
PALMIRA, 25 de abril de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Intercambiando sus boquillas, la flauta de tubos de PVC funciona como traversa, utilizada en Cauca y Chocó; quena, empleada en Nariño; o dulce, similar a las convencionales.
Así describe este producto artesanal Edward Fabián Martínez Peña, estudiante de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien desarrolló los instrumentos y formuló la metodología para producirlos a gran escala.
Según explica, el guitarrillo eléctrico está hecho con madera prensada MDF sobrante de las fábricas de muebles, y funciona mediante un sistema de amplificación con un micrófono elaborado con tapas de gaseosas y cervezas.
El bombo está hecho del cartón que normalmente se desecha en la industria textil, y de retazos cueros no utilizados en curtiembres de Cali.
“Estos instrumentos no convencionales se concibieron según las premisas de una potencial industrialización y de su aplicación en la enseñanza de música a personas que no cuentan con los recursos para comprar una guitarra, por ejemplo,” explica el diseñador.
Agrega que aunque en diferentes zonas de Colombia existe una fuerte tradición en la elaboración artesanal de instrumentos, no se están aplicando las tecnologías disponibles en el mundo, como la maquinaria eléctrica para la producción industrial. Por eso su trabajo de grado aporta un paso a paso que incluye planos y un código de programación para un torno computarizado, con el objetivo de adelantar este proceso a bajo costo y con insumos que hoy no se aprovechan.
Elaborar cada flauta cuesta cerca de 3.000 pesos, el guitarrillo alrededor de 13.000 pesos, y el bombo de 28.000 pesos.
“En el mundo la madera tiene un peso fundamental en la producción de instrumentos musicales. Aunque algunas empresas cuentan con cultivos para procesos sostenibles ambientalmente, en Colombia no suele realizarse de esa manera y se puede talar un árbol completo para obtener la madera, vaciarla y elaborar un bombo, por ejemplo. No hay suficiente control al respecto”, expresa el estudiante.
Trabajando en comunidad
El estudiante Martínez forma parte del grupo Juglares; es un flautista especialmente interesado en la música indígena y la instrumentación andina. Para desarrollar la flauta tomó como referentes los tipos existentes y realizó la programación de control numérico computarizado (CNC) en la aplicación de fórmulas matemáticas, con el propósito de identificar el tamaño requerido para los tubos y los agujeros del instrumento. En este proceso obtuvo un código de programación con el que operó el torno computarizado.
El bombo se desarrolló artesanalmente utilizando yute (fibra empleada en costales) para tensar el cuero, y para el guitarrillo se tomó como referencia un diseño acústico del maestro Tobías Bastidas, para crear una versión eléctrica.
Se fabricaron 10 guitarrillos, 40 flautas y 5 bombos, que se probaron en el proceso de formación musical de jóvenes del corregimiento de La Buitrera, en el área rural de Cali. Durante un año se trabajó en talleres semanales con cerca de 25 participantes que venían estudiando música, y su respuesta con respecto a la calidad de los instrumentos y su potencial para la enseñanza fue positiva.
“Muchos de los jóvenes eran afrodescendientes y en el proceso mostraron conexión con la música andina, lo que no es muy común. El guitarrillo, por contar con cuatro cuerdas, resulta menos complejo en las etapas iniciales de aprendizaje en niños, en comparación con una guitarra. Actualmente, algunos de los participantes de los talleres son músicos dedicados al género andino”, destaca el estudiante.
El proceso se puede replicar y escalar a otras comunidades con apoyo del Gobierno, como fomento a la música tradicional. “En zonas como el oriente de Cali y en áreas de ladera hay mucho talento que se podría potenciar; así mismo los instrumentos se podrían producir masivamente sin necesidad de hacer inversiones muy altas”, asegura.
La etapa final de la validación de los instrumentos consistió en un concierto realizado por Juglares en la U.N. Sede Palmira, en el que se emplearon la flauta, el guitarrillo y el bombo junto con otros instrumentos hechos con materiales reciclables.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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23 de abril de 2019
A 12 años de haberse aprobado la despenalización del aborto en la Ciudad de México, sigue siendo un tema polémico aunque ha significado la reafirmación del derecho de las mujeres a la autodeterminación de su cuerpo, su maternidad y capacidad de elegir, coincidieron especialistas de la UNAM.
Julia del Carmen Chávez Carapia, directora del Centro de Estudios de la Mujer (CEM) de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), y Marta Lamas, del Centro de Investigación y Estudios de Género (CIEG), coincidieron en que es un derecho elemental del que deben gozar en todo el territorio nacional.
Con la despenalización del aborto, dijeron, se planteó acabar con la muerte de mujeres a causa de procedimientos clandestinos, introducción de objetos extraños al útero o autolesiones infringidas.
