en las diferentes disciplinas del saber de la Universidad Nacional Autónoma de México sumaron sus conocimientos, talento y creatividad con el propósito de hacer frente a una de las crisis sanitarias más graves que haya enfrentado la humanidad en los últimos años.

De esta manera, en los primeros meses del año la Universidad Nacional creó la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, integrada por científicos de excelencia, a fin de generar propuestas y lineamientos para evitar la propagación, informar y orientar. 

Abrió el Centro de Diagnóstico COVID-19 para la atención del público con un servicio integral de seguimiento y asistencia; en el Centro Citibanamex puso en marcha la Unidad Temporal Hospitalaria COVID-19, en coordinación con los gobiernos federal y de la Ciudad de México, empresas y fundaciones.

Sus expertos, reconocidos a nivel nacional e internacional, desarrollaron nuevas herramientas de diagnóstico y detección de la enfermedad, como biosensores y plataformas para la producción de vacunas; además, participaron en 12 proyectos de investigación originales para generar materiales y equipos especializados en salud y potenciales fármacos.

A pasos agigantados los científicos del Instituto de Investigaciones Biomédicas y de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia se dieron a la tarea de trabajan en una vacuna contra el SARS-CoV-2, en un tratamiento intranasal para atender a pacientes con la COVID-19, y en un método para detectar anticuerpos que permita identificar a personas infectadas y que han desarrollado respuesta inmune.

En tanto, otro equipo de expertos del Centro de Ciencias de la Complejidad puso en operación la aplicación Coronavirus/UNAM v2.0 para seguir la ruta de la enfermedad y tener información confiable acerca del movimiento de la epidemia en el país. Dispone de material para orientar al usuario y la incidencia de casos, incluso a nivel municipal; también detecta si en la zona donde se ubica la persona hay casos activos.

El arduo trabajo de los científicos del Instituto de Biotecnología no se hizo esperar y diseñaron un método para detectar al virus mediante saliva, que además de disminuir el riesgo para el personal de salud y acelerar el diagnóstico, es 50 por ciento más económico que la recolección de muestras con hisopos en nariz y garganta. 

Uno de los resultados significativos es el de los ingenieros universitarios en el diseño de un método para identificar fragmentos genéticos del SARS-CoV-2 en aguas residuales, el cual puede servir como alerta temprana para conocer zonas de riesgo, de siete a 10 días antes de que las personas manifiesten síntomas.

A través de la Convocatoria Extraordinaria de Colaboración Binacional UNAM-Universidad de California Frente a la COVID-19, la institución seleccionó 20 proyectos orientados al avance en la búsqueda de soluciones innovadoras a los problemas relacionados con el coronavirus.
 
La Universidad también abarcó la capacitación mediante talleres al personal médico sobre insumos, equipos y atención adecuada al paciente, además de sumarse para transportar muestras biológicas del virus.

En este contexto, puso a disposición de la comunidad universitaria y del público el sitio COVID-19 HUMANIDADes UNAM Reto social, con casi 500 documentos, conferencias y foros, distribuidos en 16 modalidades y 11 temas, donde se abordaron aspectos como economía, empleo, remesas y distribución de alimentos.

Con los más altos estándares de calidad, se diseñaron insumos médicos y dispositivos como ventiladores o respiradores artificiales, piezas para ventiladores mecánicos, válvulas de exhalación, dispositivos para terapias de oxígeno y termómetros de última generación, además de contar con un servicio de reparación de equipos descompuestos. En todo ello, los universitarios continúan aportando sus conocimientos.

Esta casa de estudios prosigue con la producción de caretas de protección y mascarillas de reconocida eficiencia en colaboración con otras instituciones y empresas, al tiempo que entregó más de 600 mil kits de protección para los médicos residentes que colaboran en los centros de salud.

Puso en marcha la estrategia “Mi salud también es mental: intervención psicológica comunitaria a distancia ante la COVID-19”, con la que se capacitó inicialmente a 152 promotores profesionales y brindó más de 35 mil intervenciones comunitarias para atender situaciones de riesgo como violencia, consumo de sustancias, depresión y autolesión; y desarrolló el “Cuestionario de evaluación y manejo de los riesgos a la salud mental”.

La UNAM opera la plataforma de información geográfica sobre COVID-19 https://covid19.ciga.unam.mx/, que incluye información estadística del país y genera un índice de vulnerabilidad por entidad federativa, municipio y zonas metropolitanas. Esta herramienta permite conocer, en tiempo real, la dinámica de la dispersión de la enfermedad, las características de las poblaciones, y su entorno social y geográfico.

