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29 de abril de 2019

Los millones de microorganismos que existen representan una posibilidad casi infinita para la investigación. En ciertos procesos biológicos han generado tecnologías innovadoras en la producción de fármacos, alimentos, medicinas y  armamento biológico. Si bien la comercialización de bacterias benéficas es un campo poco explotado en México, en la BUAP se ha dado un paso adelante: cuenta con una colección de cepas puras de bacterias ácido lácticas, destinadas a la elaboración de alimentos como quesos, yogurt, chorizos, bebidas probióticas y vino.

Este trabajo se desarrolló en el Laboratorio de Biotecnología de los Alimentos del Centro Universitario de Vinculación y Transferencia de Tecnología (CUVyTT), donde se realiza la caracterización fenotípica y genotípica de sustratos inocuos. Actualmente cuenta con una colección de al menos 135 cepas puras de bacterias ácido lácticas, como Lactobacillus reuteri y Lactobacillus fermentum, aunque también hay de los géneros Bifidobacterium lactococcus, entre una gran variedad.

El doctor Gerardo Landeta Cortés, quien está al frente de este proyecto, detalló que el objetivo es ofrecer este servicio a la industria alimentaria y para eso su equipo trabaja en la identificación molecular de bacterias provenientes de productos artesanales como cremas, quesos frescos, aguamiel, pulque y otros alimentos inermes al ser humano.

Caracterización para garantizar calidad en los productos

Una vez que se obtienen estas bacterias lácticas, se aíslan y se busca la cepa pura para realizar caracterizaciones que descarten la presencia de microorganismos patógenos o genes de resistencia a antibióticos que afecten la aplicación en alimentos.

“En nuestro laboratorio realizamos análisis para estar seguros de que estas bacterias están libres de riesgo y puedan ser utilizadas por empresas que producen alimentos lácteos o bien por la industria distribuidora de cultivos iniciadores, es decir, aquellos que sirven para dirigir una fermentación”, explicó Landeta Cortés.

Para garantizar la inocuidad, en el laboratorio realizan dos tipos de caracterizaciones: la fenotípica y la genotípica (molecular). La primera implica observar los rasgos que expresa la bacteria, por ejemplo en un medio de cultivo selectivo y cómo cambia de color dependiendo de sus condiciones.

En tanto, las pruebas genotípicas se efectúan mediante métodos moleculares; es decir, se extrae el ADN de la bacteria para verificar la presencia de algún gen que codifique para la resistencia, por ejemplo a un antibiótico. También se analiza si el gen codifica para producir aminas biógenas, que son compuestos que pueden tener efectos tóxicos para el ser humano, como la histamina.

“Aunque se les llaman microorganismos GRAS (Generally Recognized as Safe) y son reconocidos como seguros, es necesario garantizar que no exista contaminación con otros microorganismos o transferencia de genes de resistencia a una bacteria patógena y la convierta en peligrosa”, advirtió el investigador.

Sabor, olor y textura, aportes tecnológicos

Una vez analizada la bacteria y caracterizada se puede encontrar su aplicación, partiendo de las necesidades que exija el producto. De esta forma, el sabor característico del yogurt, así como su consistencia, ligera o cremosa, el olor y hasta el color estarán determinados por el uso de diferentes bacterias ácido lácticas.

El aporte tecnológico que se realiza con estos microorganismos, explicó el doctor Landeta, va desde acelerar los procesos de fermentación, hasta la eliminación de bacterias patógenas, sin olvidar que mejoran el aroma, la consistencia y el sabor de un producto lácteo o bien de una bebida.

“Un queso se lleva aproximadamente 6 meses de fermentación, pero al adicionar una bacteria adecuada el proceso se podría reducir varias semanas, además de aportar ciertos rasgos al producto en términos de sabor, o en el caso del yogurt mejorar el aroma, la consistencia y el sabor, y eso tecnológicamente para la industria es un ahorro considerable de recurso económico”.

