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14 de diciembre de 2020

A fin de preservar al ajolote o Ambystoma mexicanum, investigadoras de la UNAM estudian las condiciones de reproducción de esta especie en peligro de extinción, la cual es objeto de múltiples estudios médico-biológicos debido a su capacidad para regenerar partes de su cuerpo que sufren daños.

Norma Moreno Mendoza, académica del Instituto de Investigaciones Biomédicas, en conjunto con sus colegas de la Facultad de Ciencias, Tania Porras, Maricela Villagrán y Eva Mendoza, realiza investigaciones sobre los órganos reproductores del también llamado “gemelo o monstruo acuático”.

“En condiciones de laboratorio el Ambystoma mexicanum es capaz de reproducirse, se ha investigado la temperatura, tipo de agua, salinidad que requiere, pero en condiciones naturales está en peligro de extinción. Para preservar esta especie endémica de México es necesario conocer sus condiciones reproductivas y sus órganos reproductores, de los que ya hay muchas descripciones morfológicas, pero no a nivel funcional”, explicó Moreno.
 
Las expertas se centraron en la gametogénesis, es decir, en la formación de los ovocitos y espermatozoides, fundamentales para la reproducción de un organismo. “Para conocer cómo se forman tenemos que ir hacia atrás en el desarrollo, saber dónde surgen las células precursoras. El ajolote tiene un estadio como embrión que va del estadio 1-40 (E1-E40), larva del estadio 41-54 (E41-E54), pasa por un estadio juvenil y posteriormente a uno adulto”, expuso la investigadora.

En el embrionario se encuentran las primeras células que dan origen a los gametos y proliferan hasta establecerse en los órganos sexuales, en el estadio larvario. Posteriormente forman parte de un ovario y o un testículo.

Una inquietud central en sus estudios es si estas células continúan proliferando o son un número determinado. En diversos mamíferos sí existe un grupo de células en los ovarios; situación similar se presenta en los humanos, cuando las mujeres llegan a la menopausia significa que se terminaron sus ovocitos.

“La pregunta aquí es si en el Ambystoma mexicanum existe un número finito de ovocitos o no. Por su capacidad de regeneración podríamos asumir que a lo mejor; si hay un daño en el ovario se pueden regenerar esos ovocitos y es lo que estamos estudiando.

Capacidad de regeneración

El ajolote conserva características larvarias aun cuando llega a la fase adulta de desarrollo y alcanza una madurez sexual, lo que podría estar relacionado con sus características de regeneración, señala la investigadora Norma Moreno.

En su artículo “El ajolote Ambystoma mexicanum como un modelo versátil en la investigación científica” las expertas Tania Porras, Maricela Villagrán y Norma Moreno exponen que desde 1768 Lazzaro Spallanzani descubrió la capacidad de regeneración de las extremidades y la cola de este anfibio, lo que marcó el principio de una larga serie de estudios de neotenia y regeneración.

También han sido llevados a otras partes del mundo. Se sabe que Alexander Von Humboldt colectó 34 ejemplares en 1864 y los llevó a París, y debido a su adaptación a mantenerse en condiciones controladas de laboratorio se han convertido en modelo clave para la investigación de fenómenos, principalmente biológicos y médicos, como la reprogramación nuclear, la embriología de la inducción de células germinales, el procesamiento de neuronas retinianas y la regeneración.

“Hay estudios con Ambystoma mexicanum sobre la regeneración de la retina, de la médula espinal, de heridas sin dejar cicatriz; por ejemplo, se ha visto que si tienen una herida en el corazón, se regenera sin dejar cicatriz y el corazón sigue funcionando normalmente”, aseveró la universitaria. 

Debido a esta extraordinaria capacidad regenerativa, el ajolote representa para los investigadores un excelente modelo para comprender los mecanismos celulares, fisiológicos y moleculares que llevan a la reposición de extremidades, órganos como el corazón y cerebro o células altamente especializadas como las neuronas.  

En 2018, prosiguió, se logró secuenciar su genoma que es muy grande ya que tiene partes conocidas como intrones y regiones LTR (long terminal repeat) que abarcan el 59% del genoma (Nowoshilow y col., 2018)*. 

Este avance fue gracias al trabajo en colaboración de diversos grupos a nivel internacional incluyendo a dos investigadores mexicanos. 

Finalmente, la experta universitaria insistió en que las principales amenazas para el ajolote son: la contaminación ambiental de su hábitat conformado por los canales de Xochimilco y humedales de Chalco, Texcoco y Zumpango, así como los cambios de temperatura. 

Su desarrollo se da en ambientes relativamente fríos, alrededor de los 15 grados, y el incremento en la temperatura impide que se desarrollen los embriones.

