Política
Minuto a Minuto

 

13 de julio de 2020

 

Las manifestaciones en EEUU que se han extendido a todo el país por la muerte de George Floyd a manos de un policía en la ciudad de Minneapolis continúan y lamentablemente algunas de ellas han generado hechos violentos; sin embargo, la gran mayoría son pacíficas e incluso en algunas la policía se ha sumado de forma simbólica a apoyar.

La semana pasada el expresidente Obama participó en un foro de su fundación My Brother´s Keeper la cual se ha enfocado a establecer nuevas prácticas entre autoridades y comunidades, generar un vínculo entre ellos para que los grupos minoritarios perciban que la policía está para cuidarlos y no para agredirlos.

El expresidente llamó a todos los manifestantes a trabajar para enfrentar la crisis y cambiar a los Estados Unidos, a través de modificaciones y reformas legales que disminuyan las brechas raciales que existan de forma local.

Mencionó la importancia de la participación de los jóvenes, como en los grandes movimientos de los Estados Unidos, como el Dr. Luther King, César Chávez y Malcolm X, quienes eran jóvenes cuando encabezaron manifestaciones que iniciaron los cambios en materia racial.

Hizo un llamado a las autoridades locales, sin distinción partidaria, a que revisaran las recomendaciones de la fundación para poner en práctica el uso de la fuerza en sus comunidades, evitar la confrontación, que no exista una división entre autoridad y ciudadanos. Que la empatía que generen impida un uso excesivo de violencia.

Otro cambió que mencionó fue que las manifestaciones que se dan últimamente son muy diferentes a las de los años 60, en las que participó activamente. Hoy la mayor parte de la ciudadanía concibe que los movimientos son legítimos y cuentan con el apoyo de todos los sectores y la mayoría de las ciudades.

A pesar de la posible condena del juez por “asesinato intencional sin premeditación”, el descontento continuará hasta que se termine el uso excesivo de la fuerza por motivos raciales en las policías. Los jóvenes serán quienes hagan el cambio desde abajo. La paz social y una vida libre de violencia por razones de raza, será la mejor herencia para futuras generaciones de estadounidenses.

 

René Sánchez Juárez (@rene_froc) es politólogo,sindicalista y catedrático de la BUAP. 

 

31 de mayo de 2020


Alistamos nuestro regreso según lo decretado por el Presidente López Obrador a la “nueva normalidad”, decreto que por cierto, tuvo tres versiones distintas en 3 días todas las cuales fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación.

Así, con instrucciones contradictorias, como ha sido desde que inició esta larga cuarentena y durante todo este proceso de crisis sanitaria; muchas personas retomarán sus actividades el primero de junio, que porque ya “domamos” a la epidemia -dice el Presidente- fue presentado un semáforo para ir viendo cómo vamos, pero también, presentaron un mapa de la República Mexicana en la que excepto un Estado –Zacatecas en color naranja-, todos los demás Estados estamos en color rojo, incluido Puebla, inentendible, aun así inicia la “nueva normalidad” que en la entidad poblana pareciera entraremos hasta el día quince de junio.

Sea de una u otra manera esto supone que el gobierno federal al declarar por terminada la “jornada nacional de sana distancia” e iniciar la “nueva normalidad” está listo. Ha diseñado las políticas públicas para desarrollar los programas que serán implementados desde el primer momento del inicio de esta nueva etapa.

Esto sin duda pasa por las medidas de protección a seguir para proteger y cuidar la salud de los trabajadores/as, de clientes, de proveedores; en escuelas, en oficinas de gobierno, en mercados, en tienditas, con el propósito de no recaer en una segunda vuelta del virus, que implicaría no sólo pérdidas de vida sino un retroceso mayor.

Pero no solamente se trata de lo sanitario, implica también el inicio de un programa estratégico para recuperar la economía en nuestro país, para atender la pérdida de empleos que nos dejó este confinamiento, el respaldo a los empresarios pequeños, medianos y grandes que son los generadores y también los apoyos al campo, sector muchas veces olvidado.

Entrar a una “nueva normalidad” pasa también por atender los problemas ya existentes que generan desigualdad y los que pudieron hacerse visibles durante el confinamiento; como un problema social que muchas veces puede ser de salud pública, que puede provocar violencias al interior de las familias: la sobrecarga de trabajos a las mujeres, pocas veces comprendido, porque implica reconocer el tiempo que se dedica al trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados que son indispensables para la sostenibilidad de la vida; problema que genera una brecha de desigualdad, “una desigualdad estructural que se expresa al desvalorar el trabajo de cuidado que generalmente realizan las mujeres”, como bien sostiene Clara Jusidman.

