
BOGOTÁ D. C., 07 de abril de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Para conseguirlo, la cocina se debe convertir en un espacio amigable para los pequeños, asignándoles actividades acordes con su desarrollo motriz y siguiendo prácticas de seguridad como limpiar bien las superficies donde se harán las preparaciones, promover un adecuado lavado de manos, contar siempre con la supervisión de un adulto, nunca consumir alimentos a medio preparar y emplear utensilios limpios.
Así lo aseguró la profesora Olga Lucía Pinzón Espitia, del Departamento de Nutrición Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien compartió recomendaciones que se han hecho desde diferentes instituciones como la Universidad de Harvard y la organización Kids Eat Right, para empezar a incluir a los niños en estas actividades.
La clave está en asignar tareas adecuadas. Por ejemplo, para los niños de tres a cinco años se recomienda que ayuden en la cocina. “Les podemos pedir que nos alcancen alimentos, que nos ayuden a servir el plato, pero en actividades en las que puedan usar sus manos”, comenta la docente, quien también recomienda emplear moldes con figuras y hacer compotas caseras.
Con niños de seis y siete años se pueden desarrollar tareas de cocina más complejas, en las que se desarrollen habilidades motoras finas, como exprimir las naranja para el jugo de las mañanas. Los niños de ocho y nueve años ya han alcanzado un mayor nivel de madurez, por lo que pueden hacer recetas como helados de frutas, que generan una connotación del manejo de los tiempos y de la espera para que el alimento esté listo para disfrutarlo.
La invitación es a que en estas actividades se trabaje una alimentación basada en productos naturales, y que se aproveche la ocasión para hablar con los menores sobre la importancia de consumir frutas y verduras.
Infancia frente a la crisis
La profesora Pinzón también hace recomendaciones para manejar la información sobre la cuarentena y el coronavirus con los niños, un tema que le preocupa a la Sociedad Colombiana de Pediatría.
“Nuestros niños, independientemente del grupo de edad en el que se encuentren, deben saber qué está pasando, explicarles qué es la enfermedad, por qué necesitamos del confinamiento y decirles que en sus manos está protegerse con el adecuado lavado de manos, porque esta acción debe estar siempre presente en cualquier actividad que ellos vayan a hacer”, comenta la docente.
Además, se les debe impartir educación para que entiendan cuáles son los grupos vulnerables y cómo pueden apoyar en su protección. La profesora también recomienda aprovechar el tiempo de confinamiento para realizar actividades como organizar y desinfectar los juguetes.
Por otra parte, la docente invitó a atender las amenazas que afectan a la población infantil en estos tiempos de pandemia, expresadas por organizaciones como la Liga de la Leche, Educar Consumidores, la Red Internacional de Acción de Alimentos para Bebés (Ibfan), la Sociedad Colombiana de Pediatría y la UNAL.
Algunas de las recomendaciones de las instituciones son promover, proteger y apoyar la lactancia materna en situaciones de emergencia; fomentar una alimentación complementaria con alimentos frescos y naturales; y privilegiar los alimentos sin procesar o mínimamente procesados, frescos y naturales.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

07 de abril de 2020
Mediante el uso de algoritmos de deep learning (aprendizaje profundo) y técnicas de Big Data, investigador de la UNAM busca la manera de detectar de manera temprana los casos de COVID-19, estimar el número de posibles infectados y registrar las zonas de mayor riesgo de contagio dentro de los grandes centros urbanos.
Estos avances serían de utilidad para la ciudadanía y las autoridades, pues se lograría una mejor evaluación de la contingencia sanitaria, afirmó Ricardo Mansilla, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH).
En la charla “Big Data e inteligencia artificial en la lucha contra COVID-19”, subrayó que con los proyectos Localización geográfica de las personas sospechosas, Confirmación de contagio a través de tomografía y rayos X y Detección de zonas geográficas de mayor riesgo, pretende contribuir al estudio de esta pandemia.
