
La situación que se vive en Afganistán es el resultado dramático de una política equivocada en la cual Estados Unidos, una vez que castigaron a los talibanes por los atentados del 11 de septiembre de 2001, decidió quedarse a instaurar una democracia; sin embargo, las promesas de liberación y de construcción de un país democrático nunca se materializaron, señalaron académicos de la UNAM.
A lo anterior se añade otro fracaso, político y social con el regreso de la burka (la vestimenta impuesta a las mujeres) y otras restricciones, junto con el atentado contra el derecho a la educación y la cultura de niñas y niños, todos ellos acontecimientos de lo más lamentable, calificó José Luis Valdés Ugalde, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN).

Respecto a las condiciones socio-económicas diezmadas de las mujeres, Moisés Garduño García, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), dijo que son resultados no sólo de los talibanes de 1996, sino de la corrupción del gobierno nacional afgano y la violencia de la ocupación militar estadounidense. “No es el regreso del oscurantismo; es probablemente la continuidad del mismo”.
Al analizar la problemática en ese país, destacaron que los estadounidenses se quedaron demasiado tiempo y después de casi 20 años se retiraron rápido, desde el punto de vista táctico. Más allá del asesinato de Osama Bin Laden, en mayo de 2011, Washington no cosechó ningún éxito en materia de seguridad nacional, dado que grupos extremistas como Al Qaeda o ISIS aún existen.
En la conferencia de medios a distancia “Situación actual de Afganistán ¿qué sigue?”, Valdés Ugalde afirmó que en la región de Asia central y en aquella nación, la Unión Americana ha perdido poder relativo frente actores como China, Rusia o Corea del Norte.
Para el politólogo e internacionalista, lo que ocurrió es un golpe de Estado de los talibanes en contra del gobierno constituido y apoyado por EU, lo cual provoca un regreso de “200 años en la historia afgana, y de una manera dramática. Además, es un fracaso estratégico y militar” para nuestro vecino país del norte.
Vemos cómo se posiciona el islamismo radical como opción de gobierno; es el retorno del yihadismo y, al mismo tiempo, el declive de Estados Unidos en esa zona del mundo y a escala global. Este podría ser el momento que marca el fin de esta nación en la región, consideró el exdirector del CISAN.
La victoria de los talibanes en Afganistán y su toma del poder, así como el derrocamiento de un gobierno transitorio pero democrático, representa la victoria del oscurantismo y “esta vez será más duro”, enfatizó el investigador.
Los billones de dólares que Estados Unidos invirtió durante 20 años de presencia en aquel país, en este momento se fueron a la basura y buena parte de la infraestructura física que dejó -helicópteros, medios de comunicación, armamento y equipo-, se la apoderaron los talibanes, y eso representa para ellos una victoria que les levanta la moral.
Estamos viendo el daño a las mujeres afganas, abundó, una regresión importante desde el punto de vista de la democracia política, social y económica. Afganistán es uno de los países más pobres del mundo; prácticamente toda su población se encuentra en situación de vulnerabilidad, con crecimiento del PIB escaso y difícil situación financiera.
No queda claro si el talibán va a poder resolver dichas problemáticas y si tiene una propuesta de gobierno integral, coherente, que responda a las demandas adquiridas por la sociedad afgana. Además, enfrentarán el problema del reconocimiento internacional, el cual podría tomar tiempo; ahí, China puede coadyuvar a que sea veloz y consistente, en la medida que los propios talibanes ofrezcan moderación, expuso Valdés.
En tanto, Garduño García, de la FCPyS, expresó que el caso afgano representa el fracaso de la política exterior y de seguridad de EU, sobre todo, porque con el regreso de los talibanes al poder se demuestra que este grupo en realidad nunca abandonó el país y, por el contrario, mantuvo un apoyo popular cada vez mayor.
En contraste, el académico no consideró que se trata de un golpe de Estado, porque el ejército afgano no participó en el derrocamiento del presidente Ashraf Ghani, sino que él huyó y se reusó a combatir. Se trata, más bien, del regreso del Talibán ante el fracaso de la ocupación estadounidense y una corrupción generalizada en las instituciones del gobierno nacional.