Por cuestiones de seguridad en la salud, muchas personas realizan su trabajo remunerado desde su casa, al mismo tiempo están atendiendo las labores de cuidados, ello ha permitido dar cuenta de forma más detallada sobre el tiempo, sobre el trabajo y particularmente sobre los cuidados. Importante será empezar a incidir en su atención, para ello en enero de este año, presentamos una Iniciativa de reforma que adiciona el artículo 8 de la Ley para la Igualdad entre Hombres y Mujeres del estado de Puebla, para dar cauce a la garantía de los derechos de las personas que necesitan cuidados y las que son cuidadoras, esperemos que pronto sea dictaminada en el Congreso poblano.

Entrar a una “nueva normalidad” después de un largo confinamiento implica también, que quienes son hoy, los responsables de la conducción de los gobiernos, estén obligados a reconocer problemáticas que tal vez antes no habían visto o no habían querido ver, atenderlas, no negarlas, no minimizarlas; aun cuando el negacionismo les quiera ganar.

El “Quédate en Casa”, la “Jornada nacional de Sana Distancia” significaron acciones de prevención necesarias para enfrentar de inicio a un virus desconocido. ¿Será la “nueva normalidad” la que obligue de una vez por todas al gobierno federal a reconocer y a enfrentar las realidades? ¿Ésas que ya están presentes? Ojalá que sí, porque creo que todavía quedan muchas crisis por delante.

@rgolmedo
Palabra de Mujer Atlixco
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
rociogarciaolmedo.blogspot.com.mx

 

 

 

31 de mayo de 2020

 

Un Nuevo Comienzo



“Ya estoy hasta la madre de las clases en línea. Extraño convivir con mis compañeros; me estresa que a cada rato se vaya la señal y me cueste trabajo volver a conectarme”, me comentó Santiago, uno de los 25 millones de niños mexicanos que están en cuarentena para evitar contagios de COVID19.

Las secuelas del aislamiento no se pueden predecir aún, pero es muy evidente el aburrimiento, el estrés, la ansiedad, la preocupación, la tristeza, el miedo, el enojo y los cambios repentinos de ánimo en la mayoría de los niños que no pueden salir de sus casas.

Aunque, para una gran proporción, la vida transcurre con normalidad porque la pobreza de las familias los obliga a salir a buscar recursos para las necesidades diarias. Más del 62 por ciento de la población nacional se encuentra en pobreza de acuerdo con los datos oficiales.

Muchas son las razones de esta realidad socioeconómica. Desde aquellas que señalan un origen multifactorial de la pobreza, hasta las que la simplifican con la tan trillada existencia de corrupción que, por cierto, no pueden resolver y hasta la incrementan.

La pobreza tiene origen en las tareas que la escuela no ha podido hacer. Sin demérito de los grandes esfuerzos realizados por el estado mexicano, es claro que la pobreza, productividad, inseguridad pública, diabetes, sobrepeso, obesidad, desnutrición, el deterioro ambiental: basura, aguas residuales vertidas a barrancas y ríos, pérdida de suelo, escasez de agua, desaparición de especies de fauna y pérdida de vegetación; son hoy parte importante de los grandes problemas nacionales.

No tuvimos ni tenemos aún una sólida Educación Financiera, Educación Ambiental, Educación Cívica y Ética, Educación Alimentaria y Nutricional.

Los problemas de las familias más pobres no forman parte de los contenidos del Sistema Educativo Nacional. No se forma a las personas para la vida y el trabajo, lo aprende cada quien por su cuenta como puede. Las universidades enseñan unas cosas pero se necesitan otras. Y, sin embargo, se crean y derogan leyes como permisos de salida de almacén.

La verdadera reforma educativa debe pasar a revisar los grandes problemas nacionales y como atenderlos en el corto plazo y formar a los profesionistas que los resolverán en el futuro. Necesitamos líderes que abanderen cada uno de los problemas de hoy y prevean los de mañana.

Y si la cuarta parte de la población nacional que conforma el sistema educativo básico hoy está encerrado en sus casas recibiendo en línea lo mismo que recibía en las aulas, puede ser el momento de modificar contenidos y prepararlos para enfrentar crisis; para resolver las consecuencias económicas que esto está generando; para atender las consecuencias ambientales como las nuevas basuras generadas.

No habíamos aprendido a no tirar basura, a separarla, clasificarla y reutilizarla; todavía cientos de pueblos tiran sus aguas residuales a barrancas y ríos, los residuos sólidos a tiraderos abiertos, y ya tenemos que lidiar con los filtros de respiradores y cubrebocas, muchos de estos ya tirados por las calles sin ningún cuidado.

A causa de la pandemia COVID19, por las tareas pendientes que no hemos hecho y por las políticas equivocadas o ausentes, se estima que a finales de 2020 la mitad de la población infantil de América Latina y el Caribe vivirá en un hogar pobre, pasando de 71 millones de niños en 2018 a 87 millones en 2020, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que recomienda aplicar a gran escala programas de protección social. Es un retroceso de 10 años que se agrava con la reducción de 5.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) Regional estimado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), información recabada por la Agencia EFE y citada por El Universal, 30 Mayo 2020.

