
10 de junio de 2019
Hace más de dos décadas, los inoculantes bacterianos dieron buenos rendimientos en las cosechas. Sin embargo, con el propósito de perfeccionar esta tecnología, investigadores de la BUAP desarrollaron uno de segunda generación para incrementar la producción agrícola, resarcir el daño a los suelos y disminuir el uso de fertilizantes en 50 por ciento.
Esta innovación BUAP, registrada con el nombre de Inocrep y que es comercializada bajo el modelo spin off, es un inoculante de segunda generación, único a nivel mundial con registro de patente. Se trata de una formulación compleja con seis cepas bacterianas catalogadas como benéficas, las cuales coexisten entre ellas sin inhibirse, por lo tanto cuando una bacteria no funciona, las otras actúan como una especie de relevo, explicó Jesús Muñoz Rojas, investigador titular de este proyecto, del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas, del Instituto de Ciencias (ICUAP).
De manera adicional, este compuesto patentado en 2016 ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, al contener Pseudomonas putida KT2440 permite la biorremediación de suelos, un punto invisible para los agricultores.
“Se trata de un producto nuevo que se va aplicar con mejores bacterias y esto ayudará a fortalecer la producción de maíz. Yo estoy convencido, estoy convencido al cien por ciento”, afirmó Carlos Espinosa Limón, productor de maíz y Presidente del Comité de Sanidad Vegetal en el Estado de Puebla, al dar cuenta de los beneficios de los inoculantes bacterianos.
Para José Reynaldo Vázquez Ortiz, gerente de este comité, la expectativa es la misma. “Ya probamos hace más de 25 años este inoculante, si viene mejorado debe funcionar mejor. Tenemos muchas esperanzas”.
Al respecto, Muñoz Rojas precisó: “No necesariamente todas las bacterias funcionan al mismo tiempo, sino que algunas pueden estar trabajando bajo una condición y las otras bajo otra. Esa es su ventaja. Cuando los agricultores usan este tipo de formulación ven resultados constantes, en comparación con otras formulaciones en el mercado”.
Por lo tanto, cuando el inoculante se acopla al cultivo promueve su crecimiento constante, aunque las condiciones ambientales cambien. “La gente prefiere usar bacterias autóctonas del sitio, porque son las que funcionan mejor. Nosotros nos fuimos por un camino diferente, seleccionamos bacterias que son benéficas y cosmopolitas; es decir, que se adaptan a distintas condiciones ambientales”, agregó.
Cada una de las bacterias promueve el crecimiento de forma diferente, algunas son fijadoras de nitrógeno, solubilizadoras de fosfato, despiertan la acción de defensa de las plantas -como una especie de vacunas-, y otras son tolerantes a la desecación.
Los microorganismos son capaces de adherirse de forma natural a las semillas, colonizan en números elevados, pueden eliminar patógenos y respetan al consorcio y a las benéficas que están en la naturaleza.
Los resultados se observan en un tiempo estimado de 60 días. “Al principio la mezcla de bacterias hace el efecto contrario, las plantas se ven pequeñas y crecen lentamente; de repente tienen un cambio y crecen con mayor tamaño, área foliar y frutos”, informó el doctor Jesús Muñoz.
El desarrollo del inoculante multiespecies es solo un brazo del trabajo conjunto del Grupo de Investigación Internacional Ecología y Supervivencia de Microorganismos, uno de los 13 con esta categoría en la BUAP, integrado por los doctores Jesús Muñoz Rojas, Yolanda Elizabeth Morales García, Antonino Báez Rogelio, Verónica Quintero Hernández, América Paulina Rivera Urbalejo, María del Rocío Bustillos Cristales, Dalia Molina Romero y Dolores Castañeda Antonio.
Además, este grupo tiene colaboraciones nacionales e internacionales, por ejemplo con grupo de investigación Tóxicos Orgánicos de la Estación Experimental del Zaidín, en Granada, España.
Un apoyo al campo
El inoculante multiespecies de segunda generación se ha probado en distintas agrupaciones empresariales y ejidales de la República Mexicana, entre estas la Asociación Nacional de Empresas Campesinas. Por ejemplo, al usar la formulación en la agricultura extensiva de maíz, en Morelia hubo un incremento en la producción, de 12 a 16 toneladas por hectárea; en otras zonas donde se producían cuatro toneladas por hectárea, se obtuvieron 16.
