
El Principio de Equidad en México ha sido roto en varias vías.
Las noticias actuales las están dando los diversos personajes que quieren ocupar cargos de elección popular por Morena, ya no solo para la presidencia de la República, también para otras posiciones, todos por supuesto adelantados a los tiempos que marca la normativa electoral y encubierto con engaños, ahora son “coordinadores de la continuación de la transformación” en lugar de precandidatos o precandidata.
Acostumbrados ya estamos en este sexenio a la simulación, al engaño, a la mentira, a la violación de leyes permanentemente.
Pero adelantar el período de las precampañas que por ley inician hasta el mes de noviembre de este año, incluso haciendo a un lado la fiscalización de los recursos que se usen para su proceso; presenta una característica más que hay que visibilizar, rompe el Principio de Equidad, no sólo entre ellos y ella, ya roto por la evidencia de que no han tenido un piso parejo; sino también, porque adelantar el proceso electoral simulando un proceso interno fuera de tiempo, rompe el Principio de Equidad con el resto de los partidos políticos que contenderán en el mismo proceso electoral 2024.
Tan grave como lo anterior es escuchar la primera tanda de nombres de personas que también aspiran a algún cargo de elección popular en el que sobresale la salida inminente del cargo, del Titular del IMSS-Bienestar al declarar que quiere ser candidato a gobernador, no porque haya sido un eficaz y eficiente titular, sus resultados hablan por sí solos; sino porque esta salida anticipada seguramente, de quien supuestamente era el responsable de la implementación de esa “nueva propuesta de sistema de salud” en México hoy llamada IMSS-Bienestar, una vez que cancelaron el Seguro Popular, que crearon el fallido INSABI que también cancelaron para dar paso al proyecto IMSS-Bienestar que presentaron como el modelo de atención integral a la salud para el bienestar y que también nos dijeron sería como el sistema de salud de Dinamarca.
Si de por sí tanto cambio lo único que ha dejado es grandes deficiencias en el sector salud, tan solo veamos la falta de medicamento para atender diversas enfermedades que una y otra vez ha sido señalado;
O la falta de infraestructura suficiente para proporcionar servicios de salud gratuitos -como se comprometieron- a la población sin seguridad social que es la mayoría de habitantes del país que requieren de atención; con la salida del responsable que iba a lograr que el sistema de salud mexicano fuese como el de Dinamarca, no requerimos ser brujas para adivinar que una vez más y por tercera ocasión en este sexenio el proyecto IMSS-Bienestar será fallido también.
Lo que sí es seguro, es que habrá dinero suficiente para ese proceso electoral adelantado, aunque siga sin haberlo para la compra de medicamentos.
Esa simulación que representa el proceso electoral adelantado, así como la afirmación de tener un sistema de salud moderno, eficaz y eficiente; es una farsa, un disfraz que rompe sin duda el principio de equidad.
Por ello sostengo que el Principio de Equidad ha sido roto no sólo en lo electoral. Se ha roto también en el sector salud y en el sector social, así como entre muchos otros, afectando a quienes más lo necesitan.


Es tiempo otra vez de elecciones, cuando se renuevan las esperanzas de tener, por fin, gobernantes capaces de mejorar, aunque sea un poco, las precarias condiciones de vida por las que hemos atravesado desde que tenemos memoria.
Candidatos no faltan, pero entre ellos no alcanzamos a distinguir alguna cualidad que pudiera hacer la diferencia con los anteriores, sin contar que muchos son los mismos de siempre (“políticos profesionales”, se les llama), sólo que ahora más viejos y más mañosos.
¿Cómo podemos entonces optar racionalmente por uno, si todos comparten las mismas características indeseables que asociamos con la palabra “político”, cualquiera sea su partido y programa y más ahora, cuando la excesiva masificación no sólo poblacional sino de los medios de propaganda, nos hace virtualmente imposible observar a detalle quiénes son realmente, como lo sabríamos si los tratáramos personalmente y por un largo tiempo, como sucede con nuestros familiares cercanos y vecinos, de los que sabemos qué confiarles y hasta dónde.
(Resulta impactante ponerse a reflexionar seriamente hasta dónde confiamos irracionalmente en los políticos, sus promesas y afirmaciones, como seguramente no lo haríamos con algún conocido, por más íntimo que fuese -o tal vez por eso mismo: por conocerlo demasiado bien-.)
Así que aparentemente estamos por definición en desventaja, sin más opción que votar por alguno, por cualquiera o por ninguno y sólo esperar que no salga peor que los anteriores (“Más vale malo por conocido que bueno por conocer”, dice el desencantado dicho). ¿O hay alguna otra forma de percibir alguna diferencia? ¿Tal vez a través de la ESP (extrasensory perception)?