En cuanto a las ventajas para el ser humano, el doctor Landeta mencionó que estos microorganismos los tenemos de manera natural en el intestino y los adquirimos desde nuestra primera toma de leche materna y durante el parto. Su función es básicamente lograr un equilibrio bacteriano en el intestino, además de que refuerzan el sistema inmunológico.

“Nuestro intestino es un hábitat natural para la mayoría de las bacterias ácido lácticas. Cuando nos sentimos mal es porque hay un desajuste porque tenemos bacterias buenas y malas conviviendo. Por eso nos mandan probióticos para repoblar nuevamente con bacterias benéficas o bien para mejorar las condiciones como el pH ácido, que es el ambiente que las favorece, mientras que las patógenas prefieren el pH alcalino.”

¿Cómo conservar las bacterias?

Landeta Cortés recordó que existen compañías globales como Chr. Hansen o Danisco que se especializan en la comercialización de microorganismos, los cuales se venden en sobres metalizados que contienen bacterias liofilizadas en polvo, conservadas en frío a 4 grados.

En el caso de las cepas que se caracterizan en el laboratorio de esta Universidad se recurre a la crioconservación a una temperatura de - 80 grados Celsius. Para lograrlo se colocan en una concentración con su medio de cultivo, junto con glicerol, que es un crioconservador y así se pueden mantener en los ultracongeladores durante años.

Además de este método también utilizan la liofilización, un método más comercial que consiste en un secado o deshidratación de la bacteria para que solo quede con una apariencia de polvo granulado, el cual se envasa en sobres a una temperatura de 4 grados.

Estos microorganismos unicelulares independientes, además de ser los más abundantes en la Tierra, se pueden encontrar en el cuerpo humano en grandes cantidades y esta diversidad microbiana es también un recurso y una oportunidad para desarrollar tecnologías novedosas. Es en este campo donde la BUAP, a través de la ciencia que se genera en sus laboratorios, contribuye de manera directa en el desarrollo de la industria de alimentos y refuerza una vez más la vinculación entre la academia y la sociedad a la cual pertenece.

Fuente: buap.mx

27 de abril de 2019

Con la producción de carne artificial se busca una opción que provea de proteína de origen animal a la dieta de los seres humanos, que sea amigable con el medio ambiente y sin el costo del animal. Sin embargo, por el momento esta innovación está en fase experimental y no se concretará en el corto plazo, afirmó María Rubio, académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.

“Puede ser una opción alimentaria a futuro; es una industria en desarrollo y hay muchas personas que creen en ella. Más de 200 empresas en el planeta apoyan o están interesadas en investigaciones que buscan hacer de la carne artificial un proyecto viable, eficiente y eficaz”.

Se han logrado avances importantes para obtener carne cultivada (in vitro); diversos grupos de investigación en el mundo intentan solventar las barreras tecnológicas para que este desarrollo pueda escalar y se haga de forma eficiente, pero por el momento la carne artificial no es una opción real, reiteró.

“Hasta ahora se han elaborado tres hamburguesas de res cultivando células satelitales de tejido muscular de bovino, pero el proceso se ha realizado cosechando cada fibra muscular de manera individual, proceso largo y costoso (un millón de euros)”, indicó

En Israel hay empresas que investigan cómo producir carne de pollo; en Estados Unidos el enfoque es para cultivar las de bovino y cerdo; y en Europa buscan la de bovino. “Puede ser de cualquier tipo, porque se puede crear in vitro a partir de las células satelitales del tejido muscular de cualquier animal”, explicó.

Varios grupos apoyan y financian estos proyectos: los veganos, vegetarianos y quienes se oponen a la explotación y matanza de animales para comer; también hay gobiernos e instituciones privadas que otorgan ayuda para estas investigaciones. Pero por otro lado está el sector cárnico tradicional de EU y países europeos.

Desafíos

Son muchos los retos que deben enfrentarse; por ejemplo, cuando se cultivan las células musculares es necesario darles suero y éste también debe sacarse de animales, lo cual contraviene las premisas de quienes no quieren que se use a éstos para alimentar a los humanos; además, hoy en día el suero es un producto costoso.