Jesús Muñoz Rojas, doctor en Ciencias por la UNAM, comentó que en condiciones de laboratorio se observó un crecimiento de hasta 600 por ciento, en términos de porcentaje y en comparación con el grupo control. “No es sustituto de ningún componente agrícola, es simplemente para potenciar el crecimiento de las plantas”.
Esta tecnología se ha probado en cultivos de maíz, gramíneas, flores de ornato como crisantemos y nochebuena, hierbas aromáticas, jitomate y papa. “A pesar de que las plantas están alejadas desde el punto de vista taxonómico, estas bacterias al ser versátiles han mostrado la capacidad de promover su crecimiento”.
Una vez evidenciada la eficacia de este producto, se invitó a los agricultores a reducir las dosis de fertilizante químico en 50 por ciento o bien sustituir este por uno de origen orgánico, acción que permitió ahorrar insumos.
Búsqueda de superbacterias
Tras ver las fallas de los inoculantes monoespecies en los cultivos, sobre todo por su poca adhesión a la semilla y por tener solo un promotor de crecimiento, los investigadores de la BUAP se dieron a la tarea de perfeccionar esta tecnología, a través de consorcios efectivos.
Para encontrar la compatibilidad entre las bacterias catalogadas como benéficas, se tomaron 120 cepas de 18 géneros diferentes para realizar antagonismos. Es decir, “se formuló una matriz de 120 contra 120, para que los microorganismos compitieran por su medio de cultivo. Es así que de forma manual se buscó qué cepas podrían ser compatibles, sin inhibirse entre ellas”, explicó la doctora Yolanda Elizabeth Morales García, investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas.
El esfuerzo para determinar esa compatibilidad no es algo trivial, fueron dos años de investigación para encontrar el grupo de cepas adecuadas, a la par de efectuar pruebas moleculares para garantizar la calidad del producto, así como realizar experimentos a nivel de laboratorio y desarrollar una metodología de aplicación en el campo. Por lo tanto, “estamos en una posición óptima para entrar al mercado”, aseguró el doctor Jesús Muñoz, responsable del Cuerpo Académico Ecología Molecular Microbiana.
Asimismo, los investigadores indicaron que para mejorar este inoculante bacteriano de segunda generación se tendrá la participación de José Antonio Méndez Bermúdez, académico del Instituto de Física “Ing. Luis Rivera Terrazas”, quien perfeccionará in silico la compatibilidad de los microorganismos, a través de ecuaciones de las matrices.
Un producto original
En el mercado existen mono, bi o tri-inoculantes, pero no tienen estudios de relaciones inhibitorias y de compatibilidad, por lo que muchas veces sus resultados no son satisfactorios. Uno de ellos es el desarrollado por Embrapa (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria, vinculada al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Brasil).
A nivel mundial, en inoculantes de segunda generación solo se tiene registro de la patente de los investigadores de la BUAP. Lo anterior, indica un alto grado de originalidad, subrayó David Pinto Avendaño, titular de la Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento (DITCo), quien agregó:
“La Universidad realiza un esfuerzo importante para garantizar que los esfuerzos de los investigadores culminen en un producto y no solamente en una idea, sino que además tengan un potencial económico que redunde en apoyos para todos los involucrados”.
En cuestión de costo esta tecnología también es competitiva, siendo accesible en comparación con otros productos en el mercado.
Para comprobar su eficiencia, se estableció contacto con el Comité de Sanidad Vegetal de Puebla para realizar parcelas demostrativas que revelen a los campesinos los beneficios de esta formulación multiespecies. Se entregaron 30 productos de manera gratuita a los agricultores, indicó Lilia Verónica Gómez Galeana, coordinadora de Extensionismo de la DITCo.
La BUAP respetada por los campesinos
“Nosotros tenemos conocimiento de lo que están haciendo en la Universidad a beneficio de los productores. El inoculante nos va a servir para bajar el costo de fertilizantes a futuro y tener una mejor producción. Estas bacterias nos van a funcionar, es algo que el productor está esperando en este momento para la producción de granos”, señaló Carlos Espinosa Limón, productor de maíz y Presidente del Comité de Sanidad Vegetal en el Estado de Puebla.
¿Por qué creo en la Universidad? Se cuestionó don Carlos, quien tomó unos segundos y respondió: “Porque creo que la educación es lo principal para toda la gente y la BUAP está catalogada como una de las mejores universidades del país. Y todo lo que están haciendo en beneficio de los productores va a ser positivo en la economía, en el bolsillo de los productores. No tengo más que el bachillerato, pero cuando la Universidad se acerca a nosotros, me considero parte del grupo”.