En realidad hay muchas, aunque todas requieren INVESTIGACIÓN, tarea que exige esfuerzo, tiempo y recursos con los que tal vez no contemos y menos aún para emplearlos en conseguir tan -aparentemente- mezquino objetivo.
Pero… ¡albricias!, hay una que equilibra bastante bien la ecuación de costo y beneficio y además es perfectamente accesible a través de los modernos medios de recuperación de información: la HISTORIA ESCOLAR de los candidatos de marras.
Sí, pues en las escuelas el trato es cotidiano y dura por años, donde todos llegan a conocer a todos en una extensa cantidad de situaciones, observando y comparando, descubriendo capacidades y limitaciones, vicios y virtudes, caracteres, temperamentos… Y no a través de análisis clínicos sino por la mutua interacción en situaciones reales, no prefabricadas.
Y entre todas éstas, unas consustanciales a la Política: las inclinaciones, tanto en un sentido como en otro, pues habrá sujetos generosos o mezquinos, veraces o mentirosos, compasivos o abusivos y toda la gama de antinomias concebibles.
Pero junto a éstas, intrínsecas a todo individuo, está la que será definitiva en el desempeño del futuro homo politicus: su PREPARACIÓN ACADÉMICA, pues también ya desde entonces se sabe en que es -y será- bueno y en qué no: así, sin más y de manera sumamente objetiva, pues ahí están las calificaciones para documentarlo.
Así que un buen ejercicio para votar racionalmente, incluso desde ahora, más allá de la manipulación emotiva y sentimental, objetivo no declarado pero patente de la propaganda, sea a favor o en contra de alguien en particular, es allegarse información sobre el DESEMPEÑO ESCOLAR, en todos los niveles, de los candidatos propuestos.
¿Quién sabe? Tal vez si nos forjamos este pequeño hábito, algún día consigamos por fin tener una verdadera clase GPT de Gobernantes Preparados Técnicamente, capaces de realizar su trabajo con INTELIGENCIA, aunque no sea ARTIFICIAL, como está de moda ahora.
¿Qué opinan ustedes?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

Antes del día de la jornada electoral del pasado domingo se conocían los resultados de las elecciones del Estado de México y de Coahuila. Ambas salieron tal y como reiteradamente antes y durante el proceso electoral se dijo. En Coahuila ganaba la Coalición. En el Edo de México se perdía. Parecía todo planeado para que todos ganaran, aunque fuera poquito.
Una vez más este proceso nos deja lecciones que también una vez más pareciera no quieren mirar, o hacerlo a medias aunque algunas de estas lecciones son muy básicas: La división es igual a votos divididos y a pérdidas como le sucedió a Morena en Coahuila. Si consideramos los resultados que hemos dado en las últimas elecciones, la postulación de candidaturas con formación, conocimiento, propuestas, cuando menos nos permiten dar la batalla y remontar números.
Este proceso también nos permite muchas más lecciones por aprender que surgen justamente de los análisis de los resultados oficiales obtenidos tanto en uno como en otro Estado.
Pero las dirigencias de mi partido el PRI y sus partidos aliados salen a declarar su “triunfo” en este proceso electoral presentando la suma total de votos alcanzados por la coalición en ambas entidades federativas, sin desagregar y sin considerar las condiciones geopolíticas y electorales tan diferentes de cada uno de esos dos Estados, tan solo si comparamos las listas nominales.
En cambio, el presidente de la República ante los resultados obtenidos por su alianza Morena, PT y PVEM, antes de perder el control y de que se presentara una mayor división entre los y la aspirante, de inmediato instruye a su partido político convocar a un Consejo Nacional para aprobar el procedimiento a seguir que previamente él mismo había difundido, asume como suya la propuesta de uno de sus aspirantes -que por cierto no gustaba al resto de ellos y ella- de renunciar a sus cargos actuales, para llevarla como propuesta al Consejo Nacional porque tiene claro que de profundizarse la división sería una catástrofe para su partido oficial en el 2024. Lección evidentemente aprendida por lo que les sucedió en Coahuila. Como era de esperarse el procedimiento que les instruyó el presidente fue aprobado el domingo.
Y mi partido político (PRI) y sus aliados repartiendo culpas por el resultado negativo obtenido en el estado de México, sin reconocer el esfuerzo de la candidata postulada que logró avanzar y remontó los números del PRI.
Por supuesto hay que decir también que tampoco el PAN y el PRD -sus aliados- alcanzaron los votos que se comprometieron a aportar en esta elección.
Ello habla de que juntos mi partido y sus aliados no estamos convenciendo a la ciudadanía para que salga a votar.
