
02 de abril de 2020
En estos momentos, viajar en bicicleta es una alternativa viable para sortear el transporte público, y con ello reducir el riesgo de contraer enfermedades como la COVID-19, afirmó Manuel Suárez Lastra, director del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.
Durante esta contingencia es aconsejable usar una bici propia, aunque la afluencia promedio en el transporte público descendió más de 40 por ciento, y el uso del Sistema de Préstamo de Bicicletas ECO BICI bajó hasta 50 por ciento, subrayó.
El también coordinador del Plan de Movilidad Ciclista para la Ciudad de México (Plan Bici CDMX 2018), hizo un llamado a quienes poseen una bici para que piensen en ella como primera opción de transporte si tienen que salir de sus hogares.
“Es una de las mejores formas de transporte en trayectos cortos, es rápida, llegas de puerta a puerta, es segura y más cómoda. Sin embargo, en condiciones convencionales sólo tres por ciento de quienes se transportan lo hacen en bicicleta, es decir, se realizan alrededor de 300 mil viajes diarios”, indicó.
En ciudades como Bogotá, Colombia; Nueva York, EU; y Wuhan, China, han multiplicado el uso de este transporte de tracción humana y han implementar ciclovías temporales para evitar, en la medida de lo posible, el contacto entre personas.
En la Ciudad de México, una asociación de ciclistas ha propuesto también aplicar esta iniciativa. “Me parece adecuada, pero habría que verificar aspectos como la infraestructura, detectar sitios específicos donde colocarlas, aunque hacerlo de manera temporal no es viable, pues se requieren recursos físicos y humanos para su operación. No obstante, es buen momento para promover el uso de este vehículo”, consideró.
Transporte individual
En opinión de Ernesto García Almaraz, coordinador del Programa Bicipuma de la UNAM, la bicicleta como transporte individual es una excelente alternativa de movilidad, y en estos momentos es recomendable una particular, no de préstamo.
“Al promoverla nos bajamos del transporte colectivo, que representa un riesgo en estos momentos por el potencial contagio; con la bici mantenemos la recomendada sana distancia”.
La UNAM se ostenta como la institución de educación superior más activa del mundo en bicicleta al ganar el reto mundial Academic Bicycle Challenge (ABC) o Concurso Internacional de Ciclismo Universitario 2019, y tiene en Bicipuma a su principal promotor.
“Tenemos que seguir las indicaciones de las autoridades de salud, pero si es inevitable salir, la bici es una alternativa de movilidad ideal, incluso como una forma de esparcimiento, siempre atendiendo las instrucciones de las autoridades”, finalizó.
Boletín UNAM-DGCS-287/2020

MEDELLÍN, 02 de abril de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Considerando que en el país hay un déficit de 2,5 millones de estos implementos –vitales para proteger al personal médico de salpicaduras que puedan infectarlos–, un grupo de ingenieros, diseñadores y emprendedores que tenían impresoras 3D, unieron esfuerzos para elaborar y donar estas caretas.
Según Sebastián Ocampo, ingeniero físico y estudiante de la Maestría en Ingeniería de Materiales y Procesos de la UNAL Sede Medellín, voluntario del proyecto, la semana anterior entregaron 150 caretas a personal de salud del Hospital Manuel Uribe Ángel de Envigado, y en Medellín a la Clínica CES, la IPS Universitaria, la Clínica Medellín de El Poblado y la Clínica Bolivariana, entre otras instituciones. Esta semana entregarán 500 más a instituciones que se las han solicitado, en el orden de llegada de los pedidos.
El colectivo de aficionados a la impresión 3D, que busca ayudar a la comunidad de salud a evitar el contagio durante la prestación del servicio, se ha ido multiplicando poco a poco en pequeños grupos de voluntarios en Medellín y municipios de su Área Metropolitana. En principio, cada uno colabora con la impresión de partes de la careta.
Y aunque no hay una vinculación oficial de la UNAL a este proyecto, muchos miembros de la comunidad universitaria se han sumado a título individual, como el personal del Laboratorio de Fabricación Digital (Fablab) de la Facultad de Arquitectura de la UNAL Sede Medellín, con el propósito de ayudar a controlar la pandemia de COVID-19.
