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BOGOTÁ D. C., 27 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Con este método, el agricultor generaría mayores ingresos económicos, ya que gana entre 10 y 12 días más de cosecha, es decir, que si en un año se logran 52 cosechas (una por semana), con este método se llegaría a 54 en el mismo tiempo.

Así lo revela la investigación del ingeniero agrónomo Luis Gregorio Schiller Fontalvo, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien buscaba determinar qué hormona y en qué dosis podría tener una influencia en la aceleración de la etapa reproductiva de esta planta.

“Tras una revisión literaria decidí aplicar directamente la hormona citoquinina en la planta –ya que esta es la más abundante durante su etapa reproductiva–, primero para determinar si la hipótesis era cierta y ver qué efectos positivos o negativos podrían causar según la dosis usada”, señala el investigador.

El estudio contó con una etapa de laboratorio y otra de campo en dos parcelas de 200 m2 de las fincas El Polo (vereda El Mamey) y La Paz (corregimiento de Río Frío), en la zona bananera de Santa Marta.

En la fase de campo se sembraron plantas de banano provenientes de meristemos (células pequeñas responsables del crecimiento vegetal) en dos tipos de suelo y con un plan de fertilización acorde a cada uno. Cuando las plantas se sembraron se empezó una aplicación foliar con una bomba manual, tecnología comúnmente utilizada para aplicaciones y aspersiones en plantas. Junto con la hormona se usó agua tipo I (sin ningún mineral, químico ni microorganismo, extremadamente pura).

Con el apoyo del personal de las fincas se hicieron 6 aplicaciones con 15 días de diferencia entre una y otra, pues si se hacía semanal se corría el riesgo de que la planta generara mala formación del follaje y el racimo, o plantas deformes.

“Las personas de la finca me ayudaron con los espacios de tierra, donde sembré y me encargué del mantenimiento; los propietarios me ayudaban en el riego y control de maleza”, indicó el ingeniero.

Trabajo en laboratorio

A partir de la cuarta semana de siembra en campo se tomaron las muestras y se les extrajo el meristemo de cada planta seleccionada in situ; a este tejido se le realizó la técnica de Johansen, en el Laboratorio de Fisiología Vegetal de la UNAL Sede Bogotá, para procesar cada muestra y evaluar si hubo cambio en la morfología del meristemo.

Por esta técnica se determinó que la dosis más baja –de 0,05 mg.L-1 de citoquinina– influyó en el cambio de meristemo vegetativo a reproductivo en la semana 4 de las plantas que tenían tres aplicaciones del tratamiento hormonal, y presentó los mejores efectos sobre las variables de crecimiento, tales como altura a la V, diámetro del seudotallo, ancho foliar y área foliar.

Entre tanto, las plantas que no recibieron el tratamiento iniciaron este cambio en la semana 10 de siembra.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 27 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Según el informe de la Unesco “Seguimiento de la educación en el mundo 2020: Inclusión y educación: todos, sin excepción”, que se lanzó esta semana, existen 1,7 millones de niños de 142 países por fuera de los sistemas educativos, y la pandemia los ha excluido aún más de las ofertas educativas.

En Colombia el Sistema Integrado de Matrícula (Simat) registra hoy cerca de 208.000 niños con discapacidad, de las cuales la intelectual es la más frecuente. Sin embargo, el conjunto de recursos y apoyos es desigual frente a las necesidades de los diferentes grupos, entre los cuales un caso notorio lo constituye la población sordociega, que aún sigue invisible en el conjunto de respuestas efectivas a sus necesidades educativas y sociales. 

Históricamente Colombia ha estado influenciada por la concepción de educación inclusiva de los organismos unilaterales y adopta recomendaciones y directrices de la Unesco y de la OCDE.

Así lo hizo saber la profesora Marisol Moreno Angarita, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien a principios de 2020 presentó la investigación “Educación inclusiva: estado de la cuestión y balance analítico”, cuyo propósito es apoyar la formulación de una política pública de educación inclusiva en Bogotá. El trabajo estuvo acompañado por el profesor Carlos Miñana Blasco.

“La educación inclusiva es distinta a la inclusión educativa, pues mientras la segunda aduce a cómo el sistema educativo acoge a un grupo específico de poblaciones, la primera se refiere más a la diversidad, las capacidades de todos y el trabajo colaborativo de la sociedad, más allá del sector educativo”, explica la investigadora. 