El universitario consideró que el tema de la confirmación a través de tomografía y rayos X es el de mayor trascendencia y urgencia en estos momentos, y a través de Internet y con el auxilio de un algoritmo se estaría en la posibilidad de diagnosticar a las personas contagiadas.
Aclaró que ya existen kits diagnósticos de COVID-19, pero su costo es elevado y sería una carga económica más para el sistema de salud; por ello pensó en un algoritmo, que toma imágenes de radiografías de los pulmones de personas con sospecha de infección e informa, de manera fiable, si presentan patrones en los pulmones que indiquen que son portadores del coronavirus.
“Mientras más radiografías se muestren, más inteligente se volverá el algoritmo, y por lo tanto será capaz de hacer predicciones con mayor precisión”.
Sin embargo, reconoció Mansilla, “no contamos con las suficientes radiografías, sólo con las que nos han proporcionado colegas de la Universidad de Montreal, por lo que aún el algoritmo no está al cien por ciento, se encuentra en la primera etapa, pero su funcionalidad es prometedora”.
En cuanto a la detección de zonas geográficas de mayor riesgo, explicó que en algún momento la población tendrá que salir de sus casas para proveerse de víveres o para buscar el sustento diario, y sería bueno saber cuáles áreas son menos arriesgadas.
El algoritmo proyectado por el científico de la UNAM permitiría determinar sitios con menor riesgo de contagio.
En cuanto al reporte de infecciones, detalló que se trata de un mapa, presente en redes sociales, que permite ubicar geográficamente a las personas con sospecha de COVID-19, por haber manifestado previamente, a través de esta herramienta, síntomas como tos, temperatura y dolor de garganta.
La dirección del mapa es viralmap.herokuapp.com, y trabaja en línea en este momento. Ya ha sido utilizado en la epidemia de la influenza A H1N1, en 2009 en México, “y desde 2013 hemos recogido datos relacionados con la gripe, con un intervalo de tiempo muy corto. La información contenida se actualiza cada minuto, hemos cambiado un poco las palabras de búsqueda para agregar a la COVID-19”.
Finalmente, adelantó que echará a andar un encuentro de creación de herramientas computacionales, efectivas para la toma real de decisiones, con el objetivo de implementar mecanismos de monitoreo en tiempo real utilizando las capacidades que brinda Internet, la inteligencia artificial y las computadoras.
Boletín UNAM-DGCS-300/2020

06 de abril de 2020
“Todos somos susceptibles a infectarnos de COVID-19 y los números suenan cada vez más impresionantes; no obstante, hasta ahora sabemos que alrededor del 80 por ciento de los casos pasan por una enfermedad muy leve, incluso, puede haber personas que ni siquiera lo noten, o que presenten fiebre y malestar, pero que después de estar 15 días en su casa sanen sin consecuencias”, afirmó Susana López Charretón, del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM.
Al participar en el “Café científico virtual”, organizado por el Instituto de Energías Renovables, con el tema “Un nuevo virus emergente, el coronavirus SARS-Cov2: situación actual en México y en el mundo”, precisó que de la población detectada y con los indicadores disponibles hasta el momento, sólo 15 por ciento llega a tener una complicación severa, como una neumonía que los lleva al hospital, y casi cinco por ciento requiere cuidados intensivos con respiración asistida.
En México, la COVID-19 ha afectado a población más joven debido a que padecen otras enfermedades como hipertensión, obesidad o diabetes, resaltó.
Hasta ahora, 60 por ciento de los susceptibles son hombres y 40 por ciento mujeres. De los pacientes positivos, 82 por ciento son ambulatorios y 18 por ciento han sido hospitalizados; y uno por ciento está intubado, detalló la experta universitaria.
Expuso que con base en los primeros 50 mil casos en China, se dedujo que una persona infectada puede contagiar a dos o tres más, y el índice de mortalidad es de aproximadamente 3.5 por ciento.
Higiene y distanciamiento, las medidas
La científica recordó que el virus se contagia al viajar en las gotitas de saliva y agua que expele una persona infectada al toser, y que alcanzan hasta metro y medio de distancia. Esas gotitas también caen en las superficies de uso común, como mesas o barandales.