A principios de diciembre convocó a sus estudiantes y académicos de las carreras de Medicina, Enfermería y Odontología a participar, como voluntarios, en las brigadas de vacunación contra el SARS-COV-2.

Otra medida de protección para su comunidad fue la suspensión de la asistencia a reuniones académicas, de difusión y culturales como: cursos, conferencias, congresos, seminarios, mesas redondas y talleres, entre otros.

También quedaron interrumpidas las visitas de intercambio académico internacional y la recepción de visitantes para la realización de estancias académicas o de investigación. Dichas disposiciones se extendieron hasta el 31 de marzo de 2021.

Boletín UNAM-DGCS-1109/2020
BOGOTÁ D. C., 14 de diciembre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Estas iniciativas fueron desarrolladas con excombatientes en el marco de los “Talleres de creatividad itinerante para la construcción de paz y nuevas ciudadanías”, proyecto de egresados de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

Los responsables de ejecutar el proyecto fueron Adriana Castellanos, directora, y los diseñadores Laura Fúquene, Viviana Arango, Robert Vivas y Julián Henao, quienes se enfocaron en la innovación social, área en la que se considera que el diseño es una habilidad que tienen todas las personas y que se da mejor según la estimulación de la creatividad.


En esta ocasión buscaban, precisamente, generar espacios para el fortalecimiento de la creatividad, pero –de fondo– aportar a la construcción de tejido social acompañando el proceso de reintegración a la vida civil de los excombatientes que se encontraban en uno de los ETCR del Cauca.

Lo anterior “teniendo en cuenta que tener fortalecida la capacidad creativa genera mayor valor propio y capacidad de adaptación a realidades complejas”, manifiesta la diseñadora Fúquene, quien recalcó la importancia de reconocer los recursos y saberes del territorio. Esto con el fin de aportar a la construcción de paz, la cual trabajaron con una población diversa: comunidades afro, indígenas, campesinas y excombatientes de diferentes edades.

Entre el diseño y lo social

Para lograr este propósito, se llevaron a cabo tres grandes fases: escuchar, crear y entregar. En la primera se elabora el diagnóstico y se hace la aproximación; en la segunda se implementa el trabajo creativo con la cocreación, y en la última se devuelve a la comunidad el resultado de todo el trabajo construido en equipo.

Para el equipo investigador lo más importante del proyecto no son los productos finales, sino el desarrollo de la propuesta metodológica estipulada.

“En este caso se empezó a identificar el nivel de satisfacción de necesidades humanas fundamentales: cómo las satisfacían en el pasado, antes del Acuerdo de Paz, tanto víctimas como victimarios; cómo las satisfacían en el posacuerdo, es decir actualmente, y cómo les gustaría satisfacerlas”, explican los investigadores.

Las necesidades menos satisfechas y priorizadas por la comunidad fueron: participación, libertad y protección. Tras debatir cómo podían desde el proyecto aportar a su satisfacción, en conjunto con las comunidades, decidieron abordarla desde la seguridad alimentaria. De ahí, ya en la fase de creación, surgió la propuesta de hacer los invernaderos.

“No queríamos que se construyera un solo invernadero en el ETCR, porque algo que distanciaba a los excombatientes de los campesinos y vecinos era que en la implementación de los acuerdos de paz, muchos recursos se concentraron inicialmente en los primeros, entonces los campesinos siempre han quedado en un limbo, porque no son un grupo indígena ni afro, no tienen una condición especial por ley que defienda sus derechos, aunque su ruralidad la requiera”, explica la diseñadora Fúquene.

La violencia no descansa

El resultado más importante fue que efectivamente este tipo de proyectos y metodologías generan espacios de integración. Aunque al inicio algunas personas tenían conflictos o era difícil hablar de ciertos temas, al final se percibía más confianza entre estos grupos.

Sin embargo, en términos materiales, de los tres invernaderos solo uno llegó hasta la fase de cosecha. Debido a la violencia que se empezó a reconocer en este territorio en el marco de los resultados de las elecciones presidenciales de 2018, una persona que formaba parte del proyecto fue asesinada, muchos desertaron y otros fueron desplazados. El miedo a que los atacaran los hizo migrar y abandonar el territorio.

De esta situación, los investigadores concluyen que en un escenario donde coexisten tantos factores y disputa por el territorio se requiere presencia institucional y mucha voluntad política. Es necesario “actuar con la convicción de que nuestro proceso de paz es una oportunidad única y es responsabilidad de todos hacerla viable, buscar la manera de construirla desde nuestras capacidades”.

El proyecto fue apoyado por la Fundación Ciudad de Cali, con su investigadora Orfa Margarita Giraldo, quien fue clave para llegar al territorio.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co