
Con el paso de los días hemos podido ir confirmando los números finales que han resultado de la jornada electoral del domingo anterior, y con ello avanzado también, en el obligado análisis que reflejan esos números.
Queda claro que hay un nuevo mapa político en el país. Hay también una nueva conformación legislativa.
Es cierto, el partido gobernante redujo sustancialmente su número de votos obtenidos, comparativamente con los logrados en la elección del 2018. Disminuyó también el número de sus diputados federales pero mantienen la mayoría simple. Tuvieron sin duda una debacle electoral en la Ciudad de México, -sólo tres años le duró su hegemonía en esa ciudad- pero crecieron territorialmente.
Es evidente que la ciudadanía está muy decepcionada de los partidos políticos, pero paradójicamente están dispuestos a salir a votar para corregir el rumbo. Se ha señalado que a nivel nacional un 52% en promedio de personas salieron a votar; incluso que en el estado de Puebla el porcentaje fue mayor, esto, a pesar de que lamentablemente casi la mitad de las personas que ejercen este derecho, no votan.
Inicia el segundo trienio de los gobiernos federal y estatal y al PRI -mi partido- no le fue bien en esta elección.
¿Y el PRI?
A nivel nacional perdimos 8 gubernaturas. Si bien la Coalición PRI, PAN, PRD logró incrementar escaños en la Cámara de Diputados, esto no alcanzó para lograr la mayoría.
En el estado de Puebla la situación no es mejor. El partido en el gobierno conserva su mayoría en el Congreso del Estado, los priistas postulados por el PRI por el Principio de Mayoría Relativa en la Coalición PRI, PAN, PRD lograron ganar 2 distritos, por la vía de la Representación Proporcional entrarán según los últimos datos, solo 2 más. Logran 11 de 15 diputaciones federales, las candidaturas propuestas por el PRI, postuladas por la Coalición perdieron. El PRI en la capital se desploma más del 40%, de 74 mil votos alcanzados en la elección anterior, logra sólo 45 mil 271 votos. Aun cuando el partido gobernante gana un mayor número de Ayuntamientos que en la elección anterior, reduce su representación en términos poblaciones.
La reelección en el Estado de Puebla no gustó. Sólo 33 de los 99 presidentes municipales que la buscaron no lograron ganar.
¿Qué fue de ese “nuevo PRI” que se dijo se construiría después de las derrotas de la Presidencia de la República en el 2000, en el 2006 y en 2018? ¿Cuál es nuestro saldo? Gobernamos en menos estados; ocupamos menos curules en los Congresos federal y estatales; reducimos en número nuestra representación en Ayuntamientos.
El electorado decidió el 6 de junio pasado.
¿Escucharemos ahora sí y de una vez por todas, el mensaje que nos deja la ciudadanía? ¿Ahora sí leeremos, comprenderemos y descifraremos el mensaje que nos envían con sus votos?
¿Ahora sí ajustaremos nuestras estructuras?
¿Ahora sí nos transformaremos internamente?
¿Cómo nos dibujaremos para ser una alternativa que sea vista por la ciudadanía en el futuro inmediato?
¿Cómo construiremos nuevas formas de hacer política al interior de nuestro instituto político?
¿Cómo cerraremos los abismos que han abierto muchas veces, nuestros propios compañeros y compañeras de partido?
¿Cómo vamos a reivindicar nuestras causas?
¿Cómo vamos a rescatar nuestra identidad?
¿Cómo vamos a mejorar nuestra imagen?
¿Cómo lo lograremos antes de perder la poca conexión territorial con nuestras bases que todavía tenemos?
¿Dónde quedó nuestro arraigo?
¿En qué momento generamos ese distanciamiento ciudadano, ese maltrato a la militancia, ese desapego a las estructuras, esa falta de estructuras reales, esas inconformidades internas no atendidas, esas simulaciones?
¿Cuándo vamos a empezar a explorar otras fórmulas de articulación social?
¿Cuándo vamos a renovar ideas y propósitos?
Porque ha iniciado la segunda parte del mandato nacional y estatal y la Coalición de partidos no alcanzó a construir el objetivo esperado. Engañarnos y engañar a nuestra militancia y a la ciudadanía no creo que sea el mejor camino para el PRI.