Para José Reynaldo Vázquez Ortiz, gerente de este comité, la experiencia es la misma. Conoció el producto hace 25 años, cuando únicamente tenía Azospirillum brasilense y se tenían ahorros del 30 al 50 por ciento en fertilizantes químicos.
“Ya probamos hace más de 25 años este inoculante, si viene mejorado debe funcionar mejor. Entonces tenemos muchas esperanzas en que se ahorre más fertilizante, que se contaminen menos los suelos, que el productor ahorre costos de producción al ocupar el 50 o 30 por ciento menos de fertilizante químico y con ello se incremente su utilidad, para que mejore la calidad de vida de los productores agrícolas”, refirió.
Fuente: buap.mx

BOGOTÁ D. C., 07 de junio de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Estas son algunas de las conclusiones a las que llegó Paola Andrea Cendales Rodríguez, magíster en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien analizó en profundidad la política pública colombiana de donación de órganos, tejidos y células para identificar sus características y posibles relaciones con la construcción de un registro de donantes, con el cual se podría gestionar la búsqueda de donantes adultos voluntarios o unidades de sangre de cordón umbilical que no necesariamente estén relacionados con los pacientes que las requieran.
“Me di cuenta de que Colombia es uno de los países latinoamericanos que no cuenta con un registro de donantes de células progenitoras hematopoyéticas, a pesar de que existen muchos pacientes con leucemias y otras enfermedades hematológicas que son malignas y que requieren como tratamiento un trasplante de estas células”, comenta la investigadora.
Se trata de un asunto importante si se tiene en cuenta que solo 3 de cada 10 pacientes encuentran ese donante en su familia mientras los demás deben buscar en los registros de donantes de células progenitoras hematopoyéticas disponibles en todo el mundo, los mismos que se han fundamentado gracias a políticas públicas de donación de órganos, tejidos y células congruentes en cada país.
A partir de estos antecedentes, la investigadora Cendales llevó a cabo un estudio cualitativo con enfoque interpretativo con una metodología de análisis de política pública emergente conocida como “análisis argumentativos”, que se desarrollan a partir de la voz de los actores implicados y la lucha de poderes que hay entre ellos.
“Para este caso entrevisté a 15 actores, 5 de ellos técnicos de la Red Nacional de Donación y Trasplante, del Registro de Donantes, del Banco de Sangre de Cordón Umbilical, del Instituto Nacional de Salud y de programas de donación”, señala la magíster.
De los 10 restantes 5 fueron miembros del Congreso que habían tratado temas de salud o de donación dentro de su trabajo legislativo, y 5 actores sociales que incluían pacientes trasplantados o en espera de trasplante, familiares de pacientes en tratamiento mediante un trasplante o a la espera de uno, o que hubiesen sido donantes para sus familiares.
Los resultados se sistematizaron con el software Nvivo 12, con el que se realizó un análisis pragmático de metatexto, triangulación con nubes de palabras y fichas documentales de los marcos normativos y políticos sobre donación y trasplante existentes entre 2004 y 2017.
Se obtuvieron cuatro categorías de análisis relacionadas con las fases discursivas de Fischer y 28 puntos críticos existentes entre la política pública y la creación e implementación del registro. Por ejemplo, con respecto al discurso técnico-analítico (ámbito político de la donación), se encontró que la política existente tiene un énfasis en la donación de órganos y tejidos pero desconoce las particularidades de aquella de células.
Implementación del registro
“Para todos los actores fue común advertir que en Colombia falta iniciativa política para legislar sobre donación y trasplante en general y que no existe una política pública clara que aborde estos temas en el país”, asegura la magíster, y agrega que los entrevistados también resaltaron un interés comunitario y de las asociaciones académicas y científicas por avanzar en la construcción de políticas públicas.
A pesar de esto, los actores sociales y los técnicos destacaron la conveniencia de ser convocados para discutir estos temas en ámbitos de decisión del país, mientras que con respecto a la viabilidad del registro (discurso contextual) para todos los actores resulta importante promover un mayor conocimiento y compromiso institucional, político y gubernamental para que los procesos de donación y trasplante avancen.
“Una de las principales preocupaciones para que un registro de donantes de células progenitoras hematopoyéticas sea una realidad en el país es el presupuesto que se requiere para implementarlo”, comenta la magíster sobre los puntos críticos destacados por los actores que formaron parte del estudio.