Datos de la Secretaría de Salud capitalina señalan que la interrupción legal del embarazo (ILE) hasta la doceava semana de gestación ha sido solicitada por 208 mil 231 mujeres desde abril de 2007 (el día 24 se aprobó en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, y el 26 se publicó en la Gaceta Oficial del DF) y hasta el 28 de febrero de este año.
El número de abortos es reducido, no es lo que se esperaba, pues algunos decían que cuando se aceptara, las cifras se dispararían, pero no ha sido así, afirmó Chávez Carapia.
Mujeres de todo el territorio, y hasta extranjeras, acuden a la capital del país para practicarse un aborto legal. La principal entidad es la CdMx, con 145 mil 442 interrupciones de embarazo; le sigue el Estado de México, Puebla, Hidalgo, Morelos, Jalisco, Querétaro, Michoacán, Veracruz, Guanajuato, Oaxaca y Tlaxcala.
Por su parte, Marta Lamas comentó que incluso el número de reincidencias –mujeres que abortan más de una vez– es mínimo. Entonces, “es falso el argumento de que la interrupción del embarazo serviría como un modo de control natal”.
La legalización ha significado la posibilidad de optar por un proceso seguro y sin cuestionamientos. Al llegar a las clínicas donde se realiza la ILE, especialistas explican las alternativas y, en última instancia, en qué consiste la interrupción del embarazo y la técnica a utilizarse.
Una trabajadora social expone que ante un embarazo no planeado o no deseado hay tres posibilidades: reconciliarse con la idea de ser madre y tener al bebé; tenerlo, pero darlo en adopción; o la interrupción.
Si se opta por la ILE, la usuaria de este servicio regresa a revisión y se le prescribe un método anticonceptivo adecuado a su forma de vida y expectativas.
En la actualidad, el método más utilizado es el medicamento, con 160 mil 841 procedimientos; 44 mil 349 se realizaron mediante aspiración; y más tres mil 41 fueron legrados.
“En la mesa de discusión está la importancia de homologar la regulación en otras entidades federativas; habría que cambiar el sistema existente, excepto en la Ciudad de México, de causales, por el sistema de plazos”, mencionó Lamas.
Con esto, el aborto sería posible sin justificación alguna, hasta la doceava semana de gestación; después de esa fecha aplicarían las reserva de ley (violación, malformaciones o el riesgo de vida de la madre, entre otros).
De igual forma, sería posible que coexistiera la protección de la vida desde la concepción como un precepto constitucional, sin que esto afecte la despenalización del aborto en el Código Penal, resaltó.
Finalmente, Chávez Carapia subrayó la necesidad de un cambio de fondo que involucre a hombres y mujeres, la cultura y formas de ver la vida, y que ellas sean consideradas como personas.
Boletín UNAM-DGCS-278/2019

22 de abril de 2019
Desde una visión sustentable y económica, el Laboratorio de Manejo Agroecológico de Plagas del Instituto de Ciencias de la BUAP, que dirige el doctor Agustín Aragón García, contribuye al control de infestaciones que afectan diferentes cultivos en Puebla, mediante métodos alternativos a los químicos, con lo cual aportan soluciones a problemas de los productores de la región.
Ubicado en el Ecocampus Valsequillo, este laboratorio ha sabido conjugar los saberes más tradicionales con la experimentación científica y dar paso a propuestas efectivas en el manejo y control de plagas, como la cochinilla, hormiga arriera, hormiga de fuego, chapulín, la conchuela, el gorgojo del frijol, la palomilla del maíz y el psílido en los aguacates, entre otras.
El nopal y la cochinilla (Dactylopius coccus)
Puebla ocupa el cuarto lugar a nivel nacional en la producción de nopal y tuna, exportando a otros países como Estados Unidos, Canadá y algunas regiones de Europa y Sudamérica. Con la venta anual de casi 32 mil toneladas se generan recursos económicos para más de 2 mil familias en el estado, en municipios como Acatzingo, uno de los mayores productores, seguido de Santa Isabel Cholula, Quecholac y Zacapala.
A pesar del crecimiento en la producción y venta, los cultivos están amenazados constantemente por un insecto conocido como cochinilla o grana (Dactylopius coccus), el cual seca las pencas en menos de seis meses si la plaga no se controla.
La cochinilla o grana es un insecto de aspecto algodonoso, cubierto por un polvo blanco que se desprende fácilmente, y aunque existen distintas especies, la cochinilla “fina” es mundialmente famosa por producir un colorante rojo intenso, utilizado desde la época prehispánica para pigmentar diferentes materiales.