Entre los mayores desafíos está conseguir que la prolificidad de las células satelitales sea prolongada. Por el momento, cuando se cultiva una célula satelital de músculo de bovino sólo puede dividirse entre nueve y 12 veces, lo que hace este proceso poco eficiente para obtener muchos kilos, explicó.

La medicina regenerativa, el origen

La especialista en ciencia de la carne recordó que fue el holandés Mark Post quien comenzó con estos experimentos, hace 10 años. “Estuve un tiempo en su laboratorio, donde sólo se trabaja con bovinos; el proceso de cultivo empieza con la extracción de un trozo de carne después de la muerte del animal”.

La obtención de carne artificial se sustenta en los principios de la medicina regenerativa. “Desde hace años se descubrió que los animales tienen células madre, llamadas ‘satelitales’, en la mayoría de sus tejidos, con un potencial de proliferación muy alto y poca especificidad”. Su cultivo, aunado a la ingeniería de tejidos, ha servido para regenerar tejidos en pacientes con problemas degenerativos y otras patologías.

Esto llevó a los holandeses a pensar que si se podían regenerar los tejidos para ayudar a los humanos, también se podía aplicar un proceso similar con el tejido muscular de animales comestibles para crear carne in vitro.

“Entonces tomaron células de tejido muscular de un bovino y las cultivaron hasta crear una hamburguesa”.

Boletín UNAM-DGCS-287/2019

26 de abril de 2019

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura (2015), 79 por ciento de los hogares en México tiene libros impresos y 16.4 por ciento cuenta con libros digitales. Pero el placer de leer no surge del soporte de los libros, sino de su contenido, afirmó Georgina Araceli Torres Vargas, directora del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI) de la UNAM.

Sin embargo, sigue vigente la necesidad de insistir en esta premisa, pues la población parece valorar más las tecnologías de la información y la comunicación –herramientas de los eBooks– que la importancia académica y literaria de los libros, dijo.

“La imprenta fue un invento de gran relevancia porque ayudó a difundir la cultura, a los diferentes pensares alrededor del mundo, pero al llegar el libro digital volteamos a ver el medio, la tecnología. Decimos que lo importante es la inmediatez, el acceso a los contenidos, y estamos perdiendo de vista al libro en sí”.

En el marco del Día mundial del libro y del derecho de autor, que se celebra hoy, 23 de abril, y que tiene por objetivo promover la creatividad, la diversidad y la igualdad de acceso al conocimiento, Torres subrayó que las obras más vendidas son aquéllas con portadas llamativas, tipografía exagerada, y se deja de lado el rigor académico o literario.

“Cuando volteamos al libro digital, también vemos que su éxito depende si es acompañando de videos, de algún blog, si algún youtuber lo promociona”.

La lectura, expuso, siempre será el regocijo del contenido, al sentirnos identificados o complementados con lo expuesto en la obra. En el caso de los libros científicos o académicos, “importa que me permitan seguir pensando sobre los temas que investigo, si me despierta la curiosidad o incluso una crítica”.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura (2015), 45 por ciento de los hogares mexicanos tiene libros de texto; 40 por ciento, libros religiosos; 36.6, cuentos; 33.6, enciclopedias; 29.7, libros de historia; y 29.2, novelas.

Editoriales pirata

Torres Vargas, especialista en tecnologías de la información y el conocimiento, advirtió que otro de los problemas que enfrenta el libro son las editoriales “pirata”, dedicadas a publicar sin someter las obras a un arbitraje estricto, a la revisión de pares. Publican sólo para vender.

Actualmente, los actores de la cadena editorial tienen varios retos, como decidir publicar en impreso aunque casi no se venda, optar por el libro digital o hacer una edición mixta para dar diversidad a los lectores.

“Estamos ante una mezcla de generaciones: las que sólo tuvieron acceso a los impresos y las que ya nacieron en la era digital, lo que convierte al mercado editorial en algo complejo. Quienes ofrecen contenidos de pantalla no cuentan aún con gran variedad y lo atan a ciertos sistemas operativos, lo que limita la elección”.

