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27 de mayo de 2019

Clústeres científicos y tecnológicos, parques industriales, incubadoras de empresas, oficinas de transferencia tecnológica y modelos de negocio basados en la innovación, como spin-off o startup, son una muestra de cómo se establece la vinculación entre la industria y las universidades en México, como un factor para detonar el crecimiento económico del país y las regiones que lo integran.

En ese esquema se inserta la Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento (DITCo), a través del Centro Universitario de Vinculación y Transferencia de Tecnología, un espacio que materializa la relación entre el conocimiento generado con el sector empresarial y las instituciones públicas. Hoy, a través de sus 17 laboratorios, brinda servicios y soluciones innovadoras a la industria.

El objetivo es contribuir desde una perspectiva diferente al desarrollo económico del estado, generando conciencia sobre el impacto social de la aplicación de la ciencia, tecnología e innovación en diferentes ámbitos.

Para lograrlo, dicho centro ha enfocado su atención en las necesidades de la industria, adaptando sus procesos para transferir el conocimiento. Hoy, la vinculación entre empresas y la BUAP es una realidad. Su director, Efraín Rubio Rosas, informa que tan solo en este año se brindó arriba de 100 servicios a más de 40 empresas y entidades gubernamentales, entre estas PWO, Saint Gobain, Global Trading, Federal Mogul, Dual Talleres Metal Mecánica, ThyssenKrupp AG, Benteler, A&P Solutions, Oxical, Ecoplating, Ontex Global, Metalart, Clariant, Metaloides, Orcatek, Secretaría de Finanzas, gobiernos municipal y estatal, PEMEX y Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Atentos a las demandas

Los servicios que ofrece el Centro Universitario de Vinculación y Transferencia de Tecnología, abierto los 365 días del año, se dividen en tres grandes áreas: ingeniería, consultoría e investigación aplicada.

En el área de ingeniería se pueden realizar estudios de contaminación en suelo y agua; pre-inversión; integridad mecánica y corrosión; estudios para estaciones de servicio; seguridad, salud y medio ambiente; e ingeniería y supervisión.

También se ofrecen consultorías en el sector de hidrocarburos, sistemas de gestión, seguridad y salud ocupacional, soporte técnico; habilidades administrativas; optimización de operaciones y tecnologías de la información y comunicación.

En cuanto a investigación aplicada, el centro tiene una amplia gama de servicios para los sectores textil, polímeros, automotriz, metalúrgico, plantas tratadoras de agua, agricultor, ganadero, silvicultor, pesca, minería, madera, muebles, farmacéutico, extracción de petróleo, productos alimenticios, microbiología y biotecnología.

“La capacidad de sus laboratorios y la vinculación interna llevada a cabo con las facultades, centros de investigación y el padrón de consultores e investigadores de la Universidad, potencializa los alcances con soluciones integrales y de alto valor agregado que ayudan a promover la cultura de competitividad y tienen un impacto final en la sociedad”, señala Rubio Rosas.

Tecnología de punta al servicio de la sociedad

El área de vinculación y transferencia de tecnología de la DITCo se apoya en 17 laboratorios para su operación, en los que la maquinaria y equipo con tecnología de punta se combinan con el quehacer científico para brindar servicios convencionales y realizar proyectos especiales.

“Uno de los laboratorios más importantes es la Makerzone, donde participan estudiantes de mecatrónica, ingeniería química, ingeniería civil, electrónica y otras áreas. Ellos son altamente creativos porque desarrollan prototipos con impacto que prueban y después maquinan para realizar piezas altamente funcionales”, expresa Rubio Rosas.

Para materializar los proyectos, este laboratorio tiene cinco impresoras 3D de diferentes tamaños y tecnologías, además del equipo CNC con el que fabrican piezas metálicas.

Ciencia aplicada

Al comprar una taza de talavera nadie imaginaría la ciencia que hay detrás. Al respecto, el doctor Efraín Rubio explica que en el Laboratorio de Espectroscopia de Emisión de Plasma realizan análisis de agua contaminada, alimentos, materiales o presencia de metales en bajas concentraciones, incluso en partes por millón.

“Un ejemplo de la industria que recurre a este servicio es la cerámica, ya que determinamos a través de la espectroscopia si el barnizado de la talavera no emite iones de plomo que puedan migrar al alimento. También hacemos evaluaciones a empresas que trabajan con la comercialización de pescado, con ellos analizamos si su producto no tiene concentración de metales y es apto para el consumo humano”.