El movimiento talibán ha ofrecido una retórica mediáticamente bien diseñada. Ya no se trata del mismo talibán de 1996-2001. Ahora, al lado de una generación joven bien entrenada militar e ideológicamente, coexiste otra que se muestra pragmática y flexible para formar un gobierno que pueda ser reconocido por la comunidad internacional.
Aunque en ambas persisten sectores rigoristas que buscan la imposición de un sistema legal literalista, también existen otros que buscan cumplir con el compromiso firmado en las negociaciones de Doha, de febrero de 2020, donde con intermediación de Qatar y la presencia de EU, China, y la observación de otros países regionales, se comprometieron a formar un gobierno incluyente con grupos locales y otras fuerzas políticas, así como a garantizar los derechos humanos y de las mujeres. “Las garantías para esto solamente han sido manifestadas a través de declaraciones en la prensa internacional; los hechos hablarán por sí solos en los próximos días”, aclaró.
El especialista en Medio Oriente explicó que el talibán no es un movimiento homogéneo y tendrá que discutir formas de equilibrar sectores pragmáticos y rigoristas para ocupar un lugar en Naciones Unidas y confirmar las relaciones diplomáticas, por ejemplo con China, Rusia y Pakistán, actores clave para el futuro inmediato del país.
Uno de los países más interesados en mantener la estabilidad afgana es China, pues el talibán estará a cargo de la frontera con unas de las provincias más sensibles para la seguridad nacional de Pekín que es Xinjiang, y estaría en riesgo su proyecto económico de la nueva ruta de la seda. Igualmente, vecinos como India, Irán y Pakistán mantienen el interés común de lograr un Afganistán estable.
Hoy, los talibanes saben que la recuperación económica afgana pasa por la incorporación de las mujeres al sector económico-productivo del país y no por la imposición de leyes retrógradas que limitan su desenvolvimiento en el espacio público. Por eso, es posible decir que están a prueba “de ellos mismos y de su sociedad”, concluyó.

Cada año, aproximadamente 13 millones de personas se suman al elevado número de quienes requieren ayuda humanitaria por conflictos armados, políticos, desastres naturales y sucesos como la pandemia. De acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para 2022 podría llegar a 200 millones, alerta Eduardo Rosales Herrera, investigador de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.
En 2016, cuando se realizó la Primera Cumbre sobre Asistencia Humanitaria, se expuso que 130 millones dependían de esta asistencia para sobrevivir, y si fueran agrupadas en un solo país serían la décima nación más poblada de la Tierra.
A esa cumbre, acudieron muchos países, pero del G7 la única representante que acudió fue Angela Merkel, de Alemania, quien ya se va, y los otros seis fueron los grandes ausentes. Eso habla del desdén, menosprecio y la poca importancia que se le da a la ayuda humanitaria, reflexiona el doctor en Relaciones Internacionales.
Rosales Herrera comenta lo anterior en ocasión del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, conmemorada a partir de 2008 cuando la Asamblea General de la ONU declaró la celebración en memoria del atentado terrorista del 19 de agosto de 2003 contra la sede de las Naciones Unidas en Bagdad, Iraq, que cobró la vida de 22 personas.
El especialista en Derechos Humanos considera que la pandemia “dejará niveles agudos y de alarma, lo que aumentará las personas que requieren de ayuda humanitaria”.
En busca de lo elemental
Rosales Herrera recuerda que 80 por ciento de las personas que requieren la ayuda es debido a conflictos armados y políticos, seguidos por desastres naturales como la pandemia, lluvias torrenciales, sequías, sismos, tifones, etcétera.
“Conflictos ¿dónde hay? Desde Afganistán hasta Zambia, pero hay puntos álgidos como lo sigue siendo Siria, Libia, Yemen o Líbano, que se encuentra en una situación no vista desde la Segunda Guerra Mundial”, comenta el investigador.
Recientemente la Oficina de Derechos Humanos de la ONU alertó que no detener la creciente violencia, abusos y violaciones de las garantías fundamentales tiene consecuencias desastrosas para el pueblo de Afganistán, donde a partir del pasado 9 de julio tan solo en cuatro ciudades (Lashkar Gah, Kandahar, Herat y Kunduz) se han registrado al menos 183 civiles muertos y mil 181 heridos, incluidos niños.
“En Venezuela van 5.5 millones de personas que han salido, es el mayor exilio del que se tenga memoria en América Latina. Esto muestra que los gobiernos también son responsables de este problema”, agrega.