Crece lista de pedidos
El ingeniero Ocampo recuerda que todo empezó con varias personas que tenían impresora 3D y pensaron cómo podían ayudar en la solución de la emergencia por COVID-19. Otros tenían filamento y materias primas, entonces empezaron a organizar tareas de recolección de materiales e insumos para hacer las caretas, como látex, acetato o películas poliméricas; labores de ensamble y desinfección; y entrega al usuario final.
El objetivo es montar una red de logística que se encargue de los diferentes procesos, porque la lista de pedidos de caretas crece día a día, y están en búsqueda de los recursos necesarios para fabricarlas y cubrir la enorme demanda. Además, todos los que deseen vincularse como voluntarios pueden integrarse a la logística de los procesos o donar materiales, para aportar desde su saber y experiencia.
Si alguien tiene una impresora 3D, en un link encuentra todas las instrucciones para elaborar caretas con las mejores prácticas de fabricación, las entrega al líder de su zona, después el equipo de ensamble y armado las recibe, y por último otro equipo se encarga de entregarlas. También se reciben donativos de materiales como filamento para impresión, elásticos para las caretas o acetatos.
Hasta ahora cuentan con 230 impresoras disponibles, y como en algunas no se pueden hacer impresiones 3D de gran tamaño, se espera imprimir en ellas otros dispositivos médicos para atender la emergencia, como ventiladores o conexiones extra para los ventiladores existentes.
Para visibilizar su labor, crecer en número de voluntarios y avanzar en sus proyectos, “Hacer para salvar” está construyendo una página web. Actualmente se encuentran en Facebook e Instagram.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

01 de abril de 2020
El virus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, encontró similitud genética con los virus que circulan en poblaciones de murciélagos y pangolines, señaló Rafael Ojeda Flores, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.
El especialista en enfermedades infecciosas y diversificación viral, destacó la importancia de encontrar el origen del virus causante de esta enfermedad para obtener información de ese microorganismo y de los mecanismos que desarrolló para adaptarse al ser humano.
“Es un virus zoonótico, como sus antecesores; la información con que se cuenta señala que los pangolines podrían estar jugando un papel importante como hospedero intermediario”.
El investigador adscrito al Laboratorio de Ecología de Enfermedades de la FMVZ precisó que, en efecto, el pangolín participa en la dinámica de la transmisión, “pero no sabemos cómo”. Asimismo, explicó que estos animales viven en poblaciones pequeñas y son los más traficados a nivel mundial, por lo que sus ocho especies están en alguna categoría de riesgo de extinción.
Si bien las últimas investigaciones detectaron coronavirus en pangolines (muy similar al que actualmente afecta a la humanidad), todos esos especímenes provienen de decomisos de tráfico ilegal, no son pangolines de distribución natural, y no se sabe si en su estado natural albergan el virus, resaltó.
“Algo que caracteriza al tráfico ilegal es que no comercian una sola especie, tienden a juntarlas, hacinarlas y sacrificarlas para venderlas en los mercados del mundo”, advirtió.
Entonces, diferentes especies están en constante cercanía, y por lo tanto el coronavirus podría tener su origen en murciélagos, y al estar en contacto en los sitios de tráfico y comercialización pudo trasmitirse a los pangolines, que actuaron como hospederos e intermediarios, “pero se debe seguir generando información para saberlo”, aclaró.
El universitario remarcó que no se sabe con certeza qué papel juegan los murciélagos o los pangolines, tampoco si en el proceso evolutivo el SARS-CoV-2 adquirió su capacidad de adaptarse al ser humano en los murciélagos, los pangolines o en los propios humanos, o por una combinación de los tres”.
Lo que sí se ha confirmado es que la COVID-19 es de origen animal (con lo que se desecha que sea un virus de laboratorio), que ha atravesado la barrera de transmisión interespecie y que se ha encontrado mucha similitud con virus asociados con los murciélagos y pangolines durante eventos de decomiso de comercio ilegal, resumió Ojeda Flores.
El experto lamentó que la gente, a falta de información científica veraz y de la capacidad de interpretar bien los datos que recibe, tome decisiones aceleradas, regularmente con desenlaces catastróficos.