La reflexión entonces es más profunda, si bien -como ya han señalado diversos analistas- la victoria en Coahuila y la derrota en el Estado de México de mi partido y los partidos coaligados no es terminal, entonces el interés del PRI será ¿convertirnos en un partido satélite que se conforme con no perder el registro para no perder el financiamiento público y vivir de las prerrogativas? ¿Será que nos encaminan a constituirnos como un partido regional?
¿Cómo se pretende revertir el desprestigio que tenemos? Porque el PRI aparece como el partido político con el mayor rechazo por parte de los votantes y anuncian que los trabajos para decidir el procedimiento para seleccionar la pre candidatura de la coalición PRI, PAN, PRD inician el veintiséis de junio.
Cierto es que México requiere más que nunca de una restauración, pero tenemos que definir ¿Hacia dónde? ¿Con qué propuestas? ¿Quién o quiénes las abanderarán? O será que seguiremos planeando que todos ganen, aunque sea poquito.


Así como tratamos al río Atoyac, en Puebla y Tlaxcala, así se tratan a la mayoría de los ríos, mares, lagos y lagunas en las principales cuencas de México.
La mayor preocupación de la sociedad, gobiernos y empresas, ha sido cómo abastecerse de agua, pero nadie se preocupa del agua después de ensuciarla.
La relativa abundancia de agua, que llegó a ser de 11 mil metros cúbicos por cada mexicano en 1950, no permitió desarrollar una cultura de aprovechamiento, manejo y conservación racional de este valioso recurso. Hoy, con cerca de 4 mil metros cúbicos por habitante, NO existe una cultura del agua en México.
Por esta razón, me parece muy relevante que, Armando Prida Huerta, presidente del Grupo Periodístico Síntesis, convoque a la sociedad, universidades y gobierno, a atender el saneamiento del río Atoyac, una de nuestras mayores vergüenzas ambientales por los riesgos a la salud, a la economía y al futuro de las nuevas generaciones.
En tiempos donde la mayor atención social y de la clase política está en la sucesión presidencial y del gobierno estatal, una iniciativa como la de Prida, destaca por llamar a la acción en algo trascendente para la vida y la economía en nuestro estado.
El agua es un problema real, por eso sorprende la falta de planeación, así como la ausencia de políticas públicas y una escala de prioridades nacionales muy distinta a los deseos y necesidades de la población. Problemas como el agua no son, actualmente, parte de políticas públicas ni de agendas políticas en las cámaras legislativas ni de partidos políticos.
La cuenca del río Atoyac comprende 22 municipios y 531 localidades del estado de Puebla, así como 47 municipios y 811 localidades, en el de Tlaxcala; abarca 2 mil 10 y 2 mil y un kilómetros cuadrados, respectivamente. La cuenca capta escurrimientos de los volcanes Ixtaccíhuatl y Popocatépetl, así como de los cerros de Tlahuapan, Ixtacuixtla, Apizaco y Tlaxcala, a través del Río Zahuapan. También recibe escurrimientos de la Malinche por medio de los ríos San Francisco y Alseseca, llegando hasta la Presa Valsequillo. Esta gran obra con más de 300 millones de metros cuadrados, es la base de la agricultura en 17 municipios de la región de Tecamachalco y 15 municipios de la zona Atlixco-Izúcar.
De acuerdo con el Informe de Acciones y Resultados 2012-2018, entregado a la Dirección General de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), del cual existe una copia en la dirección local Puebla, en la problemática del río Atoyac destaca la existencia de 121 descargas de aguas residuales, de las cuales 83 son industriales y 38 municipales.
También se indica que los municipios aceptan en su infraestructura de saneamiento, descargas industriales sin ninguna regulación.
Cabe señalar que, a la cuenca del Atoyac se vierten un total de 3 mil 075 litros de aguas residuales por segundo con 306 toneladas de contaminantes por día.
Diagnósticos realizados por la Secretaría de Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial (SDRSOT), del Gobierno del Estado de Puebla, señalan que existen 8 mil 109 empresas contaminando río Atoyac, de las cuales, 315 aportan el 60 por ciento de los contaminantes.
En las ultimas reuniones del Grupo de Saneamiento del Alto Atoyac, se acordó ampliar y modernizar la infraestructura de saneamiento a través de las 7 plantas de tratamiento de aguas residuales existentes entre Tlahuapan y San Martin Texmelucan, así como la construcción de colectores marginales desde San Martin Texmelucan hasta la unión con el Rio Zahuapan, construyendo ahí una planta de tratamiento para las aguas de Puebla y Tlaxcala.
No obstante que en México se cuenta con infraestructura para tratar el 63 por ciento de las aguas residuales, más de la mitad de las plantas tratadoras no funcionan debido al alto costo de la energía eléctrica y a la falta de recursos de los municipios para su operación.