Si bien la pandemia ha tenido un impacto positivo en la recuperación del medio ambiente derivado de la baja actividad económica, el Día Mundial de la Tierra 2020 nos encuentra con grandes problemas de deterioro de los recursos naturales y un manifiesto cambio climático que ya empezó a mostrarse con ciclones como Amphon en la India y Bangladesh, tornados violentos en México y la depresión tropical en el pacifico con alto potencial ciclónico que se está formando frente a las costas de Chiapas.

Políticas educativas y ambientales que atiendan las necesidades nacionales, así como compromisos con la infancia y el entorno en que vivimos, ayudarán a crear mejores individuos, mejores condiciones de vida y revertir el deterioro ecológico que como el COVID19, hoy también amenaza a la humanidad.

 
Alberto Jiménez Merino
Secretario Ejecutivo del Consejo Técnico
Nacional Consultivo de la CNC 

 

31 de mayo de 2020

 

“No puedo respirar”, es el lema que ha marcado las manifestaciones en las ciudades más importantes de los EEUU, después de la muerte de George Floyd en custodia de la policía de Minneapolis, Minnesota. Se acusó que el afroamericano de 46 años pagó en una tienda con un billete falso de 20 dólares. Con el arribo de la policía fue sometido por el agente Derek Chauvin, quien puso sobre su cuello la rodilla, después de 6 minutos George dejó de hablar, se había desvanecido, los testigos suplicaban por atenderlo, dos minutos después trataron de tomarle el pulso y solicitaron una ambulancia, una hora más tarde había muerto.

El caso de George se viralizó, la sociedad civil se manifestó desde California hasta Washington, dejando cientos de arrestos, dos muertos y pérdidas materiales por los destrozos.

El caso de George lamentablemente no es un caso aislado, desde 1991 con la paliza que policías le dieron a Rodney King en Los Ángeles también desató múltiples manifestaciones en contra del abuso policial, así como de racismo.

Lejos se encuentran los EEUU de ser un país tolerante, donde la brecha racial es enorme todavía. Myron Orfield, profesor de Derechos y Libertades Civiles de la Universidad de Minnesota Minneapolis, explica, es una ciudad considerada como "progresista" en términos políticos, pero que al mismo tiempo alberga una "severa discriminación racial". "No es una ciudad de derecha, los blancos aquí son bastante progresistas.

Minnesota ocupó el segundo lugar en 2018 en la lista de los "mejores estados para vivir", mientras que ese mismo año el estado estuvo entre los últimos lugares del ranking que mide la brecha racial en cuanto a nivel de empleo y de ingresos.

Cuando se conjugan estos elementos junto con las políticas del presidente Trump, quien más allá de reducir las brechas raciales, se limita a ver las manifestaciones desde la Casa Blanca alegrándose que los manifestanes no se atrevieron a romper el cerco, porque se hubieran encontrado con “los perros más viciosos y las armas más siniestras” refiriendose a los elementos del Servicio Secreto que lo custodian.

La confianza que muestra Trump ante las elecciones de noviembre parece indicar que ni los disturbios antirracistas, ni el COVID pordría afectar su reelección por cuatro años más, esta por verse cómo sus opositores demócratas reaccionan ante estos lamentables acontecimientos.

 

René Sánchez Juárez (@rene_froc) es politólogo,sindicalista y catedrático de la BUAP. 

 

28 de mayo de 2020

El pasado lunes, George Floyd murió a manos del oficial de policía Derek Chauvin, cuando fue detenido por presuntamente intentar realizar un pago con un billete falso de veinte dólares.

Durante la detención, el policía Chauvin mantuvo durante cerca de cinco minutos inmovilizado con la rodilla en el cuello de Derek Chauvin, quien durante ese lapso clamaba por su vida pidiendo que le permitieran respirar, "Por favor, no puedo respirar, por favor"; fueron las palabras que el hoy fallecido trabajosamente imploraba a los oficiales de policía, mientras alguno de los curiosos grababa el incidente y junto con otros más pedían a los oficiales que detuvieran el acto de violencia.

Alguien llamó a los servicios médicos de emergencia y sólo así fue como cesó la brutal agresión, pero fue demasiado tarde.

La muerte lamentable de George Floyd ha unido a la comunidad afroamericana en contra de la brutalidad policíaca.

Las protestas son multitudinarias, los saqueos e incendios se han multiplicado en el centro de Minneapolis, el lugar del violento homicidio.

El grito que ha cimbrado a los Estados Unidos es: ¡No puedo respirar! (I can't breathe!).

Redacción