
05 de junio de 2019
El anuncio de Donald Trump de poner aranceles a México como medida para detener la migración ilegal, pondrá mayor presión en una población altamente estresada: la que trata de llegar a Estados Unidos, consideró Valeria Scalisse García.
Luego de dictar la conferencia “La salud mental de personas inmigrantes en la Ciudad de México: situaciones particulares y tendencias generales”, en la Casa de las Humanidades de la UNAM, afirmó que a esta situación se sumará mayor rechazo de los mexicanos hacia estas personas en tránsito.
“También en el mexicano hay un lado discriminatorio, no queremos aquí a los migrantes, y es muy complicado”, reflexionó la experta en psicología para adolescentes, quien trabaja desde hace varios años en la asociación Sin Fronteras IAP.
Scalisse García indicó que un estudio psicológico en grupos de migrantes que llegaron a la Ciudad de México en 2015, reveló que 99 por ciento de ellos sufre problemas de salud debido al estrés y altos niveles de ansiedad por salir de su país de origen y por los múltiples problemas que enfrentan en su viaje al vecino del norte.
La gente que vive violencia puede desarrollar diferentes sintomatologías, dependiendo de los factores, y no todas resultan dañinas ni tienen las mismas consecuencias, pues parte de estos factores tienen que ver con las herramientas utilizadas para salir adelante.
“Los centroamericanos muestran altos niveles de estrés, ansiedad y hasta trastornos graves, que pueden impedirles realizar sus labores cotidianas y requerir atención especializada”, precisó.
El 99 por ciento de los migrantes presenta malestares psicológicos relacionados con insomnio, pesadillas, molestia general que no les permitía distinguir sus emociones, “sólo atinan a decir que viven enojadas”.
Los que fueron atendidos por Scalisse García al llegar a Sin Fronteras, provienen principalmente de El Salvador y Honduras, aunque también hay de Guatemala y Colombia. Más de la mitad de ellos (54 por ciento) dejaron su país debido a violencia de diversos tipos.
Adicionalmente, las mujeres son las que presentan más síntomas de malestar. Su experiencia implica una transformación y reorientación de las relaciones, pues no es lo mismo ser una madre en Honduras que cuida a sus hijos y se preocupa por su protección, a ser la misma madre sin hogar en México, que debe buscar trabajo y alimento, además de enviar a los hijos a la escuela y tratar de hacer comunidad para ellos.
“Cuando migra, la mujer juega un papel distinto en la dinámica familiar y en la sociedad. Si hay una red de apoyo el estrés disminuye, porque tenemos con quién hablar, y al estar lejos de esta red, se pierde ese soporte”.
Además, hay estrés migratorio relacionado con la capacidad de superar los obstáculos que la misma naturaleza del viaje impone, pues las personas de 40 a 60 años necesitan sentirse útiles para generar lazos en una comunidad, y si no afronta este problema de forma asertiva, se genera aislamiento.
Cuando alguien presenta esta situación emocional, aunque reciba el mejor trato no podrá ver la bondad en un acto como recibir comida, y sentirá que todos lo rechazan, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-397/2019

BOGOTÁ D. C., 05 de junio de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Luis Miguel Buelvas Puello, magíster en Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), evaluó el potencial industrial que podrían tener estos extractos, como parte del trabajo que desde hace cinco años adelanta el grupo de investigación en Química de Alimentos para explorar el aprovechamiento de la semilla de mango.
El magíster señala que el propósito de su trabajo es ofrecerle a la cadena productiva una alternativa para aprovechar integralmente el cultivo del mango, pues lo que se consume es la pulpa. De hecho, gracias a las investigaciones desarrolladas dentro del grupo se han identificado tanto en la cáscara como en la semilla de mango compuestos fenólicos atractivos como los ácidos gálico y elágico, además de mangiferina, entre otros.
Para su investigación, el ingeniero químico empleó métodos no convencionales como las técnicas de extracción con fluidos presurizados con CO2 supercrítico y etanol como cosolvente, una alternativa a los procesos en los que se requieren grandes cantidades de solventes que pueden resultar contaminantes.
“Esto permite trabajar con altas presiones y temperaturas para obtener un perfil de compuestos de distintas matrices alimentarias; también se aplicó un método convencional conocido como ‘extracción soxhlet’ que se emplea para extraer compuestos, generalmente de naturaleza lipídica, contenidos en un sólido, a través de un disolvente afín”, explica.