Afirmo que no lo es, porque además el 2024 ha iniciado.
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Después de las elecciones pasadas donde millones de ciudadanos salieron a expresar sus preferencias políticas en el proceso más grande que se haya realizado en el país para elegir a más de 3.500 cargos de elección popular, se viene otro proceso que nos llevará nuevamente a decidir sobre la vida pública del país.
Como recordaremos, asociaciones civiles comenzaron a reunir firmas para realizar una consulta ciudadana y con ello definir si se llevaban a juicio a los expresidentes, pero fue el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador quien envió esta iniciativa y la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló realizar la consulta.
Incluso se hablaba de que en esta jornada electoral se realizaría; sin embargo, será el próximo 1 de agosto cuando los ciudadanos salgamos nuevamente a una consulta ciudadana y decidir si habrá o no juicio a los expresidentes.
La pregunta será: “¿Estás de acuerdo en que se lleven a cabo acciones con apego al marco legal para esclarecer las decisiones políticas tomadas en el pasado por los actores políticos y garantizar la justicia y derechos de las posibles víctimas?”
Esta polémica acción claramente no tiene el respaldo de toda la clase política, sobre todo de los partidos de los que emanaron los expresidentes, ya que su imagen podría verse afectada para las próximas elecciones que serán en el 2024 y que incluso aseguran ya se están preparando.
Otro actor que no quiere realizar el proceso es el Instituto Nacional Electoral, quien será es responsable de la logística y conteo de la consulta.
Ya había solicitado más recursos para llevar a cabo las elecciones y la consulta ciudadana, alegando un recorte presupuestal de 870 millones de pesos y tras estimar que con su aprobación y expedición el Congreso de la Unión violó su autonomía constitucional y presupuestaria.
Sin embargo, el INE con todo y los recortes está obligado a realizar la consulta ciudadana a nivel nacional.
Recordemos que Morena y aliados retuvieron la mayoría absoluta (la mitad más uno), pero para hacer cambios constitucionales u otros acuerdos de gobernabilidad para el país necesita de acuerdos con las fuerzas políticas minoritarias en especial con el PAN y el PRI y esta consulta ciudadana se convertiría en la carta de negociación que el presidente necesita. El tiempo y las circunstancias lo demostrarán.
René Sánchez Juárez (@rene_froc) es politólogo, sindicalista y catedrático de la BUAP.
Las campañas en Puebla Capital se llevaron con tranquilidad, donde compitieron ocho candidatos; sin embargo, la pelea era entre dos, darle continuidad a un proyecto que tuvo una oportunidad de oro cuando fue electa en 2018 por un efecto a nivel federal o darle una nueva oportunidad a alguien que ya cuenta con la experiencia de haber ocupado el cargo de presidente municipal y entregó buenas cuentas a los poblanos.
Lalo Rivera, quien fue presidente municipal de la Ciudad de Puebla en el periodo de 2011 a 2014, se presentó nuevamente ante los poblanos siete años después, con una propuesta de gobierno de 5 ejes, sumando a la experiencia de gobierno y de un equipo de trabajo consolidado.
El diálogo y la negociación con otras fuerzas políticas le permitió ir bajo una alianza con tres partidos políticos, PRI-PAN y PRD y no sólo convencer a los líderes sino también a militantes que vimos juntos bajo un solo estandarte promocionar las ideas y proyectos de Lalo Rivera.
Después de una jornada electoral, una de las más importantes en el país, por el número de cargos de elección popular que se eligieron, en Puebla hubo una participación de más del 45%, que es alta para una elección intermedia.
Con una victoria contundente en las urnas, Lalo Rivera llegará al palacio municipal una vez más con una gran legitimidad que le otorgaron los poblanos y también grandes retos que tiene por delante.
La prioridad será seguridad pública y reactivación económica además de servicios públicos básicos en colonias populares y juntas auxiliares que han sido olvidadas por anteriores administraciones.
Confiamos que Lalo Rivera Pérez contará con la capacidad de entablar relaciones con los niveles de gobierno estatal y federal para gestionar en conjunto beneficios para los poblanos sin distinción de colores, que hoy le otorgaron la confianza nuevamente de gobernarlos y sabemos que lo hará bien.
