Política
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13 de enero de 2020

El ofrecimiento de asilo a Julian Assange por parte del gobierno mexicano, tras la negativa de Reino Unido de extraditarlo a Estados Unidos, es un tema que no afectará la relación de nuestro país con el próximo presidente Joe Biden, coincidieron en señalar académicos de la UNAM.

Luis Antonio Huacuja Acevedo, responsable del Programa de Estudios sobre la Unión Europea (PESUE) de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, y Rubén Ramos Muñoz, profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, resaltaron que el vínculo entre México y la Unión Americana es más trascendente y compleja que la que pudiera existir entre dos gobernantes. Es tan interdependiente que el ofrecimiento de asilo político es un asunto que no trascenderá.

En conferencia de medios virtual, Luis Huacuja recordó que en 2010 la vida del fundador de WikiLeaks cambió radicalmente cuando se dio a conocer, a través de internet, la mayor filtración de información y documentos de interés público, manteniendo el anonimato de las fuentes, con el propósito de revelar actos de abuso de poder por parte de Estados Unidos, datos relacionados con la guerra contra el narcotráfico; además, de campañas electorales en México.

Destacó que la sociedad civil de distintas partes del mundo, como Reporteros sin Fronteras y Amnistía Internacional, junto con la comunidad de periodistas y comunicólogos, alzaron la voz en defensa de Julian Assange y mostraron su preocupación por las condiciones psicológicas que presenta y por su alta vulnerabilidad, en caso de que se le extradite al vecino país del norte.

A su vez, Rubén Ramos aseguró: hasta el momento el activista australiano o su defensa no han aceptado el asilo. Sin embargo, en materia de política exterior, el presidente mexicano ha sido congruente con esa postura “y podríamos señalarlo como un triunfo de su política exterior en cuanto a retomar ese liderazgo en pro de los derechos humanos”.

La postura del presidente mexicano “no me parece una provocación o desafío al próximo mandatario estadounidense Joe Biden, sobre todo porque la relación bilateral entre ambas naciones va más allá de un personaje, si bien el tema de Assange es un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos, no se dieron repercusiones importantes cuando se filtraron estos documentos”.

En ese sentido, indicó que los documentos filtrados por Julian Assange fortalecieron el argumento de algunos medios en el sentido de que en ocasiones Estados Unidos no respeta el derecho internacional. Hay temas más importantes en la agenda como el T-MEC, el acuerdo migratorio y la relación compartida del crimen organizado, entre otros.

Finalmente, ambos académicos universitarios comentaron que de cara a las próximas elecciones en el país, si Julian Assange o su defensa aceptaran el ofrecimiento de asilo, el hecho serviría a la oposición para desacreditar al actual gobierno, como ocurrió en el caso del exmandatario boliviano Evo Morales; no obstante, en materia de asilo político en México siempre han existido voces disidentes.

Boletín UNAM-DGCS-030/2021
08 de enero de 2021

Lo ocurrido ayer en el Capitolio de los Estados Unidos, sede de las dos cámaras del Congreso, no fue un intento o golpe de Estado, sino una insurrección, alzamiento o rebelión social en contra del Estado y la democracia, mediante una movilización violenta, con acciones ilegales en contra del recinto y los legisladores, para interrumpir el proceso de certificación de Joe Biden como presidente electo de ese país, coincidieron en señalar académicos de la UNAM.

Estefanía Cruz Lera y Juan Carlos Barrón Pastor, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), así como Alejandro Chanona Burguete, académico de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), refirieron que se trató de un atentado a los valores democráticos estadounidenses, un ataque simbólico al Poder Legislativo.

En la conferencia de prensa a distancia ¿Golpe de Estado en EU?, los universitarios también destacaron que a partir de la llegada de Biden a la Casa Blanca, el próximo 20 de enero, el gobierno mexicano enfrenta el reto de la relación diplomática con el vecino país del norte, y deber estar atento en cómo planteará una estrategia de reconciliación con la nueva administración, la protección de los mexicanos en aquel territorio y ampliar la cooperación a temas más allá de los tradicionales. La relación entre ambas naciones es nodal y hay asuntos pendientes que requieren cooperación y acciones concretas, como la migración.

Estefanía Cruz afirmó que durante los días que faltan para llegar a la transición, el futuro probable del actual presidente de la Unión Americana podría ser intentar reducirle su margen de acción, como ocurrió con el bloqueo de sus cuentas de Twitter y Facebook. No obstante, hay que recordar que aún es el comandante en jefe del ejército estadounidense y todavía puede desplegarlo, tiene arsenal nuclear, o pasar órdenes ejecutivas, aunque pueden ser bloqueadas por el Congreso. “Son 13 días en los que hay que mantener vigilado a Donald Trump”.