Las dos técnicas se compararon en términos de contenido total de fenoles, flavonoides totales, actividad antioxidante y ensayo de estabilidad oxidativa de aceites comerciales enriquecidos, para lo cual los extractos obtenidos se le agregaron a aceite de girasol para someterlo a un proceso acelerado de oxidación.
El objetivo de este procedimiento era ver qué tanto se podía dañar o proteger el aceite de girasol con la ayuda de los extractos de la semilla del mango, lo que se comparó con el uso de antioxidantes sintéticos como control.
A partir de ahí se determinaron como mejores condiciones de extracción: una presión de 21 megapascales (MPa), 60 °C y 15 % de etanol para obtener las mejores propiedades antioxidantes sobre el aceite de girasol.
“Tanto los extractos con fluidos presurizados como los que obtuvimos con extracción soxhler presentaron protección, pero no fueron mejores que el antioxidante sintético porque son extractos crudos que se pueden purificar para mejorar su calidad antioxidante”, comenta el magíster. En ese sentido, recomienda reemplazar parcialmente el antioxidante sintético por extractos naturales.
A nivel industrial
La etapa final del estudio consistió en llevar el proceso de una escala de laboratorio a una industrial. Para ello el investigador empleó un software comercial (Aspen HYSYS®) para simular la extracción y los costos que esto implicaría en distintos tiempos de extracción.
Para dos extractores de 1 m3 se logró un costo de manufactura mínimo de 68 USD/kg (dólares por kilogramo) en un tiempo de 60 minutos de extracción, que alcanzó un rendimiento de 4,7 %. Los principales costos correspondieron a la inversión inicial asociada con los sistemas de presurización y extractores, y los costos de materia prima asociados con CO2 y etanol.
El trabajo del investigador Buelvas se enmarca en el “Convenio especial de cooperación derivado 2”, del Corredor Tecnológico Agroindustrial, “Investigación, desarrollo y transferencia tecnológica en el sector agropecuario y agroindustrial con el fin de mejorar las condiciones de productividad y competitividad de la economía rural de Bogotá y Cundinamarca” con recursos del Sistema General de Regalías, de la Secretaría de Ciencia y Tecnología del Departamento de Cundinamarca, la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico de Bogotá D. C. y contrapartidas de la UNAL y Agrosavia.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

03 de junio de 2019
De los 15.62 millones de personas que transitan cotidianamente por la Ciudad de México, sólo 340 mil usan bicicleta de forma regular para trasladarse, de los cuales, cerca de 80 mil son mujeres.
Las ciclistas representan entre 22 y 23 por ciento de los viajes bicicleteros en esta urbe, indica el Plan Estratégico de Género y Movilidad del gobierno local.
Esta tendencia de usar bici no podía quedar descartada en el campus central de la UNAM, y es remarcada en el caso de las mujeres, indicó Ernesto García Almaraz, titular del Programa Bicipuma.
Según el diagnóstico del Plan Bici CdMx, presentado en 2018 por el Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM al gobierno local, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo, en 2007 se realizaron de manera global 98 mil 538 viajes en la ciudad, y en 2017 fueron poco más de 241 mil en bicicleta.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (INEGI), de la Encuesta de Origen-Destino 2017, 35.9 por ciento de los 5.9 millones de hogares de la CdMx y área metropolitana cuenta con una bicicleta: aproximadamente dos millones 118 mil bicis.
Ciclociudad Universitaria
García Almaraz indicó que “en la más reciente encuesta, en CU estamos arriba de 800 mil préstamos anuales; los préstamos fueron tramitados por hombres en 60 por ciento, y por mujeres 40 por ciento. Ya están casi a la par, y reafirman el perfil que ahora tiene la mujer mexicana: dinámica, activa, que ve el valor del uso de la bicicleta en cuanto a tiempo, comodidad y conciencia con la protección del medio ambiente”.
Por la interacción con los chicos, “hemos corroborado que usar la bici cambia su estilo de vida, les brinda más posibilidad de concentración en actividades académicas, mejoran sus calificaciones, y en cuanto a sus hábitos domésticos, optimizan el descanso y tienen mejor humor”, afirmó.
Además, se deja de emitir dióxido de carbono y se ocupa menos espacio (en comparación con los autos).