Según informes de la ONU, con el inicio de la ofensiva de los talibanes en mayo de este año, al menos 241 mil personas son desplazadas y los combates prolongados en las ciudades provocan daños en la infraestructura esencial, como carreteras y puentes, y otros bienes civiles.
“Todo este ambiente de confrontación genera muertos, heridos, desplazados, pero también enormes cantidades de personas que salen de su país en busca de lo más elemental como alimentos o medicinas. También nosotros vemos hoy esto en varios países latinoamericanos”, reflexiona Rosales Herrera.
Hoy en día, la ONU impulsa los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) los cuales buscan disminuir la pobreza y el retraso en el mundo, pero en diversos países está lejana la posibilidad de alcanzarlos, debido a la política interna y externa.
“La asistencia humanitaria va de la mano de los derechos humanos, porque se trata de promover un mundo de paz y oportunidades, un mundo de dignidad, que se ha convertido en la piedra angular de los derechos humanos. Si el ser humano, sobre todo los líderes, no ponen como objetivo esto, no llegaremos a ningún lado”, asevera el autor de El juicio del Siglo (Ed. Plaza y Valdés, 2007).
Para el investigador, ante este panorama es necesario y urgente que la conmemoración del 19 de agosto sea un homenaje para quienes brindan ayuda humanitaria, los voluntarios y organizaciones no gubernamentales, que destinan tiempo, dinero y esfuerzo en esta labor.
Rosales Herrera refiere que, de acuerdo con la Base de Datos sobre la Seguridad de Trabajadores Humanitarios, en 2019 fueron asesinados 108 personas dedicadas a esta labor, 245 heridos y 125 secuestrados. En tanto, los ataques contra personal humanitario en Etiopía aumentaron en 2020 y empeoraron en lo que va de 2021.
“Es un héroe desconocido, es un soldado humanitario al que debemos rendir homenaje y que, en muchos casos, que es lo más triste del asunto, pierden la vida en el cumplimiento de su deber y vocación”, enfatiza.

Nunca había visto la urgencia por terminar una administración federal con tanta anticipación en México como la que hoy atestiguamos. Apenas llegando a la mitad del periodo constitucional, se anuncia por su titular que “ya hay corcholatas y destapador” al respecto, según expresiones literales.
Y para aumentar la confusión y confrontación social, se impulsa la revocación de mandato como la forma, inconstitucional según los expertos, de saber la opinión del pueblo sobre si continúa o no el actual presidente electo por seis años.
Estas dos acciones, junto a la consulta nacional para enjuiciar a los expresidentes de la república, y la búsqueda de perdón por lo que hicieron los españoles hace 500 años, parecen ser las prioridades nacionales en un país donde el COVID19 ha cobrado más de 246 mil muertos y en donde, según datos oficiales, el nivel de contagios ha vuelto a más de 25 mil personas por día.
En estas prioridades, y más allá de emitir una declaratoria de emergencia, no caben la atención a la severa sequía que afecta una gran parte del territorio nacional que ha disminuido la cosecha de granos básicos, reducido el abasto de agua a los centros de población y amenaza la generación de electricidad por el bajo volumen de almacenamiento de las presas.
Como consecuencia de las reducidas cosechas nacionales, los precios de los alimentos como la tortilla amenazan con incrementar su precio, sin contar con que una gran sequía en Brasil redujo los escurrimientos hacia el Rio Paraná provocando una reducción de caudal que limitará las exportaciones de maíz y soya de Argentina, segundo exportador mundial, al ser la vía fundamental para el transporte.
Sobre la tortilla, hace unos años la Universidad Tecnológica de Puebla estimó que el precio del gas representaba el 32 por ciento del costo de producción de la tortilla y el maíz el 33 por ciento. Solo gas y maíz son el 65 por ciento del costo de las tortillas, el alimento básico más importante en la dieta de todos los mexicanos. Actualmente, ambos insumos tienen tendencia a la alza.
No han sido prioridad nacional tampoco, el abasto de medicamentos, la atención de los niños con cáncer, los reclamos y luchas de las mujeres, la inseguridad pública que se percibe creciendo en el país, la atención al medio ambiente ni la pobreza de la gente.