René Sánchez Juárez (@rene_froc) es politólogo, sindicalista y catedrático de la BUAP.
En la elección más grande de la historia de nuestro país, en la que las mexicanas y los mexicanos demostramos que lo que queremos es decidir cada tres o cada seis años sobre quienes queremos que nos gobiernen; salimos a votar en esta ocasión para los Congresos estatales y federal y las presidencias municipales y en 15 estados por las gubernaturas, refrendando aun en este contexto de pandemia nuestra su vocación democrática, y salimos también, para fortalecer a nuestras instituciones electorales.
Muchas lecciones nos deja este triunfo de la ciudadanía. Vivimos una jornada espectacular. En pocas horas podremos ir conociendo la numeralia obtenida en este gran ejercicio ciudadano.
Y si hay alguien a quien reconocerle y aplaudirle, es justamente a la Institución responsable de la organización de estos comicios: el Instituto Nacional Electoral, institución que refrendó su lealtad a México. Que tuvo frente a sí, el gran reto de su organización, pero que además y en paralelo tuvo que aguantar las amenazas constantes si no es que debemos decir diarias, que desde el púlpito presidencial le hacían hasta para desaparecerlo. Reconocimiento también para los Ople´s en los estados.
Esta elección sin duda marca el inicio de la segunda parte del gobierno federal y también la de algunos gobiernos de los estados incluido el del estado de Puebla, y efecto nos deja muchas lecciones que todas y todos quienes nos dedicamos al servicio de lo público debemos sin duda aprender y no olvidar.
En principio, los resultados electorales obtenidos hablan de que los gobiernos deberán rediseñar sus gobiernos, reformular políticas públicas para revertir los datos actuales que se tienen.
Por ejemplo, en datos obtenidos en el Blog Federalismo publicado en la revista Nexos (junio 2021), nuestro estado de Puebla, ocupa el 5º lugar de población nacional (6 millones 483 mil 829 personas), representamos el 3.3% del Producto Interno Bruto (PIB), la manufactura como sabemos es el sector más importante de la entidad; y ocupamos el lugar 23 en el índice de progreso social 2020 de entre 32 estados.
En crecimiento económico en los primeros tres meses del 2020, la economía de Puebla se contrajo (-) 13.8% anual en promedio, cuando previo a esto, su economía había crecido a una tasa promedio de 2.6% anual entre 2016-2019.
Puebla tiene la 4ª tasa más alta de informalidad nacional ya que 68.3% de los trabajadores/ras en la entidad tienen un empleo sin prestaciones laborales o vínculo reconocido.
El registro de empleos asegurados ante el IMSS Puebla disminuyó (-) 65%, de manera que fue el estado con mayor afectación y no generó los empleos necesarios para incorporar a los jóvenes que entran al mercado laboral. Con 50.7% de su población, Puebla es el 8º estado con peor desempeño en México con 50.7% de su población en pobreza laboral (con ingresos laborales del hogar insuficientes para cubrir necesidades alimentarias mínimas), 7.2 puntos arriba respecto a lo que se tenía en 2019.
Estos datos que son proporcionalmente igual a los que se tienen en el país, demuestran que en esta segunda parte de los gobiernos deberán revertir sus políticas, si es necesario incluso restituyendo muchas de las que desaparecieron, para hacer frente a toda la problemática que además ha dejado la crisis post pandemia.
Pero también tendrán que hacer una revisión integral de su forma de gobernar, ya que los resultados obtenidos demuestran que el efecto polarización, división, y amenazas cotidianas, así como el golpeteo a las instituciones, las decisiones equívocas, dieron como resultado en muchas partes malos gobiernos, lo que afectó sin duda al partido gobernante y tuvo efectos en todo el país y por supuesto en el estado de Puebla; también, que la soberbia, el rechazo permanente al diálogo político, el desdén a los acuerdos políticos provocaron muchos errores.
Lo más importante es que esta ha sido una jornada muy exitosa, en la que la ciudadanía fue eje fundamental de ese éxito y decidió el rumbo a seguir.
Gracias a todas y todos nosotros que salimos a votar ¡Ganó México!