Fortalecer las bibliotecas públicas
Las cifras sobre lectura en México son variables. Según el INEGI, en el país sólo 45 de cada 100 mexicanos mayores de 18 años leyeron un libro el año pasado; y la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015 reportó que en promedio se leen 3.5 libros al año por gusto.

Para la investigadora universitaria es necesario incentivar la lectura desde la infancia, pues sólo así habrá buenos lectores. Pero este objetivo no se alcanzará ofreciendo libros más baratos ni acercándolos a las casas, sino con el fortalecimiento de las bibliotecas públicas.

“Si hubieran crecido más, podríamos tener un acervo muy rico, pero el problema fue dotarlas de colecciones. En cuanto a las bibliotecas de aula, el inconveniente es que no se capacitó a los profesores para estimular a los niños, sólo se llevaron cajas con libros. Estos espacios son importantes porque la lectura no es un acto solitario, sino compartido. La comprensión se da discutiendo con el otro”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-276/2019

27 de abril de 2019

Al estudiar las propiedades del Almidón Resistente (AR) proveniente de fuentes no convencionales, investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) descubrieron que los mangos y plátanos verdes funcionan como fibra dietética y su acción está directamente relacionada con la prevención del cáncer de colon, que de acuerdo con autoridades de salud, al año se diagnostican alrededor de 15 mil casos, de los cuales más de seis mil 500 pierden la vida.

La investigación se realiza en el Centro de Desarrollo de Productos Bióticos (CEPROBI), bajo la dirección del doctor Luis Arturo Bello Pérez, quien explicó que el almidón es el principal polisacárido (hidrato de carbono complejo), que cuando se encuentra completamente desorganizado por la cocción, se hidroliza por las enzimas digestivas hasta convertirse en glucosa, lo cual incrementa el contenido de este carbohidrato en la sangre.

El científico, quien también se desempeña como Jefe de Laboratorio de Análisis Estructural de Macromoléculas del CEPROBI, manifestó que existe una gran variedad de cereales, particularmente maíz, trigo, arroz y algunas raíces y tubérculos, como papa, yuca, camote y malanga, de las cuales se extraen los almidones utilizados en la industria alimentaria. “En este centro de investigación se obtuvo esta macromolécula, a partir de mango y plátano en estado de maduración incipiente, que contiene una mayor cantidad de Almidón Resistente”, añadió.

Enfatizó que “en su fase resistente el almidón posee bondades fisiológicas como regulador del colesterol en sangre y como aporte de calorías necesarias para diabéticos sin exceder la glucemia, pero principalmente como protector de las células que recubren el colon, ya que al llegar directamente al intestino grueso, como un subproducto de la digestión, es fermentado por la microbiota que produce butirato, un ácido graso de cadena corta (AGCC), asociado directamente con el cuidado del colon”.

El butirato posee propiedades antiinflamatorias, a la vez que proporciona energía suficiente para las células que revisten el colon, así que a mayor presencia de este ácido graso, existe un mejor efecto protector, particularmente en los procesos de inflamación de este órgano, abundó el investigador.

Destacó la importancia del mango y el plátano verde como fuente de producción de almidones y fibra dietética, por lo que consideró necesario evaluar sus métodos de procesamiento, almacenamiento y producción, que permitiría obtener productos finales de mayor calidad tanto a nivel sensorial, nutricional y funcional.

El postdoctor del Instituto Nacional de la Investigación Agronómica (INRA) de Francia, Luis Arturo Bello Pérez, también ha desarrollado diversos proyectos que van desde el fortalecimiento del equipo científico para la investigación en polisacáridos de interés industrial y alimentario, espagueti sin gluten con alto contenido de carbohidratos indigestibles, caracterización del grano de arroz Morelos para obtener su denominación de origen y modificación química del almidón de cebada, entre otros. Es considerado uno de los mejores expertos en almidones de México, lo que le ha hecho merecedor de diversos premios nacionales e internacionales.