El Consejo Nacional de Evaluación (CONEVAL) que mide el nivel de pobreza en México, estimó un incremento cercano a 9.8 millones de personas que no pueden cubrir el gasto de los alimentos básicos como consecuencia del COVID-19 (El País, 2021).
Con datos oficiales o provenientes de otras fuentes, es evidente que la pobreza en nuestro país se ha incrementado en los últimos 3 años no obstante la cantidad de recursos destinados a los programas sociales.
Y es que las ayudas sociales solo han servido para contener la pobreza, resolver necesidades de muy corto plazo. Sin políticas de fomento productivo e impulso al empleo, los programas sociales no tendrán ningún impacto positivo en la economía. Y no hay presupuesto que alcance.
Las familias actualmente están descapitalizadas, los municipios están marginados presupuestalmente. Según Korina Bárcena, en El Universal, la pandemia COVID19 redujo las recaudaciones municipales en más del 60 por ciento dejando en números rojos a más del 80 por ciento de los 2 mil 450 municipios del país.
Entre consultas constantes y sin sustento, reelecciones, sucesión presidencial adelantada y la aberración de la revocación de mandato, nos encontramos ya en permanente campaña, en donde la atención de los problemas nacionales reales pasan a segundo término.
Tenemos hoy más que nunca, gobiernos alejados de las necesidades del pueblo, que procuran con eficiencia atender buena parte de los deseos de la gente para asegurarse apoyos electorales, sabedores de que sus acciones no contribuyen al desarrollo de las comunidades.
Mismo comportamiento mantienen los partidos políticos en donde las causas sociales, las necesidades reales, pasan a segundo término dando paso a negociaciones políticas sin agendas preestablecidas que beneficien la sociedad, algunas veces con acuerdos vergonzantes.
El mantenimiento a carreteras, los servicios básicos urbanos, el abasto de agua potable y el tratamiento de las aguas residuales, el manejo de los residuos sólidos, la seguridad pública, el fomento productivo y al empleo, internet para las comunidades rurales, el mantenimiento a escuelas, la seguridad alimentaria, el abasto de medicinas y el apoyo con médicos a los centros de salud, bien pueden aguantar hasta la próxima campaña electoral y así hasta la eternidad, porque lo de hoy es realizar consultas, sucesión presidencial y revocación de mandato.
¡México creo en ti
Alberto Jiménez Merino. Ex Rector de la Universidad Autónoma Chapingo.
Afganistán vive un momento histórico a 20 años del 9/11, por ello, el próximo 11 de septiembre “es probable que veamos ondear la bandera talibana, lo cual representa un golpe a la reputación estadounidense, a su retórica liberalizadora y democratizadora, además será un reflejo de la transición hegemónica que ocurre a nivel internacional”, afirmó Moisés Garduño García, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.
Se trata de un fracaso de la política exterior y de seguridad de Estados Unidos, desde Bush, Obama, Trump y hasta Biden. Lo es porque se prometió a la opinión pública internacional un Afganistán democrático, consolidado institucionalmente y con libertades para las mujeres, etcétera.
En términos de seguridad internacional, la invasión fue un fracaso y más allá del asesinato de Osama Bin Laden, no hubo ninguna mejoría en la calidad de vida de los afganos. Este golpe es una muestra más de la “deshegemonización” de nuestro vecino del norte en el sistema internacional y de la reemergencia de actores como China y Rusia en cada uno de los escenarios que dejan los estadounidenses, señaló.
“Este no es un juego de suma cero, no se trata de la sustitución de una potencia por otra, porque nadie tiene la capacidad para imponer un orden hegemónico por sí solo. Simplemente son reacomodos estratégicos que se dan debido a que hay un vacío de poder en estos momentos, el cual China tratará de llenar, más que con armas, con ayuda económica, para intentar que haya estabilidad en una zona que es de su interés y le preocupa”.
Consideró el experto en Política y Cultura de Oriente Medio, que Estados Unidos realineará estratégicamente sus tropas. “Pienso que todavía monitoreará la zona” y llevará soldados a países aliados, como Arabia Saudita, Israel o Emiratos Árabes Unidos, desde donde mantendrá un monitoreo de sus intereses en la región, en particular los relacionados con el petróleo y el flujo energético que también importa a aliados asiáticos, como Corea del Sur o Japón.
