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08 de mayo de 2019

La sexta extinción masiva de especies está más cerca de lo imaginado; por la velocidad a la que se pierden poblaciones de plantas y animales, esta debacle parece inminente en términos geológicos, asegura Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM.

En pocas décadas desaparecen las especies que tardarían cientos de miles de años en perderse de manera natural. Se calcula que las tasas de extinción ocasionadas por el ser humano son entre 100 y mil veces más altas que las de los tiempos geológicos.

En un estudio publicado en Science Advances, Ceballos aseguró que de haberse mantenido las tasas de extinción de los últimos dos millones de años, las 477 especies de vertebrados que desaparecieron en el último siglo se hubieran perdido en 10 mil años.

Las cinco extinciones masivas en los últimos 700 millones de años fueron causadas por desastres naturales, como el meteorito que cayó hace 66 millones de años en la península de Yucatán que evaporó 95 por ciento de la vida en el planeta.

“En cambio, la sexta sería consecuencia del crecimiento desmedido de la población humana, del consumo excesivo de recursos naturales y del uso de combustibles como el petróleo”, advirtió el especialista.

Predicción

Según estudios científicos, la aniquilación de la naturaleza por el ser humano es tan grave que si el modelo de desarrollo actual no cambia radicalmente, habrá un gran colapso de la civilización en el año 2050, debido a éste y otros problemas ambientales como el cambio climático.

“De cumplirse esta predicción, a quienes hoy en día tienen entre 10 y 20 años les quedaría poco tiempo. Sería terrible”, subrayó el universitario.

Es posible revertir en un periodo largo el cambio climático y la contaminación por plásticos, pero una especie que se ha extinguido no puede recuperarse; éste es un problema ambiental verdaderamente irreversible.

De 1970 a 2015, cerca de 70 por ciento de todos los individuos de especies de animales silvestres se perdió; es decir, en 45 años casi 70 por ciento de los elefantes, jirafas, rinocerontes, tortugas y peces, entre muchos más, desapareció.

“El ataque a la naturaleza ha sido brutal. Las plantas y los animales silvestres son la base de la vida en la Tierra, y cada vez que una especie se extingue o sus poblaciones disminuyen, la capacidad del planeta para mantener la vida se erosiona”.

México es uno de los países con mayor diversidad biológica, pero también uno de los que enfrenta enormes problemas ambientales que ponen en riesgo a miles de plantas y animales silvestres. El cuidado del ambiente debe ser una prioridad nacional. Así, por razones éticas, morales y filosóficas, pero sobre todo por sobrevivencia, es necesario detener ese proceso. La ventana de oportunidad se está cerrando rápidamente, pero aún estamos a tiempo de actuar, expuso.

Retos ambientales

El también presidente de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar apuntó que nuestra nación tiene varios retos ambientales; uno es el rescate de diversas especies en peligro de extinción, como la vaquita marina.

“La pesca de totoaba, causa indirecta de la muerte de la vaquita marina, es muy lucrativa para la delincuencia organizada de México, Estados Unidos y China. Un kilo de buche de ese pez puede costar hasta 100 mil dólares. Por eso, para salvar a la vaquita, se debe combatir la impunidad de esa mafia”.

De acuerdo con Ceballos, se debe establecer una política pública ambiental sólida y seria, a la altura de los problemas nacionales y globales que enfrentamos.

Un país en crecimiento y con poblaciones necesitadas requiere proyectos de desarrollo, pero no a costa del ambiente. Por ello, recomendó, “con base en la ciencia y la tecnología hay que evaluar y diagnosticar las obras, para tomar acciones correctas sin afectar los derechos de los habitantes y reducir al máximo el posible impacto ambiental.

“Somos la última generación con la posibilidad de evitar un colapso ambiental de magnitudes catastróficas. Lo que está en juego es la sobrevivencia de la humanidad, ni más ni menos”.

Finalmente, el universitario recomendó modificar nuestros patrones de consumo; usar bolsas de papel y de manta cuando se va al súper o al mercado, no de plástico desechable; comprar alimentos cultivados o producidos con la menor cantidad de químicos posibles; elegir productos de limpieza que no dañen a la naturaleza; no adquirir especies en peligro de extinción ni productos derivados de ellas.

