
La semana pasada exponíamos en este espacio la crisis que está enfrentando el Poder Judicial y justo cuando el ministro Arturo Saldívar había encontrado una salida a través de una recomendación a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que los dos presidentes renunciaran y se nombrara un interino y con ello esperar una nueva convocatoria para definir la presidencia.
Lo anterior sirvió para que diversos actores políticos cuestionaran la integración del Tribunal, sus funciones y responsabilidades, entre ellos el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ya vislumbraba una reforma electoral, sobre todo al INE, pero ahora parece que también podría incluir al Tribunal.
No ha pasado ni una semana con nuevo presidente cuando el Tribunal determinó la semana pasada revocar el triunfo de 3 diputaciones federales a Morena y otorgando la victoria a representantes de la coalición PRI-PAN-PRD en distritos de la CDMX, Baja California Sur y Nuevo León.
Las inconformidades por parte de miembros de Morena no se hicieron esperar entre ellos Ignacio Mier, Coordinador de la bancada de Morena quien afirmó “Los magistrados del TEPJF, envueltos en escándalos y una crisis severa de gobernabilidad interna, atentan contra la decisión soberana del pueblo de México que en las pasadas elecciones le dio con su voto la mayoría a Morena en la Cámara de Diputados. Lo que vemos hoy con estas resoluciones es increíble”
Estas últimas decisiones junto con las determinaciones de quitar candidaturas a gobernador de los estados de Guerrero y Michoacán, por no haber justificado gastos en las precampañas han puesto al Tribunal en el “ojo del huracán”.
Se espera que una vez que inicie la próxima legislatura en el mes de septiembre sea una de las primeras reformas que se analicen con una mayoría de Morena y sus aliados en el congreso.
¿Será que previendo el escenario en el tribunal desde hoy están tratando de incidir en la composición de la mayoría para evitar precisamente reformas que afecten sus privilegios y nominaciones?
¿La colación PAN-PRI-PRD será la tabla de salvación que están analizando?
Sólo el tiempo y actuar de los legisladores nos darán la respuesta ya que al parecer la Reforma Electoral se perfila como la madre de todas las batallas de la nueva legislatura.
René Sánchez Juárez (@rene_froc) es politólogo,sindicalista y catedrático de la BUAP.
De los diálogos entre el gobierno y la oposición de Venezuela que se realizarán en los próximos días en México, se podría esperar un resultado positivo debido a que las partes se reunirán y las demandas están claras. Entre los acuerdos que se podrían alcanzar destacan:
Que las elecciones a realizarse el próximo mes de noviembre en el país sudamericano tengan mayor transparencia; que Estados Unidos elimine las sanciones que pesan sobre Venezuela; lograr un pacto de pacificación con una plataforma política donde todos los sectores formen parte del proceso electoral; se canalicen las diferentes posturas por vías institucionales y la oposición deje de ser beligerante y violenta, consideraron académicos de la UNAM.
En conferencia de medios a distancia, Nayar López Castellanos, coordinador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), dijo que se espera generar acuerdos de trascendencia los cuales respalde la comunidad internacional y el principal beneficiario sea el pueblo venezolano, quien debe tener el derecho de que su país comercie libremente con quien quiera, sin las restricciones que EU le ha impuesto en los últimos años.
Además, Adalberto Enrique Santana Hernández, investigador y exdirector del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC), destacó que México, con su política progresista, aparece ahora en el escenario mundial como una nación que reivindica el derecho de la región a la soberanía y autodeterminación.
López Castellanos abundó que el hecho de que nuestro país se haya propuesto como sede de este diálogo, previsto para finales de esta semana, es una noticia importante porque se retoma el papel que había jugado en el siglo pasado como un espacio para la solución de conflictos por la vía de la negociación y los acuerdos.
Es relevante que se reanuden las negociaciones entre el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro y las diversas oposiciones venezolanas. En esta ocasión se suma el sector encabezado por Juan Guaidó –autodenominado presidente interino y reconocido por un conjunto de países que optaron por una lógica de intervención en los asuntos políticos internos de Venezuela–, el más radical, quien ha promovido golpes de Estado y hasta ahora había rechazado dialogar con el gobierno.
El integrante de la FCPyS recordó que Venezuela atraviesa por un momento crítico debido al contexto de la pandemia y las restricciones comerciales, financieras y económicas por parte de EU; ese embargo o bloqueo, parecido al que ha vivido Cuba por más de seis décadas, le ha significado un golpe económico importante para la estabilidad. “Una de las condiciones de Maduro fue que esto estuviera en el paquete de las negociaciones”.