El centro también cuenta con microscopios de alto poder de resolución que operan a nivel nanométrico (de fuerza atómica) y otros, como el electrónico, que permiten observar no solo la morfología del material, sino evaluar la composición química de las muestras.

“Para estos equipos los clientes son en su mayoría de la industria metalmecánica y solicitan análisis de materiales como cemento, piezas de metal y recubrimientos de materiales para determinar su estructura y adecuar las funciones para los que fueron creados”.

No obstante, el área que más servicios genera es la fábrica digital, donde se diseñan programas y se ofrecen desarrollos relacionados con tecnologías de información y comunicación, que son los pilares sobre los que se sustenta la industrial 4.0 y Big Data.

Una actividad fundamental que marca la diferencia del centro es la capacidad para desarrollar proyectos innovadores que son transferidos a la industria y al sector gubernamental; en este sentido, es fundamental el liderazgo y conocimiento de los investigadores, así como la infraestructura en laboratorios de la Universidad, en todos los campos de las ciencias.

Autosustentable

La multiplicidad en los productos y soluciones permite al área de vinculación y transferencia de tecnología de la DITCo generar sus propios recursos. Esta sustentabilidad facilita la continuidad de los proyectos y un crecimiento a futuro que incluye la colaboración con otras unidades académicas de la BUAP, además de la generación de un mayor número de patentes, pero sobre todo de recursos humanos, ya que los estudiantes de licenciatura y posgrado representan una fuerza de creatividad e innovación fundamental.

El centro colocó a la BUAP como la primera universidad pública del país en lograr la certificación como Oficina de Transferencia de Tecnología, por parte de la Secretaría de Economía y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). La lista de sus logros ha crecido ampliamente en estos años, obteniendo reconocimientos nacionales que demuestran el compromiso que la Universidad mantiene con la sociedad de la cual forma parte.

Fuente: buap.mx

BOGOTÁ D. C., 24 de mayo de 2019 — Agencia de Noticias UN-

El investigador Julián David Puerto, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), señala que la aplicación de nanomateriales –como el sílice– en tratamientos especiales para prevenir que el agua llegue al acero y lo oxide, y al concreto, que se sana a sí mismo sellando sus grietas, ha dado resultados favorables y menos nocivos.

La mejoría se obtiene en las resistencias tanto mecánica como a los agentes agresores; esta última, al reducir la porosidad que se presenta dentro del concreto o cemento ya endurecido.

“Sabemos que el concreto es el aglutinante industrial más económico del mercado, y por ahora no va a tener un reemplazo. Por eso las técnicas de investigación se enfocan en este material, para incorporarle diferentes variaciones”, comenta el investigador.

La nanotecnología se ha asociado con grandes descubrimientos científicos en el área de la medicina y la industria militar. Sin embargo la investigación en el campo de la construcción ha permitido concluir que incluir nanopartículas de sílice en la pasta de cemento mejora sus condiciones físicas y químicas, específicamente su resistencia a la compresión y al ataque de agentes agresores como los sulfatos.

“Para obtener nanopartículas de sílice recurrimos a procedimientos que utilizan reactivos químicos con los que se logran las partículas nanométricas”, comenta el investigador.

Agrega que “buscábamos producir partículas pequeñas para aprovechar el efecto de superficie que nos garantizara una buena reactividad, para efectos de empaquetamiento, y que ayudara a obtener una matriz mucho más densa por debajo nivel de porosidad para garantizar su durabilidad. Cuando pasamos a las escalas nanométricas, las partículas cambian en sus propiedades catalíticas y de superficie, que son aprovechables. Por ejemplo, no se necesita que los azulejos sean simplemente vistosos, sino que tengan una funcionalidad, como repeler el agua”.

Concretos autocompactantes

El investigador señala que existe un campo de los concretos que se conoce como “objetos autocompactantes”, cuya base se propuso en los años ochenta en la Universidad de Tokyo; sin embargo las primeras investigaciones solo arrojaron los ensayos iniciales hacia finales de esa década.