Mujeres, cada vez más “bici-bles”
El color natural de las mejillas, obtenido desde los primeros pedaleos, no es posible ni con el mejor cosmético. Bajo el casco una nube de cabellos revolotea y distingue a muchas mujeres ciclistas, que en México, aun contra viento, han consolidado su presencia sobre dos ruedas, revelan cifras oficiales del Gobierno de la Ciudad de México y de la UNAM.
Un informe presentado a finales de 2016 por la Dirección de Cultura, Diseño e Infraestructura Ciclista de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina, señala que en 2008 había tres mil 900 mujeres ciclistas; la cifra continuó casi sin modificación hasta 2012, cuando se alcanzaron cuatro mil. Para 2013 la cifra superó las cinco mil; en 2014 llegó a seis mil, y para el año siguiente dio un gran salto con 14 mil. Hacia finales de 2016 se alcanzaron las 33 mil.
“Todas las mujeres somos diferentes: hacemos distintas actividades, hay unas más bajitas, más robustas, pero todas las que son ciclistas son alegres”, dijo Yareli Acevedo Mendoza, quien cursa los últimos días en el CCH Vallejo para continuar sus estudios en la Facultad de Contaduría y Administración (FCA).
Tiene 17 años y es campeona panamericana juvenil de ciclismo 2018, en Bolivia; además, obtuvo el Premio Universitario del Deporte, máximo reconocimiento del ámbito entregado por la UNAM.
“Cada vez se ven más mujeres sobre la bicicleta, no sólo en el deporte, sino en las calles, paseando, dando la vuelta, haciendo ejercicio. La cifra ha crecido, aunque en la Ciudad de México es un poco peligroso salir. Dan ganas de agarrar la bici para ir por las tortillas, pero la seguridad y los automovilistas, pues como que no, por eso sólo la ocupo para el entrenamiento”, reconoció.
La universitaria, quien desea acumular experiencia y méritos deportivos para los Juegos Olímpicos de París 2024, comentó que es importante recordar el Día Mundial de la Bicicleta, que se conmemora el 3 de junio, porque sirve para inspirar a más personas.
La UNAM se une a esta celebración, propuesta por la ONU en 2018.
Boletín UNAM-DGCS-388/2019

BOGOTÁ D. C., 03 de junio de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Así lo evidenció el filólogo Ernesto Curmen, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), después analizar los resultados de un examen de alemán al final del curso: “las personas con discapacidad visual aprobaron las exámenes de comprensión escrita y reflejaron un rendimiento medio muy cercano al de la población regular en las habilidades de comprensión oral y producción oral, lo cual indica que, en términos generales, el resultado fue casi el mismo en ambos grupos de estudiantes.
La media de las habilidades de comprensión escrita y oral de los estudiantes ciegos fue de 25/25, mientras que en los estudiantes regulares el resultado general fue de 24/25.
En cuanto a la habilidad de producción oral se encontró que los estudiantes ciegos tuvieron un puntaje de 12,5/25, mientras que el promedio de los regulares fue de 15,1/25, es decir una diferencia poco significativa.
En el examen final se observó que aunque los estudiantes ciegos tenían errores ortográficos en la producción, no tenían fallas sintácticas; los alumnos regulares mostraron menos errores ortográficos, pero sí algunos sintácticos.
El filólogo menciona que buena parte de estos resultados se obtuvieron gracias a varias actividades diseñadas exclusivamente para estos estudiantes.
Por ejemplo, cuando se les enseña el abecedario alemán, que tiene letras diferentes al español, “fue bastante útil el audio, ya que transmitía una correcta pronunciación de las nuevas letras, y tomar referencia de otras letras que el estudiante ya conociera en braille. Por ejemplo, en el caso de los puntos de relieve de la “p”, que invertidos dan la distribución de la letra en braille correspondiente a “ch”.
Esta asociación ayuda mucho para que el estudiante memorice estos nuevos sonidos, proceso conocido como nemotecnia, un procedimiento de asociación mental para facilitar el recuerdo de algo.
Otra actividad fue el uso de recursos expresivos en el material braille que leían y luego se reproducía un audio con la pronunciación de estas expresiones de uso, para que pudieran comparar la forma escrita con la oral. Esto les ayudó mucho para pronunciar correctamente los fonemas.
Un recurso utilizado en la enseñanza de los números fue no poner en la hoja en braille la pronunciación de cada número, sino reproducir un audio, pedirles que lo repitieran y deletrearles cada palabra.