A pesar de estas dificultades identificadas por la investigadora Cendales desde el Instituto Distrital de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud (IDCBIS), hoy avanza el trabajo en el programa DarCélulas, que se realiza en el marco del proyecto de establecimiento y organización de un Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas en Colombia.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 06 de junio de 2019 — Agencia de Noticias UN-
El investigador George Oneiber Jaime, magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que al evaluar el uso de un 10 % de subproductos de la industria del papel como suplemento para la alimentación de vacas lecheras se encontró que este no afectó la producción, la calidad de la leche ni la condición corporal de los animales que participaron en el estudio.
Agrega que aunque este subproducto tiene baja aceptación de los animales cuando se suministra solo –2,8 % de la materia seca ofrecida–, su consumo se incrementa hasta en un 89 % cuando se mezcla con concentrado comercial y melaza.
En su estudio estableció que por sus características estos subproductos son de rápida degradabilidad ruminal durante las primeras 24 horas de incubación y no afectan el proceso de degradación de otros componentes de la dieta.
Así mismo, la implementación del subproducto del papel tampoco afectó la producción y calidad de la leche, evaluada en grasa, proteína y sólidos totales.
Sin embargo señala que el único cambio que presentaron las vacas alimentadas con los subproductos fue su peso, ya que registraron pérdidas durante los dos periodos de evaluación.
Los lodos del subproducto de la industria del papel se generan durante la producción de fibra, a partir de papel reciclado; aunque los contenidos principales son fibras cortas de celulosa, minerales y algunas partículas de tinta, existen tratamientos biológicos, físicos y químicos para mejorar su calidad nutricional.
Prueba de degrabilidad
Para evaluar el subproducto del papel, el investigador primero analizó en laboratorio el tipo de material y su viabilidad para ser utilizado. Allí encontró que presenta “bajos niveles de proteína, altos niveles de fibra y una serie de minerales que se pueden tener en cuenta para la alimentación de los bovinos”.
“Después de observar que las características de este material eran de baja calidad para la nutrición de los animales, hicimos un preexperimento por medio de un proceso de amonificación (tratamiento que se hace para mejorar la calidad nutricional) buscando incrementar la digestibilidad del material y sus niveles de nitrógeno”, señala.
En seguida se hizo una prueba de degrabilidad ruminal in situ de estos productos para establecer cómo se comportaban dentro del rumen de los bovinos. El investigador explica que “se hace por medio de una técnica llamada ‘bolsa de nylon’, mediante la cual se colocan muestras del subproducto y se incuban en el rumen de los animales en diferentes tiempos para apreciar cómo se degrada el material en estos tiempos de incubación”.
El siguiente paso fue hacer una prueba de aceptación con 12 novillas en el Centro Agropecuario Marengo de la UNAL, a las cuales se les aplicaron diferentes tratamientos para suministrarlo. Los 12 animales se organizaron en dos grupos, en los cuales se probaron seis tratamientos diferentes.
El tratamiento 1 consistió en suministrar el 10 % del subproducto solo en la dieta, alimento que no fue bien aceptado por los animales. En el tratamiento 2 se administró el subproducto mezclado con glicerol, y en el 3 con melaza; en este el consumo se incrementó entre un 33 y 41 % del material ofrecido.
En los tratamientos 4, 5 y 6 se suministró el subproducto mezclado con concentrado comercial, glicerol y melaza, respectivamente.
“Cuando el subproducto se suministró con concentrado el consumo fue de alrededor del 75 %, mientras que con concentrado y melaza el consumo aumentó a cerca del 89 %”, señala el magíster, quien contó con la colaboración de una empresa dedicada a la producción de papel.
Por último se evaluó el subproducto directamente en vacas para ver cómo afectaba la producción y calidad de la leche, además de observar si se presentaban cambios en la condición corporal de los animales.
El investigador concluye que “la incorporación de los subproductos en la dieta de rumiantes se convierte en una alternativa para incrementar su biomasa alimenticia, especialmente en épocas de baja oferta forrajera, ya que es un producto que siempre está disponible, además de contribuir en el aprovechamiento de un subproducto que actualmente contamina el ambiente”.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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07 de junio de 2019
De acuerdo con la ONU, cada año llegan a los océanos alrededor de 13 millones de toneladas de desechos plásticos. Son muy visibles sobre la superficie, pero también saturan los fondos y, como micropartículas, la columna de agua del reino marino.