No adquirir animales silvestres como mascotas; no desperdiciar el agua; apagar las luces que no se usen; disminuir el consumo de carne, pues el ganado es un gran productor de metano, gas de efecto invernadero.

Boletín UNAM-DGCS-315/2019

BOGOTÁ D. C., 06 de mayo de 2019 — Agencia de Noticias UN-

La investigadora Mónica Liliana Mesa, magíster en Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), comenta que por la enfermedad algunas de ellas perdieron su empleo, por lo que la mayor fuente de ingresos es su pareja, además de trabajos informales.

Según la metodología empleada, después de recoger los datos de la encuesta se determinaron los niveles de carga por medio de un análisis gráfico en el que cada rubro se describe en triángulos con ángulos de diferentes grados. Cuantos más grados tenga el ángulo más gastos y esfuerzo financiero familiar representó el rubro, y viceversa.

La mayor carga fue el transporte, con un ángulo de 44,89°, le siguen la salud, con 27,86°, la vivienda con 25,05°, las comunicaciones con 24,4°, y la alimentación, con 24,2°.

El estudio demostró que muchas de ellas se sumieron en la preocupación, la angustia y la ansiedad generadas por el desgaste financiero. De hecho, el 44 % manifestó presencia de conflictos familiares relacionados con las finanzas, ya que la carga económica aumentó paulatinamente.

“La carga financiera familiar asociada con el cuidado de la mujer con cáncer de mama genera cambios y alteraciones en las dinámicas familiares que desequilibran el entorno familiar”, comenta la magíster, quien realizó el estudio con mujeres de la Fundación Simmon –que integra a pacientes de Bogotá y Cundinamarca–, con ayuda del Grupo de Investigación Cuidado de Enfermería al Paciente Crónico, del Departamento de Enfermería de la U.N. 

La edad mínima de las 71 mujeres participantes en el estudio fue de 28 años y la máxima de 77. El 69,1 % de ellas realiza actividades del hogar.

¿Quiénes asumen los costos? 

El 19 % del costo del cuidado de la mujer con cáncer de mama es asumido por ellas mismas; el 35,2 % por el esposo, y el 32 % por este y por la familia, lo que quiere decir que el 67,2 % es asumido por la familia, ya sea nuclear o de origen.

Según la encuesta, el 43 % de las mujeres y sus familias tuvo que endeudarse con un promedio de 2 millones de pesos, dinero gastado en los desplazamientos a la ciudad, ya que algunas no podían acceder a los medicamentos en las zonas rurales. También en los inicios de tratamientos no POS de alto costo, mientras eran autorizados, y en taxis. 

Los gastos también se incrementan por el número de visitas que debe hacer la paciente al médico, y las que hacen los familiares a su ser querido. Luego están los gastos antes y después del diagnóstico, pues estos últimos implican el cuidado de las pacientes.

Por ejemplo en la alimentación las familias gastaron un mínimo de 30.000 pesos y un máximo de 1.200.000 mensuales, observando un aumento de un 45 %. El gasto en electricidad aumentó en un 25,69 % y en telefonía móvil en un 56 % a causa de las hospitalizaciones de la mujer, para comunicarse con la EPS o con los diferentes hospitales. 

Mientras el 35 % de las mujeres encuestadas tenía cuidador, el 64,7 % no contaba con este apoyo. “Las mujeres con cáncer de mama entrevistadas expresaron que por factores económicos les era difícil acceder a una persona particular o profesional que asumiera el acompañamiento y el cuidado de su salud durante el tratamiento, que en promedio requiere de más de cuatro horas al día”.

Según la investigadora es prioritario establecer políticas de salud pública que incluyan medidas para apoyar a las familias de estas pacientes, ya con estas disminuiría la mortalidad de esta población.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

06 de mayo de 2019

Ante el creciente índice de casos de dengue, chikungunya y zika en el mundo, científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) crearon un bioinsecticida capaz de bloquear los genes que intervienen en el desarrollo del insecto vector (Aedes aegypti), con lo cual se evita que llegue a la edad adulta y, de esa forma, se rompería el ciclo de transmisión de estos virus.