En Puebla, la cochinilla ha causado afectaciones en Tlaxcalancingo, donde se siembra el nopal verdura, así como en Acatzingo, donde se cultiva el nopal tunero, es por eso que los productores buscaron apoyo en esta Universidad, con el fin de encontrar una alternativa sustentada en la ciencia aplicada para combatir esta plaga, con un método sencillo, económico y eficaz.
“Nuestra tecnología se basa en usar productos creados a partir de extractos vegetales como el chicalote (Argemone), una planta mexicana que previamente estudiamos en el laboratorio y que procesamos para poder obtener una sustancia eficaz contra la plaga de la cochinilla”, explicó en entrevista el doctor Agustín Aragón.
Esta planta se mezcla con agua 24 horas antes de utilizarla, de tal forma que por cada litro se adicionan 30 gramos. Tras un reposo de 24 horas, se filtra con una malla fina y después se aplica una semana sobre los cultivos de nopal.
Como parte del proceso, el doctor Aragón añadió que en la segunda semana se realiza una aplicación con jabón, el cual tiene que ser exclusivamente neutro (tipo Zote) y no detergente porque dañaría el suelo agrícola.
“El jabón de barra se ralla y por cada 15 litros de agua se adicionan 100 gramos, se deja reposar por 8 horas, se filtra y se aplica con aspersor de mochila. De esta forma, una semana se aplica el extracto de la planta y la otra el extracto de jabón”.
Este es un método preventivo, no obstante si la infestación ya está avanzada puede bajar la incidencia de la cochinilla en ocho aplicaciones, cuatro de extracto de la planta y cuatro de jabón, dejando descansar un mes la plantación para después iniciar otra vez con el ciclo de aplicación.
“El jabón nos sirve para eliminar grasas, son saponinas y el insecto en la pared de su cuerpo tiene grasa, con esas saponinas del jabón se debilita el insecto porque empieza a disolverle el cuerpo, por eso cuando a los siete días se le aplica el extracto vegetal, el efecto en el insecto es mayor porque el invertebrado ya no está protegido, por eso usamos jabón y después extracto”.
Una solución para cada plaga
El doctor Aragón advirtió que con las metodologías que desarrollan en su laboratorio se han beneficiado a casi 700 familias productoras de diferentes municipios, como Acatzingo, Tehuacán, Chiautla y Tochimilco, en cultivos de nopal, maíz, jamaica, frijol, amaranto y chía, por citar algunos.
“Se pueden acercar a este laboratorio para que reciban asesoría y conocer el procedimiento de preparación y aplicación de una fórmula que pueda contribuir a una cosecha exitosa”, acotó Agustín Aragón García.
El investigador subrayó que parte de la efectividad se debe al trabajo previo de diagnóstico para conocer qué tipo de plaga daña el cultivo, pues no todas tienen el mismo manejo. Para comprender mejor toda la biología del insecto que causa la afectación, el laboratorio estudia el ciclo de vida de la plaga en una cámara de cría y con ello se obtiene información sobre el comportamiento del insecto, lo que resulta útil para un resultado final más preciso.
El control con extractos vegetales es una práctica milenaria, la gente ha recurrido por muchos años a las plantas para remediar algunos de sus males físicos, pero también para combatir las plagas. En ese sentido, el laboratorio del doctor Agustín Aragón rescata esos conocimientos y los adapta a nuevas tecnologías y sistemas de cultivos.
“Se hacía de forma empírica, pero con apoyo de la ciencia garantizamos resultados porque existe precisión en las dosis y las técnicas de aplicación, además de los compuestos, partiendo también del conocimiento que se obtiene del insecto. Ahí está el aporte social que hacemos como Universidad”.
Fuente: buap.mx

BOGOTÁ D. C., 23 de abril de 2019 — Agencia de Noticias UN-
El modelo de demanda propuesto consiste en un sistema de multiagentes (MAS), donde cada usuario tiene disponible un conjunto de dispositivos eléctricos y algunas preferencias de uso (cuándo y cuánto tiempo).
Por ejemplo, si uno de los dispositivos es un televisor con un consumo de 70W, al momento de encenderlo, los posibles cambios de este gasto eléctrico se reflejarán en el perfil de carga diseñado para el usuario, con base en el modelo planteado.
El MAS utiliza niveles de energía que reflejan las características reales de uso de energía de los aparatos domésticos –nevera, plancha, secadora-, comenta Mateo Alejandro Cortés, magíster en Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).
Cada usuario registrado en el programa podrá hacer seguimiento al consumo de sus electrodomésticos, a través de una especie de tablero de control que le será suministrado.
En el modelo, aplicado con los datos de consumo mensuales en Bogotá, la efectividad de los incentivos sociales está condicionada por el grado de aceptación del programa alternativo ofrecido a los usuarios en este modelo. Para esto, pueden cambiar sus perfiles de carga (consumo) una vez se inscriben en el programa, el cual cuenta con un límite de flexibilidad según sus preferencias. Es decir, pueden elegir mayor consumo para el teléfono y limitar el de la secadora para no sobrepasar los niveles establecidos.