Para la experta podría haber réplicas de los acontecimientos de ayer, porque grupos como los nacionalistas blancos están en la vida de EU, y tienen demandas que van más allá de la administración que está por concluir. “Seguirán existiendo y ejerciendo terrorismo doméstico, con y sin Trump, porque lo que él hizo fue envalentonarlos, hacerlos visibles en la esfera pública y ahora vemos las consecuencias, con la toma del Capitolio”.

La pandemia, continuó, provoca situaciones apremiantes en la salud y la economía de los estadounidenses, por lo que la agenda de Biden se dirigirá a solucionar este contexto inmediato. Con el Congreso de su parte, pensará en el presupuesto para vacunación, por ejemplo. Una vez que eso se solucione, se podrán ver reformas propuestas, entre ellas, la migratoria o la transición energética.

En tanto, Chanona Burguete expuso que Trump ha quedado aislado con un grupo radical, y el Partido Republicano lastimado, por lo cual deberá hacer un corte de caja y ver el saldo negativo; ahora, esa agrupación política enfrenta el desafío de reinventarse y prescindir de una figura tan radical y de confrontación como la del actual presidente. “Haber lastimado la casa del pueblo, la sede del Congreso, abrió una herida muy importante para la reflexión de la clase política”.

Estimó conveniente llamar la atención sobre el futuro del sistema electoral estadounidense, toda vez que la impugnación o negacionismo de Trump  visibilizó que es disfuncional por su heterogeneidad y porque no tiene un instituto electoral federalizado. Queda por saber cuáles serán las reformas por venir para fortalecer la democracia de aquel país.

Será relevante, prosiguió, que a partir de la toma de protesta de la administración Biden se establezca un mecanismo de estrategia regional para atender temas de amenazas, riesgos y oportunidades comunes entre México y Estados Unidos, como el futuro del T-MEC, de la migración o la cooperación en materia de seguridad. La agenda entre ambas naciones será triplemente importante a partir del 20 de enero, así como inevitable construir una relación fluida y sólida con el nuevo presidente norteamericano.

Juan Carlos Barrón Pastor destacó: el acto violento de ayer es ilegal, y pone al grupo que lo perpetró en el terreno de las acciones criminales. Fue un performance trágico que provocó pérdidas humanas y que pone en entredicho el funcionamiento de la seguridad.

El “trumpismo” seguirá, y en el republicanismo es posible que veamos una escisión “como síntoma de la pobreza del discurso político estadounidense en este momento, y en particular dentro de la esfera de influencia republicana”, opinó el universitario.

Al concluir, manifestó su preocupación porque las expectativas que se tienen para Biden y su equipo son muy altas, de ahí la necesidad de estar listos para un desencanto; además, aflorará la tensión en el Partido Demócrata que se guardó bajo el tapete en este periodo. “Si Estados Unidos logra avanzar, se podrá ayudar a otras naciones a imaginar maneras más interesantes de lidiar con los problemas y no regresar a fórmulas ya vistas que, entre sus consecuencias, traen a personajes como Donald Trump”.

Boletín UNAM-DGCS-016/2021

 

27 de diciembre de 2020



Estamos llegando al final del año 2020, un año que nos dejará marcados a la humanidad entera por el resto de nuestras vidas.

El sentimiento de tristeza por la pérdida de amigos/as, familiares, conocidos o, todos los días escuchar cómo se va incrementando el número de personas fallecidas y contagiadas es claro ejemplo del saldo negativo que nos deja el 2020.

Sin embargo encuentro saldos positivos, el triunfo de la investigación científica que logra a “marchas forzadas” la vacuna contra el Covid, y los diversos movimientos de mujeres previos al inicio de la declaratoria de contingencia y durante el resto de los meses desde diversas formas de hacerse presentes. Movimientos que ya no se detendrán.

¿Qué nos depara el próximo año?

Pensando en la salud, sin duda la llegada de las vacunas resulta esperanzador, no así el proceso para su aplicación, que se percibe lento y que llevará un buen tiempo.

En ese contexto seguro es que los shows que tanto le gusta montar al gobierno como lo hemos podido comprobar en estos dos años, continuarán; ya vimos el último montado sobre la llegada y aplicación del primer lote de vacunas que comparativamente con las recibidas por otros países de Latinoamérica, nos quedamos muy por abajo; recibimos tan sólo 3 mil pero eso sí en México hubo ceremonia, discursos, cámaras, enlaces en vivo; todo un espectáculo televisivo, para cubrir la evidente falta de planeación tanto para la recepción como para la aplicación de las vacunas, lo que nos lleva una vez más a evidenciar el nivel que predomina en el gobierno federal que seguro ha sido uno de los factores de las renuncias de cuatro secretarios de Estado y más de una docena de altos funcionarios en dos años.