La educación inclusiva ha tenido cambios significativos, desde enfocarse en las dificultades de los estudiantes –basado en un modelo de déficit– hasta adoptar el modelo social que reclama la necesidad de eliminar las barreras que impiden que los estudiantes aprendan.

Dichas barreras están en la sociedad, en los estereotipos y en los estigmas alrededor del tema, por lo cual es urgente transformar el sistema educativo, dado que la educación es el camino al desarrollo, el cual no se puede lograr sin la participación de todos. Por eso es vital no dejar atrás a ninguno, ya sea por diferencias de género, lengua, credo, condición o situación.

La maduración del concepto de educación inclusiva, que se entiende como el reconocimiento de la diversidad con una perspectiva de equidad, empezó a dejar a un lado la dicotomía de inclusión/exclusión, por lo simplista, para comprender que el sistema educativo no es el único agente que garantiza la inclusión, sino todos los engranajes de la sociedad.

Por eso se promueve el enfoque del diseño universal para el aprendizaje, recomendado también por la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, porque reconoce la variabilidad de las formas de enseñanza y de aprendizaje, que promueve la educación para todos, con todos y con cada uno, según informe de la ONU (2006).

Aunque el desarrollo de la normatividad no es suficiente para el avance de la educación inclusiva en Colombia, sí ayuda de manera significativa. Un ejemplo es el Decreto 1421 de 2017, “por el cual se reglamenta en el marco de la educación inclusiva la atención educativa a la población con discapacidad”.

Esta norma retoma las lecciones aprendidas de las últimas décadas tratando de ser inclusivos y precisa algunas exigencias para las Secretarías de Educación, la organización escolar, la formación docente, el trabajo pedagógico en el aula y el trabajo colaborativo de toda la comunidad educativa de la mano de la familia y el estudiante. 

“Seguramente estamos lejos de experiencias como la de Canadá o Inglaterra, pero sin lugar a dudas somos un referente para la región latinoamericana, que mira con atención los avances del sistema educativo colombiano”, concluye la investigadora.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

25 de junio de 2020

Para proteger a personal médico que atiende a pacientes con COVID-19 en Guanajuato, la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) unidad León, de la UNAM, produce caretas, campanas de protección para intubación y válvulas de Venturi, necesarias para la oxigenación de pacientes.

Las caretas fueron diseñadas en el Laboratorio Nacional de Manufactura Aditiva y Digital y se busca que el personal de las unidades médicas esté menos expuesto a las salpicaduras y aerosoles de fluidos corporales que se generan durante la atención médica.

Estas caretas son distintas a las convencionales, pues están cerradas por la parte inferior y a los lados tienen unas pestañas que permiten la colocación del gorro quirúrgico, expuso Alfonso Cervantes, responsable de la licenciatura en Economía Industrial de la ENES León.

“Una vez que regresemos a las actividades presenciales en la Universidad nuestros alumnos de odontología, optometría y diferentes programas de áreas de la salud, que tienen trato directo con los pacientes, requerirán de estas caretas”, dijo.

La campana de protección para intubación se diseñó en el Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia, de la Facultad de Ciencias, y está hecha de acrílico transparente de tres milímetros de grosor.

“Es también una barrera física para proteger a los médicos que realizan procedimientos de intubación por laringoscopia directa o indirecta. Cubre la parte superior de los pacientes, de hombros y cabeza, y se busca contener la difusión de aerosoles y fluidos corporales, así como su dispersión en zonas de atención médica” agregó el doctor en Administración y Estudios Organizacionales.

Para su elaboración, la ENES León estableció alianza con otros actores que ayudan en el doblado por calor y corte laser, que requiere de máquinas especializadas.

Las válvulas de Venturi son dispositivos para brindar oxígeno a los pacientes y permiten mezclar proporciones diferentes de fluidos, de manera controlada. “Se utiliza una por paciente y se desechan. Tenemos solicitudes de cientos de ellas”, acotó el profesor e investigador universitario.

Esta labor es muestra del trabajo de diversos equipos multidisciplinarios conformados en la UNAM para atender la emergencia sanitaria por SARS-CoV-2 en México, desde diferentes vertientes como la salud, medio ambiente y proyecciones matemáticas, entre otras.

Asimismo, reflejan la responsabilidad social de la Universidad, y son muestra de que sus capacidades científicas y tecnológicas están al servicio de la sociedad.