Para esa época tales concretos eran necesarios, porque la mano de obra calificada era muy costosa y no era la adecuada, entonces se trató de proponer un material que se autocompactara, que tuviese una capacidad de paso por las separaciones, cada vez más pequeñas, entre el acero de refuerzo, y que tuviese una muy buena terminación.

Estos concretos son llamados “de alto desempeño” y se deben estudiar por su propiedad en su estado fresco, para que tenga las habilidades de paso y endurecido.

Sin embargo, en la literatura se reporta que la robustez es un factor que se debe investigar bastante en estos concretos, debido a que está asociada con la sensibilidad del cambio que tienen esos concretos por los aumentos de humedad.

“El concreto tradicional debe tener un buen control en la granulometría, una limitación del tamaño máximo del agregado y una relación alta de polvos”, concluye el investigador, quien participó como expositor en Expoconstrucción y Expodiseño 2019.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 23 de mayo de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Así lo determinó la investigadora Ninibeth Sarmiento, magíster en Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien indagó por las variables y los métodos de cultivo en tres regiones del país, en los que evidenció, por ejemplo, que las concentraciones de nitrógeno que superan el nivel recomendado generan mayores costos para los agricultores, además de afectar el rendimiento del cultivo.

Los métodos de cultivo se identificaron mediante encuestas a los productores del Valle del Cauca, Córdoba y Tolima; se buscaba caracterizar las zonas y establecer cómo se puede mejorar la producción de este grano.

En el caso de Córdoba la recomendación se centra en el drenaje del cultivo, ya que la época de lluvias coincide con las siembras de maíz y sus suelos son muy planos, con pendientes menores al 7 %, lo que no favorece la escorrentía, que es la circulación libre del agua lluvia sobre la superficie, lo que lleva a que esta se estanque durante la siembra.

Otra de las recomendaciones es planificar bien el manejo del cultivo al momento de la cosecha, porque “cuando esta es mecanizada se requieren humedades de grano entre un 17 y 18 % para garantizar que la mazorca no se desintegre en la cosecha, mientras que en la manual ese porcentaje debe ser menor”.

Por su parte Tolima es una zona en la que la distribución de la lluvia es bimodal –dos estaciones secas y dos de lluvias al año–, lo que genera dos épocas de siembra.

Según la investigadora, “se trata de una zona con mayor oferta hídrica, justamente por esas condiciones bimodales; sin embargo requiere la aplicación de riego constante en los dos semestres”.

Agrega que “para el Tolima encontramos que la fertilización fraccionada es una práctica que contribuye a incrementar el rendimiento, ya que es una zona con pendientes muy altas que originan erosión en el suelo”.

En cuanto al Valle del Cauca, a partir de los modelos utilizados no se pudieron extraer las relaciones entre las variables –condiciones climáticas, atributos del suelo y prácticas de manejo–, por lo que no hubo resultados que mostraran una recomendación para los cultivos.

Tres métodos de análisis

Las tres variables se analizaron por sendos métodos, los cuales permitieron identificar cuáles son las variables de clima, suelo y manejo más importantes en la explicación del rendimiento en los tres departamentos productores de maíz.

“La comparación de dichos métodos permitió identificar cuál tiene mejores resultados”, comenta la investigadora, quien desarrolló el proyecto en el marco de un convenio entre el Ministerio de Agricultura, el Centro de Investigación en Agricultura Tropical (CIAT) y diferentes gremios, entre ellos la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce).

“El análisis de las variables de manejo más importantes en cada grupo mostró que en las recomendaciones no es conveniente generalizar por región, sino que estas se deben realizar de manera específica según condiciones ambientales homogéneas”, concluye.

En Colombia el maíz es ampliamente difundido en todas las regiones, gracias a su especial adaptación a diversas condiciones agroclimáticas y socioeconómicas. Según cifras del Departamento Económico de Fenalce, en 2015 el área sembrada fue de 355.376 ha y se obtuvo una producción a cosecha de 1.192.322 toneladas, siendo la más baja en comparación con el periodo 2010-2016.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

24 de mayo de 2019

Ante la necesidad de rescatar aves rapaces lastimadas que han sido decomisadas o confiscadas, en 2016 se fundó la UMA Konkon (Unidad de Manejo Ambiental para la Conservación de la Vida Silvestre), un programa cuyo lema es “rescatar lo que necesite ser rescatado sin distinción de especies”, con el fin de rehabilitar a los ejemplares recibidos, generar investigación al respecto y formar recursos humanos.