Ese nivel caracterizado por las revolturas en el ejercicio de gobernar, en el que los temas de salud los trata el Secretario de Relaciones Exteriores, la supuesta implementación de acciones las maneja un subsecretario o en el que el mismísimo presidente se convierte en muchos momentos en el titular del poder legislativo o judicial y muy pocas asume su papel de titular del poder ejecutivo.

Esta es la nueva realidad que está frente a nosotros, el “no mentir” “no robar” “no traicionar” quedaron en el olvido; mientras nos preparábamos para la noche de Navidad, apareció en el Diario Oficial de la Federación lo que llaman “actualización” que no es otra cosa que un incremento en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que entrará en vigor a partir del primer día de enero y que aplicará para gasolinas, diésel, bebidas saborizantes, tabacos, aún a sabiendas de las aún incalculables consecuencias económicas que ya resienten desde ahora muchas familias por la pérdida de sus empleos por la pandemia y que continuarán sumando el número de pobres y en pobreza extrema en nuestro país.

Grandes desafíos nos esperan sin duda en el 2021 en todas las materias, muchos todavía incalculables como en materia económica, porque desde el México sin pandemia ya vivíamos una recesión económica o los índices de violencia y delincuencia que seguirán a la alza entre tanto se recuperan los empleos perdidos o se generan acciones que permitan crear nuevos.

En lo político viviremos un proceso electoral para renovar el total de la Cámara de Diputados, quince gubernaturas y centenares de alcaldías y diputaciones locales. Una elección en la que desde ya, el llamado mañanero diario es -una vez más- al encono y a las rencillas y no a generar confianza, esperanza y compromiso de una elección que construya proyectos. Como es ya una costumbre muchos frentes más abiertos por el mismísimo presidente López Obrador.

En materia de salud, el inicio del 2021 es incierto ¿cuántas personas de ese millón 372 mil hoy contagiados sobrevivirán? ¿Podrán tener acceso a la atención médica y a los medicamentos necesarios?

Porque dicen los que saben que el ciclo del coronavirus y sus efectos seguirán vigentes augurando la continuidad de la emergencia sanitaria y como consecuencia la obligada implementación de políticas públicas para la atención a la economía, a la educación, a la violencia, a la salud, al empleo, a la seguridad, etcétera.

Saldos positivos en el 2020 pocos. Saldos negativos más.

¿Cómo será el año 2021 entonces?

Lo que sí podemos saber es que la vacunación sin duda se constituirá en la mayor de las expectativas para el 2021, con los manejos que esto pueda traer.

 

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@rgolmedo
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4 de enero de 2021


Inicia 2021 un año esperanzador, que tiene un propósito fundamental a diferencia de otros años, el que todas/os deseamos que el mundo y México recuperen la salud y enfrentemos con buenos resultados las crisis que se avecinan.

Esperanzador porque el contar con una vacuna ayudará a detener esa numeralia que ya llega a más de 1 millón 800 mil fallecimientos en nuestros país y 6 mil en el estado de Puebla.

Esperanzador porque deseamos como propósito para el 2021, que el Gobierno federal y los estatales se den cuenta de que necesitarán de la ayuda de todos para enfrentar fundamentalmente tres crisis: la sanitaria, la económica y la política.

Para la primera el plan de vacunación debe ser exacto e incluyente lo cual requerirá toda la ayuda posible para garantizar su aplicación y recuperar toda la atención en materia de salud hoy no otorgada.

Para la crisis económica no hay una vacuna como tal, por ello la ayuda de los empresarios grandes, medianos y pequeños, así como de inversionistas del mundo y de México se hace necesaria para reactivar la economía del país tan maltrecha por la pandemia pero también por las malas decisiones que se han tomado desde antes de la pandemia y sus efectos que ya veníamos arrastrando, lo que significará apoyar de mejor manera a este sector.

Incluí lo político -para lo que tampoco hay una vacuna- porque considero que puede llegar a generar una crisis si los titulares de los gobiernos surgidos del hoy partido oficial Morena, siguen olvidando que como jefes de estado y de gobiernos deben ser observadores neutrales e imparciales y no deben intervenir en el proceso electoral que vivimos.

Lo comento porque ahora resulta que escuchamos diariamente un discurso de descalificación o deslegitimación a una de las alianzas y a los partidos que la conforman que contenderán en la elección. Al Presidente eso no le corresponde hacer, si es o no legítima alguna alianza para eso hay una autoridad electoral que puede dictaminarlo.

Se continúa vilipendiando a la sociedad civil desde las diferentes tribunas y cotidianamente desde la tribuna de la mañanera, olvidando que ésta se compone por ciudadanas y ciudadanos que ejercerán su derecho a votar el próximo seis de junio; o las constantes agresiones a la prensa contribuyen justamente al clima de violencia.

