Hongo comestible biodegradaría colillas de cigarrillo
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BOGOTÁ D. C., 29 de abril de 2019 — Agencia de Noticias UN-

De los cerca de 5,6 billones de colillas que se producen en el mundo cada año, unos 95 millones (16 toneladas al año) se generan en Bogotá, según un informe del proyecto Libera, de la ONG Sociedad Española de Ornitología SEO/BirdLife.

Jeimmy Roxana Peña, magíster en Ciencias – Química de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), afirma que los residuos del cigarrillo representan un riesgo toxicológico para el medioambiente tanto por su composición como por la cantidad de sustancias químicas que retiene el filtro y parte del tabaco cuando este entra en combustión.

Agrega que “de este proceso se generan alrededor de 4.000 compuestos, de los cuales al menos 50 son carcinogénicos, como nitratos, cianuro de hidrógeno, amonio, acetaldehído, formaldehído, benceno, fenoles, piridinas y monóxido de carbono”.

Gracias a su investigación ahora se sabe que es posible realizar un tratamiento que no representa un peligro, pues por las acciones de Pleurotus ostreatus se pueden transformar sustancias químicas en sustancias benéficas para el hongo.

Pleurotus ostreatus, conocido como champiñón ostra o pleuroto en forma de ostra, es una especie de hongo basidiomiceto del orden Agaricales. Se distribuye en gran parte de las zonas templadas y es comestible, pues es una fuente de selenio, esencial en el metabolismo humano, que además tiene efecto antioxidante y protege contra algunos tipos de cáncer.

Estos hongos son protagonistas de la micorremediación, una forma de recuperación medioambiental que usa microorganismos (biorremediación) para degradar o retener los contaminantes en el ambiente, estimulando la actividad enzimática y microbiana para reducir toxinas. Por eso algunas cepas dan buenos resultados para degradar gases neurotóxicos como el sarín, clasificado como “arma de destrucción masiva”.

Un hongo biodegradador

La investigación se hizo con colillas de cigarrillo recolectadas en el Departamento de Química de la U.N. Luego se estudiaron los compuestos químicos como la cantidad de carbono y nitrógeno, para validar si se podían utilizar como medio para cultivar el hongo. Después de varios ensayos los residuos se esterilizaron durante dos horas para erradicar bacterias.

“Se obtuvo un buen crecimiento de los hongos. Logramos determinar que estos pueden degradar gran parte de la colilla. A partir de ahí analizamos las sustancias químicas presentes en ese medio, en el vitelio del hongo, que son las “raíces”, y en su cuerpo, para identificar qué sustancia estaba transformando y qué tanto incorporaba en su cuerpo”, comenta la magíster.

Por ejemplo se encontraron bajos niveles de plomo, entre los límites de toxicidad permitidos para un alimento, ya que este es uno de los metales pesados más contaminantes y que está presente en las colillas.

La aplicación de los procesos de biorremediación sobre residuos contaminantes como las colillas de cigarrillo es un método viable ya que representa costos de aplicación menos elevados que los convencionales como la incineración y la extracción con solventes.

“Los hongos tienen la ventaja de poseer un poderoso pool enzimático que degrada, biotransforma y mineraliza los compuestos químicos asociados con las colillas de cigarrillo”, concluye la investigadora.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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