Por esa razón se pide el distanciamiento y el lavado frecuente de manos, pues la vía de entrada del virus al organismo es por ojos, nariz y boca. “Debemos evitar tocarnos la cara con las manos sucias”.
El uso del cubrebocas se recomendado para las personas infectadas y quienes las cuidan; en México no estamos acostumbrados a ellos y no sabemos utilizarlos. “En este momento nos dan una sensación de falsa protección; sentimos que traemos un escudo que nos protege del virus y nos olvidamos de no tocarnos la cara. En la calle la gente todo el tiempo lo jala, se lo acomoda, y al final se toca la cara con las manos que podrían estar sucias”. Además, no se debe olvidar que son desechables.
Lo recomendable es mantener la calma, ésta es una enfermedad que no debe asustarnos, reiteró la experta. “El virus no está en el aire y el 80 por ciento de los casos son leves”. En tanto, las personas con diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares o tabaquismo deben extremar precauciones para no infectarse, porque pueden complicarse con mayor facilidad.
También, subrayó, es ideal buscar fuentes de información serias para evitar estar mal informados y aplicarse vacunas cuando las hay, no sólo para COVID-19, que aún está en desarrollo.
“Hay prototipos en varias partes del mundo, pero deben pasar por ensayos clínicos, demostrar que no causan daño y que inducen anticuerpos que protegen, por lo que no estará lista en menos de un año. En tanto, debemos protegernos con medidas de higiene y distanciamiento”.
López Charretón destacó que éste es uno de tantos virus emergentes de los últimos años. “Hemos escuchado acerca del SARS, chikungunya, influenza, zika y ébola; parece que esto es cada vez más frecuente”.
Una infección emergente puede rebrotar o tratarse de un virus que antes no existía en la humanidad; se explica principalmente porque hay cambios en el rango de huésped de un virus, así se puede dar la transmisión de uno de esos microorganismos que existen en animales salvajes o domésticos, a personas.
A ese fenómeno se le llama zoonosis, “no son un evento extraño, 60 por ciento de las enfermedades humanas se debe a esa causa, así como 75 por ciento de los agentes patógenos que infectan a la humanidad”.
Los brotes epidémicos, cada vez más frecuentes, ocurren cuando el virus “brinca” de un animal a una persona, se adapta y luego comienza la transmisión de humano a humano.
Hoy las enfermedades emergentes son más frecuentes por la sobrepoblación y globalización, con una enorme movilidad de bienes, servicios y personas, a lo que se aúnan los cambios ambientales.
La búsqueda de nuevos sitios de cultivo y de vivienda ha llevado a la deforestación y a la introducción de personas en bosques y selvas, hábitat de animales con los que nunca habíamos estado en contacto, y uno de los factores que podría dar lugar a eventos zoonóticos, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-302/2020

BOGOTÁ D. C., 06 de abril de 2020 — Agencia de Noticias UN-
El cálculo, que se hizo por semanas epidemiológicas y basado en los reportes realizados por el Instituto Nacional de Salud sobre el número de casos de coronavirus en el país, se hizo para un periodo del seis de marzo al 24, pero se extendió posteriormente hasta el primero de abril para analizar el comportamiento de la pandemia en el territorio nacional y los posibles efectos de las medidas de mitigación que se han tomado.
Según expuso el profesor de la Facultad de Enfermería, Fred Manrique Abril, quien hace parte de los investigadores del Instituto de Salud Pública de la Universidad, se evidenció un RO inicial de 1,86 que marcó un rápido crecimiento de contagio del ocho de marzo al 13 generando preocupación, luego se fue suavizando hacia el 19 de marzo hasta llegar a 1,6.
A partir del 23 de marzo se empieza a evidenciar que el RO se encontraba en 1,5 y para el primero de abril era de 1,29, lo que permite al país ubicarse por debajo de las cifras de contagio que se pronosticaban.