Boletín UNAM-DGCS-1105/2020

12 de diciembre de 2020

Mediante la integración de las ciencias naturales y las socioeconómicas, investigadores del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM llevaron a cabo un proyecto integral con el propósito de contar con un panorama amplio sobre la diversidad de implicaciones de los sistemas de producción de maíz en México y su impacto ambiental para generar alimento.

Maria José Ibarrola-Rivas, Guillermo Castillo Ramírez y Jorge González Sánchez trabajaron conjuntamente para publicar el artículo “Aspectos sociales, económicos y productivos de los sistemas maiceros en México”, en el que analizaron tendencias y diferencias entre tres sistemas de producción de maíz: pequeño (menos de dos hectáreas), mediano (de cinco a 10 hectáreas) y de gran escala (más de 50 hectáreas) en relación con sus características socioeconómicas, de tecnología agrícola y sus características económicas.

“Las estrategias políticas y los programas estatales son fundamentales en el desarrollo continuo de la agricultura. Nuestro análisis de datos respecto a la producción de maíz en México demuestra la necesidad de diseñar programas con enfoques interdisciplinarios, lo que debería ser contexto específico para cada tipo de productor, y así avanzar hacia un sistema alimentario sostenible y equitativo que produzca suficiente comida para todos y asegure el bienestar de las zonas rurales”, afirmó Maria José.

Debido a las características multidimensionales en los sistemas de producción en las tres escalas, los autores del artículo proponen diseñar políticas públicas específicas para cada caso.

“Esto debido a que existen diferentes tipos de productores con objetivos particulares de producción, distintas culturas y diferencias en su acceso al mercado. El diseño de políticas públicas pretende mejorar la productividad de estos trabajadores para ayudarles a su bienestar y al del país, de tal manera que haya suficiente maíz para alimentar a toda la población”, comentó.

Para el proyecto se utilizó la muestra de productores de maíz que tiene representatividad nacional de la Encuesta Nacional Agropecuaria 2014 del INEGI, debido a que presenta el panorama nacional de la situación de los productores agrícolas. Sin embargo, la limitante es que sólo incluye una parte de los productores a nivel nacional, es decir, solamente 100 mil y pico de productores de los cinco millones de productores que existen.

Por lo que se necesitan estudios a escala local para ilustrar más a detalle la situación de cada región. Este estudio ilustra el panorama nacional identificando las características y tendencias principales de los productores de maíz en México.

La científica sostuvo que para entender la problemática del sistema alimentario en general, la única forma es hacer investigación multidisciplinar que culmine en políticas públicas y en apoyos gubernamentales para identificar caminos hacia la sostenibilidad de este sistema de producción.

“Este es un punto de partida, ya que nuestro objetivo con este proyecto es a largo plazo realizar un mapeo de la cuestión multidimensional de los productores y cuáles son sus especificidades para cada contexto, tanto geográfico como social”, sostuvo.

Apoyo a productores

De acuerdo con Ibarrola-Rivas, los resultados demostraron que algunas de estas características son intrínsecas a cierto tipo de sistema de producción, pero también que algunas otras difieren de los patrones descritos en estudios previos; particularmente destacan el porcentaje similar del uso de agroquímicos en los tres sistemas y una proporción grande de los sistemas de gran escala con tenencia social de la tierra (ejidos).

Además efectuarán una evaluación en el tema del riego y otras cuestiones para identificar los desafíos que enfrentan los productores, como lo son los fertilizantes químicos, tema en el que actualmente trabaja para analizarlos, conocer, identificar y diseñar a detalle una política pública específica para cada grupo o región al respecto.

“De esta manera podremos saber la cantidad de fertilizante químico que utilizan los distintos productores en las diferentes regiones y si es posible brindarle a la gente una capacitación para su buen uso, con el fin de que mejoren sus colectivos o si en ciertas regiones más bien requieren de otro tipo de tecnología para que haya mayor producción”, puntualizó.

Para la universitaria es necesario realizar varias investigaciones al respeto para aplicarlas y que los trabajadores del campo tengan bienestar y una vida digna, porque la actividad en el campo es riesgosa.

Boletín UNAM-DGCS-1103/2020
BOGOTÁ D. C., 11 de diciembre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Estas variedades se siembran en las zonas del Caribe seco colombiano, donde el déficit hídrico es una limitante para la productividad, según lo muestra el primer reporte sobre tolerancia al estrés hídrico en el país, realizado por Yeison Mauricio Quevedo Amaya, magíster en Ciencias Agrarias con énfasis en Fisiología de Cultivos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien adelantó una investigación en la que se evaluaron cuatro genotipos de algodón.