Los insumos son elaborados por un equipo multidisciplinario –de las áreas de ciencias de la salud, ciencias sociales, ingeniería y tecnología– de la ENES León, en el Laboratorio de Investigación Interdisciplinaria. Ya terminados, se pasan a campanas de rayos UV para esterilizarlos y dejarlos listos para su uso, garantizando el empaquetado con la inocuidad necesaria.

“Ha sido un ejercicio de mucho aprendizaje; debido a la emergencia, formamos equipos, pero nos hace pensar que vienen cosas importantes en el futuro, pues podemos seguir trabajando de esta manera multidisciplinaria para atender las necesidades de la sociedad”, concluyó Cervantes.

Los insumos se realizan con donativos de la comunidad universitaria y de la sociedad en general, a través de Fundación UNAM.

Boletín UNAM-DGCS-545/2020

27 de junio de 2020

Por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes con potencial para tratar enfermedades asociadas a la colitis, incluyendo el cáncer, investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) analizan extractos derivados de las cortezas de los árboles Cuachalalate y Chupandilla, ampliamente utilizados en la medicina tradicional, como candidatos a desarrollar nuevos fármacos, por su amplio espectro terapéutico y reducidos efectos colaterales.

El Secretario de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, ha destacado que la Nueva Escuela Mexicana impulsa una educación integral a todas las edades que, además de aportar conocimientos en ciencias y tecnología, fortalezca el desarrollo de habilidades y brinde una formación académica sólida y disciplinada.

En tanto, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha subrayado que la investigación es una de las funciones sustantivas del Politécnico y es lo que le ha permitido mantenerse como una institución educativa pertinente e innovadora que contribuye a mejorar las condiciones de desarrollo del país.

Por su parte, Mario Rodríguez Canales, estudiante del Doctorado en Ciencias Químicobiológicas de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), destacó que al evaluar los marcadores macroscópicos de la enfermedad en modelos in vivo, se demostró que los extractos de ambas plantas reducen la severidad de la colitis al disminuir la diarrea, el sangrado, pérdida de peso y acortamiento del intestino, síntomas característicos del padecimiento.

Indicó que la colitis ulcerativa es una enfermedad inflamatoria del intestino, que se caracteriza por presentar inflamación en el colon y problemas de diarrea con sangre, tenesmo (contracciones violentas y dolorosas del recto), dolor abdominal, malestar estomacal y pérdida de peso, síntomas que son tratados con infusiones de Cuachalalate y Chupandilla, por médicos

tradicionales con muy buenos resultados, a diferencia de los medicamentos actuales que pueden tener efectos secundarios como son dolor de cabeza, náusea y flatulencias.

El Maestro en Ciencias con especialidad en Inmunología por la ENCB, explicó que también se hicieron pruebas biomédicas a los extractos de esas cortezas in vitro para confirmar su actividad antimicrobiana, antifúngica y antioxidante, además de que encontraron fenoles y flavonoides con capacidad antioxidante y antiinflamatoria, por lo que fueron considerados para ser probados en el modelo animal de colitis.

“Luego de inducir enfermedad en los ratones, se les administró de manera oral los extractos de las cortezas por un periodo de 12 días, al final se analizaron marcadores del padecimiento como son sangrado, diarrea y la pérdida de peso, así como la acortación del intestino, todos ellos indicadores de un grado alto de severidad de la enfermedad y observamos que todo se encontraba disminuido de manera muy significativa”, externó.

Rodríguez Canales, quien realiza su posgrado con la asesoría de la doctora Elizdath Martínez Galero, del Laboratorio de Diabetes y Toxicología de la Reproducción y Teratogénesis, en la ENCB, expresó que la colitis ulcerosa es una problemática multifactorial que puede derivar en cáncer de colón, por lo que en este momento desarrolla experimentos tanto in vitro con líneas celulares cancerígenas, como in vivo con modelos animales de cáncer de colon, con resultados parciales pero muy prometedores, ya que la administración de los extractos ha disminuido de manera significativa el tamaño de los tumores en el intestino.

Refirió que esta investigación inició hace cinco años con su tesis de Maestría, para lo cual retomó los trabajos etnobotánicos de un grupo de especialistas de la Facultad de Estudios Superiores (FES), Unidad Iztacala, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encabezados por la doctora Margarita Canales Martínez, quienes se dirigieron a la comunidad del Valle de Tehuacán-Cuicatlán, ubicado en los límites de los estados de Puebla y Oaxaca, para realizar un estudio profundo del uso de plantas medicinales, particularmente para tratar problemas en el tracto digestivo, a través del Cuachalalate (Amphipterygium adstringens) y la Chupandilla (Cyrtocarpa procera), plantas endémicas de México.