El Director de la investigación que se realiza en el Centro de Biotecnología Genómica (CBG), Erick de Luna Santillana, destacó que por no existir tratamientos antivirales específicos para estas enfermedades, consideradas como problemas de salud pública a nivel mundial, la única estrategia aplicada para su control radica en el saneamiento de los lugares de reproducción de las larvas del mosquito Aedes aegypti y el empleo de plaguicidas orgánicos sintéticos.

Enfatizó que el bioinsecticida creado en el IPN representa un paso importante a nivel mundial para reducir la población de este insecto, con lo que se lograría disminuir los índices de transmisión de los virus que causan estas afecciones. “Aplicamos el mecanismo denominado Silenciamiento Génico vía RNA de Interferencia (ARNI) para desarrollar el insecticida biológico, que será una herramienta potencial para controlar a los mosquitos vectores y además es amigable con el medio ambiente”, aseguró.

Subrayó que el primer paso para desarrollar el bioinsecticida fue seleccionar 10 genes candidatos del mosquito Aedes aegypti y sintetizar in vitro una secuencia de su Ácido Ribonucleico de interferencia (RNAi), con lo cual se identificaron dos genes con efecto potencial para el control de los vectores.

“Estos genes están relacionados con las síntesis de quitina (que forma la nueva cutícula de la larva) y con la hormona ecdisona (que interviene en el cambio de dicha capa protectora), por lo que al evitar la producción de ambas se bloquea el desarrollo del insecto”, puntualizó.

El doctor de Luna Santillana detalló que clonaron las secuencias de RNA de ambos genes en la bacteria Escherichia coli porque este microorganismo es capaz de sintetizar in vivo la molécula de RNA de doble cadena, la cual le permite llevar a cabo el silenciamiento de los genes del mosquito, es decir, impide que se produzcan las proteínas involucradas en la síntesis de la quitina y la hormona ecdisona.

Refirió que una vez incorporadas las moléculas de RNA en la bacteria, se realizó el control larvario en una estación biológica, en la que introdujeron contenedores domésticos de agua, para evaluarlas con larvas de mosquitos. “En esos recipientes también colocamos las bacterias, que entraron a las larvas a través del tracto digestivo y ocasionaron la muerte de entre el 60 y 70 por ciento de ellas, lo cual es considerado como un efecto letal”, resaltó.

El científico politécnico indicó que las moléculas de RNA de interferencia tuvieron un efecto secundario subletal en las larvas sobrevivientes, mediante el cual se bloqueó su desarrollo y, de esa forma, no pasaron al segundo estadio. “Esto significa que el efecto total de biocontrol es de alrededor del 85 o 90 por ciento y esto repercute de manera favorable en la disminución del número de insectos adultos”, añadió.

En cuanto a la formulación del bioactivo, el doctor Erick de Luna Santillana precisó que al tomar en cuenta que las larvas se desarrollan en el agua y salen a la superficie a respirar, plantean preparar el bioinsecticida en forma de laminillas (algo similar al alimento de los peces), el cual flotará en el agua y las larvas lo ingerirán al confundirlo con alimento.

El especialista señaló que la bacteria estará encapsulada con el RNA de interferencia en las hojuelas y enfatizó que el bioinsecticida es inocuo para el ser humano. “El producto es altamente específico, es decir, únicamente realiza el silenciamiento génico en las larvas del mosquito Aedes aegypti; incluso introdujimos el RNA en otros organismos acuáticos, pero no tuvo ningún efecto, porque no identificó el blanco de acción”, aseveró.

En el proyecto colaboran especialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como estudiantes de licenciatura y posgrado del CBG del Politécnico. En breve se iniciarán los trámites para obtener el registro de patente y se definirá si el propio Centro de Biotecnología Genómica producirá el bioinsecticida o se transferirá la tecnología a alguna empresa interesada en hacer llegar sus beneficios a la sociedad.

Fuente: ipn.mx

06 de mayo de 2019

Analizar la estructura interna de una pieza y su funcionamiento sin necesidad de alterar su composición es una de las bondades que ofrece al sector industrial el Centro Avanzado de Pruebas Analíticas no Destructivas de la BUAP. Los servicios que brinda permiten estrechar la colaboración entre la Universidad y empresas, además de garantizar la calidad y seguridad en sus procesos y productos.