Dos de los genotipos evaluados son convencionales, es decir no modificados genéticamente, mientras los otros dos materiales se alteraron para control de malezas e insectos.

La selección de estos materiales obedece a que 3 de estos genotipos presentan alto rendimiento en zonas donde el estrés hídrico es limitante, como el norte del Cesar y del Huila (zonas muy secas).

En el estudio se observaron los efectos del estrés sobre el crecimiento, el desarrollo y los procesos de fotosíntesis de la planta de algodón, luego de realizar un trabajo combinado entre condiciones controladas en casas de mallas –ambientes especiales para la conducción de cultivo– para simular ambientes de déficit hídricos reales y de laboratorio.

Una vez sembradas las plantas se dejaron crecer y en su fase de floración se expusieron a déficit hídrico, ya que es la fase más sensible, y se evaluaron variables bioquímicas que ayudarían a explicar a qué se debía la tolerancia o susceptibilidad. Después las plantas se rehidrataron y se llevaron a cosecha, donde se obtuvieron datos de rendimiento.

En Colombia el 90 % del cultivo de algodón depende hoy de semillas importadas que son mejoradas en condiciones agroecológicas diferentes a las del país, a diferencia de las variedades seleccionadas en este estudio, que se han trabajado en el Caribe colombiano y los valles interandinos, por lo que adquieren una adaptabilidad específica a estas áreas.

Según la investigación, estas tienen calidades de fibra media-larga, con buena resistencia, y algunas tolerancias a insectos, factores que a su vez las hacen muy apetecidas en la industria.

Oportunidad frente a eventos extremos

El algodón es un cultivo importante para el mundo y para Colombia, pues de esa materia prima salen las fibras necesarias para la confección y costura de prendas de vestir. Sin embargo, en este momento la agricultura enfrenta un gran reto, que es la variabilidad en el cambio climático, que trae consigo eventos extremos como las altas temperaturas y los fenómenos de El Niño y de La Niña, y con ello la sequía y el estrés hídrico.

El estrés representa una limitante en el sector, ya que reduce la productividad hasta un 50 % en el mundo, una problemática que reduce la disponibilidad que tendría un país para producir las prendas de vestir necesarias.

Es por eso que los tres genotipos caracterizados en la investigación del magíster Quevedo representan para el país la oportunidad de tener una fuente genética tolerante al estrés y que permitiría, con el tiempo, mantener tanto el flujo de variedades de algodón como su oferta mundial, debido a que el déficit hídrico será cada vez más latente.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

PALMIRA, 12 de diciembre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Los biofertilizantes son microorganismos benéficos, una mezcla de cepas microbianas –como hongos y bacterias– que cumplen la función de mejorar la nutrición del suelo con diferentes actividades biológicas como la fijación de nitrógeno, la movilización de fósforo y de otros minerales, y la asociación micorrizal; además son promotores de crecimiento vegetal.

Así lo explica la ingeniera agrónoma Daniela Giraldo Jiménez, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, quien participó en una investigación que buscó evaluar el efecto de la fertilización a base de fuentes químicas y orgánicas, y además determinar cómo influyen los microorganismos benéficos (biofertilizantes) en la nutrición de la especie.

Este estudio forma parte del proyecto “Incremento de la competitividad sostenible en la agricultura de ladera en todo el Valle del Cauca, occidente”, administrado y ejecutado por la UNAL Sede Palmira y dirigido por Pedro Zapata, asesor del cultivo de mora del proyecto.

Los análisis se hicieron mediante una investigación participativa en la finca Potosí –productora de mora– del corregimiento La Magdalena, en Guacarí (Valle del Cauca), donde se tienen sembradas 1.600 plantas de mora (Rubus glaucus Benth) variedad Castilla, ecotipo sin espinas, distribuidas en cinco lotes, tres de los cuales se tomaron para establecer los tratamientos.

Estos consistieron en seis planes de fertilización: química, orgánica y combinada (química y orgánica). Las aplicaciones se realizaron mensualmente y la dosis de cada uno de los tratamientos, que también contenía biofertilizantes, se determinó según el análisis inicial del suelo, pues lo importante era suplir sus necesidades nutricionales cada mes.

Se analizaron tanto macronutrientes –nitrógeno, fósforo y potasio– como meso y micronutrientes –azufre, magnesio, calcio, boro, zinc, cobre–. Las variables evaluadas con todo el proceso fueron el rendimiento y la calidad de fruto; en la primera se analizó la producción y el número de frutos, y en la segunda el diámetro, la longitud y la concentración de sólidos solubles totales (azúcares).