“Se encontró que el ejercicio de nemotecnia es bastante significativo en esta actividad, pues se trataba de asociar los nombres de los números nuevos como “vier” (cuatro), con sonidos o conceptos que el estudiante ya conociera en su lengua materna o en otra lengua. Por ejemplo: “Vecino, ¿me fía cuatro empanadas?”.
Para el filólogo, se trata de adaptar tanto los materiales de trabajo como los medios y las explicaciones de los docentes a los estudiantes con problemas congénitos, para que el acceso al conocimiento por medios no visuales también sea exitoso.
“Es esencial no subestimar a los estudiantes que sufren de una limitación visual, dándoles un rol más pasivo en el aula de clase, sin tener en cuenta sus métodos de aprendizaje y apegándose a lo tradicional, porque es ahí cuando realmente se discapacita a los estudiantes con diversidades funcionales”, afirma.
Después de trabajar con estudiantes de educación superior con limitaciones visuales, el filólogo concluye que “para lograr buenos resultados se requiere un poco de creatividad por parte del docente tanto para adecuar los materiales de trabajo de sus estudiantes ciegos, como para lograr un impacto similar al que se tendría con el material gráfico de cualquier estudiante regular”.
Se estima que para 105 millones de personas en el mundo el alemán es su lengua materna, y otros 80 millones que no viven en países germanófonos lo hablan como segunda lengua.
Los resultados de esta investigación se compartirán durante el XI Coloquio Internacional sobre Investigación en Lenguas Extranjeras, que se llevará a cabo entre el 12 y el 14 de junio en la U.N.
Feunte: agenciadenoticias.unal.edu.co

03 de junio de 2019
El Laboratorio de Química y Contaminación de Agua, Suelos y Plantas, del Departamento de Investigación y Ciencias Agrícolas (DICA) del Instituto de Ciencias (ICUAP), logró incrementar 80 por ciento, en promedio, el rendimiento de campos agrícolas de temporal en la zona sur de la ciudad, con el aprovechamiento de biosólidos en beneficio de productores de zonas marginadas.
Cuando la tierra está erosionada, sin nutrientes y la producción de maíz es escasa, campesinos de San Francisco Totimehuacán, San Andrés Azumiatla, Santa Clara Ocoyuca y Guadalupe Tecola enfrentan una disyuntiva: comprar insumos y semillas o adquirir costosos fertilizantes que mejoren las condiciones de sus tierras.
A la par de esta problemática, existe otra que tienen las plantas tratadoras de aguas residuales al generar diariamente toneladas de biosólidos, un lodo contaminante cuyo manejo y utilización final implica un costo de hasta 60 por ciento para estas empresas.
Para estos dos problemas, un grupo de investigadores encabezado por el doctor José Víctor Tamariz Flores, del Laboratorio de Química y Contaminación de Agua, Suelos y Plantas, propuso una solución a través del proyecto “Restauración de suelos degradados mediante la utilización de biosólidos”.
El interés: el desarrollo de tecnologías simples y económicas que generaran una solución sustentable a partir del aprovechamiento de los altos contenidos de materia orgánica y nutrientes como fósforo (P), nitrógeno (N) y potasio (K) que contienen los biosólidos.
Para ello analizaron las condiciones de los suelos de estas comunidades, así como la calidad del residuo de acuerdo con la NOM-004-SEMARNAT-2002, para verificar sus concentraciones de nutrientes, pero sobre todo de metales, a fin de garantizar el uso óptimo en los cultivos.
Financiado por el Fondo Mixto del Gobierno Estatal y por el Conacyt, con este proyecto se lograron beneficiar a 400 productores de maíz de temporal, gracias a la aplicación de estos biosólidos o lodos, los cuales en lugar de ser arrojados a cielo abierto fueron utilizados para la remediación de los suelos erosionados.
Qué es un biosólido
En los procesos unitarios que se dan en el tratamiento de las aguas residuales se genera un residuo o lodo que tiene la propiedad de mejorar la fertilidad de los suelos y la producción de los cultivos, gracias a sus altos contenidos de materia orgánica, nutrientes y metales benéficos, como el cobre, fierro, zinc y manganeso, pero también otros de alto riesgo como plomo, cadmio y cromo, por eso la importancia de estudiarlos y verificar si representan una opción viable para los cultivos.
Los biosólidos pueden incrementar los problemas de contaminación ya que generalmente se descargan en los sistemas de alcantarillado, en cuerpos de agua o en rellenos sanitarios, lo que genera problemas mayores de salud pública porque existe el riesgo de lixiviación de contaminantes como nitratos, compuestos orgánicos y metales pesados que pueden llegar a los mantos acuíferos.