Hoy, opinó Nayar López, existe un clima más positivo que en otras ocasiones para llegar a acuerdos. Se ha visto la caída de la eficacia de Guaidó, quien logró generar un hecho sui géneris: tener dos presidentes en un mismo país, uno constitucional, el otro autoproclamado pero que llegó a tener un peso fundamental para justificar la serie de bloqueos contra su nación, y que hoy reconoce la legitimidad y constitucionalidad del gobierno de Maduro al reunirse a negociar.
Al proseguir, Santana Hernández sostuvo que en las conversaciones que se llevarán a cabo el gobierno de Noruega ha jugado un papel destacado como principal actor en este proceso de negociación. Y el gobierno mexicano ha ofrecido las mejores condiciones para que se realice el diálogo.
Además, recientemente se sumó el gobierno de Perú, encabezado por Pedro Castillo, lo cual coadyuva a generar mejor ambiente. “Legitimar y apoyar las negociaciones de paz es un avance para la búsqueda de la negociación por vías latinoamericanas”, añadió el experto.
Como parte de las demandas podría establecerse la liberación de lo que la oposición considera presos políticos, personas que generaron violencia, atentados y homicidios, y a quienes el gobierno de Maduro podría dar amnistía.
Referente a la posición del gobierno mexicano, afirmó que es neutral. “La historia diplomática de México ha sido muy rica; ha ofrecido una plataforma para que los diferendos que ocurren entre las naciones latinoamericanas puedan dirimirse por una vía de negociación y diálogo que lleven a acuerdos y a la pacificación”.
Mediante la tradicional política de respeto a la autodeterminación de los pueblos, expresó Adalberto Santana, se busca la integración de nuestra región, para ser más fuertes en el escenario global.
El universitario explicó también que en la historia de la región los intereses de EU han estado y siguen presentes. La incidencia de la Unión Americana en conflictos latinoamericanos es importante y, en contraste, la política mexicana, en términos históricos, ha sido un valladar para evitar que la posición del vecino país del norte sea aún más avasalladora. Además, en el escenario internacional actual, esa potencia ya no es hegemónica y ha perdido fuerza.

Históricamente el poder judicial ha sido de las instituciones mejor percibidas por los ciudadanos, hablando en términos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y sus decisiones. Sin embargo, en el último año ha sido blanco de sendas críticas por los actores políticos y la sociedad.
Hace unos meses el poder legislativo avaló ampliar el periodo de la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que encabeza el ministro Arturo Saldívar por dos años, incluso contraviniendo lo dispuesto por la Constitución, a lo que el ministro no se había manifestado. Por lo que la oposición acusó a éste de servir al presidente Andrés Manuel. No fue hasta esta semana que decidió no aceptar la ampliación y terminar con la polémica.
Y otro caso más grave se desató en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la semana pasada, cuando cinco de los siete magistrados intentaron destituir por mayoría al magistrado presidente José Luis Vargas por incumplimiento de sus obligaciones constitucionales, legales y reglamentarias. E instalaron al magistrado Reyes Rodríguez como nuevo presidente.
En un acto no contemplado en ninguna norma jurídica, los cinco magistrados intentaron remover al presidente en funciones, apoyados en los vacíos legales promovieron a uno de sus pares. Cual golpe de Estado, los magistrados inconformes pretenden que se legitime esta acción acudiendo a la Suprema Corte de Justicia y que sea ahí donde se determine.
El presidente Andrés Manuel López Obrador, ya anticipó que su gobierno no intervendrá en la crisis del poder judicial y que la Suprema Corte no tiene facultades para dictaminar.
Y es que la conformación del TEPJF tiene que ver con la partidocracia que se vive, los magistrados fueron propuestos por los partidos políticos y gozan de cierta autonomía, por lo que ni la SCJN tiene injerencia en sus asuntos.
Mientras que el ministro presidente Saldívar aceptó un diálogo con los 5 magistrados inconformes para llegar a una solución que podría ser una presidencia interina para después organizar una presidencia formal.
Incluso el senador Ricardo Monreal se ha sumado para ofrecer al Senado como medio de diálogo para solucionar la crisis del poder judicial.
Indistintamente de lo que suceda con la presidencia, la organización del TEPJF también tendría que ser parte de la reforma electoral que necesita el INE y sus reglamentos como lo hemos señalado en entregas pasadas.
René Sánchez Juárez (@rene_froc) es politólogo,sindicalista y catedrático de la BUAP.
Sin duda preocupante que el gobierno federal morenista insista en retomar la política de subsidios a sabiendas de que puede repercutir negativamente para las finanzas públicas más aun cuando se ha ido documentando la reducción de ingresos públicos, que responde justamente a la crisis económica que padecen las familias mexicanas, derivada del Covid.
