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15 de diciembre de 2020

Científicos, ingenieros, especialistas en salud y diversos expertos en las diferentes disciplinas del saber de la Universidad Nacional Autónoma de México sumaron sus conocimientos, talento y creatividad con el propósito de hacer frente a una de las crisis sanitarias más graves que haya enfrentado la humanidad en los últimos años.

De esta manera, en los primeros meses del año la Universidad Nacional creó la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, integrada por científicos de excelencia, a fin de generar propuestas y lineamientos para evitar la propagación, informar y orientar. 

Abrió el Centro de Diagnóstico COVID-19 para la atención del público con un servicio integral de seguimiento y asistencia; en el Centro Citibanamex puso en marcha la Unidad Temporal Hospitalaria COVID-19, en coordinación con los gobiernos federal y de la Ciudad de México, empresas y fundaciones.

Sus expertos, reconocidos a nivel nacional e internacional, desarrollaron nuevas herramientas de diagnóstico y detección de la enfermedad, como biosensores y plataformas para la producción de vacunas; además, participaron en 12 proyectos de investigación originales para generar materiales y equipos especializados en salud y potenciales fármacos.

A pasos agigantados los científicos del Instituto de Investigaciones Biomédicas y de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia se dieron a la tarea de trabajan en una vacuna contra el SARS-CoV-2, en un tratamiento intranasal para atender a pacientes con la COVID-19, y en un método para detectar anticuerpos que permita identificar a personas infectadas y que han desarrollado respuesta inmune.

En tanto, otro equipo de expertos del Centro de Ciencias de la Complejidad puso en operación la aplicación Coronavirus/UNAM v2.0 para seguir la ruta de la enfermedad y tener información confiable acerca del movimiento de la epidemia en el país. Dispone de material para orientar al usuario y la incidencia de casos, incluso a nivel municipal; también detecta si en la zona donde se ubica la persona hay casos activos.

El arduo trabajo de los científicos del Instituto de Biotecnología no se hizo esperar y diseñaron un método para detectar al virus mediante saliva, que además de disminuir el riesgo para el personal de salud y acelerar el diagnóstico, es 50 por ciento más económico que la recolección de muestras con hisopos en nariz y garganta. 

Uno de los resultados significativos es el de los ingenieros universitarios en el diseño de un método para identificar fragmentos genéticos del SARS-CoV-2 en aguas residuales, el cual puede servir como alerta temprana para conocer zonas de riesgo, de siete a 10 días antes de que las personas manifiesten síntomas.

A través de la Convocatoria Extraordinaria de Colaboración Binacional UNAM-Universidad de California Frente a la COVID-19, la institución seleccionó 20 proyectos orientados al avance en la búsqueda de soluciones innovadoras a los problemas relacionados con el coronavirus.
 
La Universidad también abarcó la capacitación mediante talleres al personal médico sobre insumos, equipos y atención adecuada al paciente, además de sumarse para transportar muestras biológicas del virus.

En este contexto, puso a disposición de la comunidad universitaria y del público el sitio COVID-19 HUMANIDADes UNAM Reto social, con casi 500 documentos, conferencias y foros, distribuidos en 16 modalidades y 11 temas, donde se abordaron aspectos como economía, empleo, remesas y distribución de alimentos.

Con los más altos estándares de calidad, se diseñaron insumos médicos y dispositivos como ventiladores o respiradores artificiales, piezas para ventiladores mecánicos, válvulas de exhalación, dispositivos para terapias de oxígeno y termómetros de última generación, además de contar con un servicio de reparación de equipos descompuestos. En todo ello, los universitarios continúan aportando sus conocimientos.

Esta casa de estudios prosigue con la producción de caretas de protección y mascarillas de reconocida eficiencia en colaboración con otras instituciones y empresas, al tiempo que entregó más de 600 mil kits de protección para los médicos residentes que colaboran en los centros de salud.

Puso en marcha la estrategia “Mi salud también es mental: intervención psicológica comunitaria a distancia ante la COVID-19”, con la que se capacitó inicialmente a 152 promotores profesionales y brindó más de 35 mil intervenciones comunitarias para atender situaciones de riesgo como violencia, consumo de sustancias, depresión y autolesión; y desarrolló el “Cuestionario de evaluación y manejo de los riesgos a la salud mental”.

La UNAM opera la plataforma de información geográfica sobre COVID-19 https://covid19.ciga.unam.mx/, que incluye información estadística del país y genera un índice de vulnerabilidad por entidad federativa, municipio y zonas metropolitanas. Esta herramienta permite conocer, en tiempo real, la dinámica de la dispersión de la enfermedad, las características de las poblaciones, y su entorno social y geográfico.

A principios de diciembre convocó a sus estudiantes y académicos de las carreras de Medicina, Enfermería y Odontología a participar, como voluntarios, en las brigadas de vacunación contra el SARS-COV-2.

Otra medida de protección para su comunidad fue la suspensión de la asistencia a reuniones académicas, de difusión y culturales como: cursos, conferencias, congresos, seminarios, mesas redondas y talleres, entre otros.

También quedaron interrumpidas las visitas de intercambio académico internacional y la recepción de visitantes para la realización de estancias académicas o de investigación. Dichas disposiciones se extendieron hasta el 31 de marzo de 2021.

Boletín UNAM-DGCS-1109/2020
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