En 2004 las autoridades mexicanas aprobaron la NOM-004 que establece las especificaciones y los límites máximos de patógenos y parásitos contenidos en estos lodos generados del desazolve. Esto determinó los contenidos de metales que deberían de contener para evitar riesgos de salud al momento de ser utilizados como abono.
Fue en 2013 cuando el entonces Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (Soapap), con 5 plantas tratadoras en operación, tuvo la necesidad de convocar a la Universidad para que planteara una opción de manejo de este biosólido.
Un programa integral basado en el análisis
“Lo primero que hicimos fue analizar el biosólido, haciendo una caracterización en el laboratorio para observar si eran de buena calidad y no rebasaran los límites en las concentraciones de metales de alto riesgo, por eso los clasificamos en como buenos y excelentes para uso agrícola. Posteriormente nos enfocamos en analizar en qué tipo de suelo se podían adicionar”, expresó en entrevista el doctor José Víctor Tamariz.
El Laboratorio de Química y Contaminación de Agua, Suelos y Plantas realizó toda una metodología, norma de manejo y gestión integral de estos biosólidos que fueron agregados en los campos agrícolas de dichas comunidades, durante el inicio del periodo de siembra de maíz de temporal y con dosis sujetas a cada tipo de suelo. De esta forma se adicionaron 20 toneladas en húmedo por hectárea.
Por su parte, el Soapap apoyó con un contenedor para que el lodo pudiera ser trasladado a los campos de cultivo. Al inicio, recuerda el doctor Tamariz, los productores mostraron resistencia por el aspecto de los biosólidos, pues despiden un olor pestilente; sin embargo, luego de observar las bondades de este abono, las comunidades y vecinos circundantes fueron aceptando el producto y con esto se beneficiaron unas 300 hectáreas de maíz de temporal.
Los resultados palpables
Gracias a la aplicación de este biosólido se obtuvo un aumento promedio de 80 por ciento en el rendimiento de la cosecha de maíz. De producir 600 kilos por hectárea, la producción se incrementó en algunos casos hasta en mil 600 kilos por hectárea, lo que se traduce en un impacto real en beneficio de los campesinos.
“Se hizo un censo de productores que recibían el biosólido porque las dosis que se administraban eran en tiempos alternados, es decir, un año se adicionaba y al siguiente se dejaba descansar la tierra, así fue como se abarcaron diferentes regiones en un periodo de tres años. Los campesinos que nos abrieron las puertas para probarlo tenían mucha experiencia pero no recursos, por eso el producto que les brindamos fue muy enriquecedor”, señala el investigador.
Composteo para refinar el producto
Posteriormente, al cambiar el gobierno estatal y otorgar la concesión para la operación de las plantas tratadoras de agua, el proyecto se suspendió temporalmente. Sin embargo, la nueva empresa, Agua de Puebla, se percató del trabajo que había realizado la Universidad, así que reinició la gestión para restablecer nuevamente el vínculo.
En esta segunda etapa, en el laboratorio que encabeza Tamariz Flores se hizo un estudio para compostear el biosólido, a fin de modificar el manejo y aplicación, ya que no sería de forma directa sino a través de un abono que se fabricó en colaboración con académicos de la Facultad de Ingeniería Química de esta Universidad.
“Se hizo todo un proceso para compostear el biosólido al mezclarlo con otros residuales, como podas de jardines urbanos. Esto permitió disminuir la cantidad de metales pesados que tenían para tener un producto con mejor presentación y calidad”.
De acuerdo con el investigador, estos biosólidos también pueden ser empleados en la reforestación. Actualmente colaboran con el Instituto Tecnológico de Puebla y el Colegio de Posgraduados de Puebla para estudiar el empleo de este desecho en cultivos hortícolas y su efecto en la producción de rosas. Estos trabajos permiten crear líneas de investigación para estudiantes tesistas de las facultades de Ciencias Químicas, Ingeniería Química y Biología, así como de las maestrías en Ingeniería y en Ciencias Ambientales del ICUAP.
Tanto el biosólido directo como el abono se entregaron de forma gratuita a los productores de escasos recursos. El impacto social que logró la Universidad se reflejó en la solución de dos problemas específicos: el manejo del biosólido y el incremento en la producción agrícola de las zonas más pobres de la región sur del municipio.
Fuente; buap.mx