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Votar demuestra que el poder está en los ciudadanos, razón por la cual ejercer este derecho es la mejor forma que tiene la población de opinar y manifestarse sobre lo que pasa en el país y de eso se trata la democracia, aseguró Fernando Castañeda Sabido, investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) y titular del proyecto VOTO Informado de la UNAM.
El especialista en Ciencias Sociales argumentó: “mientras los líderes políticos sepan que su poder depende del voto de los ciudadanos tendrán que responder a ellos. Si dejamos el vacío y no votamos serán minorías las que realmente gobiernen, así que aún en situaciones como la pandemia… es importante que se defienda el voto libre, y que sepan los políticos que si no reaccionan a las necesidades de la población, su situación será difícil en el siguiente proceso electoral”.
El próximo domingo 6 de junio se realizarán las elecciones intermedias. Se renovarán 15 gubernaturas, se elegirá a 500 diputados federales, además de 18 mil 406 cargos entre presidencias municipales, sindicaturas, regidurías y concejalías en mil 923 municipios en casi todas las entidades, excepto Durango e Hidalgo.
Asimismo, mil 063 diputados locales en 30 entidades (excepto Coahuila y Quintana Roo); para este proceso se instalarán 164 mil casillas electorales y participarán un millón 400 mil funcionarios de casilla.
Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas son las entidades que elegirán gobernador; compiten para los 19 mil cargos locales 10 partidos políticos: Partido Revolucionario Institucional, Partido Acción Nacional, Partido Verde Ecologista de México, Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo, Movimiento Ciudadano, Partido Encuentro Solidario, Morena, Fuerza por México y Redes Sociales Progresistas.
Castañeda Sabido acotó: “el voto es el principio y fin de una sociedad democrática. Es el principio porque en el voto deberían decidirse los aspectos fundamentales del poder político, quién y cómo nos va a gobernar; qué queremos que haga el Ejecutivo, también el Legislativo, tanto diputados como senadores”, para ello se invita a votar a 93 millones 676 mil ciudadanos.
A partir de ellos, destacó el sociólogo, se formará el poder político, la Suprema Corte y el Poder Judicial; tienen que responder a nosotros para nombrar ministros por lo que se espera que hagan leyes que nos beneficien y vayan acorde con lo que la población quiere.
“Por lo tanto, al final, el voto es el que viene y sanciona todo lo ocurrido y termina en el voto. Estamos en unas elecciones intermedias, ha ocurrido toda una serie de cosas en tres años, hay gente a favor o en contra, pero hoy es el momento de manifestarnos y decir: vas bien o vas mal, quiero cambios o no”, reflexionó Castañeda Sabido.
Los gobernantes, reconoció, forman parte de grupos de poder que hacen acopio de poder político, recursos económicos, humanos, medios de expresión que les permiten, de alguna manera, ganar una elección, inclusive los supuestamente independientes, y la democracia permite que el juego de poder sea horizontal y que haya opciones para el votante.
“No vamos a ratificar incondicionalmente a nadie, sino que esas élites deben circular. Curiosamente en México, en los últimos 20 años, ha habido más circulación de élites que en Estados Unidos, han cambiado los partidos, se han restructurado otros. Eso es lo que es sano”, aseveró el investigador.
Castañeda Sabido dijo que si bien a partir de la crisis económica de 2007 se generó la sensación de cierto vacío político, pareciera que las opciones no ofrecen mucho y se comenzó a cuestionar por qué votar.
“En una sociedad democrática es importante que la sociedad no deje ese vacío porque, al hacerlo, se deja que las élites actúen con impunidad y no mediante el respaldo y consenso ciudadano”, enfatizó.
En este proceso es importante que la gente tome decisiones, que revise qué dicen los candidatos a través de medios de comunicación o de plataformas como votoinformado.unam.mx, donde hay información sobre los candidatos y lo que piensan sobre diferentes temas.
Al concluir, Castañeda Sabido sostuvo que como parte de la plataforma Voto Informado se espera dar seguimiento a los ganadores de los próximos procesos electorales para que, en la siguiente elección, los usuarios puedan ver qué proponían, qué hicieron y qué lograron.