Garduño García recalcó que, a diferencia de hace 20 años, cuando inició la invasión estadounidense a Afganistán, después de los ataques terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York, los talibanes están mostrando hoy grandes capacidades negociadoras y están siendo pragmáticos.
Por ejemplo, ya hablaron con los chinos, a quienes visitaron para garantizar la estabilidad de la zona y la frontera. También tienen gran comunicación con Pakistán y han dado entrevistas en diferentes lenguas a diversos medios de comunicación internacionales, para mostrar un rostro que no se conocía.
De ese modo, estamos viendo un proceso de transición política que se presumía sería más turbulento de lo que está ocurriendo, “a pesar de las imágenes que vemos en las redes sociales, y de narrativas de algunos grupos interesados en hacer de esto un caldo de cultivo para una nueva guerra, más que en pensar en las posibilidades políticas que se pueden dar si el talibán logra entablar relaciones diplomáticas con países fronterizos importantes como China y Pakistán”.
Si bien aún hay grupos rigoristas y conservadores, insistió el especialista universitario, se dan señales de que hay aspiraciones hacia un cambio político en aquella nación.
En estos momentos, todo puede pasar. El talibán cuenta con dos generaciones importantes: la antaña, que hoy toma las decisiones más importantes, está en las mesas de conversación, viaja a China o coordina el diálogo con el presidente afgano en el exilio, Ashraf Ghani, y la de jóvenes, que cultiva un sentimiento antiestadounidense mucho más radical y que implementa operaciones militares, “lo cual puede explicar el avance tan rápido para tomar en dos semanas lo que Estados Unidos pensó que se llevaría seis meses”. Ambas generaciones están haciendo un balance de poder perfecto.
Moisés Garduño mencionó que quienes quieren salir de Afganistán y abarrotan el aeropuerto de Kabul pueden ser gente que estuvo relacionada con la ocupación militar y temen represalias. Son personas con posibilidades de migrar, con documentación para llegar a los países de destino o en posibilidad de calificar al estatus de refugiado.
En Afganistán también hay polarización social y sentimiento antiestadounidense de modo que los talibanes no son un grupo que llega totalmente por la fuerza, sino como un actor político con base social importante, que ha canalizado los errores de EU y luego los del gobierno nacional que tutelaba la propia Unión Americana. “Así se explica que están llegando tan fácilmente a las ciudades, y ya han tomado 26 de las 34 provincias”.
Lo que ocurre en aquella nación debe dejar grandes lecciones, una de ellas, que las estrategias armamentistas que prometen democracia y estabilidad, en el largo plazo terminan siendo un fiasco. “Lo hemos visto en Irak, lo estamos viendo en Afganistán y tenemos otros escenarios abiertos, como Libia o Yemen”.
Hay que repensar las estrategias de ayuda para el desarrollo y no caer en estrategias militares que prometen mucho y solo adineran a los fabricantes de armamento, mientras las poblaciones terminan en calidad de desplazados, refugiados o en el peor de los casos pierden la vida y se compromete el futuro de las nuevas generaciones. Es un tiempo histórico para repensar y ver cuál será el futuro en esta y otras naciones que están en condiciones similares.
Mientras, ocurre un proceso donde se están llevando al pie de la letra los acuerdos de los insurgentes y donde queda la duda con respecto al futuro de un Afganistán posestadounidense con gobierno talibán, y la implementación de la ley y las reformas que se puedan instrumentar en tiempos de transición, concluyó Moisés Garduño.

Hay tanto que decir de una mujer como María Elena Chapa, que no alcanzaría el espacio de esta colaboración semanal.
Decidí recordarla con mi cariño, reconocimiento profundo y enseñanzas permanentes desde que por ahí de la década de los 80as, empecé a escuchar su nombre, a seguirla; hasta conocerla y convertirme en su discípula.
Chapita como muchas la llamábamos fue priísta, una gran priísta que pudo ser diputada local, federal, senadora.
Si al interior del PRI ha habido una organización que fue transformándose conforme iba evolucionado la sociedad con el impulso de muchas mujeres priístas de distintas épocas, justo había sido la organización de mujeres. A finales de la década de los 90as se empieza a fraguar lo que conocimos como Congreso de Mujeres por el Cambio, ella fue la dirigente nacional, justo ahí mi mayor acercamiento que permaneció y se robusteció desde entonces. Tuve en aquella época el privilegio de presidir la transformación de la entonces organización de las mujeres, en el Congreso de Mujeres por el Cambio, tarea que fue muy compleja en el PRI, fue ahí que junto con un grupo muy importante de mujeres, abrevamos de la Chapa -como también muchas la llamaban- su conocimiento.