La infraestructura de este laboratorio se sustenta en un tomógrafo computarizado dual, es decir de dos fuentes, una de 450 kilovoltios (kV) y otra de 225 (kV) de potencia; ambas tienen una cápsula donde se generan los rayos X. Los dos cañones poseen diferentes funciones, el de 225 kV permite analizar piezas finas y captar detalles de hasta 3 micrómetros (µm), mientras que el de 450 kV escanea objetos de mayor tamaño y densidad con un peso de hasta 80 kilogramos.

Al frente de este centro, donde se combina la investigación y los servicios a sectores externos, está el doctor Jorge Raúl Cerna Cortez, quien explicó que este tomógrafo se adquirió en 2016 gracias a un proyecto entre la BUAP y la armadora alemana Volkswagen de México (VW).

Con este equipo es posible también evaluar organismos vivos, lo que disminuye el sacrificio de las especies usadas en el laboratorio; esta es otra de sus características, gracias a que puede modular la energía de escaneo. Con ello es factible, a través de los medios de contraste adecuados, evaluar en estructuras internas los efectos derivados de la aplicación de fármacos o bien en investigaciones de regeneración de tejido óseo.

Para su operación, mencionó Cerna Cortez, el escaneo se realiza en una caseta aislada que cuenta con varias placas de plomo que no permiten el paso de la radiación al exterior, lo que garantiza la seguridad del técnico, además de que la cantidad de rayos X emitida es muy baja.

En cuanto a su funcionamiento, el primer paso consiste en obtener imágenes radiográficas, logrando escaneos de entre 3 mil a 5 mil imágenes del objeto analizado, que se integran para reconstruir el volumen completo a través de un software de reconstrucción.

Alianzas estratégicas para impactar

Desde su creación, el Centro Avanzado de Pruebas Analíticas no Destructivas ha brindado poco más de 300 servicios a empresas de diferentes ramas. Con este equipo se pueden verificar fallas en las piezas, identificar porosidades, inclusiones, hacer ingeniería inversa, comparación CAD, análisis de fibras y verificación de calidad en las piezas, entre otro tipo de estudios, declaró la maestra Rosario Bautista Herrera, encargada del área administrativa y comercial.

Por su capacidad de escaneo y modulación de rayos X, indicó Bautista Herrera, este tomógrafo puede brindar servicios a empresas no solo de la rama automotriz, como la VW o HBPO, sino también de la construcción, minería, electrónica y farmacéutica, o bien realizar análisis de huesos, dentaduras y fósiles, entre otros objetos sólidos.

El equipo de este laboratorio ha propiciado trabajar con otros institutos, como el Centro de Investigación en Óptica (CIO), en Guanajuato; el Centro Nacional de Meteorología (CENAM); el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (CIDESI) y el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV), además de entablar colaboraciones con empresas de Querétaro y el Bajío.

“Hemos trabajado principalmente para la industria automotriz, como HBPO, Continental, INTEVA, EKK, pero también se han realizado proyectos de investigación con diferentes tecnológicas del estado, y universidades e institutos en otras entidades”, informó Rosario Bautista.

El trabajo que se desarrolla ha permitido crear nuevas líneas de investigación con otras unidades académicas de la BUAP, como el Instituto de Física y las facultades de Estomatología, Ingeniería, Ciencias Biológicas, Ingeniería Química y Arquitectura, entre otras, facilitando una mayor interacción multidisciplinaria.

Como ejemplo, Cerna Cortez destacó que en el caso de Estomatología se analizan diferentes especímenes, tanto de dientes como de brackets con problemas específicos. El interés es identificar el desgaste que tienen estos dispositivos colocados en la boca de los pacientes, para evaluar la eficiencia de estas herramientas. En el caso de Ingeniería Química se estudia la posibilidad de tener cementos de tipo inorgánico para su colocación sobre superficies de fractura.

En América Latina este tomógrafo computarizado es único en su tipo y su funcionamiento permite que el Centro Avanzado de Pruebas Analíticas no Destructivas se consolide como un espacio científico que brinda soluciones tecnológicas con impacto industrial y académico. Actualmente están abiertos a prestar sus servicios de análisis no invasivos a industrias y empresas de diferentes ramas, ya que el trabajo está orientado a la investigación, pero también a la auto sustentabilidad.