Andrés Estay Stange, investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP y responsable técnico de esta UMA, registrada ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en colaboración con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), señaló que este espacio resguarda alrededor de 50 aves rapaces diurnas y nocturnas, para estudiar su proceso de rehabilitación, recuperación y reproducción en cautiverio.

¿Cuál es la idea de crear una UMA? “Rescatar principalmente casos graves; formar alumnos para generar conocimiento de rescate, siguiendo protocolos y procesos que permitan publicar la información y compartirla en el ambiente académico; así como liberar algunos ejemplares a su hábitat”, respondió.

Estas acciones se ven plasmadas en la publicación de tres artículos de investigación y el registro de una solicitud de una patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial: “Prótesis para ave con amputación de tarsometatarso en tercio distal”.

Andrés Estay Stange, doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, comentó que además “la UMA Konkon puede ayudar a impulsar otras UMAs de alumnos que quieran dedicarse al rescate de vida silvestre”.

En este proyecto colabora el Hospital Veterinario para Pequeñas Especies, a través de Álvaro Oidor Méndez, jefe del Área Médica de este centro encargado de la atención y rehabilitación.

Educación ambiental

Una función más de la UMA Konkon es mantener el flujo de información para la conservación de estas especies, a través de la impartición de cursos, pláticas y talleres de educación ambiental gratuitos para diferentes niveles académicos.

Para este trabajo de divulgación, Kimi es la estrella. Se trata de una lechuza de campanario, de la especie Tyto alba, uno de los primeros resultados de reproducción en cautiverio de este centro ubicado en San Francisco Totimehuacán, a 15 minutos de Ciudad Universitaria.

“Cuando tenía 10 días de nacida fue retirada del nido y criada por mí, con la finalidad de tener un ave tranquila para llevarla a educación ambiental y así desbancar mitos alrededor de las aves rapaces nocturnas, consideradas de mala suerte e incluso mensajeras de la muerte”.

A la fecha, Kimi Konkon ha asistido a diversas pláticas en radio, televisión, escuelas urbanas y rurales, así como a eventos de todo tipo, tal es el caso de un encuentro con fanáticos de Harry Potter. El fin es el mismo: difundir un mensaje de conservación.

Es toda una celebridad que tiene un perfil de Facebook, con más de mil amigos, a través del cual interactúa con la gente. “Es un personaje real y simpático que sube fotos usando lentes de sol y de Harry Potter”.

El doctor Estay destacó que para su cometido, el trabajo de la UMA es flexible para concientizar a las personas sobre el impacto negativo del tráfico ilegal de la vida silvestre. “Hay que hacer énfasis en todas estas pláticas. Comprar un animal capturado significa que tenía un aporte ecológico, en caso de las rapaces control de plagas, y en muchos casos era una pareja con crías. Generemos conciencia sobre la conservación de estas especies”.

Fuente> buap.mx 

23 de mayo de 2019

La obesidad no sólo tiene que ver con la conducta alimenticia o el sedentarismo, también contribuyen factores como la falta de sincronicidad en nuestras actividades diarias y los ciclos de luz y oscuridad en el ambiente. Así, la privación de sueño, los trabajos nocturnos o de 24 por 24 horas son estresores que contribuyen a esa condición.

Los requerimientos laborales o sociales (jet lag social) que hacen que durmamos más tarde o despertemos más temprano de lo que nuestro reloj biológico requiere, tienen consecuencias negativas en la salud.

Con base en esa premisa, Lucía Mendoza Viveros, investigadora posdoctoral del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la UNAM, estudia los ritmos biológicos en los mamíferos. “Nos encargamos de ver cómo el cuerpo regula los procesos que varían a lo largo del día; uno de ellos es el metabolismo”.

Psicóloga y maestra en Ciencias Bioquímicas por la UNAM, y doctora en Biología Celular y de Sistemas por la Universidad de Toronto, analiza la relación entre los relojes biológicos y el metabolismo, y cómo se producen patologías cuando no están sincronizados.

Ganadora de la Beca para Mujeres en la Ciencia L’Oreal-UNESCO- Conacyt-AMC 2019, por su proyecto “Relojes hipotalámicos en el control central del metabolismo”, la joven científica evalúa algunos parámetros de este último proceso y de la fisiología de obesidad inducida por dieta.