Los que saben señalan, que la inversión pública es necesaria para el desarrollo y no puede ni debe ser sustituida por la política de subsidios. Ojalá que el nombramiento del nuevo secretario Rogelio Ramírez de la O ayude, pueda opinar y que le escuchen para evitar problemas mayores que surjan por este motivo, como ya sucede con las gaseras que amenaza con extenderse.
Por ello cuando hay buenas noticias hay que celebrarlas y comentarlas y justo lo es, que en Puebla dos mujeres han dado a conocer su intención de contender en el proceso de sucesión de la Rectoría de mi alma mater la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, ambas académicas de alto nivel con un historial de décadas dedicado a la propia universidad en sus diferentes espacios.
En la historia milenaria de esta Institución fundada en 1587 (Esparza, 1998) llegó el momento que, durante muchos años, muchas mujeres esperaron, abrir en definitiva el espacio de primer nivel de poder antes solo imaginado para hombres, que permitirá, además, consolidar los ya alcanzados por otras mujeres que han ido rompiendo “los techos de cristal” en otros espacios de dirección al interior de la estructura orgánica de la universidad.
En datos del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO- IESALC) solo un 18% de universidades públicas en la región tiene a mujeres rectoras, de donde se deriva la afirmación de que el liderazgo en las universidades públicas sigue en manos de hombres, a pesar de que la matrícula universitaria muestra un número mayor de mujeres. Por otra parte, aunque las mujeres ocupan un alto porcentaje de cargos docentes, los escalafones de más alta jerarquía están ocupados en mayor número por hombres.
En universidades mexicanas solo seis mujeres ocupan el cargo de rectoras, de un total de 36 universidades.
Lo importante ahora es observar que las condiciones para la contienda sean equitativas e igualitarias, se vean reflejadas, y que desde el interior de la Universidad sean establecidas y garantizadas para las diferentes etapas el proceso, porque como bien han señalado expertas como Magdalena del Rosal, “las mujeres que buscan alcanzar el rectorado en universidades (…) circulan por tres arenas de disputa: organizacional, académico, científica y política.”
De ahí importante sin duda celebrar que poco a poco las mujeres deciden participar en espacios públicos de decisión en los que antes era impensable, aun cuando sea por encima de las malas noticias que todos los días desde el púlpito presidencial nos regala el gobierno federal.
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En México y en el resto del orbe los llamados pueblos indígenas continúan inmersos en la discriminación social por las mayorías lingüísticas y étnicas; es decir, de los grupos dominantes históricamente acaparadores del poder. Esas asimetrías no han cambiado, por el contrario, se acentúan cada vez más.
Lo anterior, de acuerdo con el especialista del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA), Fernando Nava López, quien resalta que las desigualdades socioeconómicas “siguen absolutamente reproduciéndose desde hace siglos y esto no sólo afecta a las poblaciones indígenas en México, sino lamentablemente a las de todo el mundo”.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, más de 70 por ciento de la población mundial vive en países con creciente desigualdad de ingresos y riqueza, incluidos los pueblos indígenas que se enfrentan a altas tasas de pobreza y graves desventajas socioeconómicas.
En la obra “Derecho Indígena y Derechos Humanos en América Latina”, el sociólogo Rodolfo Stavenhagen detalló: “la violación de los derechos humanos de los grupos indígenas no solo se manifiesta por las carencias de orden material y los procesos de despojo y explotación de los que son víctimas y que han sido extensamente documentados en los últimos años, sino también porque se les ha negado sistemáticamente la posibilidad de poder conservar y desarrollar sus propias culturas, incluyendo lenguas, costumbres, modos de convivencia y formas de organización social”.
En territorio mexicano habitan 68 pueblos indígenas, cada uno hablante de una lengua originaria propia, las cuales se organizan en 11 familias lingüísticas y se derivan en 364 variantes dialectales. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 25.7 millones de personas, es decir 21.5 por ciento de la población, se autoadscribe como indígena.
A su vez, 12 millones de habitantes (10.1 por ciento de los mexicanos) señalaron vivir en hogares indígenas. También 6.5 por ciento de la población nacional se encuentra registrada como hablante de una lengua indígena, lo que representa 7.4 millones de personas.
De acuerdo con el Banco Mundial, en el planeta hay en promedio 476 millones de indígenas en más de 90 países; constituyen más del seis por ciento de la población y representan aproximadamente 15 por ciento de las personas que viven en pobreza extrema.
Distintas formas de discriminación
Fernando Nava López opina que, paradójicamente, durante el período novohispano la población indígena tuvo ciertos espacios socioculturales, los cuales perdió en el siglo XIX a partir de la Independencia, proceso histórico que pelearon los criollos y no los habitantes nativos del país.