“A fin de cuentas se debe de comprender que la mayoría de los virus que circulan en las poblaciones humanas tienen origen en los animales, pero el problema no son los animales, sino cómo el hombre se ha adentrado en los entornos silvestres”.
Las personas satanizan a los animales, que existen en un orden único en la Tierra, por lo que sería un error que desaparecieran, expuso.
“Que un animal albergue un coronavirus no lo convierte en el origen. Para que esta situación se supere es indispensable informar y educar sobre la forma de interactuar con especies silvestres; es imperativo controlar el tráfico y los mercados donde se comercializan”.
Finalmente, reiteró que el conflicto radica en cómo nos relacionamos con los animales silvestres, que albergan millones de virus, “y así ha sido desde hace millones de años”. No se deben tomar medidas radicales que amenacen la existencia de los pangolines y de poblaciones de murciélagos, que cumplen funcionales ecológicas importantes.
Boletín UNAM-DGCS-286/2020

02 de abril de 2020
De acuerdo con proyecciones de modelos matemáticos, el momento de tomar medidas más rigurosas para contener la propagación de la COVID-19 debe ser cuando en una ciudad se registren entre 400 y 500 casos, afirmó Gustavo Cruz Pacheco, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM.
No tiene sentido comenzar medidas de cuarentena o de restricción en todo el país, porque el brote no ocurrirá al mismo tiempo. “Por ejemplo, en 2009, durante la crisis por influenza A, cuando en la Ciudad de México ya había pasado el brote, comenzó en otras urbes”, recordó el experto.
Por ello, consideró fundamental que las disposiciones se tomen escalonadamente y que inicien cuando sea necesario, no antes ni después, para que sean efectivas.
“Si comienzan desde antes y no se pueden mantener, se levantarían a destiempo y eso sería perjudicial, y si por el contrario, se espera demasiado, serían menos efectivas. Es una decisión delicada, porque no hay que adelantarse, pero tampoco pasarse”, recalcó durante su participación en el programa “La UNAM responde”, de TV UNAM.
Además, se debe considerar que el número de infectados es mayor al registrado, porque hay gente asintomática o con síntomas muy leves que nunca va a llegar a los servicios médicos, pero seguirá en circulación y propagando la infección.
Papel de las matemáticas
El papel de las matemáticas ante un fenómeno como el que enfrenta el mundo es intentar cuantificar y proporcionar estimaciones de lo que sucede, para tomar medidas con mayor precisión.
Un modelo matemático es una relación entre cantidades y tasas de variación. En el caso de este brote infeccioso, se usan ciertos parámetros epidemiológicos, como las tasas de contacto entre la gente y el tiempo que dura un individuo transmitiendo la infección.
El periodo infeccioso es un parámetro biológico que está dado por el propio virus y por el sistema inmunológico. En tanto, la tasa de contacto está determinada por el comportamiento de la gente, “y es ahí donde tratamos de incidir, para disminuirla; para eso sirven las medidas de distanciamiento”.
Estas últimas permitirán que el pico infeccioso que se origina como una subida exponencial no alcance una altura tan grande; es decir, que no sean tantos los casos que se registren y que no se tengan en un tiempo muy breve, porque eso saturaría los servicios de salud, advirtió Gustavo Cruz.
Los modelos matemáticos ayudan a plantear y medir diferentes escenarios. Por ejemplo, se puede modelar lo que ocurriría si no se tomara alguna medida de aislamiento; en ese caso, la proporción de infectados, que comienza en cero, empezaría a subir, llegaría a un máximo del orden de entre 20 y 25 por ciento de la población, e iniciaría su descenso.
“Por ello, la recomendación es seguir los lineamientos que establezca la Secretaría de Salud. Se pueden tener logros si la gente lo hace”, concluyó el universitario.
Boletín UNAM-DGCS-292/2020

BOGOTÁ D. C., 01 de abril de 2020 — Agencia de Noticias UN-
Estos son algunos de los datos preliminares obtenidos con modelos epidemiológicos que Nathalia González Jaramillo –doctoranda en Salud Pública del Instituto de Medicina Social y Preventiva (ISPM) de la Universidad de Berna (Suiza)– expuso durante su intervención en el Primer Foro Virtual Coronavirus, organizado por la Revista de Salud Pública y el Instituto de Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).