Los efectos nocivos de estos contaminantes incrementan la degradación de los hábitats y la mortalidad de especies marinas, con repercusiones socioeconómicas en toda comunidad costera que depende del turismo y la pesca, destacó Raquel Briseño Dueñas, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML), Unidad Académica Mazatlán de la UNAM.
Al integrarse a los eslabones de la cadena alimenticia marina, los microplásticos se transfieren a especies consumidas por el hombre. Esto se ha convertido en un tema trascendente, dada la importancia de los recursos marinos como fuente de alimentación para la creciente población humana.
Con motivo del Día Mundial de los Océanos, que se conmemora este 8 de junio para hacer consciencia sobre este tema a través de la campaña #AcabarConLaContaminaciónPorPlásticos, la universitaria recalcó que hacemos uso indiscriminado de estos materiales por su bajo costo y por estar al alcance de todos, por lo que necesario hacer una amplia difusión de la problemática que generan en los océanos.
Afectan cada vez más a especies marinas: aves, mamíferos, peces, tortugas y corales, entre otras, y al descomponerse se convierten en partículas pequeñas, microplásticos, que son ingeridos por el zooplancton, vector mediante el cual se transfiere hasta llegar al humano, acotó la especialista en manejo de zonas costeras, especies prioritarias y áreas naturales protegidas.
Los océanos son inmensos cuerpos de agua que cubren más de dos terceras partes del planeta (72 por ciento, en promedio), y son esenciales para la humanidad. “Las poblaciones del mundo, vivan en la costa o tierra adentro, dependemos de ellos, porque representan un sistema de equilibrio en los ámbitos ambiental, social y económico”.
Aportan la mayor cantidad de oxígeno al planeta a través de los productores primarios (fitoplancton), además de regular el clima a través del intercambio de calor y gases, y por el viento que generan. Son fuente de recursos minerales y petróleo, y la proteína que se origina de ellos también es fundamental para nuestra subsistencia.
La universitaria subrayó que más del 50 por ciento de la población mundial se ubica cerca de las costas, y va en incremento, lo que representa una enorme presión para los océanos y mares por la transformación de la línea costera y, en consecuencia, de las zonas marinas adyacentes.
“El bienestar que aportan a la humanidad nos lleva a considerarlos fuente inagotable de recursos, pero sí tienen límites, y estamos propiciando que se rebase su capacidad resiliente, lo que pone en riesgo su condición y función”, acentuó Briseño Dueñas.
La situación de los océanos es grave, no sólo por la contaminación, enriquecimientos de nutrientes que provocan los florecimientos algales nocivos, y la acidificación de sus aguas, sino por la cantidad de residuos plásticos, que hacen sinergia y afectan todos las masas de agua oceánica del planeta.
Acciones a favor
“Debemos ser más conscientes, aprovechar la conmemoración del Día Mundial de los Océanos para conocer más de estos problemas de origen antropogénico, que provocan pérdidas difíciles de cuantificar por su magnitud y amplitud, y que van en aumento”.
Es imprescindible buscar soluciones, contribuir con la mejor información científica para los tomadores de decisiones, e implementar políticas públicas bajo una óptica de gobernanza desde el ámbito local, o mediante acciones personales como disminuir el uso de botellas desechables; no utilizar bolsas de plástico para las compras; no consumir productos de higiene personal que contengan microplásticos como dentífricos, cremas exfoliantes y geles de baño.
“La Unidad Académica Mazatlán, junto con la Dirección de Ecología y Medio Ambiente de esta entidad, participamos en la implementación de prácticas encaminadas a disminuir este factor de estrés de los océanos, a través de la promoción de una política pública municipal que contribuya a regular el uso de bolsas de plástico, y que además promueva actividades de educación ambiental”, concluyó.
Esta situación empezó a abordarse desde hace una década: el 8 de junio de 2009 en la Asamblea General de las Naciones Unidas se decretó el Día Mundial de los Océanos para crear conciencia sobre el papel crucial que desempeñan en nuestras vidas y las distintas maneras en que las personas pueden ayudar a protegerlos.
En julio de 2017 se celebró la Conferencia Mundial de los Océanos, para atender a nivel global el deterioro de esas masas de agua mediante soluciones y acciones tangibles y concretas.
Y en mayo pasado se reunió el Grupo Ejecutivo de Planeación de la Década Internacional de los Océanos-UNESCO (2021-2030), en París, Francia, donde participó el ICML en representación de la UNAM. Esta iniciativa reconoce la importancia y necesidad de la investigación científica, y del intercambio de información para alcanzar el desarrollo sostenible.