Por último, señaló que los hallazgos encontrados a través de sus proyectos de tesis de maestría y doctoral denominado: Efecto del uso de las cortezas medicinales de Amphipterygium adstringens y Cyrtocarpa procera en un modelo de cáncer de colon asociado a colitis, fueron aceptados como artículos científicos en la revista internacional especializada Mediators of Inflammation en 2016 y 2020 respectivamente, y actualmente se encuentra a la espera de una tercera publicación.

Fuente: ipn.mx

BOGOTÁ D. C., 25 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Todos los productos químicos son tóxicos, aunque la mayoría son seguros si se usan adecuadamente. Sin embargo, varios de ellos pueden ser inflamables, algunos pueden presentar una reactividad al mezclarse unos con otros, formar gases, y en general propiciar varios peligros, especialmente en exposiciones momentáneas (salpicadura o exposición al vapor).

Casi siempre estos efectos se ven reflejados en irritación ocular o afecciones del sistema respiratorio, pues buena parte de estos productos ingresan por vía inhalatoria, dérmica y oral.

Así lo advierte el médico David Andrés Combariza Bayona, especialista en Toxicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien abordó el tema durante la charla “Prevención de riesgos a la salud por uso de desinfectantes en el contexto de COVID-19”, del programa #SaludUNALContigo.

El alcohol etílico, por ejemplo, es uno de los elementos más utilizados en el hogar, y es eficiente para desinfectar, siempre que se use en condiciones superiores al 60 % de concentración. No obstante, se debe tener presente que es un producto inflamable y que su exposición, al darse por vía dérmica e inhalatoria, puede causar irritación ocular, nasal y dérmica, además de cefalea (dolores de cabeza), mareo o tos.

El otro producto comúnmente usado es el hipoclorito de sodio, que por tener un efecto oxidante se debe preparar al momento de emplearlo. Sobre superficies metálicas genera corrosión, se inactiva con materia orgánica, decolora telas y libera gas tóxico al mezclarse con amoniaco y otros ácidos.

“No es cierto, como piensan algunas personas, que mezclar estos desinfectantes genera un mejor efecto. Estos productos son altamente eficientes por sí solos, de manera que se debe evitar caer en riesgos para la salud ante falsas creencias”, aclara el especialista.

La sobreexposición a este químico puede generar irritación en la piel (no necesariamente de forma inmediata), hipersensibilidad, e incluso algunas personas pueden desarrollar dermatitis, y en concentraciones elevadas es muy probable que se presenten quemaduras químicas, por lo que se recomienda manipularlo con guantes.

Estudios han definido cuánto dura el SARS-CoV-2 en superficies: en metal puede durar hasta 5 días, en madera 4-5 días, en vidrio 4 días y en plástico tiempos menores desde 2 a 5 días, etc. No obstante, estos valores pueden ser menores o mayores si la superficie está desinfectada o no.

Frente a estas inquietudes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolló una guía de limpieza y desinfección de superficies en el contexto de COVID-19, que da pautas sobre los principios básicos para una buena limpieza y desinfección y recomienda no utilizar o restringir al máximo la aspersión de desinfectantes.

Falsas creencias

A raíz de la situación por COVID-19 ha circulado información falsa sobre medidas que las personas podrían tomar para evitar contagiarse del virus, las cuales dejan graves consecuencias. Un caso sucedió en Irán, donde algunas personas ingirieron metanol (un alcohol altamente tóxico) y 171 de ellas fallecieron, frente a 369 muertes a causa de COVID-19, según datos de febrero 20 a marzo 18 de 2020. En abril esta cifra llegó a los 700 fallecidos.

Los desinfectantes de uso doméstico se deben almacenar en lugares seguros, fuera del alcance de los niños, conservarlos en su envase original, leer las etiquetas sobre cómo manipularlos y demás recomendaciones, y garantizar una buena ventilación durante su preparación y aplicación.

No se deben mezclar productos como cloro y vinagre, cloro y amoniaco, cloro y alcohol en gel, o peróxido de hidrógeno y vinagre, ya que estas mezclas producen alteraciones y gases químicos altamente tóxicos.

Al margen del uso de estos productos, las medidas más eficientes de prevención frente al nuevo coronavirus seguirán siendo un frecuente lavado de manos, el distanciamiento físico y el uso de tapabocas, acompañados por una desinfección periódica.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co