Derivado del resultado de sus investigaciones Bello Pérez ha propuesto otorgar la calidad de nutracéutico (productos provenientes de alimentos con características nutricionales y funcionales positivas para el organismo) al Almidón Resistente, porque su consumo produce efectos benéficos sobre la salud, además de que puede ser de gran ayuda en la prevención de la obesidad y el sobrepeso, que son el origen de grandes problemas de salud mundial como las enfermedades cardiovasculares o la diabetes.

Fuente: ipn.mx

26 de abril de 2019

En México seis de cada 10 niños y adolescentes (de uno a 14 años) han experimentado algún método violento de disciplina;  uno de cada dos ha sufrido presión psicológica por algún miembro de la familia y uno de cada 15 ha recibido alguna forma severa de castigo, afirmó Gabriela Ruiz Serrano, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.

La experta en atención a niños y adolescentes alertó que la niñez mexicana enfrenta entornos cada vez más difíciles tanto al exterior como el interior de sus hogares, pues mientras dentro de la familia viven una violencia sistematizada, también son vulnerables a problemas como la migración no acompañada, la trata de personas o el trabajo infantil

Con motivo del Día internacional de la lucha contra el maltrato infantil, que se conmemora mañana 25 de abril, Ruiz Serrano indicó que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, uno de cada tres mexicanos es menor de edad, la mitad de ellos viven en pobreza y los estados que registran mayores índices de violencia hacia ellos son Guanajuato, Tamaulipas, Quintana Roo y Tlaxcala.

La disciplina violenta en el hogar es un concepto amplio que abarca múltiples formas, por lo que su diferenciación es más compleja, pues no sólo hacen uso de ella los padres y tutores, sino hermanos, abuelos y tíos, entre otros.

El problema es que hay una perspectiva ‘adultocentrista’, que coloca a los pequeños en condiciones de inferioridad, que de alguna manera han legitimado los estilos de crianza que hemos repetido generacionalmente, dijo Ruiz Serrano.

Uno de los imaginarios más cotidianos es que una nalgada a tiempo siempre es necesaria, porque creemos que el golpe transforma el comportamiento; sin embargo, los estudios dan cuenta de lo contrario: “el golpe no corrige el comportamiento, se instala en la memoria y hace proclive a repetir estos patrones de violencia, pues hay un impacto a nivel neurológico cuando éste se da de forma sistemática”, enfatizó.

El Informe Anual 2017 de UNICEF México señala que nueve de cada 10 niños que hablan alguna lengua indígena son pobres; 80 por ciento de los infantes no alcanzan los conocimientos requeridos en su nivel educativo y más de cuatro millones no acuden a la escuela; 65 por ciento no tienen acceso a libros infantiles y ocho de cada 10 agresiones contra ellos ocurren en la escuela y en la vía pública.

La universitaria resaltó que por mucho tiempo se pensó que el maltrato infantil se vivía sólo en el ámbito doméstico y se asociaba a los abusos físico, sexual y psicológico.

“En los hogares se somatiza la violencia que se vive en el tejido social, y los niños, además de verse sometidos a esta situación, también viven maltrato de carácter estructural como la migración no acompañada, los atropellos en instituciones de acogimiento residencial, y la trata de personas con fines de trabajo, abuso sexual y pornografía”.

Esta situación se sigue multiplicando y agudizando, con impacto en la niñez y la sociedad en general, destacó la experta en modelos de intervención del trabajador social.

Ante la situación, es necesario no aplicar el uso y abuso de la violencia física y psicológica en los patrones de crianza, pues al ofrecer medidas de seguridad, los niños gozarán de mejores contextos.

Ruiz Serrano remarcó que se debe tener presente que este problema no se reduce sólo al contexto familiar, pues los pequeños se desenvuelven en otros espacios como la escuela, los parques, la comunidad y los medios de comunicación.

“Debemos entender que son seres con capacidad de decisiones y quitarnos la idea de que el golpe contribuye a una buena crianza, porque no es así”.

Boletín UNAM-DGCS-280/2019