Ella nos dio claridad en esa su incansable lucha por los derechos de las mujeres y aprendimos disciplina, congruencia, análisis, crítica; y con su ejemplo, el estudio constante de conceptos entonces en construcción: equidad, igualdad, perspectiva de género, transversalidad, igualdad sustantiva.
De ella aprendí que defender los derechos de las mujeres no es sólo una cuestión de partidos políticos, que debía construir pluralmente para llegar a garantizar su pleno ejercicio y así lo hice desde entonces.
Fue una feminista muy reconocida a nivel nacional e internacional, presidenta fundadora y desde 1996 honoraria de la International Women´s Forum (IWF) Capítulo México, participó en la cuarta conferencia mundial sobre las mujeres celebrada en Beijing (1995).
Promovió en 2011 junto con otras importantes mujeres, ese juicio ciudadano 12624, que es un parteaguas en la defensa de los derechos políticos de las mujeres, ya que obligó a los partidos políticos a cumplir sin pretextos -como lo hacían- el 40% de candidaturas para mujeres, que las suplentes fueran mujeres y que las fórmulas en las listas de los partidos políticos para la representación proporcional fueran alternadas. Esta resolución 12624 reconoció también el derecho de las mujeres a promover juicios para defender los principios de igualdad y de paridad.
Muchos reconocimientos en vida recibió María Elena Chapa por fortuna, “La Mujer de México en Atlanta”, la medalla “Simone de Beauvier”, el reconocimiento “Elvia Carrillo Puerto” que otorga el Senado de la República, esa intervención suya la tengo muy presente, como siempre fue una cátedra, transcribo sólo dos párrafos:
“Las mujeres vivimos en un perpetuo estado de minorías, cansa, eh, cansa eh, siempre eres minoría de todo, herederas de una represión que a veces ni nos toca, ni la hicimos ni la provocamos, donde no caben las aspiraciones políticas, todo está bien, mientras no te atrevas a aspirar políticamente a un cargo, mientras estés calladita y obediente no pasa nada, es que igual, Elvia Carrillo Puerto y sus dos maridos, verdad, se premia la obediencia, mientras estés calladita no pasa nada, pasa cuando exiges un derecho y dices: tengo derecho a una oportunidad política.”
“Los espacios definidos como públicos que todos conocemos y todas, no deben ser espacios de contienda ni de acoso, sino de democracia, los espacios públicos son espacios para la democracia, no para las contiendas y el Estado tiene la obligación de la tolerancia, el feminismo no es una teoría de buenos deseos, y eso quisiera que quedara muy claro, es una teoría de las libertades fundamentales mínimas, no se trata de identidades afectivas; esto no se trata de que me caes bien, me caes mal, estás flaco, estás gordo, estás prieto, estás panzón. Eso no tiene nada que ver con las identidades afectivas. La democracia es otra cosa fundamental, es el ejercicio de mis libertades…”
Siempre tuve de ella un consejo, una enseñanza, una guía, libros, escritos, ensayos que me han servido tanto como sus propias publicaciones, lo mismo de visita en su natal Monterrey
-donde formó el Instituto de las Mujeres- que vía mensajes personales cuando se me atoraba algo, o recibiendo lecciones, argumentando, proponiendo en el chat en el que coincidíamos porque ambas formamos parte de Mujeres en Plural o en el chat que tenemos de Derecho a Decidir o de Objeción de Conciencia para el análisis y actualización de derechos sexuales, reproductivos y aborto.
Mujer muy inteligente, aun enferma, pero siempre positiva, continuó vía virtual enseñándonos, hace bien poco todavía en un homenaje virtual que le hizo el Tecnológico de Monterrey y la Cátedra Alfonso Reyes, conversando con la también brillante Amelia Valcárcel.
María Elena Chapa Hernández falleció el 9 de agosto, tenía 77 años, su liderazgo, su legado, su ejemplo nos acompañará siempre.
“los derechos de las mujeres no son negociables, se ejercen; no se prestan, no se dan…”
Chapita querida, te extrañaré siempre.
¡Gracias!
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