Fuente: buap.mx

PALMIRA, 02 de mayo de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Así lo asegura la zootecnista Yeidry Sulay Taborda Rojas, candidata a magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien encontró que la carne de las reses con un comportamiento no alterado por incomodidades durante el proceso de producción presenta un 10 % más de proteína y un 7 % menos de grasa.

La estudiante de maestría investigó la incidencia de indicadores de bienestar animal en el peso de los bovinos antes del beneficio y en la calidad de la carne, a partir de los componentes nutricional, sensorial, microbiológico y físico-químico.

El comportamiento es uno de esos indicadores estudiados, ya que cuando un animal siente cierto grado de molestia hacia alguna de las condiciones de manejo se evidencian alteraciones que se pueden reflejar en agresividad o inquietud. “La carne de los bovinos con un comportamiento alterado tenía un sabor y un olor que generaba una sensación metálica, que es menos apetecida en el mercado”, detalla.

Por otro lado, el pH de la carne de las reses con conducta normal estuvo, en promedio, entre 5,7 y 5,8 en un rango que entra dentro de la clasificación de carne ideal de consumo RFN (roja, firme, no exudativa).

Conocer la correlación bienestar-calidad es fundamental para promover la aplicación de los indicadores buscando mejorar la competitividad de Colombia en el campo internacional y atender las nuevas demandas del mercado.

“Los consumidores del país se preguntan por la calidad del producto y las prácticas a través de las cuales fue obtenido; los indicadores son un aporte a la trazabilidad de la carne y permitirían exportar con sello de calidad”, afirma la investigadora.

Seguimiento en la cadena productiva 

En 2016 se expidió en Colombia la Ley 1774, que planteó la concepción de los animales como seres sintientes y aportó herramientas para aumentar las sanciones a quienes los maltrataran. El Decreto 2113 de 2017, por su parte, estipuló que todo sistema de producción pecuario debe aplicar prácticas de bienestar animal.

Estos aportes al marco legal contribuyeron a aterrizar en el contexto nacional los planteamientos del protocolo Welfare Quality®, que define cuatro componentes principales: alimentación, alojamiento, salud y posibilidad de que los animales manifiesten su comportamiento natural.

Tales requerimientos sirvieron como fundamento para formular la investigación, dirigida por la profesora Lucena Vásquez Gamboa, de la U.N. Sede Palmira. Para el estudio de las condiciones de las fincas se trabajó en los municipios de Yotoco y Tuluá, del norte del Valle, zona tradicionalmente ganadera, donde se evaluaron diferentes factores del protocolo durante cuatro meses asistiendo tres veces a la semana a las fincas.

También se hizo seguimiento a las condiciones de transporte, teniendo en cuenta variables como densidad –cantidad de bovinos con respecto al espacio de los vehículos–, estado de los camiones, duración del trayecto y las rampas utilizadas para el embarque y desembarque de los animales en el vehículo.

“Durante el transporte es cuando más pérdidas se producen por fracturas, hematomas y estrés. Estos impactos deterioran la textura, jugosidad y el color de la carne; en ocasiones, la vida útil se reduce, el producto se conserva menos tiempo y puede llegar a ser decomisado”, advierte la investigadora.

En las plantas de beneficio, entre tanto, se estudiaron indicadores como el desembarque, el tiempo de ayuno que pasaban los animales, la capacitación del personal encargado de las labores, el proceso de insensibilización y las prácticas de conservación.

Desde las primeras etapas de la cadena de producción se identificaron 21 animales como muestreo para la investigación, según su comportamiento. “Mientras los animales de comportamiento alterado tuvieron un peso promedio cercano a los 460 kilos antes del beneficio, esta cifra fue entre los 515 y los 620 kilos en los bovinos de conducta normal”, destaca la zootecnista.

Después del beneficio (sacrificio) se extrajeron entre 800 y 1.000 gramos de corte de cadera –de gran salida comercial– por cada bovino de muestreo. Este material pasó por estudios de laboratorio y su componente sensorial fue evaluado por un panel de catadores.

“Con este trabajo también se busca aportar un referente metodológico para la aplicación y evaluación de los indicadores de bienestar animal en los diferentes sistemas de producción en el país”, asegura la investigadora.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co