A nadie conviene exacerbar aún más el clima ya de por sí descompuesto y de alta complejidad que estamos viviendo en medio de un proceso electoral -considerado el más grande en la historia de México- que renovará 20 mil 868 cargos de elección popular en el país, diputaciones federales, locales, presidencias municipales, alcaldes, regidurías, sindicaturas en todos los estados de la República. Tan solo del estado de Puebla hablamos de renovar 217 ayuntamientos, 217 sindicaturas, 1 mil 810 regidurías, 41 diputaciones locales y 15 federales.

Por eso creo que los esfuerzos deben ser mayores para no agravar las tensiones que generarán las tres crisis unidas, la sanitaria, la económica y la política que corren en paralelo.

Sin duda el coronavirus vino a cambiar de diversas maneras las estructuras sociales, las laborales, las económicas pero también las políticas. Las formas de socialización y los propósitos para este 2021 son diferentes ahora. Este nuevo formato nos ha ayudado para valorar y colocar en su debido lugar el desempeño de todas las autoridades de todos los niveles.

De la misma manera esto ha permitido a la ciudadanía tener claro que la manera de revertir esos desempeños está por llegar y será el próximo seis de junio fecha en la que se renovarán los poderes y que será por la vía democrática.

¿Puede haber una vida sin un propósito?

 
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21 de diciembre de 2020

Palabra de Mujer


Llegamos a la Navidad del 2020, un año que será recordado como el año en que la humanidad ha vivido una de las mayores tragedias de salud en el mundo. Tragedia que no concluye aún. Ese enemigo invisible llamado SARS-CoV-2 sigue aquí.

El año anterior en el que para estas fechas nos preparábamos a recibir la navidad, no hubiésemos imaginado que un año después estaríamos conociendo de cifras dramáticas de personas fallecidas más de un millón y medio en el mundo, 117 mil 876 en México y 5 mil 648 en Puebla por esta pandemia y contando.

Ningún país estaba preparado para enfrentar una pandemia como la que vivimos, pero otros la pudieron ir controlando de mejor manera desde el inicio. México no fue el caso, lo peor, siguen negando la evidencia. Y las secuelas de esta crisis todavía están por venir.

Hace poco, en un Conversatorio virtual al que tuve la oportunidad de escuchar, varios historiadores hicieron el recuento de las pandemias que ha vivido nuestro país, recordaron, la viruela, el sarampión en 1531, el Cocoliztli en 1545, el cólera en 1833 que la historia registra llegó a la ciudad de Puebla (Santiago Aparicio, 2020) que relató “En marzo, abril y mayo de 1833, el Ayuntamiento de Puebla, al enterarse de que el cólera había llegado a Tampico, le escribió al gobierno federal para solicitarle que todos los barcos que llegaran a ese puerto, provenientes de la ciudad de Nueva Orleans, Estados Unidos, donde la enfermedad estaba causando muchos estragos, mantuvieran a sus tripulantes e hicieran cuarentenas y no bajaran de los navíos” murieron cuatro mil personas, de una población estimada de 40 mil.

El virus de la Influenza que provocó una pandemia en 1918 y la de 2009, “de origen zoonótico; de la más reciente, su origen lo ubican en tres espacios: Canadá, Estados Unidos y en Perote, Veracruz, y se le atribuyó a México” (Cano Sánchez, 2020).

La fiebre amarilla en 1920, que se manifestó en zonas selváticas y en la península de Yucatán, el entonces Presidente Venustiano Carranza invitó al médico japonés Hideyo Noguchi, para que colaborara en la lucha contra esta enfermedad (Hernández Galindo, 2020). La historia registra alrededor de 100 pandemias en nuestro país.

Los expertos mencionan que atender la actual pandemia obliga observar cómo fue que salimos de otras cuando se presentaron. Ahí la importancia de cambiar los patrones de las relaciones sociales, implementar estrategias adaptativas, medidas de contención, cortar los mecanismos de transmisión que causan la movilidad de las personas; y hoy los instrumentos para lograr esta transformación -según comentaron- son la política, la tecnología, la educación, la capacitación y la ciencia (Latapí Escalante, 2020).

De lo que se trata es de reducir el número de contagios entre tanto se inicia el proceso de vacunación que de origen no será suficiente, de manera que para estas fechas un año después, nos estemos preparando para recibir la navidad, recordando juntos esta experiencia que nos ha tocado vivir, recordando también a las personas fallecidas pero con una pandemia para entonces contenida.

Si todos ponemos nuestra parte saldremos seguros de esta pesadilla.

¡Feliz Navidad!

 

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