Con motivo del Día Mundial de las Poblaciones Indígenas que se conmemora el 9 de agosto, el especialista universitario indica que son de reconocer los triunfos y cambios políticos, sociales y económicos, aunque no se ha logrado la plena participación social de los indígenas; “parece que nunca se ha mostrado un interés particular por estas poblaciones”.
Más aún, en el siglo XIX se acentuaron las ideas del positivismo (hombres y mujeres eran formados desde una mentalidad ortodoxa) y se hicieron más profundas las aspiraciones de los estados homogéneos: una religión y una lengua, esos parámetros se agudizaron cuando el combate contra el uso de las lenguas indígenas comenzó a tener mayor fuerza política e impacto, añade.
“De hecho, Justo Sierra, al mismo tiempo que proponía que la enseñanza primaria fuera obligatoria, decía que la instrucción obligatoria tenía como uno de sus objetivos acabar con las lenguas indígenas y establecer la lengua nacional, el español, con lo cual el país podría desarrollarse más civilizadamente”.
Todas esas ideas son del siglo XIX y no han cambiado en esencia. Desde luego tenemos un Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y al Instituto de los Pueblos Indígenas; es decir, contamos con espacios institucionales, pero la población mexicana continúa con una perspectiva positivista y se reproducen procesos racistas, subraya el investigador.
Nava López puntualiza que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación realizó encuestas en las que están identificados los grupos vulnerables, como son, entre otros, las minorías religiosas y también los hablantes de lenguas indígenas, quienes son víctimas de distintas formas de discriminación en el país.
Un mundo respetuoso
Al respecto, considera que el principal reto es lograr la sensibilización por el multiculturalismo de la mayoría hispanohablante, cualquiera que sea su posición social, las clases populares o las élites de poder. Mientras esto no ocurra y no haya cambios estructurales para brindar mayores oportunidades a estas poblaciones, la situación tampoco cambiará.
Ese es un fuerte desafío, llegar a sensibilizar a esas mayorías hispanohablantes donde tenemos toda la escala social, económica, de acceso al poder y toma de decisiones y que ejerce presión sobre las minorías étnicas. “Todo el conjunto: ricos, clase media y pobres, todos cometen actos discriminatorios contra las minorías indígenas, entonces ese es un reto absolutamente claro y objetivo, lograr la sensibilidad de esa gran mayoría, cualquiera que sea el nivel socioeconómico que tenga”.
Es primordial, afirma, preservar la riqueza lingüística, cultural y de tradiciones de los grupos indígenas “porque hay quienes nos atribuimos derechos sobre otros grupos y esa perspectiva tiene que cambiar”.
Refiere que es importante precisar que una cosa son las poblaciones indígenas y otra los conjuntos de hablantes de alguna lengua indígena, son dos rubros que no siempre quedan plenamente diferenciadas. La identidad indígena y la condición de hablar una lengua se fincan en criterios distintos. Con frecuencia hay confusiones, a veces en la interpretación de los resultados de un censo o en la operación de programas gubernamentales; se confunde al indígena con quien habla una lengua indígena.
Los censos en los cuales se ha preguntado si las personas se consideran indígenas reportan mayor número de individuos en esa condición, que aquel cuando se pregunta: ¿usted habla una lengua indígena?, son dos cifras distintas porque efectivamente son dos realidades, además de que también existe el hablante que niega su lengua, para evitar discriminaciones.
Señala además que son importantes los avances en la clasificación genealógica de las lenguas indígenas en México, ya que se registraron 11 familias lingüísticas de origen indoamericano con presencia en nuestro país, así como 68 unidades idiomáticas, algunas muy homogéneas como el maya y otras con alta diversidad interna como el mixteco.
Para el especialista, ha faltado el sentido de equidad hacia estas poblaciones y destaca que las instituciones de educación pública y el gobierno establecieron programas para capacitar a los mexicanos en el ejercicio de un idioma diferente al español, el cual les permita su inserción académica, laboral, científica y social en otros países, pero hemos descuidado aquellos elementos que nos permiten incorporarnos, participar y tener aspectos socioculturales equitativos con nuestras comunidades internas.
Puntualiza que esta efeméride fue establecida por organismos como la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura como un recordatorio a favor de la diversidad cultural.
Es necesario mantenernos en la diversidad, incrementar nuestra sensibilidad hacia la diferencia, sea religiosa, lingüística, étnica, cultural, etcétera, para que tengamos un mundo respetuoso, y esta fecha nos recuerda una apuesta promovida por los organismos internacionales para mantener o, mejor aún, fortalecer tal sensibilidad, subraya.
Debemos construir un mundo multicultural, donde quepan todas las culturas y revertir las ideologías que surgieron, sobre todo en el siglo XIX, que también las hay del siglo XX, que anhelaban una unidad ficticia, atropellando derechos culturales y vidas humanas lo cual no debemos permitir, concluye.