“En ese reconocimiento de la pandemia, y ante la necesidad de negociar lo que se iba a hacer, a nosotros nos pareció sumamente relevante realizar predicciones del curso de la infección que mostraran en el periodo de un mes –decidido del 18 de marzo al 18 de abril de 2020– cómo podrían cambiar las predicciones de mortalidad de la población total contagiada y de la necesidad de recursos hospitalarios, gracias a diferentes medidas de aislamiento aplicadas”, explicó la experta.
Los investigadores partieron del momento cuando en Colombia se habían reportado 93 casos y se tomó un RO de 2,5 personas contagiadas por cada infectada –reportado en estudios previos–, además de un factor de casos infectados igual a 27 por el total de casos confirmados a la fecha, lo que se refiere a las personas con coronavirus que se dejan sin confirmación del examen diagnóstico.
“Asumimos que el 20 % de la población requerirá manejo intrahospitalario y que el 30 % de estos (6 % de toda la población), requeriría una Unidad de Cuidados Intensivos”, indicó la doctora González sobre los datos manejados dentro de la modelación epidemiológica.
A partir de esto se analizaron los cambios que ocurrían sobre el RO ante diferentes medidas de mitigación con las que se espera reducir la velocidad de propagación del virus y mantenerlo en cifras manejables para el sistema de salud del país. Por ejemplo, una reducción del 10 % en el RO, al pasar de 2,5 a 2,2 personas infectadas, lograría una reducción del 50 % del total de casos.
Eso se traduce en unos 11.357 casos confirmados con diagnóstico solo con medidas blandas, que si se intensifican podrían reducir el RO en un 40 % hasta 1,5 casos nuevos por cada persona infectada, con un escenario resultante de 28.000 casos de contagios y 1.059 confirmados para abril, cercanos a las cifras de 798 reportadas hoy.
Entre los escenarios planteados para hacer la modelación se plantearon medidas de mitigación como el cierre de universidades y colegios, que equivalen a una disminución del 10 % del RO, de 2,5 a 2,2, y un total de 325.000 casos reales, mientras que la detección temprana y el aislamiento de casos lo reduce a 2, para un total de 160.000 casos, que si se le suma la cuarentena del hogar baja hasta 1,7 con un total de 72.123 casos reales y 2.671, que es la proyección para el 18 de abril.
“También modelamos la detección temprana, aislamiento de casos más cuarentena del hogar, más el distanciamiento social de mayores de 70 años, que nos hubiera dado un RO de 1,5. En ese momento no modelamos el lockdown (cierre de emergencia o cuarentena) que tiene ahora el país, porque no sabíamos que se iba a tomar esa medida”, aclaró la experta.
Aunque la medida solo lleva una semana y es prematuro decir que ya está dando resultados, la académica asegura que es muy posible pensar, debido a lo calculado para las otras medidas, que este cierre se traducirá en un menor número de casos de contagio.
El peor escenario
Otro de los objetivos del estudio fue plantearse el peor escenario posible para el país, en una situación en la que no se tomara ninguna medida para contener el avance del virus, panorama en el cual en 18 meses se infectará el 70 % de la población colombiana, calculado a partir de la estructura actual de Colombia con las proyecciones realizadas por el DANE.
“Estimamos en el peor escenario posible la cantidad de pacientes que necesitarían manejo instrahospitaliario y de cuidados intensivos según la estructura poblacional, y calculamos además la tasa de mortalidad esperada de cada grupo etario, según la tasa de fatalidad de Italia”, explicó la investigadora.
Se encontró que si no se hubiera aplicado ninguna medida en el país, para el 18 de abril podría haber 613.000 casos de contagio reales, de los que posiblemente estarían diagnosticados unos 22.705. “No estuvimos en el peor escenario posible y se nota que las medidas de mitigación sí han ido teniendo efecto, de manera que estamos logrando una reducción casi del 40 % en el RO”, mencionó la experta.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co