La falta de agua, el reducido tratamiento de aguas residuales, las sequías recurrentes, la desaparición de acuíferos, la contaminación de ríos con aguas negras y residuos sólidos, y la ausencia de una cultura de manejo, cuidado y aprovechamiento racional del agua, son parte importante de una problemática creciente.
Para resolver los problemas del agua y en general para revertir el deterioro ambiental se requiere de voluntad para establecer políticas de corto y mediano plazo con urgencia; y, aunque la educación parece ser la vía más efectiva, integrar la problemática ambiental a los contenidos educativos no debería seguir postergándose más.
Guardianes del Agua ha sido una estrategia de la CONAGUA, dirigida a niñas y niños de primaria para invitarlos a formar parte de un escuadrón de cuidadores del agua. También la creación de la Presea Tláloc al Mérito Hídrico Puebla, para reconocer las innovaciones sobre cultura del agua, es otro esfuerzo.
Asimismo, la elaboración y puesta a disposición gratuita del Manual Básico sobre Cultura del Agua, en la página web www.jimenezmerino.com.mx, forman parte de nuestro interés e importancia de atender la problemática hídrica de Puebla y México.
De acuerdo con el Consejo Mundial del Agua, los 500 ríos más grandes del mundo enfrentan problemas de contaminación. Sin embargo, muchas ciudades han logrado transformar sus ríos en descomposición, en las postales más hermosas, integrándolos a su vida económica, social y urbana.
Así como el río Sena, en París; el Támesi, en Inglaterra; el río Rin, que atraviesa 6 países europeos; el río San Antonio, en Texas; o como el río El Pueblito, en Querétaro; con una poca de voluntad política y recursos, el Atoyac puede volver a ser río.
Alberto Jiménez Merino. Ex Rector de la Universidad Autónoma Chapingo.
La jornada electoral de este año donde se encontraban en juego las gubernaturas de Coahuila y el Estado de México concluyó, con algunas irregularidades, pero nada que haya puesto en riesgo la instalación de las casillas en estos dos estados.
La importancia de estos resultados la hemos venido comentando en este espacio, es la última elección previa al proceso del 2024, de las más grandes del país y que incluirá presidencia de la república, 9 gubernaturas, 500 diputados federales y 128 senadurías.
Otro elemento clave es que actualmente ambos estados están siendo gobernados por priístas, que llevan más de 90 años en el poder. Y que debido a la tendencia a partir de la creación de Morena le ha arrebatado la mayoría de las gubernaturas que tenía.
Las encuestas que se habían publicado en todos los medios de comunicación independientemente de la afiliación o editorial coincidían en que Coahuila sería retenida por el pirísta Manolo Jiménez, quien ha sido dos veces alcalde de Saltillo; mientras que en el Estado de México la candidata de Morena Delfina Gómez se alzaría con el triunfo. En ambos casos con ventajas de dos dígitos.
El caso en Coahuila fue extraordinario, ya que la alianza Morena, PVEM y PT no fue unida, cada uno de ellos presentó un candidato, lo que dispersó el voto antipriísta entre los tres candidatos, sumado al poco carisma y desatinados comentarios de Armando Guadiana candidato de Morena provocó que quedara como un candidato poco competitivo. A pesar de que una semana previa los presidentes del PT y PVEM se sumaron a Morena, pero no así los candidatos quienes concluyeron sus campañas.
En el Estado de México también se vivió una situación particular a unos días de concluir la campaña, el diario inglés The Guardian, publicó un reportaje donde exponía una serie de irregularidades en las compras del Estado de México que ascendían a 5 mil millones de pesos, con esquemas similares a la Estafa Maestra del gobierno de Enrique Peña Nieto, y que podrían involucrar a la candidata del PRI, Alejandra del Moral.
De acuerdo con los resultados de conteo rápido, en Coahuila con una participación de 55.9% el candidato Manolo Jiménez ganaría con un margen entre el 55 y 58%%, mientras que Armando Guadiana obtendría entre 19 y 21%. En el Estado de México la participación fue de 47% y la maestra Delfina Gómez obtendría entre el 52% y 54% y Alejandra del Moral sólo entre el 43 y 45%.
Con estos resultados Morena sumaría el Estado de México y llegaría a 20 gubernaturas, más 2 de los aliados naturales, Morelos que gobierna el PES y San Luis Potosí del Partido Verde; el PAN se queda con 5, el PRI con 2 el mismo número de Movimiento Ciudadano.
La “Joya de la Corona” la obtuvo el presidente, el padrón más grande del país, así como lo que representa el Estado de México para el PRI, mientras que en Coahuila tal vez la perdieron desde la conformación de las candidaturas o ¿una posible concertacesión a priori? No lo sabremos.
René Sánchez Juárez (@rene_froc) es politólogo,sindicalista y catedrático de la BUAP.