Producción y frutos

En términos de producción, los investigadores observaron que el plan de fertilización que obtuvo el mejor resultado fue el que combinaba fertilizantes químicos y orgánicos (compostaje y lombricompuesto), ya que produjo 2,39 kilos por planta en promedio mensual, mientras que antes se producía alrededor de 1,5 kilos.

Sobre este plan, la ingeniera Giraldo señala que “se trabaja una fertilización integral, pues se maneja tanto la materia orgánica como la fertilización química”.

Sin embargo también destaca que la fertilización solo orgánica –que es a base de compostaje y lombricompuesto y se aplica a nivel foliar– también obtuvo uno de los mejores resultados: 2,26 kilos mensuales por planta, por lo que se considera una estrategia alternativa para aquellos productores que desean establecer sistemas productivos agroecológicos.

En cuanto a la asociación, uno de los objetivos era reconocer qué planes mejoraban la concentración de azúcares, ya que comercialmente algunos sectores les exigen a los productores una buena concentración de estos para conservarles el precio de la fruta o para ampliar la comercialización.

Por eso se pudo determinar que al aplicarle microorganismos al tratamiento combinado –que es integral y tiene buena producción– tenía el efecto de aumentar las concentraciones de azúcares en el fruto. En promedio, la mora tiene de 6,5 a 7 grados Brix, pero en la investigación se obtuvieron hasta 7,5 u 8 grados Brix.

Es importante mencionar que como el cultivo de mora siempre ha sido de economía campesina (agricultores familiares), el tema de la investigación aún está en crecimiento: “todavía se desconocen los requerimientos nutricionales propios de la especie, y sobre todo en diferentes fases fenológicas”, señala la ingeniera Giraldo.

Por lo anterior, las investigaciones como esta son importantes pues –en este caso– representan aportes significativos a la etapa de producción, reflejados en datos que podrían ser determinantes para disminuir impactos ambientales, mejorar los rendimientos y la calidad de la mora, e incluso para potenciar la comercialización de este cultivo.

Esta investigación fue apoyada por la Asociación de Fruticultores y Mujeres Transformadoras de Productos Agropecuarios (Frutymat).

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 10 de diciembre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Estos fueron los hallazgos del estudio de Arley Pino Muñoz, magíster en Farmacología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien abarcó en su investigación el consumo de antidiabéticos en Colombia entre 2013 y 2018.

Su trabajo, en el que analizó 1.066 muestras y 1.739 reportes de efectos adversos por medicamentos antidiabéticos, tuvo como propósito estudiar las terapias usadas para el tratamiento de la DMT2, una variable de la diabetes que se ha estudiado poco en el país.

Así pudo advertir que inhibidores de dipeptidil peptidasa –como la vildagliptina– presentaron relaciones con pancreatitis y extrasístoles supraventriculares; la liraglutida –un agonistas del receptor del péptido similar al glucagón (ARGLP-1)– estuvo asociada con amputaciones; incluso las infecciones urológicas complicadas reportadas estuvieron asociadas con el consumo de dapagliflozina y empagliflozina, unos inhibidores del cotransportador (iSGLT2).

De todos los medicamentos el más consumido en la muestra fue la sitagliptina, relacionada con infartos agudos y con casos no reportados antes en la literatura médica; sin embargo la exenatida fue la que tuvo mayor número de notificaciones que alertaban sobre sus efectos adversos.

Esta caracterización de efectos adversos ayuda a nutrir la literatura médica respecto al tratamiento de la DMT2, pues cuanta más información se obtenga al respecto mejores serán las advertencias que los médicos pueden darle al paciente o a quien deba tomar decisiones a la hora de someterse a determinado tratamiento.

Aunque el autor del estudio es claro en determinar que “se trata de una toma de muestras y su relación con posibles efectos adversos, parece no existir una relación entre las variables consumo –población expuesta– y número de notificaciones que confirman los sistemas de farmacovigilancia. No obstante, los inhibidores del cotransportador (iSGLT2) parecen presentar un crecimiento proporcional al incremento de notificaciones en función del consumo”, detalla.

En Colombia este parece ser uno de los pocos estudios que se han preocupado por determinar el perfil de seguridad de las moléculas de antidiabéticos que se consumen en el país, por lo que es clave para los decisores. Sin embargo, el investigador señala que el estudio presenta un inconveniente en cuanto a establecer si todos los reportes se hicieron de manera correcta desde la Red Nacional de Farmacovigilancia.

“Por ahora es la única y la mejor fuente que de manera retrospectiva tiene esta información en forma inmediata”, recalca el magíster en Farmacología de la UNAL.

En ese sentido, advierte que aunque no se trata de un hecho general, el estudio podría esclarecer la información que un diabético debe tener al momento de empezar un tratamiento.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co