Aunque esta investigación se realiza en animales (ratones), tiene mucha relevancia, en especial por la prevalencia de obesidad entre la población mexicana. Se trata de una condición patológica que conlleva muchos problemas de salud y detrimento de la calidad de vida de las personas, dijo.

Este proyecto, iniciado el año pasado, es resultado de la colaboración entre los grupos de trabajo de Lorena Aguilar Arnal, del IIBm, y de Ricardo Orozco Solís, del Instituto Nacional de Medicina Genómica.

Reloj biológico

“En las personas se ha visto que la privación aguda de sueño afecta la tolerancia a la glucosa y la respuesta a la insulina; es decir, el metabolismo responde de manera inadecuada. Cuando esa situación es sostenida, durante años de trabajo nocturno o desveladas, las consecuencias pueden ser más graves”, afirmó Mendoza Viveros.

La integrante del Sistema Nacional de Investigadores explicó que los relojes biológicos son intrínsecos a los organismos; se encuentran en nuestras células y a nivel sistémico.

En tanto, el hipotálamo es una parte del cerebro compuesta de diferentes núcleos dedicados a controlar la liberación de hormonas, la conducta alimenticia, el gasto energético, la metabolización de los alimentos y otros procesos relacionados. También participa en la conducta reproductiva, respuestas emocionales y balance de fluidos (osmoregulación), entre otros aspectos.

En los mamíferos, el “reloj maestro” o núcleo principal es el supraquiasmático, centro de regulación de los ritmos circadianos. Su “trabajo” es saber la hora, cuándo es de día y cuándo de noche, para informarlo al resto del cerebro que, mediante la liberación de hormonas o señales nerviosas, lo hará saber al resto de los órganos.

Otros núcleos del hipotálamo se relacionan con el metabolismo: el núcleo ventromedial, por ejemplo, tiene que ver con el control de la glucosa en el organismo, de la conducta alimenticia y de la saciedad.

Algunos de los experimentos de la joven de 32 años han consistido en hacer una intervención cronoterapéutica en ratones silvestres –a los cuales se ha inducido obesidad con una dieta alta en grasas– consistente en retirarles alimento durante el día, porque son animales de hábitos nocturnos. Con esa acción que propicia que el metabolismo energético se centre en las horas de oscuridad, se evita que los animales ganen peso y se genera una respuesta favorable a la glucosa.

Aunque faltan por realizarse análisis, hasta el momento el equipo científico ha descubierto que los animales alimentados con una dieta alta en grasas, y que como consecuencia presentan obesidad, registran una disminución pronunciada en la actividad de los genes que se expresan de manera rítmica.

“Todavía no sabemos bien qué significa, pero podemos deducir que el hecho de que se expresen menos transcritos de manera rítmica indica un problema en el metabolismo; en el tejido adiposo pardo, que se dedica a gastar energía en forma de calor, podría significar que los procesos no suceden adecuadamente y eso aumenta el peso, porque la energía se guarda”.

En el grupo de animales alimentados con una dieta alta en grasas, pero a los cuales sólo se les permite comer de noche, cuando su metabolismo está mejor preparado para recibir alimento y ser más eficiente, se comprobó que los patrones de expresión de los genes se parecen más a la condición normal, no patológica.

“Éste es uno de los resultados que más nos emociona, porque con más análisis veremos de manera funcional la expresión de algunos genes, cómo se traduce eso en la función del tejido y cómo impacta en la salud del animal, su peso, respuesta a la glucosa e insulina”, añadió la cronobióloga.

La también ganadora del “Graduate Research Award” (premio anual a un estudiante de posgrado para reconocer la excelencia en investigación) de la Universidad de Toronto Mississauga, se dijo orgullosa de recibir la Beca para Mujeres en la Ciencia y “ser reconocida por mi trabajo; es motivante para continuar todos los días”.

Con el financiamiento llevará a cabo experimentos adicionales para conocer más de la fisiología de los núcleos del hipotálamo, por ejemplo, cómo se disparan las señales en las neuronas de animales sujetos a retos nutricionales, como dietas altas en grasas o con una restricción alimenticia temporal, en diferentes horas del día.

Boletín UNAM-DGCS-362/2019