"Estamos acercándonos a un RO de 1,3, a unas medidas de aislamiento que si se mantienen pueden darle tiempo al sistema sanitario de responder con calidad y exigencia al número masivo de casos”, aseguró el docente como parte de su intervención en el Segundo Foro Virtual Coronavirus, organizado por la Revista de Salud Pública y el Instituto de Salud Pública de la UNAL.
Para el profesor Manrique, estos datos también le darían tiempo al desarrollo de una vacuna o la prueba de medicamentos en otras latitudes, herramientas que serán claves para tener una mayor certeza al momento de tratar a pacientes con COVID-19, tanto a nivel hospitalario como en cuidado intensivo.
Mantener el índice de contagio en estas cifras o reducirlo incluso con medidas más estrictas puede permitir pensar en dar intermitencia a las restricciones para algunas personas. “Después del 13 de abril el Gobierno modificará o mantendrá las medidas y es muy interesante que las mantenga, porque la curva está demostrando, definitivamente, que estamos conteniendo una pandemia con la limitación que tenemos de los casos”, declara el profesor.
Población vulnerable
“Dos semanas después, hacia el 13 y 15 de abril vamos a ver efectos mucho más positivos y el punto inicial es que sigamos trazando las dos curvas para ver en qué momento podemos tomar otras medidas, en términos de contención para mitigación y supresión”, explica el profesor Manrique, quien señala que en población vulnerable, como enfermos crónicos o de la tercera edad, deberá continuar en aislamiento.
Además, hay puntos de contacto de bastantes grupos poblacionales que harían que el RO se aumente si se retoman actividades cotidianas de grupo. Es el caso de teatros, cines, centros comerciales y sitios de encuentro masivo, como estadios, universidades, colegios y escuelas.
Por eso, en la toma de una segunda medida de intermitencia el docente explica que se tienen que considerar que estos lugares deberían ser los últimos en abrirse porque aumentan la movilidad del virus.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

06 de abril de 2020
Las medidas de distanciamiento social por la COVID-19 implican convivir en familia por tiempo prolongado y en un solo espacio, y lograrlo sin estresarse requiere atender las necesidades de cada uno de los integrantes, recomendó Esther González Ovilla, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.
En México hay gran diversidad de familias, con hijos pequeños o adolescentes, y quienes viven con los abuelos y bisabuelos en sitios pequeños. “Cada una responde a distintas dinámicas”, reiteró.
Es fundamental conversar con todos sobre lo que esperan que suceda, pues mientras para algunos la vida sedentaria y solitaria es cómoda, para otros resulta complicada, dijo.
Si en la familia hay menores de 10 años, los padres deben compartir su cuidado, platicar qué actividades pueden realizar, incluso fijar horarios para no perder el ritmo de trabajo. “Todos tienen la necesidad de ocuparse en el hogar: los pequeños en su educación y los adultos en sus actividades laborales desde casa”.
Los adultos deben turnarse para vigilar a los infantes y ayudarlos con sus tareas. “Recordemos que no son vacaciones, sino una contingencia”, remarcó.
Para familias con adolescentes o jóvenes, es importante platicar con ellos, preguntarles cómo se sienten y estimularlos para que dediquen ciertas horas al estudio. “La idea es llegar a acuerdos y tener horarios para realizar diversas actividades y para relajarse. “Esto los impulsará a comprometerse y no generar discusiones”, enfatizó.
Estamos acostumbrados a realizar múltiples actividades fuera del hogar, así que al convivir en un mismo espacio por muchas horas emergen discrepancias en las relaciones, y si ya existían crisis familiares, éstas se agravan.
Para manejar el encierro, la universitaria, aconsejó considerar las necesidades de todos los integrantes de la familia. “Es probable que uno quiera decidir qué deben hacer los demás; sin embargo, es importante tomar en cuenta desde el más pequeño hasta el mayor, porque todos responden a diferentes requerimientos e intereses”.
Boletín UNAM-DGCS-297/2020