La valoración subjetiva del gasto de electricidad y los costos por parte de los usuarios también es adaptada en el modelo, con el fin de ofrecer un enfoque más realista del consumo.
“La principal ventaja del modelo propuesto radica en la precisión lograda en la representación de los consumidores mediante la agregación de varios dispositivos para cada usuario”, sostiene.
El investigador recuerda que en el pasado se han propuesto incentivos financieros (compensaciones y sanciones) para la gestión de la demanda; sin embargo, en la mayoría de los casos, su costo de implementación supera el excedente obtenido, debido a la alta valoración de energía y la baja elasticidad de los consumidores.
Los principales resultados muestran que la aplicación de incentivos financieros puede resultar efectiva siempre que el monto de estos sea mayor que la energía consumida.
Por su parte, los incentivos sociales se refieren a cualquier programa o política pública que requiera mayor atención, que podría ser, por ejemplo, la asignación de recursos para reforestación y preservación de una reserva natural, que estaría condicionada al cambio en el perfil de consumo de los usuarios.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

22 de abril de 2019
México se constituye en el mayor consumidor de huevo en el mundo, al registrar un consumo de 22.9 kilos anuales per cápita, de acuerdo con la industria avicultora, motivo por el cual investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) crearon aditivos a partir de ingredientes naturales, que incorporan a la dieta de las gallinas de postura (ponedoras) para enriquecer las propiedades fisicoquímicas y nutricionales de este producto, con lo que se mejora la calidad de la proteína contenida en la clara y se incrementa la cantidad de antioxidantes presentes en la yema de este alimento, integrado a la canasta básica de los mexicanos.
El doctor Erik Ocaranza Sánchez, titular del proyecto de investigación que se realiza en el Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada (CIBA) Tlaxcala, explicó que este desarrollo científico tiene como finalidad contribuir a mejorar la nutrición de los mexicanos. “Al agregar estos complementos naturales al alimento de gallinas de postura y directamente a ovoproductos como la clara de huevo, se aumenta la capacidad espumante de ésta última, propiedad que eleva su valor en el sector comercial”, aseguró.
La adición de carotenoides y de ácidos poliinsaturados Omega 3, elevan el contenido de antioxidantes, los cuales dan una tonalidad más intensa a la yema y pueden promover un efecto benéfico en el perfil de lípidos del consumidor.
El investigador señaló que la calidad de la alimentación de las gallinas de postura depende de la empresa que cría a las aves, porque cada compañía cuenta con su propia formulación y ésta es calculada de acuerdo con la especie y la etapa de postura en que se encuentren.
“El aditivo diseñado en el IPN se puede agregar a cualquier dieta balanceada, ya que no altera la formulación original. Se comprobó que una pequeña cantidad del aditivo que se añade al alimento, es suficiente para que la gallina lo transfiera al huevo y mejore significativamente la calidad, la cual ya ha sido evaluada por una empresa productora, ubicada en Tehuacán, Puebla, con la cual el Politécnico tiene un convenio de colaboración para desarrollar y probar el aditivo”, precisó.
El científico refirió que esta empresa proporcionó un conjunto de aves de postura, así como el alimento formulado por ellos, para incorporarle el aditivo. “Después de que las aves consumieron el alimento adicionado con el aditivo, los especialistas de la empresa aplicaron técnicas específicas a los huevos producidos, para determinar la capacidad espumante de la clara, como sinónimo de calidad industrial. También analizaron las propiedades físicas de la yema, cuya calidad se relaciona con la tonalidad del huevo líquido, comercializado como producto gourmet”, afirmó.
Los análisis revelaron el incremento significativo de las propiedades físicas y de calidad del huevo enriquecido, sobre las obtenidas con el alimento que normalmente produce dicha empresa.
El grupo de investigación del CIBA Tlaxcala evaluó la adición de complementos en el alimento para aves y obtuvo beneficios en el huevo en cascarón, y directamente en ovoproductos líquidos. Comprobaron que incorporar directamente el aditivo al alimento de las gallinas aporta mayores beneficios comerciales al huevo y, por lo tanto, a la finanzas de la empresa.
El doctor Ocaranza Sánchez mencionó que además de comercializar el huevo fresco, la empresa también provee el producto líquido en grandes cantidades a la industria panificadora más importante de México. “Por esa situación, el huevo enriquecido tendrá un impacto directo en la población, ya que la empresa panificadora incorporará el ingrediente directamente a sus productos, lo cual representa un elemento favorable para la nutrición de los mexicanos”, apuntó.
Fuente: ipn.mx