Boletín UNAM-DGCS-404/2019

06 de junio de 2019
El Instituto Politécnico Nacional (IPN) creó un parche dérmico, único a nivel mundial, el cual ayudará a revertir el índice de amputaciones asociadas al pie diabético, complicación grave de la Diabetes Mellitus (segunda causa de muerte en México), el cual es capaz de acelerar la cicatrización de heridas y úlceras provocadas por la afección, además de eliminar infecciones producidas por bacterias resistentes a los antibióticos que dificultan la acción de los tratamientos.
De acuerdo con cifras aportadas por instituciones de salud, educativas y asociaciones civiles, en el marco del evento “Alianza por el Pie Diabético”, organizado recientemente por la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, en México existen 100 mil personas que sufrieron una amputación en alguna de sus extremidades inferiores a causa de la Diabetes.
Ante esta situación, la aportación de la científica del Centro de Biotecnología Genómica (CBG), Christian Mariel Sáenz Santos, representa una alternativa factible para atender este problema de salud que ha registrado un incremento constante e implica una inversión creciente para las instituciones de salud pública.
El parche dérmico es elaborado a partir de biopolímeros que actúan como coadyuvantes en el proceso de cicatrización. Además, contiene un agente bioactivo llamado Bdellovibrio bacteriovorus, que al ser una bacteria predadora de otras bacterias patógenas, elimina una gran diversidad de microorganismos presentes en las heridas de pie diabético, inclusive aquellos que son resistentes a los antibióticos, como Pseudomonas aeruginosa, Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae.
Por la contribución que representa esta investigación, el registro de patente se encuentra en trámite ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), informó la científica politécnica creadora de esta innovación, quien destacó que el parche dérmico representa una nueva opción para resolver o controlar las infecciones de pie diabético, las cuales actualmente se tratan con antibióticos. “Sin embargo, el aumento de la resistencia bacteriana muchas veces complica los tratamientos y la evolución de las lesiones hace necesaria la disección de la extremidad”, acotó.
La Maestra en Ciencias enfatizó que la presencia de niveles altos de glucosa en la sangre influye en que las heridas de los pacientes diabéticos tarden más en cicatrizar que en un individuo normal. “Si a ello le sumamos la presencia de una infección, la situación se complica, pero cuando el microorganismo es drogorresistente el problema de salud se vuelve crónico, lo cual esperamos reducir en el mediano plazo con el parche dérmico, que prevemos tenga un costo accesible, para beneficiar a todas las personas que lo requieran”, afirmó.
La investigadora politécnica resaltó que el parche es reabsorbible y una vez que se coloca en la herida no será necesario retirarlo. “Por contar con esa característica se evitará desprender el tejido de granulación, que el organismo va creando como parte del proceso de cicatrización; el parche también actúa como barrera para evitar que penetren a la herida microorganismos”, aseguró.
Sáenz Santos explicó que los ensayos preclínicos los llevan a cabo con modelos animales (ratones). “Al realizar los experimentos observamos que en los roedores diabéticos tratados con el parche dérmico, el proceso de cicatrización fue similar al observado en roedores sanos, ya que en aquellos animales diabéticos que sólo recibieron tratamiento con antibiótico, el proceso de cicatrización fue más tardado”, subrayó.
Expuso que el parche dérmico constituye una alternativa médica muy importante para tratar el pie diabético; no obstante cuando las lesiones son graves e inclusive hay presencia de gangrena, es difícil conseguir una evolución favorable. “Dependiendo de la situación de cada paciente, el médico especialista determinaría la combinación de antibióticos y el parche o únicamente la aplicación de este último”, detalló.
Finalmente, la científica del Centro de Biotecnología Genómica mencionó que se buscarán mecanismos de vinculación con centros hospitalarios para iniciar la etapa clínica y evaluar el tratamiento en pacientes con pie diabético.
La investigación es dirigida por el Director del CBG, doctor Mario Alberto Rodríguez Pérez. En la caracterización del formulado farmacéutico participó la científica del IPN, Yunia Verónica García Tejeda; en el ensayo preclínico en modelo murino colaboraron: Cristina Rodríguez Padilla y Daniel Julio Eguiarte Lara (ambos de la Universidad Autónoma de Nuevo León), y en las pruebas de diseminación y detección de marcadores de inflamación por análisis molecular participaron: Eduardo Villalobos Polo (Universidad de Sevilla, España) y Esperanza Milagros García Oropesa (Universidad Autónoma de Tamaulipas).
Fuente: ipn.mx